lunes, 28 de agosto de 2017

El viaje de Benjamín de Tudela

Un barrio de Montpellier


Benjamín de Tudela fue un sefardí que, entre 1159 y 1173, realizó un viaje empezando en Tortosa y otras ciudades de Cataluña, y tras recorrer el sur de Francia e Italia, parte de Nápoles por vía terrestre, se embarcó para continuar por el Adriático, las costas greco-turcas y del Levante mediterráneo y de aquí a Arabia, Yemen y Egipto. Conocedor de varias lenguas, su libro de viajes (Sefer masa’ot) es una fuente de información extraordinaria para conocer a los grupos dirigentes judíos en los sitios por donde pasó, lo que ha estudiado María José Cano[1]. El libro de Benjamín fue publicado en Constantinopla a mediados del siglo XVI.

En cuanto a Barcelona habla de la existencia de “hombres sabios e inteligentes, y grandes príncipes como el gaón[2] R. Sheshet…”. De la ciudad dice que es “pequeña y hermosa”, donde viven comerciantes de todas partes. La comunidad judía de Barcelona era una de las más antiguas en Sefarad y muchos de sus miembros eran propietarios. Ya el libro de los Usatges (redactado en la segunda mitad del siglo XI) les había sujetado a la jurisdicción de los condes de Barcelona. Contaban con dos sinagogas, unos baños, un hospital y un bet sefer, o encargado de enseñar las escrituras. Muchos de los judíos barceloneses eran banqueros y negociantes con ultramar, relacionándose algunos con los reinos musulmanes. Desde mediados del siglo XII es frecuente encontrarse algún miembro de la familia Ibn Sheshet como baile del tesoro.

Había también médicos, como Isaac Avenbevinist, que lo fue –y consejero- del conde Ramón Berenguer IV. Como médico estuvo en las cortes e los reyes Alfonso II y Pedro II de Aragón, a los que sirvió también como traductor, diplomático y administrador. Autor de varios tratados de medicina, fue defensor de Maimónides, además de mecenas de poetas y escritores.

R. Shealtiel fue funcionario del estado y garante del préstamo que el conde solicitó para sufragar la campaña llevada a cabo en el sur de Francia (1162). No fue el único pero sí uno de los que ostentó el título de príncipe o nesiim.

Otro notable judío de Barcelona era R. Abraham ibn Jasday, poeta y traductor, entre otras, de la obra de Al-Gaaali. Fue defensor de Maimónides y redactó junto a su hermano Yehudah una carta a las comunidades de Castilla, León, Aragón y Navarra contra la quema de los libros de dicho autor.

Otra ciudad que visitó Benjamín de Tudela fue Gerona, de la que dice haber una pequeña comunidad judía, pero que no tenía una gran actividad intelectual. Sigue por Narbona: “en ella hay sabios, notables y príncipes. Un tal R. Qalonimus poseía tierras donadas por el gobernador de la ciudad, probablemente a cambio de servicios, y R. Abraham era jefe de una academia rabínica, habiendo en la ciudad unos trescientos judíos.

La leyenda de los “reyes judíos” –dice la autora- está basada en la existencia real de judíos que ostentaban el título de nessim, los cuales gozaban de unos privilegios especiales, entre el que estaba poder contratar trabajadores cristianos. Durante el siglo XII se produjo la división jurisdiccional de la ciudad entre el arzobispo y el vizconde. El barrio donde vivía la mayoría de los judíos, Grande Juiveríe, estaba bajo la jurisdicción del vizconde, contando con dos sinagogas, un hospital y baños. El barrio de Belvéze era de jurisdicción arzobispal, y en él estaba el cementerio. Uno y otro señores protegieron a los judíos cuando en 1163 estos fueron atacados por cruzados hispanos. Los judíos de Narbona eran agricultores, vinicultores, negociantes, explotaban minas de sal y fuentes termales, pero también había joyeros, prestamistas y médicos.

Muchos eruditos fueron hasta Narbona atraídos por la fama de su Academia, como Yosef ibn Plat, y Benjamín no es el único que habla de esto, como Ibn Daud. R. Makhir es el autor de un compendio medieval de leyendas hagádicas (instructivas).

Luego cita a Béziers, afamado centro de estudios rabínico, donde había una “sólida comunidad hebrea” dividida en dos barrios diferentes, uno de la jurisdicción del obispo y otro del conde. Durante el siglo XII los judíos tuvieron la protección del obispo, que prohibió la práctica de apedrear las casas de los judíos el sábado anterior a la cuaresma… si bien los judíos tenían que pagar una fuerte tasa por ello.

En cuanto a Montpellier dice que “es un buen lugar para el comercio”, disponiendo de madrazas para el estudio del Talmud. Los médicos judíos de esta ciudad fueron famosos, como también los comerciantes y los prestamistas. También fue un importante centro de estudios rabínicos, destacando Abraham ibn David de Posquiéres, adversario de Maimónides. Luego se desplaza a Lunel, donde conoció a “grandes sabios y ricos” judíos, y así continúa su viaje Benjamín, dejándonos una muestra muy útil de los notables judíos en Cataluña y el sur de Francia durante el siglo XII.



[1] “Los notables judíos de Cataluña y el sur de Francia según el Sefer Masa’ot de Benjamín de Tudela”.
2 Título dado a algunos rabinos judíos.


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