lunes, 21 de noviembre de 2011

Las procesiones panateneas


En tiempos del arconte Hippocleídes, en la segunda mitad del siglo VI antes de Cristo, se instituyeron las fiestas en las que debían participar todos los que rodeaban a Atenas, reconociendo ya la supremacía de esta ciudad en el territorio ático.  Hippocleídes era miembro de una rica y noble familia ateniense opuesta a la de Pisístrato. Las fiestas se celebraban cada año, pero al cabo de cuatro había una fiesta mayor que solía durar unos cuatro días. Antonio Blanco Freijeiro, "Mitología de las procesiones...", relata así una de estas procesiones:

A la salida del sol, el cortejo procesional, que en las últimas horas se había ido formando, emprendía la marcha desde la puerta principal de la ciudad, o mejor dicho, desde las tres puertas contiguas por las que se salía y entraba para Eleusis, el Pireo y Corinto o el Peloponeso... Había allí, embutido entre la puerta doble del Dípylon y el paso de la Puerta Sacra, un edificio dedicado a gimnasio de la juventud, pero que en las Panateneas servía de almacén de los objetos de culto que se llevaban en la procesión. De este uso recibió el nombre de Pompeíon, por el que era conocido hasta que Sila lo dejó en ruinas cuando el ataque romano a Atenas. Desde el Pompeíon la procesión se dirigía al ágora y de allí a la Acrópolis. Los responsables de la organización, los hieropoioí, velaban por le buen orden del desfile...

Se trataba de ofrecer un peplo a Atenea en una de las advocaciones más antiguas que tenía la diosa, la de Atenea Polías, la protectora de la pólis, representada por una estatua sedente. La procesión ascendía por los propileos (antes de los de Mnesicles hubo otros más sencillos) y cuando del Ereteion estuvo terminado en época de Pericles, allí terminaba la procesión. 

En el siglo VI antes de Cristo había concluído la evolución de la economía rural griega que, a partir de entonces, se halla en posesión de sus cultivos característicos: frutales, trigo, vid y olivo. Atrás quedan los tiempos en que la agrupación primitiva era el "genos", la familia gentilicia, donde todos sus miembros vivían agrupados sobre un dominio colectivo indivisible e inalienable. Estos "genos" no tuvieron más remedio, a medida que los grupos aristocráticos impusieron la propiedad de la tierra, que ir diluyéndose en la pólis, la ciudad a quien se reconocía como capital y su entorno rural circundante y dependiente. Es entonces cuando cabe crear todo un panteón de dioses para la pólis, que intenta agrupar a todos los "genos" preexistentes.

La procesión de las panateneas es un símbolo -pero solo uno más- de la unidad de los griegos del Ática en torno a Atenas.




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