viernes, 26 de abril de 2013

El frente de la sierra de Espadán

Rocas peladas de la sierra del Espadán
En la provincia de Castellón, su paisaje es lo más mediterráneo que imaginarse pueda, con sus alcornoques y los cercanos ríos Mijares y Palancia discurriendo por entre relieves en parte pelados. De las diversas estribaciones del Sistema Ibérico se trata de una de las más orientales, con sus discontinuidades y elevaciones moderadas. Durante la guerra civil española de 1936 aquí se estableció un frente que ha sido bien estudiado.

Por entre las angosturas discurre un rio que, según su curso, recibe diversos nombres:  Sonella, Sec, Anna y Veo, casi seco en verano y formando torrentes en el otoño. El clima mediterráneo y el suelo han permitido la explotación de olivos y alcornoques. No era muy distinto el paisaje cuando en 1938 los bandos contendientes quedaron enfrentados en la sierra de Espadán. Los republicanos eran más bien guerrilleros, mientras que el ejército profesional sublevado trataba de zafarse de la línez XYZ o línea Matallana, llevada a cabo durante el mando del general Manuel Matallana. Se trató de una serie de fortificaciones durante el año citado, situado al norte de la ciudad de Valencia y para defenderla de la presión rebelde.

Ya el ejército de Franco había llegado a Vinaroz, quedando dividido en dos el territorio bajo control republicano: al norte, Cataluña, y al sur desde el centro hasta el sudeste de la península. Mientras tanto, a un lado y otro del frente de Espadán bullían los espías, los agentes de uno y otro ejército y las escaramuzas. En Tales se encontraba el Cuartel General de la 108 División, que abandonaría el lugar a comienzos de 1939 y, cuando finalizó la guerra, en la sierrra de Espadán siguieron actuando los guerrilleros que no se querían sometar a las nuevas autoridades. Algo parecido a lo que ocurrió en las montañas orientales de Galicia, en las occidentales de León y en el sur de Asturias, así como en otras partes de España, generalmente montañosas.

Tales, cerca de Onda
Fue uno más de entre otros muchos frentes que se estabilizaron durante más o menos tiempo y que jalonan los hechos heroicos y terribles de la guerra civil española. Su estudio ha merecido la atención de Huguet Lecha, J. M. Fortanet e historiadores más conocidos como Paul Preston y Hugh Thomas. Convertida la sierra hoy en parque natural, la belleza de su paisaje, la quietud de sus pueblos, la recuperación de los mismos, poco o nada hacen evocar las luchas que entre las escabrosidades del terreno tuvieron lugar entre 1938 y 1939.

Alcudia de Veo, Algimia de Almonacid (topónimos árabes) junto con Chóvar, Eslinda, Matet, Tales, Torralba del Pinar, Suras y otros, son pueblos cercanos, en los que quizá no viva ya nadie que recuerde -o que haya vivido- los horrores de aquella guerra.

(Ver:   http://mayores.uji.es/blogs/antrop/2011/12/01/los-diez-dias-de-asedio-durante-la-guerra-civil-en-la-poblacion-de-onda/ ).

   



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