jueves, 22 de diciembre de 2011

Bancaroleros


La costumbre de los gobernantes de usar eufemismos para referirse a temas espinosos a los que no se quiere llamar por su nombre, ya existía en la antigüedad. Parece que Solón, según Plutarco, invitó -para evitar acusaciones y conflictos innecesarios- a que se llamase amigas a las mancebas; a los tributos, tasas; custodias a las fortalezas de las ciudades y edificio a la cárcel; llamó "alivio de carga" a la extinción de los créditos; modificó el valor de la moneda con el nombre de "seisacteia", porque hizo de cien dracmas "la mina que antes era de setenta y tres, con lo que dando lo mismo en número, aunque menos en valor, quedaban muy aliviados los que pagaban y no sentían detrimento los que recibían". Es decir, llevó a cabo una política monetaria que en épocas históricas muy posteriores se aplicó también y en la actualidad. Como Plutarco no sabía los efectos que dicha política podía tener sobre la economía, lo expone como algo positivo sin más.

También en el siglo VI antes de Cristo existieron ya los especuladores, pero no solo los que acaparan una mercancía para verderla a más precio cuando escasea, práctica que ya se conocía desde antiguo, sino los que -digámoslo así- especularon en bolsa: cuando Solón estaba tratando de abolir los créditos lo comunió a personas con las que tenía más confianza (Conon, Clinias e Hipónico), diciéndoles que "en cuanto al terreno no iba a haber novedad, pero que tenía resuelto hacer abolición de los créditos". Los citados, valiéndose de la noticia, se adelantaron a que se hiciese pública, pidiendo abundantes créditos a los ricos y comprando grandes posesiones. Cuando la ley de Solón se publicó se descubrió que la opereación especulativa de Conon, Clinias e Hipónico había sido posible gracias a Solón, por lo que se le acusó, aunque más tarde se pudo ver que el legislador no tuvo la intención de provocar mal alguno. A Conon y sus amigos se les llamó desde entonces "bancaroleros"; hoy diríamos especuladores que se enriquecen gracias a una información privilegiada, lo que hacen algunos hoy incluso impunemente.

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