sábado, 30 de diciembre de 2017

Franco contra Batet



Comandancia militar de Burgos

Hilari Raguel ha publicado hace tiempo un libro[1] del cual hizo un resumen en forma de artículo en el periódico Le Monde diplomatique (edición española). En este último habla de que, tras el desastre de Annual (1921) se llevó a cabo un proceso para depurar responsabilidades, siendo el general Domingo Batet uno de los jueces instructores. Escandalizado por el favoritismo con que se procedía, pidió ser relevado y transmitió al ministro de la Guerra, Niceto Alcalá Zamora, un informe sobre lo que había visto, entre otras cosas la corrupción de los hermanos Franco. En cuanto a Ramón, sobre sus orgías y escándalos y en cuanto a Francisco lo siguiente: “El comandante Franco… tan traído y llevado por su valor, tiene poco de militar, no siente satisfacción de estar con sus soldados, pues se pasó cuatro meses en la plaza para curarse enfermedad (sic) enfermedad voluntaria, que muy bien pudiera haberlo hecho en el campo, explotando vergonzosa y descaradamente una enfermedad que no le impedía estar todo el día en bares y círculos. Oficial como este, que pide la laureada y no se la conceden, donde con tanta facilidad se han dado…”.

Han corroborado esto –dice Raguer- los historiadores Blanco Escolá, que ha podido ver la hoja de servicios de Franco, y Paul Preston, que explica la habilidad con que utilizaba a los periodistas para forjar su leyenda y exigir la Cruz Laureada de San Fernando. Tendría que autoconcedérsela al término de la guerra con la farsa de renunciar momentáneamente a la Jefatura del Estado para que el general Jordana, vicepresidente, se la decretara y el general Varela se la impusiera.

Durante la II República el general López Ochoa fue nombrado Jefe de la IV División Orgánica, pero Azaña, Jefe del Gobierno, le sustituyó por Batet. Este prohibió a los oficiales de la guarnición de Barcelona, “que se creían custodios de la unidad de España”, intervenir contra las manifestaciones de catalanismo, pero les protegió contra las detenciones arbitrarias por parte de la policía de la Generalitat.

Cuando se avecinaba la crisis del 6 de octubre de 1934, Batet advirtió al gobierno de los preparativos armados que estaban haciendo, y de cómo los “escamots” de Esquerra Republicana vigilaban y acosaban a algunos. Batet avisó reiteradamente a Lluis Companys, por medio de Josep Tarradellas y de Claudi Ametlla, y luego le visitó para pedirle “que no hiciera la locura de sublevarse, porque tendría que sofocar la rebelión”.

Batet preparó un plan, mientras que el de la Generalitat, a cargo de Josep Dencàs, consideró que el ataque vendría desde el gobierno militar y el cuartel de Atarazanas, por las Ramblas, pero una columna venida de los cuarteles del parque de la Ciudadela llegó por detrás, atravesando la Vía Layetana (dice Raguel), y ocupó las azoteas que dominaban el Palacio de la Generalitat. Fue entonces cuando se produjo el enfrentamiento entre Batet y Franco. Este preparó un plan, por encargo del ministro de la Guerra, que a Batet pareció innecesario y contraproducente, por lo que se puso en contacto con dicho ministro, Diego Hidalgo, y le convenció, junto a Lerroux (Jefe del Gbierno) y Alcalá Zamora (Presidente de la República) para que su plan fuese el que se llevase a cabo, el cual resultó un éxito, tomando el Palacio de la Generalitat con unos pocos cañonazos y consiguiendo la rendición de Companys.

Ricardo de la Cierva, que ha dispuesto de mucha documentación, asegura que Batet se ganó aquella noche una injusta reprimenda de Franco, pero para aquel fueron los mayores elogios de la sociedad en su conjunto, lo que Franco no olvidaría.

Cuando se produjo la rebelión militar de 1936, Batet se mantuvo fiel a la legalidad republicana, lo que no hizo su subordinado Emilio Mola, aunque le había prometido que no se levantaría. En diciembre de dicho año el general Franco, ya dueño de la situación al frente de los sublevados, decretó la baja en el Ejército de Batet y en un consejo de guerra en enero de 1937 fue condenado a muerte “por auxilio a la rebelión”, siendo los que se rebelaron los que le juzgaron y ejecutaron, el general Franco a la cabeza.


[1] El general Batet: Franco contra Batet, crónica de una venganza.

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