domingo, 29 de septiembre de 2013

Contradicciones de la primera República portuguesa

Afonso Costa
La I República portuguesa fue un régimen extremadamente inestable a pesar de su corta duración, dieciseis años, dándose situaciones de "una sigular democracia parlamentaria, varios gobiernos autoritarios, ministerios de izquierda radical, algunas dictaduras militares y hasta un original y pionero ensayo prefascista", según Francisco de Luis Martín. 

Sobre todo entre 1919 y 1926 se repitieron los intentos golpistas y el uso de la fuerza por parte de la Guardia Nacional Republicana y del Ejército. Las huelgas y protestas populares, protagonizadas sobre todo por anarquistas, fueron también numerosas, incluso intentos de monárquicos cuya cabeza actuó desde Galicia, a resguardo de las represalias gubernamentales. Asesinatos de personas anónimas y de altos representantes de los poderes constitucionales y otras formas de desestabilización del régimen, que acabaría con un golpe militar triunfante en 1926 que, pocos años más tarde, daría lugar al Estado Novo de Oliveira Salazar desde 1932.

La monarquía, entre finales del siglo XIX y principios del XX no había servido para que Portugal se modernizase, que es lo mismo que decir mejorase su economía y las condiciones de vida de sus habitantes. Era una institución caduca que había entrado por el aro del liberalismo pero nunca de la democracia, lo cual no tiene nada de extraño porque este sistema es muy tardío en todos los países. Los últimos reyes de Portugal, Luis I, Carlos I y Manuel II (el último con un reinado de solo dos años) no habían conseguido impulsar la democracia en Portugal porque seguramente no creían en ella, dejando que gobernasen las clases dirigentes más conservadoras y ricas del país.

Así los jornaleros del Alemtejo, los viticultores del Douro y de Minho, los pescadores de Nazaré y Porto, los pastores de las Beiras, los pequeños propietarios agrarios del norte y la enormidad de población dedicada a oficios poco cualificados y mal pagados, tanto en las pocas ciudades como en el campo, no estaban representados en el sistema monárquico. Fueron así surgiendo las ideas democráticas, socialistas, anarquistas y comununistas más tarde, pero también las ideas republicanas que no necesariamente eran progresistas, de forma que, como en otras muchas repúblicas, hubo partidos conservadores y progresistas dentro de una misma denominación republicana.

La revolución republicana estuvo madura para llevarse por delante a la monarquía en 1910, pero no para formar un régimen moderno y que incorporase a la mayoría de la población (democrático solo en ocasiones). La Iglesia, que había gozado de muchos privilegios durante toda la historia portuguesa, siguió haciéndolo hasta la I República, en que el laicismo inspirado por masones y algunos republicanos echó al traste la influencia de aquella, sobre todo en las ciudades.

El Partido Republicano se fue dividiendo sucesivamente dando ocasión a una variedad ideológica que descansaba, sobre todo, en la personalidad de sus dirigentes. Los republicanos no se distinguieron de los dirigentes del régimen monárquico en su nacionalismo y en la defensa de las colonias africanas y asiáticas, una vez que Brasil se había independizado a principios del siglo XIX. Es más, hay una constante en la política portuguesa, gobierne quien gobierne, hasta mediados de los años setenta del pasado siglo: Portugal no se concebía sin sus colonias, porque la metrópoli era la cabeza de una cosmovisión de la que formaban parte los territorios africanos y asiáticos. Portugal sin sus colonias no era una potencia a tener en cuenta.

Paisaje de Tras-os-Montes
El Partido Democrático fue el más avanzado y progesista antes de que aparecieran, con alguna fuerza, socialistas y comunistas. Su dirigente más sobresaliente fue Afonso Costa, a quienes algunos han comparado con Manuel Azaña en España, pero Costa fue un político más ambicioso y complicado en varios casos de corrupción o, por lo menos, irrregularidades de diverso tipo. El Partido Evolucionista era la encarnación del conservadurismo, cuyos máximos dirigentes fueron Teófilo Braga y Antonio José de Almeida. El Partido Unionista puede considerarse como el centro ideológico del republicanismo, siendo sus máximos dirigentes Brito Camacho y Augusto de Vasconcelos, pero el primero entró en la contradicción de apoyar más tarde a los dictadores Pimenta de Castro y Sidonio Pais.

Los monárquicos habían quedado noqueados, pero tuvieron sus animadores y el principal luchador fue Henrique de Paiva, que desde Galicia intentó varias veces restaurar la monarquía (ver, aquí mismo, "Galicia, base de operaciones monárquicas"). Un golpe militar dado en Porto a comienzos de 1919 llevó a establecer, de facto, la Monarquía del Norte, disuelta enseguida.

En el otro extremo estaban los anarquistas, que formaron en 1914 la Unión Obrera Nacional, logicamente con trabajadores de otras tendencias ideológicas también y en 1919 nació de aquella la Confederación Nacional del Trabajo. Los partidos Socialista y Comunista tuvieron escasa importancia en relación a los partidos antes señalados, así como al grupo terrorista Legiâo Vermelha, que nació en 1919 a partir -como el Partido Comunista- del triunfo de la revolución bolchevique en 1917.

La masonería, desde el siglo XIX, venía trabajando en Portugal por influencia de los primeros masones ingleses, y la I República fue ocasión -propiciada incluso por la masonería- para influir en la política del país. La "Hormiga Blanca" fue una organización en la que seguramente militó Afonso Costa, por lo que puede que sus miembros lo fuesen a su vez del Partido Democrático.

La Guardia Nacional Republicana, organismo armado al modo que en España la Guardia Civil, fue una creación de la I República y su participación en la vida política -y esta es una contradicción evidente- fue determinante en varias situaciones, casi siempre a favor del Partido Democrático. Este, al que no se puede negar su progresismo, no actuó democráticamente, como hoy lo entendemos, en muchas ocasiones, sino valiéndose de la fuerza.

Algunos notables intelectuales estuvieron integrados en la agrupación Seara Nova (Raúl Brandâo y Jaime Cortesâo) fundada en el año 1921, mientras que los conservadores vinculados a la Action Française de Charles Maurras, se caracterizaban por su conservadurismo: aquí está el joven Oliveira Salazar, Antonio Sardinha (quizá el más importante) Jose Pequito Rebelo, Domingo Araujo y Luis Almeida.

Teófilo Braga
Los golpes de estado, la mayoría fracasados, no fueron pocos: por ejemplo, en mayo de 1921 el capitán Pires Monteiro, de la Guardia Nacional Republicana, consigue derribar al gobierno presidido por Bernardino Machado, pero la situación fue pronto reconducida; en septiembre del mismo año hay otra tentativa dirigida por el teniente coronel Manuel María Coelho, que fue hecho preso aunque liberado pronto. En el mes de octubre se produjo el golpe conocido como Noite Sangrenta, promovido por radicales y disidentes del Partido Democrático, en la que fueron asesinados Machado dos Santos, António Grajo, Carlos da Maia, Freitas da Silva, Botelho de Vasconcelos y otros, mientras que el que había asesinado a Sidónio Pais es liberado y homenajeado.

Cuando en febrero de 1922 se forma el gobierno democrático de António María da Silva, Lisboa está cercada por el ejército, prueba de la inestabilidad reinante, hasta el punto de que en el mismo mes se produce una tentativa de golpe, "octubrista", teniéndose que trasladar el Gobieno a Caxias, al otro lado de la desembocadura del Tajo. No tuvo la naturaleza de golpe de estado por sus objetivos, pero en mayo de 1924 los oficiales de aviación se atrincheraron en el Campo da Esquadrilha y en julio se enfrentan violentamente la policía, el ejército y la Guardia Nacional Republicana en el parque Eduardo VII de Lisboa. En agosto se produce otra tentativa de golpe por parte de radicales y comunistas en Lisboa, que intentaron tomar el fuerte de Ameixoeira. Antes de que acabase el mes los mismos protagonistas ensayarán otra intentona y en septiembre de nuevo con el asalto al Ministerio de la Guerra.

Al comenzar el mes de marzo de 1925 serán oficiales monárquicos los que intenten un golpe pretendiendo ocupar el Cuartel General de Lisboa. Y otro más en abril dirigido por el general Sinel de Cordes con el apoyo de casi toda la guarnición de Lisboa, pero sin éxito. Fue declarado el estado de sitio en todo el país y suspendidas las garantías constitucionales. De nuevo en junio se produce una tentativa de golpe militar dirigido por el comandante Mendes Cabeçadas que pretendía la disolución del Parlamento, pero el militar fue hecho preso. En 1926 de nuevo Mendes Cabeçadas, una vez liberado, inicia los preparativos para un golpe militar que iniciará, sin embargo, Gomes da Costa en Braga (mayo). Esto hace que presente su dimisión el presidente del Gobierno, António María da Silva, pasando a formar gobierno Gomes Cabeçadas, siendo Presidente de la República Bernardino Machado, que presentará su dimisión a finales de mayo. Cabeçadas, sin Parlamento y sin Jefe del Estado, establece una dictadura que es la que perdurará hasta abril de 1974.

Los conflictos sociales fueron incesantes, protagonizados sobre todo por anarquistas, en muchos casos por el encarecimiento del precio del pan; en otras ocasiones fueron los ferroviarios, conscientes de su poder al controlar las comunicaciones y los abastecimientos, los que protagonizan huelgas y actos violentos con intencionalidad social y política. Hubo varios episodios en los que se persiguió a los católicos relevantes ante la situación de privilegio de la que todavía gozaban, pero generalmente de forma impolítica y no pocas veces ilegalmente. Los socialistas accedieron a algunos gobiernos, minoritariamente, durante esta primera República portuguesa, pero las instituciones difícilmente se pudieron considerar representativas cuando en algunas elecciones solo participó el 7% de los electores, como por ejemplo en mayo de 1919.

Lo dicho anteriormente no agota todo lo que se puede decir sobre la inestabilidad de la I República portuguesa, dirigida por las clases cultas de las ciudades, pero también por representantes de los partidos que defendían los intereses agrarios de los terratenientes. No pocos dirigentes demostraron una gran valentía a la hora de tomar medidas reformistas e incluso revolucionarias, pero las condiciones objetivas no estaban dadas: un pueblo mayoritariamente analfabeto, rural y pobre; unas ciudades escasas aunque bien trabajadas por las organizaciones obreras. La vida cultural, como casi siempre en Portugal, fue rica, pero de ella disfrutaron y nos la han legado unos pocos que podríamos situar entre la pequeña burguesía urbana de las primeras décadas del siglo pasado.

Terreiro do Paço, Lisboa
Ante la situación descrita ¿como no comprender -justificar no- el golpe triunfante de 1926 y el rearme conservador de la burguesía portuguesa, con la Iglesia como abanderada ideológica, sobre todo en el campo, que llevaron al Estado Novo, dictadura salazarista que gozó de la coyuntura internacional ("guerra fría" contra el comunismo) como la España del general Franco? La dictadura salazarista no intentó restaurar la monarquía nunca, sabiendo que aquella había perdido ya el sentido del tiempo, aunque minorías monárquicas en Portugal siempre han existido. No hubo en Portugal un general con tanto poder como Franco en España que viese toda solución republicana como sinónimo de comunismo. En Portugal el ejército, con el andar del tiempo, perdió su contacto con la monarquía y estuvo destinado a mantener las colonias, donde vio lo inviable de esa situación y lo injusto que era para los nativos. En España, el ejército franquista estuvo burocratizado y retrasado técnicamente respecto de Europa. Ningún rey portugués jugó el papel de jefe del ejército como sí lo hizo en España Alfonso XIII. Por todo ello la palabra "república" no significa lo mismo en Portugal que en España, más allá de una forma de Estado, como no significa lo mismo en Francia, donde ya a finales del siglo XVIII los republicanos, los partidarios de la revolución liberal, eran considerados patriotas, mientras que los monárquicos eran considerados por aquellos como traidores a los intereses nacionales, atentos solo a los intereses de una familia y de aquellos que la coreaban.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Una obra temprana de El Bosco

"El mago" (1475-1480)
El Bosco nació a mediados del siglo XV en Bolduque, al sur de los Países Bajos y en la región de Brabante. Fue una ciudad fronteriza y defensiva ante las embestidas de los enemigos durante la Edad Media e incluso posteriormente. La gran plaza del Mercado denota que el comercio debió de ser su actividad económica dominante en una región que formaba parte, en la época de El Bosco, del eje entre Inglaterra al norte de Italia pasando por los Países Bajos y la Champaña.

Formado en un ambiente de pintores, pues varios miembros de su familia lo eran, en Bolduque pasó casi toda su vida, salvo quizá un viaje a Italia, pues en Venecia se conservan varias obras suyas que pudo realizar allí. En la obra "El Mago", que El Bosco pintó cuando tenía menos de treinta años, por lo tanto joven pero ya con cierta experiencia, nos introduce en un mundo que fue muy querido por él: la magia, la truculencia, la broma e incluso la ironía, con personajes y temas más propios del mundo medieval que del renacentista (a la postre no hay, en muchos aspectos, grandes diferencias entre estos dos períodos).

Con grandes contrastes cromáticos, el fondo es oscuro, aunque esto puede ser consecuencia del paso de los años. En todo caso así destaca mucho más la escena que representa. Mientras el mago, delicadamente y con un rictus de seguridad, se dedica a su oficio, uno de los personajes, que no quiere perderse nada, se inclina sobre la mesa; quizá sea porque es viejo y le falta vista, mientras que el que está detrás, con lentes y mirando disimuladamente hacia arriba, le intenta robar la bolsa. El niño no entiende de magias y observa al viejo, quizá en complicidad con el ladrón. No tanto los rostos de los personajes, sino la escena en sí misma, es una caricatura del mundo, el de los engaños y los delitos.

Otro personaje ignora la magia para observar de perfil a la dama que tiene al lado, a la que coge por el hombro. La atención de unos contrasta con el despiste de otros, mientras un perro o un mono se encuentra preparado, quizá para algún truco, tras la mesa del mago, una mesa que parece levantarse en su parte posterior, pues la perspectiva no está aquí conseguida. La escena se desarrolla en la calle, trasunto del mundo donde se dan todos los engaños.

En una Edad Media donde eran tan abundantes las creencias fantásticas, el trabajo de hechiceros y los libros sobre animales que se comportaban con intencionalidad moral, las vidas inventadas de santos, los almacenes donde se practicaban experimentos acientíficos, el tema de la magia es un retrato de aquella mentalidad. Los magos venían de vez en cuando por la ciudad o por la aldea, entretenían a los vecinos y estos quedaban maravillados: otra razón más para creer en lo sobrenatural y de ahí a lo divino. 

Es un óleo sobre tabla de 53 por 75 cm. que se encuentra en el  Museo Municipal, Saint-Germain-en-Laye (Fancia, al oeste de París).

Pawel Kuczynski


Szczecin es una importante ciudad en el noroeste de Polonia, en la región de Pomerania y a orillas del río Oder. Su puerto y su industria la han hecho atractiva a los estados vecinos, Suecia y Alemania, bajo cuya soberanía estuvo antiguamente. Sus edificios singulares hablan de unos siglos prósperos para la ciudad. Aquí nació, en 1976, Pawel Kuczynski, un artista que ha puesto todo su empeño en manifestar las contradicciones de nuestro mundo: un niño de familia acomodada, con su coche de juguete, niega a unos niños pobres que limpien el parabrisas, como ocurre con los adultos en sus automóviles. 

Otra de sus ilustraciones consiste en un niño con su locomotora de juguete mientras otro niño ha de esforzarse para desplazar un vagón del ferrocarril. Los novios salen jubilosos de contraer matrimonio mientras los invitados lanzan granos de arroz... que unos chinos están plantados como si el suelo fuese un campo inundado. O la piscina a la que se van a lanzar los nadadores, parte de la cual, llena de agua, está siendo trabajada por chinos con plantas de arroz. En otra ilustración un gran camión de la basura atado con un gran lazo de regalo, vierte los desperdicios en el estercolero, donde los hambrientos los recogen.

En la obra de Kuczynski son muy comunes los colores dorados, amarillos y cetrinos, según convenga el contraste o no. Los chinos, que producen incesantemente de todo en condiciones humillantes, sueltan regalos por las chimeneas de las casas. Una ciudad destruida, amenazada postreramente por un tanque, es observada por unos buitres posados en una rama, uno de los cuales tapa con su poderosa ala a la paloma de la paz que lleva en su pico un ramo. 

Un reloj de péndulo tiene en el extremo de este no un disco, sino una pala con la que va cavando la fosa que contendrá un cuerpo, símbolo inexorable del paso del tiempo. Un campesino ara trincheras que ocupan los soldados en la guerra. El bebedor no percibe que dentro del líquido de la botella hay un anzuelo, debidamente aparejado, que espera engancharle. Sobre un campo verde, en un cielo azul, se extienden las ondas sonoras de un teléfono mientras el tendido de cables eléctricos está arruinado. 

De la gran chimenea industrial sale una gran humareda negra, pero de las alturas pende un andamio con dos obreros que pintan el humo de blanco... Un pequeño árbol en el desierto es enderezado por lazos asidos al chorro de agua de un grifo. En la cadena que atenaza los brazos de un esclavo se mezcla la hamaca donde descansa plácidamente un ricachón. Un niño pequeño, con un gran casco guerrero en su cabeza, da cuerda a la paloma de la paz mientras que sus soldaditos de plomo están tirados en el suelo. El gran obelisco frente al Capitolio de Washington no es más que la gran nariz de un muñeco articulado de madera que está bajo tierra...

La imaginación de este artista es desbordante; en ocasiones quizá pueda parecer excesivo, pero lo imporante es que invita a la reflexión, a no contentarnos con lo que hay, a pensar en alternativas, a ir contra un orden que no hemos elegido, aunque sí muchas veces consentido. Ver:
http://agenciaeternity.wordpress.com/2013/09/06/50-reveladoras-ilustraciones-de-pawel-kuczynski-sobre-el-ironico-mundo-en-el-que-vivimos/

viernes, 27 de septiembre de 2013

Eisenhower: de Marruecos a Franco

Ofensivas aliadas en el norte de África
En diciembre de 1959, cuando el Plan de Estabilización económica ya se había formulado, el presidente Eisenhower visitó al general Franco dando con ello un espaldarazo psicológico a la dictadura española. No es extraño que, en plena guerra fría, un general conservador y un dictador filofascista se entendiesen, sobre todo para lo que interesaba: combatir al comunismo. 

La dictadura ya estaba consolidada desde la eliminación de las guerrillas a principios de los años cincuenta y con el reconocimiento por parte del Vaticano y de Estados Unidos, además de que España ya formaba parte de la ONU desde 1955. Nada tenía de extraña esta visita de Eisenhower España pues Estados Unidos estaba en proceso de establecer bases militares en la península.

Pero diecisiete años antes, en 1942, sin que el general Franco se enterase -o al menos no hay nada publicado sobre el particular- el general Eisenhower mandó un poderosísimo ejército, en plena segunda guerra mundial, que tenía por objeto invadir el Marruecos francés, Argelia y el Marruecos español si hiciese falta. Es posible que ni siquiera en 1959, cuando se produjo la visita del Presidente norteamericano a España, el general Franco supiese nada de la amenaza que sufrió el Marruecos español, pues todos los preparativos se clasificaron como secretos y no fueron revelados a la opinión pública hasta décadas más tarde.

Ya sea porque la Unión Soviética presionó a sus socios occidentales (Estados Unidos y Gran Bretaña) para que abriesen un nuevo frente de guerra y así aliviar la presión que los nazis estaban haciendo en el frente ruso y ucraniano, ya fuese porque el frente occidental estaba estabilizado y las potencias occidentales necesitaban avanzar, Gran Bretaña y Estados Unidos (Churchill y Roosevelt) se pusieron de acuerdo para la invasión de Italia por el sur (1943) que llevaría a la caída del régimen de Mussolini y a su muerte. Para ello había que acceder al Mediterráneo y el paso obligado era el estrecho de Gibraltar, que Hitler había dudado en apropiárselo desde el año 1940. 

Dio así comienzo la invasión del Marruecos francés y de Argelia (también colonia francesa) cuyas tropas estaban bajo las órdenes de la Francia de Vichy, estado títere de los nazis. Y si España entrase en guerra al lado de Alemania estaba previsto que las tropas aliadas se apoderasen de Tánger, plaza de la que se había apoderado el general Franco aunque esto nunca fue reconocido por los estados que tenían derecho a su administración: junto con España, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Países Bajos, Reino Unido, Portugal y la Unión Soviética. Solo Hitler reconoció la apropiación de Tánger por el general Franco, con el que mantuvo relaciones de amistad y colaboración durante toda la guerra; entre otras cosas España suministró wolframio a la Alemania nazi para sus fábricas de armas.

También serían ocupadas por los aliados las plazas españolas de Tetuán, desde donde se administraba el Marruecos español, Larache, Ceuta y Melilla. Se ha publicado que, previniendo una invasión nazi de España para alcanzar Gibraltar, el ejército aliado tendría que partir de la colonia británica y apoderarse de Andalucía, pero tal cuestión está pendiente de investigaciones más profundas. En cuanto a la ocupación del Marruecos francés -lo que se llevó a cabo con muchos problemas- una de las plazas abordadas fue Lyautey, nombre que recordaba al general francés que había sometido a los marroquíes a la metrópoli. Situada la plaza en el extremo norte del Marruecos francés, está muy cerca de Alcazarquivir (bajo dominio español).

Una de las plazas más difíciles de ocupar para los aliados fue Casablanca, pues el ejército francés destacado en el norte de África, fiel a Vichy, era poderoso y ejerció tenaz resistencia. Queda por aclarar las razones militares que llevaron a parte de las autoridades francesas entregarse a Hitler y firmar el armisticio de 1940, pues el ejército francés era uno de los más poderosos del mundo, contrariamente a lo que voceó Pétain al comienzo de la guerra. También hubo resistencia por parte de los destacamentos militares franceses en Orán y Argel, pero militares que apresaron al general Darlan, partidario de la fidelidad a Vichy, hicieron que fuese condenado a muerte, ejecución que se produjo en el mismo año 1942.

Al frente de todas estas operaciones -contra Hitler, la Francia de Vichy y el general Franco- estaba el general Eisenhower, pero años más tarde esto no impidió que visitase España, abrazase efusivamente al dictador español y colaborase con él para apuntalar del todo su régimen criminal.

jueves, 26 de septiembre de 2013

El campo de Gurs

Al sureste de la Bayona francesa, al norte de los Pirineos atlánticos, se encuentra Gurs, en Aquitania. Ahora es una pequeña población con unos pocos centenares de habitantes. Las montañas angulosas y los valles se dejan ver por estos parajes, con prados y vegetación arbórea, con cursos poco caudalosos de agua. 

En Gurs estuvo el campo de concentración mejor organizado del sur de Francia, en el límite mismo entre la Francia ocupada por los nazis y la gobernada por el mariscal Pétain, la "Francia libre". La mayor parte de los exiliados en Francia a partir de 1940 fueron obligados por las autoridades francesas de Vichy a ingresar en campos de concentración como el de Gurs, según han podido estudiar Encarna Nicolás y Carmen González (1). Estos exiliados escapaban de la represión franquista y se encontraron con la represión al firmar Francia un armisticio con la Alemania nazi, lo cual permitió la existencia de una zona "libre".

Las mismas autoras señalan que las organizaciones francesas que habían apoyado a la II República española fueron la Liga Francesa para la Defensa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, los Comités de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, Socorro Popular de Francia (Socorro Rojo antes de 1935), los partidos Radical, Radical-Socialista, el Socialista (SFIO), el Comunista, la Asociación de Antiguos Combatientes Republicanos y la Confederación General del Trabajo. Pero todas estas organizaciones no pudieron, vencida Francia en 1940, hacer practicamente nada por los internados en los campos de concentración, incluído el de Gurs.

Gómez-Jordana, ministro de Asuntos Exteriores de Franco y acostumbrado ya desde el régimen de Primo de Rivera a apoyar dictaduras, había acordado en febrero de 1939, cuando la guerra civil española estaba ya inclinada en favor de los sublevados franquistas, que Francia reconocía al régimen de Franco a cambio de la neutralidad española ante la amenaza alemana, pues los nazis ya habían anexionado Austria a Alemania y en Europa se vivian momentos de gran tensión. Desde abril de 1938 los socialistas estaban fueran del gobierno francés y ahora lo presidía el radical-socialista Daladier, el cual persiguió, ante todo, que la España de Farnco no permitiese el establecimiento de bases militares alemanas en España. Franco, por su parte, pretendía que a los exiliados españoles en el sur de Francia se les dificultasen al máximo las cosas para no pudiesen entrar en España en forma de guerrillas organizadas.

Otro de los objetivos de Franco es que el gobierno francés hiciese todo lo posible para que SERE y JARE devolviesen los fondos que administraban en favor de los exiliados españoles, tanto en Francia como en México y otros países. El Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles fue una organización controlada sobre todo por socialistas para atender a las necesidades de dichos refugiados tras la guerra civil. Por su parte la Junta de Auxilio a los Republicanos Españones había sido creada, ya en el exilio, por las Cortes Españolas con el mismo fin.

Pero los que fueron internados en los campos de concentración, particularmente el de Gurs, escaparon a las posibilidades de ayuda de aquelas organizaciones. Encarna Nicolás y Carmen González han consultado la Caja 10258 del Archivo General de la Administración (Asuntos Exteriores) donde consta la respuesta del cónsul de Pau a una circular de la embajada española en la Francia de Vichy: Por lo que respecta -dice el cónsul- al campo de concentración de Gurs, único de importancia situado en el territorio de mi demarcación y actualmente casi por completo evacuado [abril de 1940] , las denuncias señaladas son, en su mayoría infundadas. El jefe de dicho campo, comandante Davergne, ha dispensado, dentro de la indeclinable rigidez disciplinaria, trato siempre atento, bondadoso y hasta paternal a la población española confinada en el mismo... Desde luego, parece ser que la alimentación es más bien escasa y poco escogida...

Por su parte la embajada española hizo poner en todos los campos un cartel en el que se "invitaba" a los refugiados a volver a España porque, según el embajador Lequerica, que solía negar la evidencia, "no había represión en España". En el año 1939, según J. Rubio, a quien citan las autoras mencionadas, el volumen total de repatriaciones fue muy importante en el año 1939, aproximadamente las dos terceras partes del total de exiliados en Francia. En el mes de diciembre, según datos del Ministerio del Interior francés, permanecían en el país "sólo" 140.000 exiliados, la mayoría excombatientes" que, obviamente, no tenían ningún interés en regresar a España. El vicecónsul en Mauleón, que inspeccionaba dirariamente el campo de Gurs, estaba convencido del miedo de los refugiados a las sanciones en España.

Por su parte el Gobierno de Daladier estableció desde abril de 1939 las Compañías de Trabajadores Españoles, por las que estos debían contribuir a la economía francesa. Los trabajadores recibían solo 0,50 céntimos de franco al día; más de la mitad de los refugiados que no volvieron a España se incorporaron a estas Compañías de trabajo, dedicados sobre todo a la agricultura y a trabajos relacionados con la defensa nacional francesa. Tras la movilización bélica cuando Francia fue invadida por Alemania, se recurrió a esta mano de obra española, que según J. Rubio fueron unos 70.000. Ahora ya no interesó a Francia la repatriación, sino la formación de estas Compañías que desaparecerían con el armisticio de 1940.

Las autoras a quienes sigo para este artículo han recogido informaciones orales de exiliados españoles, como es el caso de Francisco Guzmán: luego empezaron a venir las empresas, a buscar mano de obra... habían puesto altavoces en todos los campos y decían 'la empresa tal que tiene trabajo en las minas de tal sitio, busca obreros para tal provincia, tal departamento francés...'. Yo me presenté una vez pero dije 'ya no me presento más'... entonces, te hacían levantar las mangas de camisa, te palpaban... y tenías que abrir la boca, como los caballos para saber la edad cuando los venden... Avilés Farre, por su parte, señala que en 1940, el ministro de Trabajo francés comunicó a Lequerica (embajador español) que existían 150.000 españoles empleados en las fábricas y en la agricultura. Por su parte, Lequerica era partidario -dada su germanofilia- de enviar "un buen número de ellos a Alemania, donde el contraste con el trato que les daba Francia contribuiría a su regeneración". Así se haría.
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(1) "Españoles en los Bajos Pirineos...", Universidad de Murcia.

El perro de Giacometti

¿Puede imaginarse perro más escuálido y descarnado que este? Corría un año central del siglo XX cuando Giacometti lo ideó y nos ha quedado en bronce. Su vena de pintor y dibujante queda patente en este perro que aparenta una pobreza extrema, abatido, hambriento o sin sentir la el hambre por la extrema penuria a que ha llegado. Es evidente la influencia del expresinismo en el autor, que también estuvo influido por el surrealismo. En todo caso se trata de un artista vanguardista que nació al comenzar el siglo XX en la localidad de Borgonovo, al sureste de Suiza, en la frontera con Italia.

El pueblo se encuentra en el catón de los Grisones, donde los valles encajados invitan a compararlos con las angulosas entradas y los prununciados salientes de la anatomía del perro. El verdor y las montañas son señas de identidad de esta geografía, con los cielos casi siempre empedrados de nubes que dejan asomar la luz del sol esplendorosamente en los meses de verano. Las corrientes de agua y los lagos son otros elementos del paisaje que vio nacer a Giacometti, cuyo padre fue también artista. 

Este perro nos recuerda al "Hombre que camina", del mismo autor, también en bronce, alámbrico, esbelto, refinada silueta de un ser humano (reproducido en varias versiones) que aún acentúa más su elevada espiritualidad por la abultada desproporción de los pies. A Giacometti le tocó vivir las dos guerras mundiales, el ascenso del fascismo en Europa, las grandes contradicciones del capitalismo que provocaron también reacciones muy variadas en el mundo del arte. 

Estas visiones de seres delgadísimos, sin estómago, sin anatomía, sin rasgos personales, como el perro que parece el resultado de un desecho, inverosímil con esas patas afiladas al extremo ¿son el resultado de un mundo que atormentó al artista en sus momentos de inspiración?

lunes, 23 de septiembre de 2013

Mentiras de Franco sobre Gibraltar

Wilhelm Canaris
Ya no es poco lo que se ha escrito sobre las relaciones del general Franco con Hitler durante la guerra civil española y durante los primeros años de la segunda guerra mundial. N. Godam, M. Séguéla, D. Detwiler, H. Feis, B. Gordon y A. Viñas son solo algunos de los especialistas que se han ocupado de este asunto. Por ellos y otros sabemos que el viejo mito de que Franco se resistió a entrar en la segunda guerra mundial al lado de Alemania a pesar de las exigencias de Hitler, se ha derrumbado en toda regla. Más bien fue al revés: en un primer momento los consejeros de Hitler (entre ellos Canaris) y él mismo no contemplaron la necesidad estratégica del noroeste de África, del estrecho de Gibraltar y de la propia España con vistas a la extensión de la influencia nazi. 

B. Gordon ha resumido que durante los meses de mayo a octubre de 1940, una vez vencida Francia con toda facilidad y firmado el armisticio que permitió la existencia de la Francia de Vichy como estado satélite de Alemania, los contactos entre Franco y Hitler fueron intensos, que el primero exigió para que España entrase en guerra al lado de Alemania armas, combustibles, Gibraltar y ciertas colonias francesas en África. El mismo autor, basándose en la bibliografía publicada y en investigaciones propias ha demostrado que Hitler nunca estuvo dispuesto a favorecer a la España franquista con más colonias en África de las que ya tenía, entre otras cosas porque la Francia de Vichy era aliada de Alemania y no iba a vestir a un santo desvistiendo a otro, máxime teniendo en cuenta que la España de Franco estaba totalmente en ruinas tras su guerra civil y de poca utilidad sería para los nazis. 

Al mismo tiempo se pone de manifiesto el antipatriotismo y la miseria del embajador de España en Francia, José Félix de Lequerica, que cambió de opinión en varias ocasiones según sus conveniencias y no según los intereses nacionales españoles. Por su parte Javier Tusell le califica de "inteligente, culto, cáustico y cínico", añadiendo que le caracterizaba "la absoluta impudicia con la que podía pasar a llevar a cabo una política que nada tenía que ver con su pasado... no tenía reparos ni en la adulación ni en asumir cualquier cambio de rumbo, incluso diciendo que España actuó igual en la política exterior ante la guerra mundial". Como embajador en la Francia de Vichy se empeñó con saña en perseguir a los españoles refugiados tras la guerra civil y como ministro de Asuntos Exteriores con Franco rompió relaciones con Japón tras la masacre cometida por el ejército nipón en Manila, donde murieron varios españoles: como la guerra tocaba a su fin, tocaba también ponerse al sol que más calentaba.

Barco de guerra francés en Dakar
El primero que entró en contacto con las autoridades nazis por orden de Franco fue el general Juan Vigón: era el 10 de junio de 1940 y llevaba una carta para Hitler. Cuatro días después España se apoderó de la zona internacional de Tánger y a finales de mes los nazis se plantearon la "Operación Félix", un plan para conquistar el norte de África francés y resarcir a Alemania de la pérdida de sus colonias durante la primera guerra mundial.

A comienzos de julio los nazis se plantearon la "Operación León Marino", consistente en la invasión de Gran Bretaña, algo que, como es sabido, nunca ocurriría. Por su parte el gobierno británico, ante la posibilidad de que los barcos franceses del norte de África cayesen en manos alemanas atacaron las bases de Orán y Mers-el-Kébir, con resultado de muerte para unos mil trescientos franceses. La respuesta de la Francia de Vichy fue bombardear Gibraltar, lo que ocurría sin contar en absoluto la opinión del general Franco, que había expresado durante la guerra civil española su intención de recuperar la plaza. Sin embargo Pétain seguía teniendo cierta autonomia, pues ante las exigencias de Hitler de que le cediese ocho bases aéreas en la región de Casablanca y la línea férrea Rabat-Túnez, entre otras cosas, aquel se negó a hacerlo y ahí quedó la cosa. Una muestra de que Hitler no estaba convencido del todo de la necesidad de intervenir en el noroeste de África, para lo que la intervención Española podía tener sentido.

B. Gordon señala que "en la segunda mitad de julio, los alemanes mostraron un mayor interés en Gibraltar y en conseguir que España participara en la guerra, de modo que el almirante Wilhelm Canaris, un veterano del equipo de apoyo alemán a Franco durante la guerra civil, fue enviado a efectuar un reconocimiento de Gibraltar y a obtener una completa descripción de las condiciones de España". Mientras tanto Franco, en su discurso del 18 de julio, cuatro años despúes del levantamiento que dio ocasión a la guerra, reclamaba Gibraltar y una gran parte del norte de África, anunciado que "dos millones de soldados están preparados para crear una nación y un imperio". Es evidente que no existían esos soldados y que España no tenía la mínima posibilidad de aportar algo útil a los nazis, mucho menos de recuperar Gibraltar, sobre cuya plaza Franco insistió a Hitler varias veces que debía ser tomada por tropas nacionales, a lo que Hitler señaló que serían soldados alemanes los que lo harían.

B. Gordon señala que Hitler llegó a aprobar el plan de ataque a Gribraltar y que el diario del general Franz Halder revela cómo la posición alemana sobre España coincide con la visión pesimista y desaprobatoria de Canaris: España no estaba preparada para ayudar a Alemania en la guerra y las palabras de Franco eran una superchería para consumo interno, aprovechando que no existía libertad de prensa para criticarlas. Según Helder España no tenía ni víveres ni carbón, había generales en contra de Franco y el clero no aprobaba otra guerra.


Cuando el 31 de agosto el gobierno británico envió naves desde Scapa Flow, en las islas Orcadas, llevando tropas fieles al general De Gaulle para desembarcarlas en Dakar, Pétain hizo lo mismo desde la base de Toulon, al sureste de Francia. Los barcos de guerra franceses pasaron por el estrecho de Gibraltar para llegar a Dakar y evitar el desembarco de las tropas gaullistas en Dakar, lo que consiguieron. Mientras tanto Serrano Suñer se reunía con Ribbentrop en Berlín intentando una vez más lo imposible: que Alemania aceptase la entrada de España en la guerra a cambio de armamento, territorios y dinero (España estaba pagando los 212 millones de dólares que debía a Alemania por su ayuda durante la guerra civil). Las dificultades fueron tales que España se vería obligada a enviar la División Azul cuando los nazis invadiesen la Unión Soviética, al tiempo que trabajadores españoles salían para trabajar en las industrias de guerra alemanas.

Poco después del 17 de septiembre Franco aceptó reunirse con Hitler en Hendaya: "por nuestra parte -dijo el español- llevamos preparando esta operación [la conquista de Gibraltar] durante mucho tiempo". Como es sabido Hitler no aceptó las exigencias materiales y territoriales de Franco, la armada de Vichy estaba fuerte hasta el punto de parar una embestida británica y la guerra en África tendría otros escenarios alejados de Gibraltar y de Marruecos hasta la iniciativa aliada en Casablanca, pero era ya noviembre de 1942 y Franco estaba desdiciéndose de todas las supercherías anteriores. No es difícil adivinar que si España hubiese entrado en guerra al lado de Alemania la península hubiese sido ocupada por tropas nazis, con el objetivo de Gibraltar o con otros.

domingo, 22 de septiembre de 2013

El inquieto Radic

Hasta 1918 Croacia estuvo bajo sobereanía del imperio austro-húngaro, pero tras la primera guerra mundial se constituyó el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos que daría lugar, años más tarde, a Yugoslavia. Radic es uno de los fundadores del Partido Campesino Croata que, al contrario que otros de este tipo, tuvo una ideología progresista en tanto que la situación social de los campesinos fue una de sus preocupaciones principales. También fue un partido nacionalista, pues Radic no estuvo de acuerdo en unir Croacia a Serbia, consciente de la hegemonía de este país, independiente desde 1878 y por lo tanto principal animador del nacionalismo en los Balcanes contra austro-húngaros y otomanos.

Nacido Radic en el seno de una familia campesina y pobre del norte de la actual Croacia, en el pueblo de Desno Trevarievo (1871), al lado del río Sava, que desagua en el Danubio, su vida fue agitadísima tanto por su pretensión de estudiar sin tener recursos para ello como por sus aspiraciones e ideales políticos, siempre teniendo como norte la mejora de las condiciones del campesinado. Ello le llevó a conocer mediante varios viajes que realizó a lo largo de su vida todas las regiones de Croacia, desde Eslavonia hasta Dalmacia. También estuvo varias veces en prisión, en ocasiones por nimiedades sin contenido político o delictivo verdadero, sino más bien por la falta de libertades en el imperio Austro-húngaro y por el carácter de Radic.

Su relación con el obispo Josip Strossmayer, bastante mayor que él, le influyó grandemente, pues Radic estuvo siempre guiado por un profundo sentimiento cristiano y por la labor social que el obispo llevó a cabo. Como político, Strossmayer se esforzó por la defensa de la lengua croata, por la extensión de la educación entre el pueblo y por las obras de caridad. El obispo fue un personaje notable en el mundo de la cultura y de la política eslava.

También recorrió varios territorios europeos para seguir estudios, particularmente en Zagreb, París, Praga y Rusia. En este último país, vinculado a los Balcanes por la población eslava, pudo comprobar las condiciones de vida tanto del campesinado como de la clase obrera industrial del oeste. El hecho de ejercer como periodista en varias ciudades le mantuvo informado de la política europea del momento, a principios del siglo XX.

En las elecciones, restringidas, el partido por él fundado hacía poco años obtuvo en 1908 una escasa representación, pero esta fue aumentando con el tiempo: a finales de 1920, cuando se aprueba la Constitución del Reino de los Croatas, Serbios y Eslovenos, el Partido Campesino obtuvo el 14,3% de los votos, cuando el porcentaje más alto, en una división política extrema, había sido del 19,9%. En elecciones posteriores obtendrá el 21,8% y en las de 1925 el 22,2%. Para entonces el Partido Campesino era ya árbitro de la política croata y, en general, yugoslava. Poco antes de su muerte, sin embargo, el Partido Campesino bajó a una representación del 15,8%, pero el arco político estaba enormemente fragmentado, por lo que estos porcentajes no son bajos en términos relativos.

Aunque en un primer momento Radic había aceptado de buen grado a la dinastía habsbúrgica, más tarde defenderá la forma republicana de estado, luego aceptará como un mal menor la monarquía que se establece primero en la persona del rey Alejandro I, que se convertirá en dictador poco después de la muerte de Radic, asesinado en 1928 en el mismo Parlamento. Radic formó parte del Gobierno en varias ocasiones, pero también se retrajo de participar en él en otras: las dos grandes batallas de Radic fueron la mejora de las condiciones de vida de los campesinos croatas y el federalismo, negándose siempre a la unión con Serbia, aunque dicha unión ya se había producido poco después de finalizada la primera guerra mundial.

Una importante obra sobre la personalidad política de Radic, así como de la realidad yugoslava en el período de entreguerras es la de Mark Biondich: Stjepan Radić, the Croat Peasant Party, and the politics of mass mobilization, 1904-1928. University of Toronto Press. (2000).

viernes, 20 de septiembre de 2013

Gorlice y Tarnów

La Galicia del imperio austro-húngaro (al oeste Gorlice y Tarnów)
El sur de Polonia está formado por una serie de mesetas surcadas por algunos ríos y, a medida que avanzamos hacia la frontera más meridional, nos encontramos con las estribaciones septentrionales de los Cárpatos. Aquí, al sureste del país, se encuentra la pequeña población de Gorlice, donde el ejército ruso estableció durante unos meses, desde mayo a octubre de 1915, el frente contra el ejército alemán. Algo más al norte se encuentra la ciudad de Tarnów, con una fisonomía propia del centro de Europa: plazas y edificios antiguos, una catedral gótica, cuidado urbanismo, recuerdos de una edad media floreciente en uno de los cruces de caminos europeos.

Por la carretera que une, de oeste a este, Katowice y Cracovia con la frontera de Ucrania se llega a Gorlice; de esta población y de Tarnów se tuvieron que replegar hacia el este miles de soldados rusos en lo que se ha llamado la gran retirada. Gorlice, cuando se retiró el ejército zarista, quedó destrozado, incluso la iglesia, que según una crónica todavía humeaba. Miles de rusos fueron hechos prisioneros, reflejando en sus rostos y en sus ropas el desastre de la lucha. La mayor parte son de infantería, otros delatan en sus rostos su origen tártaro por sus pómulos abultados.

La rendición de estos soldados rusos en el frente de Gorlice-Tarnów no representó más que un episodio de la Gran Guerra. A principios de 1918, caído el zar, los bolcheviques firmarían la paz con Alemania y daría comienzo otra guerra en Rusia, Ucrania y otros países del viejo imperio: la que enfrentó a rojos contra blancos, verdes y negros... Todavía se celebra una fiesta anual en Gorlice en recuerdo de aquella victoria alemana, pues Polonia era entonces un feudo del zar de Rusia. Gorlice y Tarnów se encontraban entonces en la Galicia austro-húngara, pero sus habitantes se sentían polacos.

Los primeros anarquistas españoles

Giuseppe Fanelli
Además de la figura sobresaliente de Anselmo Lorenzo, cuando ya avanzaba la segunda mitad del siglo XIX y al calor de la fundación de la I Asociación Internacional de Trabajadores, fueron surgiendo núcleos anarquistas cuyos testimonios ponen de manifiesto la honradez, la ingenuidad y la claridad de ideas con las que aquellos hombres perseguían un ideal. Seco Serrano ha consultado la Biblioteca Arús donde constan muchos datos sobre los movimientos sociales de los últimos siglos. De este autor seleccionamos los textos que él ha recogido y que son cartas dirigidas de unos anarquistas a otros o de anarquistas que criticaban los comportamientos de otros dirigentes socialistas. Como es sabido, el introductor del anarquismo en España fue Giuseppe Fanelli, discípulo directo de Bakunin.

Francisco Tomás fue un ejemplo de anarquista de la primera época nacido a mediados del siglo XIX en Llucmajor y en Mallorca y Alcoy desarrolló su militancia sobre todo. A sus compañeros de Játiva les dirige las siguientes palabras en 1872: 

La Internacional no es otra cosa más que la unión universal de todos los que sufren, de todos los explotados, que desean emanciparse, que quieren ser hombres dignos y libres... Se entiende por anarquía la destrucción de todos los Estados políticos jurídicos-autoritarios y reunir en consecuencia a toda la humanidad en una libre Federación universal de libres asociaciones obreras agrícolas e industriales, como único medio para abolir los privilegios, la tiranía y la explotación; y que todos los seres humanos sean libres y dignos...

A unos trabajadores de Anna, al sur de la provincia de Valencia, dirige estas palabras en 1873: 

La anarquía, compañeros, no significa otra cosa más que la abolición de todos los poderes autoritarios y de todas las tiranías y el establecimiento de la verdadera libertad en la libre Federación de los grupos de trabajadores libres. El colectivismo no es otra cosa más que la transformación de la proiedad para que cada uno sea propietario del fruto de su trabajo y todos tengan el deber de trabajar para vivir.

En una carta a los anarquistas de El Ferrol, en 1872, les dice lo siguiente: Para los colectivistas anárquicos, siendo la Internacional el resultado espontáneo de las necesidades de los trabajadores del mundo, solo la práctica de la solidaridad debe ser el único punto y lazo de unión, pudiendo en consecuencia disentir en los medios, principios e ideas... Si la Internacional fuese una escuela económica, no sería posible reunir en su seno a todos los trabajadores del mundo, sería una secta, y no la unión universal de los asalariados y de todos los hombres de buena voluntad que desean la completa y radical emancipación de las clases trabajadoras. 

"Todos los hombres de buena voluntad": ¿y los que no están por esa labor, que se encuentran entre los trabajadores y entres sus explotadores? "Solo la práctica de la solidaridad...": ¿como es posible imaginar que la solidaridad se ha de extender tanto que haga posible el ideal anarquista? Hace falta tener una idea muy distinta de la real sobre los compostamientos y motivaciones del ser humano para hablar de esta manera.

Cuando se produce la ruptura entre marxistas y bakuninistas en el Congreso de la Haya de la I Asociación Internacional de Trabajadores, José Vidal, de Murcia, escribe en ese mismo año:

Con fecha 19 del corriente mandé una carta a la redacción del periódico "La Emancipación" [órgano de prensa marxista] en la que les felicitaba y declaraba estar conforme con la conducta observada por ellos, pero más tarde, cuando asiste a las discusiones derivadas de aquella ruptura, se arrepiente y dice: ...que sepan que estoy arrepentido de haber felicitado a los nueve traidores que constituyen la llamada Nueva Federación Madrileña, a los que no reconozco como internacionales. Dicha Federación era el origen de lo que algo más tarde será el Partido Socialista Obrero Español.

La rectificación de José Vidal es aplaudida por Severo Albarracín en carta a Jose Belda, otros dos anarquistas de la primera época. El mismo Albarracín escribe a los anarquistas de Brihuega (Guadalajara) en 1873: Los partidos políticos de los que en algún tiempo hemos esperado alguna cosa, nada nos pueden dar, porque sus intereses son contrarios a los nuestros... Y cuando se dirige a los internacionalistas de Estados Unidos se expresa de forma muy singular refiriéndose al fenómeno cantonalista que se está dando en España: No habeis podido apreciar con exactitud lo que sucede en España, porque los periódicos burgueses todo lo transforman y adulteran, y en el mismo defecto caen los obreros si cogen noticias de dichos órganos de la burguesía. El movimiento de Alcoy ha sido un movimiento puramente obrero, socialista revolucionario. El movimiento de Cartagena es puramente político y burgués. Tanto es así, que en Cartagena existe un gobierno enfrente del gobierno que existe en Madrid, como el gobierno carlista que existe en Estella está al frente de este último. Es decir, que en España por falta de gobiernos no se puden quejar los amantes de la autoridad, porque cuando no hace falta ninguno, tenemos tres.

Rechazando un intento de huelga Francisco Tomás, se dirige en 1872 mediante carta a sus correligionarios: Su bandera (la de los "farsantes políticos") solo puede lograr que los trabajadores sean carne de cañón, si son derrotados; y carne de burgués si logran el triunfo... No tenemos todavía la fuerza ni la organización necesaria para destruir todas las injusticias, y por esto, en lugar de prestar apoyo a los bullangueros políticos [se refiere a los republicanos de Barcelona y Manresa] secundando sus planes de ambición y mando, es necesario organizar a los trabajadores todos... 

El catalán Roca Galès, tejedor, tuvo preocupaciones por la formación de los trabajadores, y en un congreso en Barcelona consiguió que se aprobase la resolución que sigue: Debe procurarse, ante todo, que la instrucción de nuestra clase sea más alta y sea más eficaz... En las grandes poblaciones, centros de agricultura y de industria, se constituirán ateneos instructivos para adultos, procurando que estos sean subvencionados por los municipios o las diputaciones provinciales... Y en esta última parte incurría en la contradicción de recurrir a instituciones de poder negadas por los anarquistas, además de estar en manos de personal burgués. 

En 1872 fueron los anarquistas de Murcia los que dicen que se creen escuelas puramente internacionales, es decir, para anarquistas. ¿Como no entender estas propuestas si -siguiendo la investigación de Seco Serrano- la Unión de Obreros del Calzado de la Región Española (anarquistas) constató que en 1873 el jornal en los días de trabajo era de 6 a 14 reales, mientras que los gastos de manutención eran de 7 a 15 reales y las horas de trabajo en dicho sector oscilaban entre 11 y 16 diarias? El mismo Seco constata que las condiciones de trabajo de muchos obreros en la España de la época era "infrahumanas", con trabajo "de sol a sol" y "salarios de hambre". Bien se puede comprender que se extendieran las ideas anarquistas (socialistas en toda regla) que impusiesen "un examen de conciencia" a la burguesía.

"Que yo sepa -dice Seco Serrano- no se han estudiado nunca detenidamente los sencillos programas ideológicos de los primitivos 'líderes' españoles, expresión de una mentalidad traducida en una radical vocación de justicia". 

jueves, 19 de septiembre de 2013

El caso del conde Károlyi

El conde Károlyi
Al norte de Hungría y cerca de Budapest se encuentra el pueblo de Fót, donde nació en 1875 Mihály Károlyi, que heredó el título de conde de sus antepasados. En Fót se encuentra todavía el palacio residencial de la familia, con una fachada neoclásica. Károlyi perteneció, pues, a la aristocracia, pero su evolución política le haría olvidarse de esa condición y llegar hasta el socialismo, predicando además con el ejemplo, pues en un determinado momento cedió sus posesiones rurales a los campesinos para que trabajasen la tierra y atenuasen de esta manera la crisis económica por la que atravesaba el país. Ya se encontraba entonces en la cumbre de su andadura política.

No solo su evolución política es sorprendente, sino también su vida personal, pues de ser un vividor en el peor sentido de la palabra llegó a moderar su comportamiento hasta el caso de dar ejemplo con sus posiciones políticas, sus renuncias y sus memorias, que reflejan una amargura y decepción extraordinarias. 

En un primer momento estuvo ligado políticamente al conde Esteban Tisza, ejemplo de todo lo contrario, pues se mantuvo en la defensa de sus privilegios, del antiguo régimen austrohúngaro y de la política conservadora. Pero con el tiempo Károlyi llegaría a ser el oponente político de Tisza, evolucionaría hacia posiciones progresistas e incluso abrazó el socialismo. Los esfuerzos que hizo por la paz en su país y por conservar los territorios donde había húngaros tras la primera guerra mundial, no le fueron recompensados ni con el éxito ni con el reconocimiento, ni dentro ni fuera del país, por lo que se tuvo que exiliar dos veces. 

Aunque antes no, durante la primera guerra mundial ya defendió el sufragio universal y el voto de la mujer, lo que para los países del este de Europa eran medidas muy progresistas, siempre más retrasados en asumir los principios del liberalismo político. Consciente Károlyi al mismo tiempo de que en la Hungría de la guerra convivían nacionalidades distintas, propuso una política de acercamiento a todas ellas, aunque no daría resultado en un momento en el que los rumanos de Transilvania deseaban unirse a Rumanía, los eslovacos a la futura Checoslovaquia y los croatas y serbios a la futura Yugoslavia; por su parte los rutenos se sentían miembros de la comunidad ucraniana. No en vano los sentimientos nacionalistas se habían extremado durante las últimas décadas del imperio de los Habsburgo.

Cuando una revuelta de soldados en Budapest obligue al emperador a destituir a su jefe de gobierno recientemente nombrado, János Hadik, aquel se verá forzado a entregar el poder a Károlyi, que en un principio se inclinó por mantener a Hungría unida a Austria solo en la figura del emperador, pero determinados sectores de la población húngara, sobre todo en Budapest, hacían a la dinastía responsable de la guerra y de la derrota, por lo que exigieron el establecimiento de una república. Con la abdicación del rey Carlos, que a su vez era emperador de Austria-Hungría desde 1916, Károlyi aceptó la fórmula republicana de estado sin problemas, consciente de que lo importante era restaurar al país tras la guerra. No le sería fácil porque la revolución rusa había triunfado en 1917, el movimiento socialista se extendía por Europa y en Hungría, consejos formados por soldados y trabajadores empezaron a compartir el poder real con el Gobierno.

Karolyi se vio en la encrucijada de dirigir un gobierno, durante unos meses como primer ministro y luego como Presidente de la Repúbica (finales de 1918-marzo de 1919) en medio de la destrucción del país, la crisis económica y los separatismos nacionalistas. Sus esfuerzos para hacer de Hungría la patria común de varias nacionalides no dieron resultado, habiendo colaborado con él Oszkár Jászi. Francia, país vencedor en la guerra, no tuvo un comportamiento comprensivo para la nueva Hungría, obligando a Károlyi a replegar el ejército de ciertos territorios que reclamaba húngaros, así como a una desmovilización que dejó al país indefenso en el plano militar.

Los socialistas húngaros, que entonces eran un conglomerado de futuros comunistas y socialdemócratas de ideología matizadamente heterogénea, abandonaron a Károlyi y dieron ocasión a la intentona de establecer en Hungría una república soviética incluso desautorizada por Lenin. Francia obligó a Károlyi a ceder nuevos territorios a los estados vecinos, más allá de los que se habían acordado en el palacio de Trianón en Versalles. El comunista Béla Kun no fue capaz de mantenerse en el poder más que unos meses, como Károlyi poco antes, pero la coherencia de este supera con mucho al aventurerismo de aquel.

Hungría se sumió entonces en la larga dictadura de Horthy mientras Károlyi vivía su primer exilio en Francia hasta abrazar las ideas del socialismo. Liberada Hungría de los nazis tras la segunda guerra mundial, de nuevo estaría Károlyi en Francia como embajador, pero fiel a su conciencia dimitió por estar en desacuerdo con la ejecución de una pena de muerte; volvió a exiliarse y murió en le pequeña localidad francesa de Vence, a sureste del país.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Los personajes de Juan Muñoz


Nacido a mediados del siglo XX, sus obras más características son aquellas en las que están representados personajes en las más variadas actitudes: riéndose, comunicándose, en soledad, en grandes agrupamientos, envueltos en grandes bolsones sin que asomen los pies, un hombre ahorcado, un niño sentado en una tabla, oyendo a través de una pared, mirándose a un espejo, pareciendo querer comunicarse con el espectador...

Se trata de una obra originalísima cuyos materiales son bronce y papel fundamentalmente. El color no existe o solo el gris en la mayoría de los casos, lo que añade misterio y expresividad a los personajes, que parecen vagar por el mundo ignorándolo o fijándose despectivamente en él. Casi todos ellos se parecen, como si no tuviesen personalidad propia, excepto por las diversas actitudes que adoptan. 

¿Cual es su estilo? Por supuesto se trata de una obra figurativa, las formas son realistas pero el mundo en el que nos sumerge no: inspira ironía, a veces burla y sobre todo soledad. Los modelados son muy trabajados, itentando dar a sus figuras apariencia de realismo pero un alma que trasciende de la realidad, surigiéndonos un mundo distinto al nuestro.

(Ver http://www.mcu.es/principal/docs/novedades/2009/Juan_Munoz.pdf).

domingo, 15 de septiembre de 2013

El fascismo en Rumanía

Antonescu y Codreanu
Como en otros países europeos el fascismo presentó en Rumanía diversas caras. En España no ha sido lo mismo el fascismo de Ledesma Ramos que el de Primo de Rivera; en Alemania existieron diversas formas de entender el fascismo, de ahí las defecciones dentro del partido nazi; de igual manera el fascismo de Pétain, en Francia, parece más accidental que ideológico. En el caso de Rumanía se puede hablar de inspiradores del fascismo como el profesor Cuza y el historiador Iorga; el fascismo más "puro" lo representan Codreanu, Mota y Sima, entre otros, mientras que Antonescu fue ante todo un militar que se dejó arrastrar por el fascismo tanto rumano como alemán. 

No se entiende el fascismo como movimiento generalizado -con todas sus especificidades- si no es en el contexto de una Europa sometida a grandes cambios económicos, sociales y políticos entre los que la primera guerra mundial juega un papel importante. Los agravios sufridos por minorías en el este de Europa (húngaros, rumanos, alemanes, ucranianos, eslovacos...) y la pérdida de confianza en el parlamentarismo burgués por amplios sectores de la población, además del avance del movimiento obrero organizado, son algunos de los factores que hacen surja el fascismo. 

Según las investigaciones que se han hecho (1) Antonescu fue responsable de la muerte de más de 300.000 judíos y varios miles de gitanos, lo que puede compararse con los 150.000 fusilados bajo el mandato del general Franco en España solo entre 1936 y 1945, sin contar a los fallecidos por hambre, enfermedades y malos tratos (debe entenderse en la retaguardia durente la guerra y una vez finalizada esta) (2). Para entender la falta de escrúpulos de Antonescu y de Franco hay que saber que participaron en una gran cantidad de conflictos bélicos, en los Balcanes y en África respectivamente, lo que quizá endureció sus conciencias. El nacionalismo es común a ambos, como a cualquier tipo de fascismo, en un grado de exaltación irracional. También esto tiene su explicación (no justificación) si tenemos en cuenta las pérdidas territoriales de Rumanía a manos de la Unión Soviética, de Hungría y de Bulgaria (al nordeste, en Transilvania y al sureste respectivamente).

Las relaciones de Antonescu con los legionarios de Codreanu y su Guardia de Hierro le delatan como un fascista acomodado aunque no un teórico del fascismo. Si bien es cierto que Antonescu no simpatizó con Codreanu y sus formas violentas, colaboró con él y se apoyó en la fuerza de choque que la Guardia de Hierro representaba. Las relaciones de Antonescu con los partidos tradiconales rumanos, que se retrajeron de colaborar con él en la mayor parte de las ocasiones, pueden equivaler a la colaboración que tuvieron con el general Franco determinados católicos y monárquicos, tanto borbónicos como carlistas. En común con el general Franco tuvo Antonescu el ser un militar por encima de todo, autoriario, sin escrúpulos y partidario de un "orden" que favoreciese a la patria, entendida en abstracto y sin distinción entre unas clases sociales y otras.

Pero Antonescu vivió momentos en su vida muy distintos a los del general Franco: preso varias veces, apartado del poder, se repuso a medida que la monarquía rumana lo necesitó. Franco prescindió de la monarquía y solo la preservó para cuando él ya no estuviese. También tienen en común Franco y Antonescu sus relaciones privilegiadas con Hitler, incluso en los mismos momentos. El dictador de Alemania se vio abandonado por ambos cuando las circunstancias cambiaron: el signo de la segunda guerra mundial, desfavorable para Alemania, tanto en un caso como en el otro, pero como Rumanía participó en dicha guerra una vez empezada esta, primero como aliada de Hitler y luego como opositora a él negociando a sus espaldas una paz por separado con Francia y Gran Bretaña. A la postre, como se sabe, Rumanía terminaría la guerra como aliada de la Unión Soviética, a quien antes había combatido.

El antisemitismo de Antonescu fue más acusado que el de Franco, lo que le llevó a perseguir a los judíos, maltratarles y asesinarles en matanzas por los que ha sido juzgado. Sobre todo eran los judíos que vivían en las regiones del nordeste, acusados de ser totos comunistas o de controlar sectores importantes de la economía rumana. Mientras tanto los legionarios de Codreanu asesinaban, robaban, capturaban prisioneros que eran objeto de torturas de acuerdo con el manual del fascismo más violento. Antonescu prohibió además toda actividad sindical y resto de democracia que quedase en Rumanía durante sus años de gobierno, persiguó a los comunistas mientras colaboraba con Hitler y aceptaba la entrada de capital alemán en Rumanía.

A Codreanu le siguió, al frente del fascismo violento, antisemita y xenófobo, Horia Sima hasta que, terminada la segunda guerra mundial, Rumanía cayó bajo la esfera de influencia soviética y se convirtió en un país satélite de la misma con un partido comunista que se hizo hegemónico absorbiendo a un sector de los socialistas tradicionales.

En realidad Rumanía, entre las dos guerras mundiales, quedó abonada para el triunfo del patrioterismo fascista y autoritario: occidente no quiso comprometerse -como no lo hizo con Checoslovaquia y Austria- en mantener el liberalismo en el este de Europa; Alemania se presentaba como el baluarte para frenar el expansionismo ideológico y territorial soviético. ¿A quien habría de acogerse un militar nacionalista y conservador como Antonescu? ¿A quien se entregarían los fascistas "legionarios" y su rama militar, la Guardia de Hierro?
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(1)  http://hgs.oxfordjournals.org/content/19/2/252.full
(2) "Cuestiones sobre Stalin", Carlos Hermida Revillas, Universidad C. de Madrid. 2005.

sábado, 14 de septiembre de 2013

El cruceiro de Hío

La Terra de Montes, de la que forma parte el municipio de Cotobade, en Pontevedra, fue famosa por sus canteros. Durante la primera mitad del siglo XX aún llegaban carros tirados por bueyes a la plaza de la Herrería de Pontevedra con la piedra para ser trabajada. En dicho municipio de Cotobade nació, a mediados del siglo XIX, José Cerviño, en la parroquia de Aguasantas. El paisaje es montuoso pero suave, con especies arbóreas muy variadas, unas autóctonas y otras consecuencia de plantaciones recientes. 

Una de las obras más notables de José Cerviño es el cruceiro de Hío, parroquia del municipio de Cangas (Pontevedra). Frente a la iglesia se encuentra el cruceiro formado por su pedestal (un altar), la vara o columna que se levanta sobre una estructura compleja en la que se representan las penas del purgatorio y, en la parte superior, el descendimiento de la cruz más complejo que se haya podido ver en cruceiro alguno. Con dos escaleras que se apoyan en cada uno de los brazos de la cruz respectivamente y los personajes distribuidos en bulto redondo y representados con gran realismo. 

Daniel Rodríguez Castelao nos ha dejado sendas obras sobre "as cruces de pedra" en Bretaña y en Galicia. Se trata de una manifestación religiosa y antropológica que también se encuenra en Portugal y en otras partes de España, pero nunca con la abundancia que en Galicia; generalmente en lugares de los que se tiene noticia reunían a personas para ciertos cultos, en los cruces de caminos, frente a las iglesias o formando parte de otras construcciones, siendo en este caso mucho más sencillos, como los de Bretaña. La abundancia del granito en Galicia ha permitido que muchos escultores, famosos o no, hayan construído cruceiros entre los que el de Hío es un ejemplo singularísimo.

José Cerviño fue cantero desde siempre, pues ya su familia estaba formada por ellos, y aunque realizó obras de mérito, tanto de escultura como de arquitectura, casi no salió de la comarca donde nació y vivió. El cruceiro de Hío es obra del año 1872, por lo tanto cuando Cerviño era joven y quizá esta obra fue la que le dio fama en Galicia, porque más allá no fue conocido, probablemente por pertenecer a una familia humilde y no contar con promotores, lo que hizo que incluso muriese pobre en 1922.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Ravachol en Pontevedra


Hoy se yergue en la plaza de la Peregrina, en Pontevedra, un loro metálico que representa al que un boticario célebre pontevedrés tenía a la puerta de su establecimiento, muy cerca, y que hacía las delicias de los contertulios. Pero Ravachol fue, durante la Revolución Francesa, un activista de ideas anarquistas que optó por la acción directa o, dicho sea de otra forma, por la violencia. Esto no desmerece la nobleza de sus ideas, que ha dejado plasmadas y que hoy están sobradamente divulgadas. 

Su nombre era François Koënigstein y tuvo una infancia dura y miserable por las condiciones de pobreza de su familia. Como teórico del anarquismo no puede comparársele con Most, Cafiero, Tucker, Bakunin, Kropotkin, Reclus y otros. El anarquista Ravachol acabó sus días en 1892 tras ser detenido y habiendo pasado por la guillotina, como era común en aquellos años.

No tengo ni idea de si el boticario pontevedrés, don Perfecto Feijóo, puso el nombre de Ravachol al loro teniendo en cuenta la personalidad del anarquista, pero en algún lugar he leído que el hombre había leído sobre él y de ahí que eligiese dicho nombre para el loro, pues era protestón e inquieto, además de irreverente en sus vocablos. Volviendo al Ravachol humano, quede aquí una referencia de su pensamiento: 

Es la sociedad quien hace los criminales, y vosotros, jueces, en lugar de golpearlos, deberíais usar vuestra inteligencia y vuestras fuerzas para transformar la sociedad. De golpe suprimiríais todos los crímenes; y vuestra obra, atacando las causas, sería más grande y más fecunda que vuestra justicia que se limita a castigar sus efectos. Yo no soy más que un obrero sin instrucción, pero porque he vivido la existencia de los miserables, siento más que un rico burgués la iniquidad de vuestras leyes represivas. ¿De dónde tomais el derecho a matar o encerrar a un hombre que, puesto sobre la tierra con la necesidad de vivir, se ha visto en la necesidad de tomar aquello que le faltaba para alimentarse? Yo he trabajado para vivir y hacer vivir a los míos; hasta tal punto que ni yo ni los míos hemos sufrido demasiado. Me he mantenido lo que vosotros llamáis honesto. Después el trabajo faltó, y con el paro vino el hambre. Es entonces cuando esta gran ley de la naturaleza, esta voz imperiosa que no admite réplica: el instinto de conservación me empujó a cometer ciertos crímenes y delitos que ustedes me reprochan y de los que reconozco ser el autor.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

París por Pisarro


La isla caribeña de Saint Thomas fue colonizada por daneses y luego pasó a la soberanía de Estados Unidos. Los primitivos habitantes vivían en cuevas (cibonei) y los arawaks y los caribes habitaron la isla posteriormente. Allí nació en 1830 Camille Pisarro, quizá por ser hijo de judío y de dominicana. Su obra se reparte entre paisajes, particularmente los de Louveciennes, en Pontoise, algunos otros representando el invierno en el campo, personas en medio de la naturaleza y gráficos, pero también diversas visiones de París, con sus calles tumultuosas, elegantes, los edificios de la burguesía, los carruajes desplazándose...

En la fotografía de abajo se ve su "Bulevar Montmartre en una mañana nublada", pintado en 1897, por lo tanto al final de su vida, pues moriría en 1903. Se trata de un óleo sobre lienzo de 73 por 92 cm. y se encuentra en la Galería Nacional de Victoria, en Melbourne.  En la fotografía de arriba su "Calle Saint-Honoré, efecto de lluvia", pintado también en 1897. Es un óleo sobre lienzo de 81 por 65 cm. y se encuentra en el Museo Thyssen de Madrid.


La perspectiva es plenamente impresionista, reduciendo las figuras muy acusadamente a medida que se alejan del espectador. También el afán por captar los diversos efectos atmosféricos: las nubes y la lluvia en estos dos casos, contrastando con la vistosidad colorística de muchos de sus paisajes rurales y mucho más con la obra de Renoir. Su influencia en Cezanne se ve en varias obras, pero sobre todo en alguno de sus autorretratos si lo comparamos con el que Pisarro hizo de sí mismo. 

Pintó en Louveciennes, cerca de la ciudad de Pontoise, en la cuenca de París, como otros impresionistas (Monet, Sisley, Renoir...). El lugar reunía las condiciones para captar el paisaje y la atmósfera que deseaban estos pintores, o quizá les llevó a esta pequeña población el hecho de que allí hubiesen vivivo el compositor Camille Saint-Saëns y varios científicos.

martes, 10 de septiembre de 2013

Los marinos franceses se rebelan

Buque francés de la época
El fin de la primera guerra mundial, como se sabe, no significó el fin de las hostilidades entre los más importntes países contendientes, ni siquiera después de firmados los tratados de paz, uno de ellos el de Versalles. Cuando la Sociedad de Naciones nacía con un espíritu nuevo contra la diplomacia secreta, la carrera armamentística, etc. la Rusia de los soviets se enfrentaba en una guerra con Polonia entre 1919 y 1921. En esto el nuevo estado que pronto se llamaría Unión Soviética no se distinguió de la política de los zares. La guerra civil rusa tras la revolución de 1917 llevó al mar Negro, a los países bálticos, a Ucrania, a Siberia y al extremo oriente la intervención armada de Gran Bretaña, Japón, Francia y otros estados, así como la participación en conflictos armados de serbios, italianos, griegos, rumanos y polacos, entre otros. 

La firma del tratado de paz entre los bolcheviques triunfantes en el imperio ruso y Alemania (Brets-Litovsk) no fue visto con buenos ojos por los gobiernos británico y francés, pues dejaba las manos libres a los soviéticos para extender su revolución en el este de Europa. Sin embargo la firma de dicho tratado puso bajo control alemán muchos territorios del antiguo imperio ruso; otra cosa será cuando Alemania sea darrotada en la guerra el mismo año 1918. Las autoridades británicas y francesas pidieron a Alemania que esta no retirase sus ejércitos de Ucrania, pero lo cierto es que el país estaba exhausto y más los soldados, por lo que al ejército rojo, recientemente creado, no le fue difícil recuperar amplios territorios de Ucrania. Se produjo entonces entre los dos países occidentales un acuerdo militar contra los soviets consistente, en primer lugar, en un bloqueo económico alentado sobre todo por la Francia de Clemenceau. Por su parte, Japón y Estados Unidos fueron partidarios de una acción menos drástica.

Los gobiernos francés y británico reactivaron al ejército zarista financiándolo y con armas: en Siberia se reclutaron varias decenas de miles de prisioneros y desertores y se puso al frente de ellos al almirante Koltchak. En Estonia el ejército blanco se reorganizó con el general Yudenitch, lo que posibilitó una ofensiva hasta los barrios exteriores de San Petersburgo; por su parte Japón ocupó Vladivostok y, a la contra, Ucrania fue desalojada de soldados alemanes por el ejército rojo. 

La flota francesa intervino en Sebastopol, a orillas del mar Negro, e igualmente en Odessa, Kherson y Nikolaiev en alianza con el ejército blanco de Denikin, que actuaba en Ucrania. Este es el contexto en el que se produce una continuada revuelta de las tripulaciones francesas en el mar Negro, cansados los soldados de tanta guerra, alejamiento de sus familias, sufrimiento y padecimientos. Hubo también un componente ideológico, pues parte de la marinería, trabajada por los socialistas y por los primeros comunistas, vio con buenos ojos el triunfo de la revolución soviética: ¿por que luchar, entonces, contra ellos? La revuleta ha sido narrada por André Marty (1), protagonista de los hechos y marino francés en la época, miembro del Partido Comunista de su país más tarde. 

El gobierno francés quizá tropezó con un problema constitucional, consistente en que debía ser el Parlamento quien ordenase seguir con las hostilidades. Como la minoría socialista se oponía -y quizá otros diputados- esto dio alas a los marinos y soldados de infantería que se opusieron a seguir la guerra en el mar Negro y en Ucrania. En varios buques de guerra franceses se oyeron voces alusivas al 17º regimiento de infantería que en 1907 se había negado a disparar contra unos manifestantes. La chispa que encendió la revuelta comenzó a mediados de febrero de 1919, cuando un batallón de infantería se negó a internarse en Tiraspol; luego las compañías de Kherson llegaron a fraternizar con los soviets. Así las cosas fue desarmado un regimiento de infantería francés y enviado a Francia. A principios de marzo otro regimiento de infantería se negó a atacar Kherson y se le dio destino en Odessa. La propaganda comunista en el mar Negro había dado comienzo.

Hubo amotinamientos en el torpedero Protêt, del que era oficial el citado André Marty, contrario a la guerra. Se propuso arrestar a los oficiales y regresar a Francia con todos los buques pero fue detenido a mediados de abril después de la delación de algunos de sus colaboradores, mientras que al lado de Marty estaban los marinos socialistas del acorazado France, quizá el motor de la revuelta según el propio Marty. Con la disculpa de tener constituido un coro se repartían libros y propaganda para preparar las operaciones de amotinamiento. El mismo día en que fue detenido Marty la marinería se opuso a disparar a los soviéticos mientras entonaba la Internacional. En estos actos se destacaron los soldados Vuillemin, Notta y Doublier, que insistieron en retornar a Francia.

Siguieron en este empeño las tripulaciones del acorazado Jean Bart y del Justice, mientras se hizaron banderas rojas en varias ocasiones: era evidente que no se trataba solo de resistirse a luchar, sino que había una motivación ideológica, por lo menos entre los organizadores de la rebelión. La represión contra los insurrectos llevó a una matanza en Sebastopol aunque los navíos franceses siguieron en manos de las tripulaciones, que decidieron el retorno a Francia. Entonces se extendió el amotinamiento al acorazado Diderot, en Beirut, y al torpedero Touareg, en el mar Negro... 

Desde el punto de vista de la obediencia que los soldados deben a sus jefes, premisa básica de todo ejército, los protagonistas de esta rebelión traicionaron a Francia, pero si tenemos en cuenta los presupuestos políticos e ideológicos del gobierno francés (combatir la expansión del comunismo en Ucrania) lo que en el momento tenía más interés para las clases privilegiadas que para la masa de la población, la rebelión tiene una razón de ser, una lección de la historia.
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(1) Apodado durante la guerra civil española "el carnicero de Albacete".