miércoles, 4 de octubre de 2017

Protohistoria en Extremadura

Yacimiento de La Ayuela


De la protohistoria extremeña existen varios yacimientos arqueológicos que han estudiado no pocos autores[1], algunos desde hace casi un siglo. Son los de La Mata de Campanario, Cerro Manzanillo, Mata y Media Legua 2, Los Caños, El Chaparral y La Ayuela, todos ellos correspondientes a los siglos VII-V a. de C., influidos por culturas orientales como un área periférica de Tartessos. Estos yacimientos permiten apreciar una cierta diversidad en la penillanura cacereña y en otros lugares más elevados.

Salvo en el caso de La Ayuela, yacimiento que se encuentra en una loma cercana a un afluente del río Salor, los demás mencionados se relacionan hidrográficamente con la cuenca media del Guadiana. Los habitantes del caserío de Cerro Manzanillo eligieron, hacia finales del siglo VII a. C. el piedemonte septentrional de un pequeño promontorio a una altitud de 262 metros que les permitía el control visual del entorno. Los pastos y la leña utilizada han sido detectados por los autores citados, encinares entre otros.

La Mata se encuentra en una loma rodeada en parte por un arroyo que desagua en el río Molar, afluente a su vez de Zújar, y se encuentra a 356 metros. Allí los habitantes de la segunda mitad del siglo VI y el V se dedicaron a la ganadería y la agricultura, gracias a los espacios ocupados por dehesas. El yacimiento de Media Legua 2 presenta un caso parecido, no lejos de La Mata. La disponibilidad de tierras aptas para la agricultura, bosque y pastos permitió también los asentamientos de Los Caños y El Chaparral, fechados en el siglo V a. C. El primero a unos 536 metros de altura contó y cuenta con tierras de riveras y manantiales, mientras que El Chaparral se encuentra a 265 metros de altura.

El yacimiento de La Ayuela, fechado entre finales del siglo VII y el V a. C., presenta ciertas características diferenciadas de los otros, como su arquitectura, encontrándose a una altura de 372 metros con amplia visibilidad del entorno. Los arqueólogos han ido denominando a estos yacimientos con términos varios: granjas, cortijadas, caseríos, aldeas, etc. Caserío es como denominan nuestros autores al conjunto de Cerro Manzanillo, un pequeño núcleo agrícola de unos 600 m2 de superficie en torno a un amplio patio empedrado, canalizado y no totalmente cerrado. En dicho yacimiento se han podido apreciar un espacio doméstico, otro para el laboreo y el almacenaje y otro para la fabricación de objetos metálicos, además de basureros y varias rampas empedradas para el acceso. El espacio doméstico está formado por varios habitáculos de planta angular, en torno a dos de los flancos del patio, estimándose que podrían vivir ahí unas tres familias (15 personas ligadas por parentesco). Se han excavado dos almacenes elevados y una fragua, teniendo los almacenes una capacidad estimada para más de 7.700 litros de cereal. El lugar fue abandonado pacíficamente a mediados del siglo VI a. C.

La Mata de Campanario es una imponente construcción inspirada en otras orientales de prestigio, con doble planta, fachada torreada y un foso que delimita una superficie de 2.500 m2. Cada una de las estancias (domésticas y de almacén) son estrechas y alargadas, existiendo en uno de los extremos un lagar de vino. También más de cincuenta molinos de vaivén y la capacidad de almacenamiento de los trojes para cereal y leguminosas, ánforas y vasos de gran tamaño se ha estimado en 25.000 litros. Se trata de un edificio señorial para 15 ó 20 personas que, en torno a 400 a. C., fue pasto de un incendio. Los autores aportan datos sobre la captación de rocas y sedimentos en este yacimiento, así como sobre su necrópolis.

De la misma época son los yacimientos de Media Legua 2 y La Carbonera, el primero distante 3,5 km. de La Mata. Tiene unos 1.000 m2 de extensión con dos estructuras circulares de piedra de un diámetro de 2,5 m. que parecen ser hornos-tahona. La Carbonera se parece a La Mata, con construcciones que han sido interpretadas como sacras o palaciales. Otras edificaciones tendrían una función habitacional, distribuidas en unos 754 m2: plantas rectangulares, hogares, un empedrado, una zanja de drenaje y una estructura pétrea de planta circular similar a las de Media Legua 2.

En el siglo V a. C. se sitúan los yacimientos de Los Caños (en Zafra) y del Chaparral. El primero fue un caserío con fines agrícolas de unos 200 m2, con diversas estancias alrededor de un patio parcialmente empedrado, siendo la economía exclusivamente local, salvo en lo que se trata de unos hornos alfareros. Chaparral tiene una superficie de unos 500 m2 y La Ayuela se encuentra no lejos de Aldea del Campo, con 780 m2: se trata de un edificio único, articulado en torno a un gran patio central de más de 140 m2, obra relacionada con otras orientales y habría tenido sus funciones entre finales del siglo VII y el V a. C., habiéndose encontrado objetos de prestigio.


[1] Entre otros David Duque Espino, Alonso Rodríguez Díaz e Ignacio Pavón Soldevila: “Tierra y poder…”.

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