miércoles, 15 de noviembre de 2017

Melilla y el Rif

Paisaje rifeño


Francisco Saro Gandarillas[1] considera que las campañas militares llevadas a cabo por España en el norte de África, durante el primer tercio del siglo XX, han tenido una decisiva influencia sobre la ciudad de Melilla, puerto y base de aquellas campañas, pues no existía otro puerto practicable entre Nemours (Argelia) y Ceuta. Los intereses de Francia y de otros estados como Reino Unido y Alemania hicieron el resto. Melilla fue “peldaño inevitable” en la escalada política, diplomática y militar hacia la intervención y el origen de los hechos acaecidos en julio de 1909.

Hacia 1860 Melilla, más bien una plaza militar, fue centinela avanzada en el Magreb y a la vez presidio. Con motivo de la campaña de Tetuán (1859-60) se produjo un cambio significativo en las expectativas de la ciudad, pues ratificado el tratado de paz con Marruecos (1860) volvieron a poder de España los antiguos fuertes perdidos a finales del siglo XVII. El territorio conseguido tuvo que ser ocupado y, para contribuir a ello, se aprobó una ley en 1863 declarando a la ciudad puerto franco, lo mismo que Ceuta y Chafarinas, y en 1872 Peñón de Vélez y Alhucemas. Se permitió el acceso a Melilla a todo tipo de población, incluso extranjera, que se dedicara al comercio. Así varió el número de habitantes (en 1863 podía haber unos 400 además de la guarnición y en 1893, 3.031) en un territorio de 12 kilómetros cuadrados.

Los recién llegados fueron sobre todo hebreos procedentes de Tetuán y su tierra, que habían sido represaliados por las autoridades marroquíes tras la guerra de 1860 por su colaboración con las tropas españolas. Estos hebreos pusieron en marcha un comercio antes inexistente de importación y exportación, no obstante los inconvenientes de una plaza militar que actuó de freno, pues estuvo casi en constante estado de guerra. Melilla contaba entonces con una pequeña guarnición militar y, sobre todo, la inseguridad jurídica retraía sobre la propiedad, entregada a censo, retraía a muchos. De todas formas se hundió el pequeño comercio que Francia llevaba a cabo y Melilla fue acaparando el comercio desde el Tafilat[2], por el valle del Muluya[3], hasta Uxda[4] y el Dahra[5].

En 1875 el total de mercancías entre importaciones y exportaciones llegó a 1.534 toneladas y a finales de los años ochenta el comercio de Melilla se iba extendiendo hacia el este y sur marroquí, hasta sobrepasar la zona de Uxda, Beni Mathar[6] y el Dahra, quejándose los franceses de que Melilla acaparaba el comercio al este del Muluya, mientras que los españoles consideraban que era Argelia la beneficiaria. Así se llegó a un convenio suscrito con Marruecos en 1894 por el que se ponía fin al conflicto conocido como guerra de Margallo, nombre del gobernador de Melilla que se ocupó de la lucha contra las cabilas entre 1893 y 1894.

Como queda dicho había un rival del comercio melillense en Argelia, pero una vez que se repatriaron las tropas que habían actuado en Melilla en el conflicto de Sidi Guariach[7] en 1894, el comercio volvió a crecer y luego se expulsó a buena parte de la gente que se consideró maleante. Volviendo al comercio, los productos procedentes de España apenas contaban en el total, pues no podían competir con los extranjeros, pues las comunicaciones con la península eran escasas e inestables, mientras que aquel estaba en buena medida en manos hebreas, que comerciaban con Francia y Gibraltar. No obstante el comercio español creció bastante desde 1893 y, de forma muy genérica –dice el autor citado- y con variabilidad según los años, el comercio por Melilla era en un 40% procedente de Francia, un 35% de Inglaterra, un 15% español  y el resto de otros países incluido Marruecos. A esto contribuyó el aumento de la guarnición española, que de 1.560 hombres que había en 1893, pasó a 2.446 desde el momento en que se creó el nuevo regimiento de infantería de Melilla, lo que trajo consigo un aumento de los ingresos fiscales.

Al dar comienzo el siglo XX empezaron las dificultades para Melilla, ya que su comercio acaparaba todo el comercio desde el Tafilalt (al este del actual Marruecos) y por el valle del río Muluya; incluso Uxda, ciudad en la frontera argelina, recibía la mayor parte de sus productos de Melilla: las cabilas cercanas a Argelia preferían dirigirse al mercado melillense a pesar de que debían atravesar territorios de otras cabilas que exigían el pago de “zettat” (peaje) en lo que demostraban la nula conciencia nacional que tenían.

En 1893 hubo un intento de convertir la ciudad argelina de Marnia en una nueva Melilla, pero sin resultado y en 1896 una franquicia para mercancías en tránsito hacia Marruecos y los oasis saharianos de azúcares, cafés, tes y alcoholes para perfumería y farmacia quiso combatir el casi monopolio melillense en la zona. En  1899 las Cámaras de Comercio de Argel y Orán dieron la voz de alarma y se intensificó el trabajo de explotadores franceses en Melilla para observar lo que procedería hacer por parte de Francia, cuyos precedentes estaban en Duveyrier, explorador y geógrafo del Sahara; Moulieras, estudioso de los habitantes y costumbres de la zona y otros. Así, en 1901 las Cámaras francesas aprobaron la creación de “depósitos francos” en Marnia y Beni Unif, primer paso hacia un desplazamiento del comercio a favor de los intereses franceses.


[1] “Los orígenes de la Campaña del Rif de 1909”.
[2] Región y oasis mayor de Marruecos, hoy al este del país.
[3] Con más de 500 km. de longitud, nace en el Atlas Medio y desemboca en el Mediterráneo.
[4] Al nordeste del Rif, en el interior, hoy es una aglomeración importante de habitantes.
[5] En la costa argelina.
[6] En el extremo nordeste de Marruecos actual, pero no en la costa.
[7] En el contexto de la guerra de Margallo, donde al servicio de España lucharon convictos entre otros.

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