martes, 10 de julio de 2018

Un paisaje de G. Abbati

Camino rural con cipreses (óleo sobre lienzo). Palacio Pitti


Castiglioncello es un pueblo de la costa toscana donde la mayor parte de sus habitantes viven de la pesca y del turismo. Una de las atracciones de la localidad, además de las geográficas, se remonta a los pintores que se reunieron allí en el siglo XIX para intercambiar experiencias; eran los macchiaioli, en alusión a las manchas de color que utilizaban para sus composiciones. 
 
A este grupo perteneció el napolitano Giuseppe Abbati que, como muchos otros románticos (la técnica de su pintura es impresionista) murió joven, a los 32 años. También como romántico participó en las luchas de los garibaldinos por conseguir la unidad de Italia y la república que no pudo ser.

En la obra de arriba, realizada en torno a 1860, vemos una muestra de su arte: los cipreses enhiestos y otros abatidos al lado de un camino solitario. Es un óleo sobre lienzo de pequeño formato (28 por 37 cm. que se encuentra en el Palacio Pitti de Florencia. Otros ejemplos de la pintura de Abbati son el “Paisaje de Castiglioncello” (1860), de tonos terrosos y observado a más larga distancia, “Claustro”, donde el autor concede mayor interés a unas piedras en primer plano amontonadas, sobre las que se proyecta la luz, mientras que el interior del claustro permanece obscuro (1861) y el “Retrato de una mujer”, también en el Palacio Pitti, realizado en 1865 aproximadamente. Aunque el tema es realista (la mujer está sobriamente vestida, de perfil y junto a una silla, su rostro denota la técnica impresionista, aunque las formas están más definidas que en otros impresionistas, sobre todo franceses.

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