sábado, 20 de julio de 2013

Boulenger de Tournai

Tournai se encuentra cerca del río Escalda y fue una ciudad medieval relativamente importante, de lo que quedan muestras en su arquitectura. Su plaza mayor con fuentes es característica y en ella quizá jugase, tanto de niño como de mozo Hippolyte Boulenger, pintor belga de cultura francesa que se vio influido por los pintores de Barbizon durante las décadas centrales del siglo XIX. Ante todo fue un paisajista pero también arquetipo de los artistas malditos del siglo, según Pierre-Yves Desaive. Una de sus obras es "The Saint-Hubert Mass", óleo sobre tela pintado en 1871 de 114 por 134 cm. Son muy comunes en él los tonos terrosos, las arborescencias indefinidas, los personajes amontonados y confusos, las atmósferas propias de su Bélgica natal, aunque en el caso de la obra citada los perfiles de la iglesia estén más definidos.

Boulenger nació en una familia modesta y fue huérfano a la edad de dieciseis años; a lo largo de su corta vida luchó contra desórdenes nerviosos graves, lo que eventualmente lo mantenían privado de sus facultades mentales. A pesar de que los elementos innovadores de su obra no se desarrollaron hasta los últimos años de su vida, Boulenger ejerció una influencia considerable sobre el paisajismo belga, según Desaive. Este autor señala que "en 1894 fue descrito como un maestro entre los maestros" en un libro dedicado a los artistas belgas contemporáneos.

Boulenguer comenzó su carrera como paisajista mientras asistía a clases nocturnas en la Escuela de Bruselas. Esta vocación como pintor de paisajes se autoafirmó en la década de 1860, en el momento en que Claude Monet estaba pintando en el bosque de Fontainebleau. Poco a poco este género pictórico, que todavía era despreciado por las academias de arte, comenzó a ser reconocido. Los artistas no se contentaron entonces con una pintura idelizada a partir de un boceto hecho en sus estudios, sino que fueron a hacer sus pinturas sobre el terreno. Boulenger eligió su inspiración en las cercanias de Bruselas, o más raramentea orillas del río Mosa. Conoció a Camile Van Camp, quien le presentó a los pintores Asselbergs, Montigny, Raeymaekers y Coomerans. Juntos, formaron la "Tervueren Schol" cuyo nombre se escogió inicialmente como una especie de broma en alusión a la pequeña población belga de Tervuren, en la provincia de Brabante.

viernes, 19 de julio de 2013

Bakunin en la fortaleza de San Pedro y San Pablo


Hay dos facetas en la vida de Bakunin que destacan por encima de todas las demás: una es su esfuerzo por el estudio sobre la sociedad, sobre el ser humano y sobre los caminos para la liberación del mismo; la otra es su participación en varios movimientos revolucionarios pero no siempre constructivamente, sino en varias ocasiones a la contra, acusado injustamente -creo- de lo que no era. 

A mediados del siglo XIX estuvo preso en la fortaleza de San Pedro y San Pablo el anarquista Bakunin, después de haber renunciado al patrimonio de su aristocrática familia y de haber estudiado filosofía en Moscú. También había participado en varios movimientos revolucionarios en Alemania, París y Suiza, pero será en Dresde donde, en 1849, es detenido y condenado a muerte, pena que se le conmutó para ser entregado a las autoridades rusas, que le encarcelaron.

La fortaleza de San Pedro y San Pablo, empezada a construir a principios del siglo XVIII sobre una de las islas que se forman en el delta del río Nevá, no presentaba a mediados del siglo siguiente el aspecto que hoy tiene, pulcro y remozado; se trataba de un conjunto de murallas formando un exágono con baluartes en sus ángulos; en la parte interior edificios y una iglesia que ha sido catedral en otro tiempo. En uno de esos edificios estuvo preso seis años Bakunin. Hoy, en el estrecho margen que queda fuera de la muralla, los rusos de San Petersburgo se solazan y bañan en el río.

Aunque con frecuencia se tiene la idea de que el siglo XX empieza en Rusia como si se tratase de un estado feudal al que las ideas de todo tipo no habían llegado, esto no es así. La invasión napoleónica de 1812 fue interpretada por los intelectuales no solo como la ocasión para defender la independencia, sino en clave ideológica, es decir, sabían que ideas pretendía extender la revolución francesa, y ya en el siglo XVIII las clases dirigentes, aunque conservadoras, habían estado en contacto con la ilustración occidental, particularmente francesa. Los "dekabristas" en 1825 intentaron que el liberalismo se abriese paso en Rusia, aunque sus intentos fueron abortados, pero es una fecha muy temprana si comparamos el avance del liberalismo en otros países europeos: los diversos países alemanes, por ejemplo. 

Las reformas de Alejandro II, aunque el reinado de este corresponde ya a la última etapa de la vida de Bakunin, abrieron las posibilidades para que populismo, nihilismo, socialismo y liberalismo se abriesen paso, aunque solo en las ciudades. No obstante el campo ucraniano estaba muy trabajado a principios del siglo XX por los anarquistas, lo que quiere decir que había una labor realizada en el siglo anterior.

Los seis años que pasó Bakunin en la fortaleza de San Pedro y San Pablo le permitieron reflexionar sobre la naturaleza humana, sobre las condiciones de vida de la mayoría de la población, sobre la injusta naturaleza del estado zarista y quizá reflexionó también sobre su temprana experiencia como militar, sus contactos con los socialistas alemanes y luego en Suiza. Cuando salga de la fortaleza será para ir a Siberia hasta que consiga escapar a Japón y luego vagar por medio mundo. Su influencia en el pensamiento socialista (anarquista en particular) es extraordinaria y la pobreza con la que sobrellevó los últimos años de su vida revelan que las acusaciones de que fue objeto por seguidores de Marx -y por este mismo- no tuvieron nunca fundamento.

sábado, 13 de julio de 2013

Los anarquistas de Ucrania


Como otros muchos fenómenos históricos la revolución rusa y la guerra civil que le siguió fueron muy complejos, con varios ejércitos luchando cada uno con objetivos distintos y contradicciones en todos ellos. El campesinado ucraniano estaba bien trabajado por las ideas anarquistas, como los trabajadores de las industrias en el oeste de Rusia lo estaban por las ideas socialistas en general, aunque luego fuesen los bolcheviques los que mejor capitalizasen el trabajo realizado por unos y otros durante el zarismo. Cabe preguntarse qué habría sido de la revolución rusa sin la defección del ejército, muchos de cuyos efectivos se pasaron a las filas de la revolución al ver como se producían los acontecimientos. Cansados muchos de la Gran Guerra, no sabían que poco después tendrían que invadir Polonia, prolongando el sufrimiento de familias y soldados; algunos estarían guiados por el nacionalismo ruso (había rusos en Polonia) y tras la revolución la guerra civil en la que por lo menos se distinguen cuatro ejércitos: el creado por Trostky, el ejército Negro de los anarquistas ucranianos, el de los nacionalistas y el Blanco de los zaristas, potencias occidentales y bolcheviques. Los componentes de este último no perseguían objetivos políticos idénticos.

El verdadero dirigente de los anarquistas ucranianos fue Néstor Majnó, un capesino que sabía lo que era la miseria en Guliaipole, al sureste de Ucrania; más tarde fue encarcelado en Moscú y allí aprovechó para formarse, aunque sus ideas anarquistas le vendrán del contacto con personas más instruída que él. En 1917 dirigía el soviet de Guliaipole. Lo que a los anarquistas ucranianos interesaba era el control sobre sus tierras, que había estado en manos de grandes terratenientes y de la Iglesia con anterioridad. Esto había sido compatible con la pequeña propiedad que, cuando estalla la revolución de 1917, sobre todo a partir de octubre, estaba en peligro. Este objetivo, junto con el de no someterse a autoridad alguna, sabedores como eran de lo que había respresentado el estado zarista, eran la razón de su lucha.

Esto les llevó a aliarse circunstancialmente con los bolcheviques o con nacionalistas "verdes" según los casos. Con aquellos tenían en común las ideas igualitarias de la sociedad, pero con estos la independencia respecto de Rusia. Por ello veremos anarquistas luchando en el ejército rojo durante la guerra civil entre 1918 y 1920, en el ejército negro que les era propio y en actividades guerrilleras de otro tipo. A esta complejidad habría que añadirle las actividades de los cosacos del Don, guerrilleros que actuaban por su cuenta, se vendían al mejor postor pero terminaron colaborando con el ejército blanco bajo las órdenas del general Denikin. Muy cerca de Guliaipole se dio una importante batalla entre blancos y anarquistas, en la región de Mariupol.

Cuando los bolcheviques se hicieron con el poder tras la guerra civil la represión en Ucrania contra todo disidente no tuvo nada que "envidiar" a la que se dió con otras nacionalidades: algunos anarquistas -quizá no pocos- se integraron en las estructuras del estado soviético, pero otros muchos fueron arrestados, encarcelados y fusilados hasta extremos difíciles de cuantificar. Contra el ideal anarquista se encontraba ahora un régimen altamente jerarquizado, opuesto a las libertades individuales, represor de toda disidencia; los anarquistas ucranianos no pudieron imponer su modelo y Ucrania, como lo había sido ya, se convirtió en el granero del nuevo estado.

sábado, 6 de julio de 2013

"Los restos del naufragio"

"Los restos del naufragio" (óleo sobre tela)
La mayor parte de las obras de Louis Artan de Saint-Martin representan mares tenebrosos, otros más luminosos, costas, aldeas, playas, pequeñas embarcaciones y paisajes con un punto de vista bajo, donde el cielo más o menos turbulento ocupa la mayor parte del cuadro. El pintor es un romántico que no abandonó su estilo durante toda su vida, quizá influido por el paisaje marino de su tierra, Bélgica, y los países del noroeste de Europa.

La obra de arriba se encuentra en el Museo de Arte Moderno de Bruselas y mide 142 por 248 cm. Según Brita Velghe artistas defensores del realismo, como Louis Artan, Theodoro Baron, Louis Dubois, Eduard Huberti, Lambrichs Edmond y otros se embarcaron en una lucha ardiente por la libertad de expresión individual. Respetuosos con las formas de los grandes maestros del pasado, defendieron el estudio simple y real de la naturaleza.

Aunque Artan de Saint-Martin nació en La Haya visitó con frecuencia la pequeña población belga de Oostduinkerke, en la costa, cuyos habitantes han vivido siempre de la pesca y hoy hay un museo dedicado a esta actividad. La "Sociedad Libre de Bellas Artes", que fue fundada en Bruselas en 1868, nació a partir de las demandas de los Salones, la inutilidad de la pintura histórica, los límites de la pintura sentimental o anecdótica, así como contra otros clichés del academicismo. Los pintores de esta sociedad querían "hacer una sana pintura sin recetas", según las palabras de Camile Lemonnier, cómplice en esta revuelta, dice Brita Velghe.

El primer número de la revista artística y literaria "L'Art Libre", que se extendió a partir de 1871, contribuyó a la obra de Artan que comentamos aquí, durante una estancia de Artan en Heist y especialmente en Blankenberge, un cuadro ejecutado enérgicamente cuyo poder se amortigua por el amarillo con manchas blancas de la espuma, mientras que las sombras de gris en el cielo se mezclan con el blanco. A partir de 1858, durante los inviernos pasados en París, Artan había conocido a Corot y a Courbet, frecuentándolos cuando pintaban en Barbizon.

jueves, 4 de julio de 2013

El Tenebrario


Entre los siglos XV y XVI existió en Córdoba un inquisidor tan cumplidor de su obligación que, en un solo auto de fe, llegó a quemar ciento siete personas. Así se le puso el nombre de el Tenebrario, cuando el suyo era Diego Rodríguez Lucero. En aquellos momentos la Inquisición quemaba a todo el que se le ponía por delante. Procesado fue el arzobispo de Granada y antes obispo de Ávila, Hernando de Talavera, ejemplo de como integrar a los moriscos entre la mayoría cristiana. 

La Inquisición no trataba por igual a unos individuos que a otros, sino que los diferenciaba según su influencia, rango o riqueza; pero ello no solo en la práctica sino "de iure". Si las respuestas del reo no eran satisfactorias a juicio de los inquisidores, estos podían darle tormento: potro, garrocha o toca. Juan A. Llorente afirma que, en su época, ya no se aplicaba de hecho. En los siglos XV y XVI, en época del Tenebrario, parece que se aplicó solo en un 10%, pero el derecho procesal de la época lo contemplaba.

El reo no conocía quien le había denunciado cuando no era de oficio y si el reo presentaba testigos en su favor, la lista de estos la consustaba el tribunal consintiendo a unos y excluyendo a otros. El proceder de la Inquisición se endureció al descubrirse focos de protestantes en Sevilla y Valladolid, pero esto fue posterior a la época en que vivió el Tenebrario, pues murió en 1508, alargándose algunos procesos durante años, el caso era justificar la existencia del alto tribunal. 

En carta de Pulgar al cardenal Mendoza se dice (aludiendo a lo deteriorado de la religiosidad de la época) que los cristianos viejos eran "tan malos cristianos como eran los nuevos buenos judíos"; es decir, que judaizaban aunque se hubiesen bautizado. Al parecer el pueblo recibió con agrado a la Inquisición, lo que influiría en la crueldad del Tenebrario, el cual cometió tantas arbitrariedades y abusos (y no fue el único) que fueron los mismos obispos los que salieron en defensa de los oprimidos, pero esto una vez que el Tenebrario ya había hecho de las suyas.

jueves, 27 de junio de 2013

Los belgas se rebelan

"Episodios de septiembre de 1830 en la Grand Place de Bruselas"
"El año 1830 -escribe Brita Velghe- estuvo marcado por el fervor revolucionario". En París, a través de la revolución de julio, terminó el dominio del rey Carlos X. Delacroix pintó "La libertad guiando al pueblo" y en Bruselas, por su parte, durante unos días de septiembre, se dieron los episodios que llevarían al fin del dominio holandés sobre las provincias del Sur (Bélgica), dominio que se había impuesto en el Congreso de Viena durante 1815. El pintor Gustav Wappers -sigue diciendo Velghe- pintó un gran lienzo al óledo recordando dichos episodios (444 por 660 cm.) en 1835. Le fue encargado por las nuevas autoridades blegas y el artista exaltó en él la revolución independentista del nuevo estado. Durante su estancia en París en 1828, Wappers habría frecuentado los ambientes revolucionarios y se había impregnado de ese sentimiento.

En la noche del 25 de agosto de 1830 se representó en el teatro de la Monnaie de Bruselas una de las óperas de Auber, tituada "La chica muda de Portici". Durante el cuarto acto el canto sagrado de amor a la patria se extendió en forma de insurrección por todo el país. El 23 de septiembre el ejército holandés entró en Bruselas y avacuó la ciiudad al amancer del 27, después de cuatro días de lucha. En una composición piramidal Wappers refleja los episodios en los que los ciudadanos de Bruselas son homenajeados. Un ex alumno de la Academia de Amberes, Wappers -dice Velghe- sería el que desencadenase el movimiento romántico belga rompiendo con el neoclasicismo y recogiendo la elocuencia pictórica de Rubens: en efecto, los personajes amontonados, uno muestra un panfleto desde lo alto, otros hacen sonar sus tambores, algún capitán a caballo, mujeres que se suman a la revuelta y sufren las heridas, niños que se balancean, la bandera se quiere ondear, el cielo brumoso, los edificios capitalinos...

El pintor tenía poco más de treinta años cuando realizó esta obra y ya en 1830 había pintado "La devoción del burgomaestre de Leiden". Luego trabajó en Amberes, para el rey Leopoldo y para el rey francés Luis Felipe de Orleáns. No podrá negarse que supo conectar con el espíritu de la época que le tocó vivir; no con el sentimiento revolucionario de 1848, pero sí con el más templado y romántico de 1830.

lunes, 24 de junio de 2013

"La playa de Brighton"

Brighton está en el extremo sur de Inglaterra y ya en el siglo XVIII era lugar de veraneo para las clases pudientes, mucho más cuando el ferrocarril vino a comunicar casi todos los pueblos de Inglaterra entre sí. Cuando Constable pintó la playa y su mar en repetidas ocasiones todavía no había alcanzado la notoriedad que más tarde, pues el pintor vivió entre el último cuarto del siglo XVIII y el primer tercio del XIX, pero casi siempre nos ha dado interpretaciones del paraje donde abundan las brumas, los colores terrosos, el mar agitado o en calma, unos pocos personajes y embarcaciones en un ambiente romántico y mostrándonos un paisaje que su contemporáneo Turner exageraría.

En el Museo de Arte Moderno de Bruselas se conserva un cuadro de pequeño formato (40,5 por 51 cm.) donde unas nubes amenazadoras cubren la playa y los colores apenas permiten distinguir el arenal del mar. Unas pocas personas se aprietan en conversación, apenas intuidas, y una embarcación parece varada en la playa. Las tonalidades cobrizas, blancas y grises dominan toda la composición, mientras que en otras interpretaciones de este mismo paraje Constable se muestra más realista, más definido en el dibujo y más alegre en las gamas cromáticas. La obra que aquí comento (y que no se corresponde con la que figura arriba) es un óleo sobre lienco pintado entre 1824 y 1828, por lo tanto en los últimos años de la vida del artista. 

Dominique Marechal dice que "este cuadro inacabado representa un paisaje barrido por el viento al oeste de Brigthon en el sur de Inglaterra. La importancia de esta pintura no reside tanto en el dibujo lineal de la pintoresca playa... La obra tiene el extraordinario encanto de los estudios de nubes pintados espontáneamente en los que sobresalió Constable".

domingo, 23 de junio de 2013

La tragedia de Marat

Óleo sobre lienzo de 165 por 128 cm.
El cuadro se encuentra en el Museo de Arte Moderno de Bruselas, obra de Louis David. "París, sábado 13 de julio de 1793 a las 7.15 de la tarde, después de un altercado con la novia de la víctima, Simone Evrard, Marie-Anne Carlotte Corday entró en la casa de Jean-Paul Marat, en el número 30 de la calle de los Cordeliers. Poco antes había comprado un cuchillo de grandes dimensiones en una tienda cercana al Palacio Real. Habilmente lo clavó en el pecho del político y publicista, que estaba en el baño a la romana con el fin de aliviar su dolor por una enfermedad de la piel que padecía". Así relata Frederik Leen el asesinato de Marat a manos de Corday.

Corday era una aristócrata monárquica de Caen que se había empeñado en librar al mundo del agitador Marat. Fue arrestada poco después del asesinato y, después de un juicio sumario, condenada a muerte y guillotinada. En septiembre de 1789 Marat había publicado el documento "El amigo del pueblo", muy popular. Lo que decía el documento era muy despiadado, de forma que la propaganda política del asesinato no pasó desapercibida y la Convención Nacional solicitó a Jacques-Louis David que inmortalizase a Marat en un lienzo. En ese momento David no solo era un artista conocido en Francia, sino también amigo personal de Marat, que había votado la pena de muerte para el rey Luis XVI.

Lejos de inspirarse en "escenas y pasajes" de la antigüedad clásica y las virtudes cívicas de la República romana, David pintó a un personaje contemporáneo en un ambiente contemporáneo. "Pensé que sería interesante mostrarlo como lo encontré", dijo David. Quizá el cuadro hizo a Marat más héroe que sus escritos o su actividad política. La víctima aparece con unos pocos utensilios de su actividad revolucionaria (pluma y papel en el que aparece la letra escrita) pero también con el sufrimiento. El cuchillo manchado de sangre aparece en el suelo, como si el asesinato se hubise cometido a toda velocidad, abandonando rapidamente Corday el arma del crimen. En un ambiente penumbroso, donde lo único que destaca es la escena del héroe en el baño, representó David a "Marat como el generoso héroe que está dispuesto a sacrificar su vida para lograr sus ideales revolucionarios". 

jueves, 30 de mayo de 2013

Plutarco habla de Bruto


Aunque el autor habla siglo y medio más tarde que la época en la que vivió Bruto, es muy posible que los datos que manejó fuesen muy fiables, acostumbrados como estaban los filósofos e historiadores griegos a indagar en las cuestiones de la metrópoli romana. Como por otra parte estuvo muy bien relacionado habrá podido acceder a información, escrita y oral, de primera mano. En sus "Vidas paralelas" habla de Bruto como de un patricio de noble cuna, hasta el punto de que descendería de Junio Bruto, el que arrojó de Roma a los Tarquinios. No es seguro que esta fuese la genealogía de Marco Bruto, pues no se conservaban en Roma datos tan precisos que se remontasen al siglo VI antes de Cristo. "Lo que hubo de generoso y noble en esta acción [el asesinato de César en el que participó Bruto] lo atribuían a Bruto, y lo que esta tuvo de atroz y repugnante lo echaban sobre Casio", dice Plutarco.

Cuando joven Marco Bruto hizo un viaje a Chipre con su tío Catón, que había sido enviado allí contra Tolomeo, pero "cuando ya la república estuvo dividida en dos particilidades", Bruto se puso de parte de Pompeyo contra César. La derrota de Pompeyo en Farsalia no trajo ninguna consecuencia para Bruto, que enseguida se pasó de bando y sirvió a César. ¿Para salvar el pellejo o para urdir el plan que llevaría a César a la muerte? Lo cierto es que después de la desgracia de Pompeyo, Bruto pasó a Sicilia como legado de Sestio y ya al servicio de César. 

El dictador se cuidó mucho de Bruto, aunque lo tuvo como a su segundo y Plutarco hace alguna especulación incluso acerca de si Bruto era hijo de César: este ordenó a sus subordinados que se tuviesen con Bruto todos los cuidados "y que esto lo hacía en obsequio de la madre de Bruto, Servilia, porque siendo joven había tratado a esta, que se mostraba muy prendada de él; y habiendo nacido Bruto en el tiempo en que estos amores se hallaban en su mayor fuerza, estaba creído de que había nacido de él". 

Volviendo a Farsalia, Bruto huyó como pudo de allí y el propio Plutarco apunta la posibilidad de que fuese él quien avisase a César de que Pompeyo se dirigía a Egipto. Pero aquellos temores que abrigó César sobre Bruto se confirmaron cuando le advirtieron de que tuviese cuidado, aunque César considerase que "después de él a nadie correspondía como a Bruto tener un poder igual al suyo; y en verdad que habría llegado a ser el primero sin disputa", añade Plutarco. Luego solo hizo falta que Casio invitase a Bruto contra César, a lo que contestó aquel: "no seré yo el que calle, sino que emplearé las manos y pereceré antes que la libertad". Así se abrazó a Casio.

Un tal Quinto Ligario, a quien César había absuelto por haber sido colaborador de Pompeyo, era a su vez uno de los más íntimos de Bruto. En ocasión de que este le visitase lo encontró enfermo, pero cuando le contó que se trataba de atentar contra César, Quinto Ligario le contestó: "en este caso estoy bueno". Y así "de esto iban tanteando con ciudado a aquellos de sus conocidos que les inspiraban mayor confianza, comunicándoles el secreto y asociándolos...". De esta manera se unieron otros amigos de Bruto como Estatilio el Epicúreo y Favonio, aunque este debió temer por el éxito de la conjura, pues contestó a Bruto que "la guerra civil era peor que una monarquía ilegítima", aquella que nacía con César a duras penas y que se coronaría con Octavio Augusto.

Lugar de la desaparecida Queronea, patria de Plutarco

Todo parecía indicar que si Bruto se ponía al frente los conjurados se animarían a acabar con César. Entonces la preguntaron si para el día primero de marzo tenía resuelto concurrir al Senado, porque se había corrido la voz de que los amigos de César se disponían a hacer proposición acerca del "reinado" de este. Bruto respondió que no concurriría. Convocado un senado al que no se dudaba asistiría César, los conjurados para darle muerte se determinaron a que en él fuese la ejecución, además de que "hasta el lugar parecía designado por los dioses". El Senado tendría lugar a mitad de marzo y Bruto ya estaba convencido de su participación.

Llegado el día "Bruto salió de su casa con un puñal en la cinta, sin que lo supiese otro que su mujer"; los demás se juntaron en casa de Casio. Luego vinieron los sobresaltos: en primer lugar porque César tardó en llegar al Senado, en segundo lugar porque se llegó a sospechar que la conjura era pública y en tercer lugar porque cuando llegó César conducido en litera, Popilio Lena, uno de los que había dado su aceptación al asesinato de César, se puso a hablar con él largo rato. Los demás creyeron que estaba poniendo a César al corriente e incluso hubo quien quiso quitarse la vida "por su propia mano". Casio y algunos más se observaba que por debajo de la toga empuñaban las espadas y cuando Popilio dejó de hablar con César y todo siguió igual, se tranquilizaron.

Al entrar el senado en el salón, "los demás conjurados se colocaron alrededor de la silla curul de César, como si tuvieran algo que tratar con él... al entrar César se levantó el senado; pero luego que se sentó, aquellos le rodearon en tropel, enviando delante a Julio Cimbro con pretexto de pedirle por un hermano". Como fuese tan insistente sin que César aceptase, llegó este a enfadarse, "y entonces Julio retiró con entrambas manos la toga de los hombros, y Casca fue el primero, porque se hallaba a la espalda... Echole mano César a la empuñadura, y dando un grito le dijo en lengua latina: Malvado Casca, ¿que haces? Y este, llamando a su hermano, le pedía en griego que le socorriese. Herido ya de muchos... cuando vio que Bruto alzaba el puñal contra él, soltó la mano de que tenía asido a Casca, y cubriéndose la cabeza con la toga, entregó el cuerpo a los golpes. Hiriéndole sin compasión, empleándose contra su persona muchos puñales, con los que se lastimaron unos a otros...".

Reunido el Senado al día siguiente, Antonio, Planco y Cicerón propusieron una "amnistía y concordia", por lo que se dio impunidad a los conjurados e incluso los cónsules consultaron sobre los honores que habían de concederseles. Se hicieron alabanzas a Bruto, a quien se concedió el gobierno de la isla de Creta, a Casio el África, a Trebonio el Asia, a Cimbro la Bitinia y así sucesivamente. Se legaron al pueblo los huertos que César tenía al otro lado del río, pero esto no evitó tumultos, desórdenes y algunos levantaron una gran hoguera sobre la que pusieron el cadáver de César. Fueron luego a las casas de los "matadores" para incendialas. Un tal Cina, confundido entre la multitud como si hubiese sido uno de los conjurados, siendo todo lo contrario, fue hecho pedazos.

Sectores de la población obligaron a Bruto a abandonar Roma, que salió en dirección a Ancio. El ímpetu de la muchedumbre era enorme pero momentáneo, mientras el Senado empezó con las detenciones. Partidas pequeñas corrieron por la ciudad mientras las autoridades reprimían las revueltas.

Los cónsules habían gobernado Roma, junto con el Senado, en un equilibrio que César quiso romper en favor de un poder personal. En él llegaron a concentrarse las funciones de pontifex máximus, cuestor, censor, tribuno, cónsul y el "imperium". La diversa concepción política que esto implicaba respecto de las tradiciones republicanas, aparte diferencias personales que sin duda jugaron algún papel, llevaron a César a la muerte a manos de antiguos colaboradores suyos.

miércoles, 29 de mayo de 2013

"El cambista y su mujer"

"El cambista y su mujer", 1514
A mediados del siglo XV, poco antes de que naciese Quentin Metsys, Lovaina era una pequeña ciudad pero en la que se se había fundado la universidad que le daría fama. Su casa de Ayuntamiento, en estilo gótico muy ornamental, se estaba construyendo cuando nació, en 1466, el autor de "El cambista y su mujer". 

A pesar del tiempo transcurrido Metsys tiene en cuenta el gusto de los primitivos flamencos, que pintaban a sus personajes con un cierto ensimismamiento, carentes de la naturalidad propia del renacimiento más avanzado. Los personajes parecen estáticos pero con un colorido rico como consecuencia del descubrimiento del óleo. Sobre una tabla de 70 por 67 cm., esta obra se encuentra en el museo del Louvre.

Según Manfred Wundram "la tabla con el cambista y su mujer marca el inicio de un rico abanico de pinturas de género que se desarrollará a lo largo del siglo XVI en Flandes y al norte de los Países Bajos". Muestra a dos burgueses de la época, dedicados al comercio o a la banca, no necesariamente ricos aunque sí acomodados. Así lo delata el libro, no accesible para todas las clases sociales y máxime tratándose de un códice iluminado, pero también las vestimentas y las actitudes, más bien serenas y en una estancia recogida para llevar las cuentas diarias.

El hombre centrado en sus cuentas; la mujer parece haber dejado por un momento la lectura para atender al trabajo de su marido, quizá llamada por el tintineo de las monedas. La escena es cotidiana, no exactamente íntima, muy propia de esa clase que en Flandes, en la Champaña francesa, en las ciudades italianas, en las de la costa española mediterránea y en otras hanseáticas, hizo sus negocios desde por lo menos hacía doscientos años. El espejo en primer plano refleja una ventana que nos recuerda algunas obras de los van Eyck. ¿Predomina aquí la figura humana sobre los objetos o al revés? En realidad se trata de una invitación a la psicología de los comerciantes de la época, pero también a un gusto que luego se hará patente con el barroco: las naturalezas muertas.

¿Anexión de Cuba a Estados Unidos?

Antiguo ingenio azucarero cubano
En el siglo XIX, después de que se hubiesen producido las independencias de las colonias españolas en América, ya se daban las condiciones en Cuba para que una parte de la sociedad se plantease también la indepencia de la monarquía española, un régimen de autonomía o incluso la anexión a los Estados Unidos. Aquella sociedad cubana estaba muy polarizada: a un abultado número de esclavos se oponía la rica burguesía criolla y la burguesía peninsular, esta más dedicada al mando y a la burocracia, pero también a los negocios, aquella a los negocios, a la trata negrera, a las haciendas y, sobre todo, a la producción de azúcar, producto que hizo de Cuba "la perla de las Antillas" para las autoridades españolas. 

Hay un libro de Eduardo Torres-Cuevas, titulado "Obispo Espada. Ilustración, reforma y antiesclavismo" (1) donde se pone de manifiesto como a pesar de la condena formal por parte de España, el comercio de esclavos se siguió practicando en Cuba hasta finales del siglo XIX; la Iglesia participó del esclavismo aunque no de su comercio, pero hubo individualidades que se opusiron a él, uno de ellos el obispo Espada y el sacerdote Félix Varela, uno de los mentores de la independencia cubana, aunque este desarrolló su labor durante la primera mitad del siglo XIX.

Las ideas liberales se han extendido suficientemente en Cuba a partir de la década de 1830, máxime cuando las autoridades españolas, desde 1833, nombren personal en la isla afín al doctrinarismo de la época. Es también momento de gran desarrollo de los ingenios azucareros donde trabajaban muchos esclavos: los eclesiásticos, más que discutir la institución, abogaron por una mejora en las condiciones de vida de los esclavos. Mientras los negocios enriquecían a la burguesía más encumbrada, surgió el deseo de autonomía por parte de los criollos ante el centralismo practicado por las autoridades españolas. Si esta autonomía no se conseguía -como no se consiguió nunca- ¿por que no pensar en la anexión de Cuba a Estados Unidos? Al fin y al cabo los negocios estaban ligados a la potencia del norte, aunque esta no fuese a escala mundial lo que sí a partir de 1918. 

Empresas estadounidenses estaban interesadas en el azúcar cubano tanto como los criollos ricos de la isla, se establecieron lazos entre aquellas y estos y de ahí surgió la idea de incorporar Cuba a Estados Unidos. Es cierto que no pasó de eso, pero se planteó en términos teóricos como una posibilidad para hacer más negocios. Cierta intelectualidad no estuvo nunca por esa opción, sino más bien por conseguir un régimen de autonomía o incluso la independencia, y de eso se trató cuando estalló la guerra de 1868 que duraría diez años y que en Cuba se conoce como "guerra larga". Durante la misma se produjeron hechos que cuestionan gravemente el régimen ideado por Prim en España, gestionado luego por la monarquía amadeísta y por la I República: un Cuerpo de Voluntarios que se formó para luchar contra los independentistas cometió los más atroces crímenes, a muchos cubanos presos del ejército español se les envió a sufrir prisión en África y en España, se les maltrató, se les fusiló sin garantías jurídicas... De todo ello tenían que estar enteradas las autoridades del "sexenio".

Venticinco años antes se había producido la conspiración y posterior represión conocida con el nombre de "La Escalera" (una escalera era utilizada con frecuencia para atar a los esclavos negros de pies y manos que recibían todo tipo de latigazos y azotes). No es extraño que una población crecientemente concienciada sobre lo que oía acerca de la libertad, de los derechos individuales, del sufragio, etc. se sublevase en los ingenios azucareros de La Aurora, Las Nieves, Alcancía, La Trinidad y La Luisa, así como en algunos cafetales y contando también con los negros que construían la vía férrea entre Bemba y Cárdenas. Luego aún hubo más levantamientos, sobre todo de naturaleza social, hasta que una delatora permitió a las autoridades saber la verdadera entidad de la revuelta: no se trataba de algo espontáneo, sino de un complot en toda regla, con cabecillas, planes, objetivos...

La conspiración de "La Escalera" no tiene nada que ver con las aspiraciones independentistas de los criollos cubanos, sobre todo los más ilustrados, ni con las aspiraciones a que Cuba fuese anexionada por Estados Unidos en función de fuertes intereses económicos: se trata de dos manifestaciones del descontento en Cuba con respecto a la política salida de Madrid. Ni el problema social fue atendido por aquellos dirigientes liberales ni el problema político de los vínculos con Cuba fue atendido debidamente. Al norte, grandes negociantes estadounidenses esperaban el momento propicio: Cuba no se anexionó a Estados Unidos en 1898 formalmente, pero la isla pasó a ser una colonia de aquel país durante décadas.
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(1) La Habana, 1990.

sábado, 18 de mayo de 2013

Los socialistas fabianos


Les viene el nombre del cónsul romano que, en el siglo III antes de Cristo, se enfrentó a los ejércitos cartagineses demostrando en todas sus acciones un sentido pausado y progresivo, práctico y corriendo los mínimos riesgos (Quinto Fabio Máximo). Los socialistas fabianos son una familia del socialismo o laborismo inglés que desarrollaron su labor más importante durante el siglo XIX, antes de que muchos de ellos se integrasen en el Partido Laborista, creado a principios del siglo XX.

Su interés por los problemas sociales fue evidente, además de su permanente contacto con el movimiento sindical, que en Inglaterra fue más temprano que en otros países europeos. Enseguida se dieron cuenta de que la tendencia hacia los monopolios en el sistema capitalista era un vicio que había que corregir, algo con lo que no había contado la economía clásica enunciada por Adam Smith. Pretendieron "la socialización de todas las rentas económicas por medio de la tributación o la nacionalización, de forma que pudieran ser usadas para fines públicos (seguros sociales, provisión de capital para inversión pública, etc.)", según explica Ramos Gorostiza, y se inspiraron, en materia económica, en David Ricardo. Empezaron a conocer las grandes concentraciones empresariales y se dieron cuenta de que los trabajadores se disociaban, de esa manera, de los antiguos patronos, haciéndose las relaciones entre unos y otros impersonales. Por ello llegaron a la conclusión de que el capitalismo tenía poco que ver con la democracia que todavía estaba por alcanzar, incluso en Gran Bretaña.

Fueron partidarios de una intervención decisiva del Estado en la economía, particularmente en la industria, en el crédito y en los servicios sociales; fueron partidarios también de la planificación económica estatal, aunque nunca fueron partidarios de la abolición de la propiedad privada. Un ejemplo de esto es Henry George, que se distanció del marxismo al no reconocer la lucha de clases como motor de la historia. En realidad aprendieron mucho del movimiento cartista y de los socialistas utópicos de Owen. 

Nunca fueron partidarios del acceso al poder político por métodos revolucionarios o insurreccionales, influyendo en esto de manera decisiva en el laborismo británico posterior, centrándose en la propaganda, en la educación, en el contacto con los trabajadores en sus barrios, en sus asociaciones, para conseguir adeptos y explicar su doctrina. Beatrice Potter vivió entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, siendo uno de los ejemplos más vivos del activismo fabiano: propagandista, escritora, fue una de las fundadoras de la London School of Economics and Political Science. Viajó por Europa y ello le permitió comprobar de primera mano las condiciones de vida de la clase trabajadora, aunque ella perteneciese a una familia acomodada. Quizá su sensibilidad social y su pensamiento religioso influyeron en esa vocación hacia la lucha contra las lacras sociales. En Londres desarrolló una importante labor en favor de los pobres, su educación básica, las condiciones sanitarias que consideró imprescindibles y la mejora de sus viviendas. No se trató de una dirigente solo reivindicativa, sino activa en la búsqueda de soluciones inmediatas.

Su casamiento con Sidney Webb acentuó y enriqueció su pensamiento y su labor y es cuando plantearon la necesidad de que el Estado debía garantizar "un mínimo nacional de salud, vivienda, ingreso, ocio y educación", algo que más tarde llamaremos "estado del bienestar". También preconizó un sistema de pensiones y un seguro médico, además de fondos para el desempleo. Una característica de los fabianos es que hicieron recaer una buena parte de la responsabilidad en la solución de los problemas de las clases humildes en los poderes locales, no tanto en el Estado, para el que reservaron los programas más ambiciosos. 

La progresividad del impuesto, la extensión de la propiedad pública y otras ideas que luego hará suyas el socialismo internacional, también fueron asumidas por Ramsay McDonald, que llegó a ser jefe del Gobierno en 1924. Como señala Ramos Gorostiza "la explotación laboral [para los fabianos] era la consecuencia lógica de permitir la actuación incontrolada de la libre competencia" por lo que eran partidarios de que los poderes públicos asumiesen un papel decisivo en la economía. No fueron marxistas, pero tienen claras concomitancias con el marxismo, pues los métodos de análisis son distintos, pero el afán de transformar la sociedad es común. Cuando Beatrice Potter y Sidney Webb visiten la Unión Soviética tras el triunfo de la revolución, siendo antibolcheviques, no dejaron de admirar la mejora en la sanidad y en la educación, así como el papel protagonista que se dio a la mujer. Obviamente el socialismo fabiano, que ya estaba encaminado hacia el laborismo, nunca preconizó una revolución bolchevique ni en Gran Bretaña ni para ningún país.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Entre dos estilos

Obra de Aníbal Carracci
Según Andreas Prate los primeros avances en la pintura de género se encuentran en los artistas franco-flamencos del siglo XV. Particularmente importantes fueron los temas de las tapicerías hechas a partir de obras de Pieters Aertsen y Willem Beuckelaer a mediados del siglo XVI. Poco después uno de los grandes que se considera el ejemplo máximo del clasicismo en los orígenes del barroco, nos ha dejado una obra que muestra hasta que punto este pintor y grabador se encontraba entre dos estilos: el realismo de las escenas costumbristas y los grandes temas del clasicismo. 

Nacido en Bolonia en 1560, tendrá una vida ni corta ni larga para la época, muriendo en Roma cuando aún no había cumplido los cincuenta años. Su Hombre comiendo judías es de entre 1580 y 1590, un óleo sobre lienzo de 57 por 68 cm. que se encuentra en la Galería Colonna de Roma. ¿Que pintor realista de los siglos XIX o XX no suscribiría esta obra? El momento en que un hombre humilde se lleva la cuchara a la boca, quizá sorprendido por algo que ve en la proximidad, con un bodegón sobre la mesa, una ventana a la izquierda que permite imaginar una estancia sencilla, sin lujos...

Antes aún el barroco gustó de estos temas donde las personas están en actitudes cotidianas, las gentes sencillas se dedican a sus labores, se exalta el realismo, se renuncia a la abstracción del gusto clásico. Que Aníbal Carracci sea el autor de unos frescos en el palacio Farnesio de Roma, donde se representa a Baco y Ariadna triunfantes sobre sendos carros, con las anatomías que había puesto de moda Miguel Ángel, los escorzos y contrapostos propios del manierismo y que luego exagerará el barroco, contratasta con la obra de arriba, todo sencillez y realismo. El campesino no aparece nada refinado, come con cierta prisa a tenor de su inclinación sobre el cuenco lleno de judías y la mano izquierda con la que coge un trozo de pan. Los objetos son también sencillos: la jarra y la copa, el pan proyectando sombra sobre la mesa. No ha dado tiempo al hombre de quitarse el sombrero de paja, tal es quizá su voracidad, y los colores pardos y poco brillantes, solo cálidos en el rostro, contrastan con la oscuridad del fondo.

"Lo revolucionario de este cuatro -dice Andreas Prate-, del que existen varios estudios preliminares, es la ausencia consciente de arte en la representación, con lo que adquiere fuerza de convicción".

lunes, 13 de mayo de 2013

La derrota de Ocaña llega a América

Plaza de Ocaña (provincia de Toledo)
Al sureste de Toledo se encuentra Almonacid, donde los españoles sufrieron, a mediados de agosto de 1809, una derrota a manos del ejército napoleónico. Luego vendría, no lejos, otra derrota en Ocaña, algo más al norte y cerca del Tajo. Estas derrotas deshicieron la ilusión que había impregnado a todos con la victoria en Bailén, en la actual provincia de Jaén. Aunque la noticia tardó en llegar a América, donde las autoridades coloniales habían empezado a formar Juntas para defender el territorio de una posible invasión francesa, cuando se confirmó que el ejército español no podría contener la avalancha, las cosas empezaron a cambiar en la América española. Con todas las formalidades, en nombre del rey Fernando ausente en Francia y plegado a los deseos del emperador francés, sin estridencias y con mucha determinación, pero en América se estaban formando los núcleos de resistencia que luego se convertirán en los primeros focos de los que partirá la independencia política.

Hubo correrías por Manzanares y Valdepeñas, Tembleque, Ontígola, Aranjuez y otras poblaciones, según la "Historia del levantamiento, guerra y revolución de España" (1). Entre los españoles estuvieron, al mando Juan Carlos de Areizaga, Manuel Freire, José Zayas, Luis Lacy y Vicente Osorio, mientras que entre los franceses Milhaud y París, partipando también polacos reclutados por Napoleón. En la obra citada se dice que "el tiempo era de lluvia, y durante tres días sopló un huracán furioso". El paisaje era de cultivos y olivares, sensiblemente distinto al actual. Los españoles consiguieron que los franceses evacuaran Ocaña pero luego que Areizaga escogiese esta villa para la batalla, "asentada en terreno llanoy elevado a la entreda de la mesa que lleva su nombre... las divisiones españolas se situaron en derredor de la población [y] apostóse él a la izquierda [Areizaga] del lado de la agria hondonada donde corre el camino real que va a Aranjuez. En el ala opuesta se situó la vanguardia de Zayas con dirección a Ontígola, y más a su derecha la primera división de Lacy", habiendo tropas también dentro de Ocaña.

La noticia de la derrota se dilató por varios meses en América y no fue conocida en todos los sitios al mismo tiempo. Así como la victoria sobre el ejército napoleónico en Bailén había mantenido a las autoridades y clases dirigentes en América afectas a España, la derrota de Ocaña puso a muchos a resguardo. Cambió la opinión sobre las posibilidades que tenía España de vencer al francés y América debía hacerlo por sí misma: era el momento de organizarse para constituir los embriones de gobiernos que llevarían al continene a la independencia.
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(1) José María Queipo de Llano Ruiz de Saravia Toreno, 1838.

sábado, 11 de mayo de 2013

La división del movimiento obrero en Alemania


Las simplificaciones que siempre se han hecho sobre la división de la sociedad en clases han venido a distorsionar la percepción de la realidad, pero la realidad sigue ahí, terca y sin dejarse arrinconar. La "clase obrera" no es un concepto unívoco, entre otras cosas porque muchos de los que han colaborado con ella no pertenecen a sus filas (intelectuales, personas guiadas por un sentido ético de la vida, etc.) y con la complejidad de las condiciones materiales de vida el movimiento obrero ha tendido a escindirse en varias ramas con matizadas posiciones e incluso con enfrentamientos más propios de quien lucha contra el enemigo de clase. 

Una de las etapas históricas en las que es más visible la división del movimiento obrero es en la Alemania de entre guerras. Los espartaquistas consideraron pronto a los socialdemócratas traidores a la clase a la que teóricamente decían representar, pero lo cierto es que el SPD alemán siempre tuvo muchos más apoyos entre los trabajadores que cualquier otra organización de izquierdas. Cuando en 1921 el congreso de la Internacional Comunista apruebe para los países capitalistas el "Frente Único Obrero", nada podía ser más ficticio. Y lo era porque la misma revolución soviética contribuyó a escindir el movimiento socialista, que ya lo estaba con la rama libertaria campando por sus respetos. ¿Como no alentar a un sector del socialismo europeo -y alemán por tanto- el que una revolución popular, aunque con la decisiva participación de parte del ejército, hubiese derrotado al zarismo, a la aristocracia, al capitalismo en Rusia y los territorios a ella adheridos?

La división del movimiento obrero en Alemania, como en el resto de Europa, no fue un capricho sino el resultado de acontecimientos históricos de trascendencia extraordinaria. Y cuando décadas más tarde se compruebe que aquella revolución soviética no era la que se había soñado (con excepción de las burocracias respectivas y sus seguidores paniaguados) las cosas volvieron a su cauce: muchos comunistas predicaron el socialismo "de rostro humano", volvieron a la socialdemocracia y/o crearon partidos que intentaron imitar las políticas del viejo SPD, a la postre el tronco del socialismo europeo por lo menos en el continente. 

Si el nacimiento de la URSS constituyó un factor de división en el movimiento socialista, el fascismo en general y el nazismo en Alemania contribuyeron también a aquella división. Primero porque ni unos ni otros (socialistas, comunistas, libertarios... ni tampoco las organizaciones conservadoras) entendieron que era aquello del fascismo hasta que se vieron sus resultados. Algunos teóricos han desarrollado interesantes aportaciones acerca de lo grave que fue esto, pues de haberse sabido cabalmente en que consistían los diversos fascismos que se abrían camino en Europa quizá se les hubiese podido combatir mejor. Las catástrofes de la primera guerra mundial y la crisis económica de 1929 hicieron lo suyo para desacreditar a la democracia, al liberalismo, a los sistemas parlamentarios y a quienes participaban en ellos, los socialistas también. 

El gobierno francés, con su chauvinismo, contribuyó a excitar el nacionalismo de muchos alemanes. La ocupación del Ruhr, después de la gran guerra ¿no se ha de considerar como una acto de bravuconería, violando el derecho y pisoteando un principio fundamental de la Sociedad de Naciones? Poincaré pudo satifacer los bajos instintos de muchos franceses, pero ni contribuyó a la paz ni a aliviar el sufrimiento de la población alemana, que sufriría una inflación rayana en la miseria. Si en 1919 los votos obtenidos por socialistas y comunistas sumaba el 45%, cinco años más tarde cayó al 33%. No es la única causa, porque hay razones económicas que explican el apoyo del SPD al partido del Centro Católico a partir de 1925, pero aquel sigue siendo el más fuerte del país y sobre todo en Prusia. Mientras tanto la política de Moscú con respecto al movimiento socialista occidental contribuye más a su división, al considerar -y así se reciben las consiganas en los partidos comunistas- que el fascismo y la socialdemocracia son hermanos "gemelos", y a partir de aquí el enemigo principal es el SPD. ¡Que poco se sabía de lo que representaba en nazismo!

Cuando el comunista alemán Thaelmann diga que "la dominación fascista ha sido ya establecida en Alemania por medio del gabinete de coalición de Mueller", del SPD, no queda ya casi nada para que la desunión sea total. Aunque el sindicalismo está todavía en manos del SPD, algunos autores han podido comprobar que los nazis tenían organizados a cien mil hombres que formaban parte de las Secciones de Asaltao, la violencia nazi por excelencia. Se valoró poco entonces lo que repesentaba el nazismo, porque de haberse sabido ¿se habrían permitido socialistas y comunistas debilitarse mutuamente? La cercana presencia de Moscú, posiblemente, hizo que las cosas no pudiesen ser de otra manera.

Matrimonio y control social


El matrimonio cristiano, luego católico, no fue siempre una institución defendida por las autoridades religiosas. Los primeros cristianos valoraban más el celibato, pero ante la imposibilidad de que este se extendiese a toda la comunidad cristiana, algunos teóricos empezaron a valorar el matrimonio como un bien. Luego vendrían los siglos medievales en los que la Iglesia ejerció un verdadero control sobre las parejas que deseaban casarse y formar una familia. Familias en las que los padres no estuvieron casados han existido siempre, y más los casos en los que una mujer tenía hijos y el padre se despreocupaba de ellos. La casuística es casi interminable.

Pronto surgieron intereres entre las familias de los contrayentes para que los matrimonios fuesen más que un sacramento: un buen negocio. En realidad un contrato, que es lo que siempre ha sido en el plano civil. Las familias con patrimonio abultado procuraban que sus vástagos casasen con miembros de otras familias que también tenían patrimonio, agrandando así este. En ocasiones el matrimonio se procuraba entre miembros de una misma familia (en un grado de proximidad consanguínea más o menos próximo) con el fin de que el patrimonio quedase concentrado sin demasiados intereses colaterales. De ahí la frase de Matilde Peinado de que el matrimonio fue el instrumento para "disciplinar la vida de las parejas". La misma autora señala que "entre los siglos XI y XII, la Iglesia Católica trata de controlar la sexualidad" y de ahí surge toda una legislación en materia de autorizaciones, dispensas, limitaciones, etc. 

Lo normal es que el matrimonio se diese entre iguales, es decir, un campesino pobre solía contraer matrimonio con una campesina pobre. En otras ocasiones las diferencias sociales o de riqueza eran pequeñas, aunque también se han dado casos en los que uno de los cónyuges era de condición social superior a la del otro (los menos). Otras circunstancias son la diferencia de edad, el viudo o la viuda que contrae matrimonio por segunda o tercera vez, los que desean casarse siendo parientes próximos... La Iglesia fue regulando todos estos casos y, basándose en su influencia, obtenida no solo por el ejemplo o la lógica de sus propuestas, sino con el apoyo de los podersos, impuso las condiciones en que un matrimonio podía celebrarse o no. Claro que muchas parejas se saltaron a la torera estas normas, pero entonces tuvieron que sufrir la reprobación social, el aislamiento o incluso la persecución.

Como los intereses económicos y los afectos son factores con mucha fuerza para obviarlos, la Iglesia se inventó una serie de dispensas con el fin de que la norma fuese saltada en no pocas ocasiones. "Algunos de los impedimentos absolutos -dice Matilde Peinado- para la realización del matrimonio eran la falta de edad, la impotencia del marido [cosa que en ocasiones sería difícil de probar publicamente], haber contraído votos religiosos, haber reconocido órdenes sagradas, pertenecer a un matrimonio anterior, diferencia de religión, matrimonio entre infieles, matrimonio con herejes, y entre los impedimentos relativos se considereaban el parentesco, real, adoptivo o espiritual, promesa de futuro y adulterio". El parentesco real se refiere a la consanguinidad hasta el tercer y cuarto grado; el parentesco adoptivo se refiere a los parientes de la pareja y el parentesco espiritual se refiere a los padrinos del bautismo.

Las parejas que incurrían en los casos anteriores y deseaban contraer matrimonio debían obtener dispensa de la Iglesia, que la daba si se pagaba un dinero. Este dinero podía se excusado si la pobreza de los contrayentes era evidentísima, pero entonces había más dificultades para la concesión de la dispensa. Dichas parejas, en muchos casos, obviaban la norma y mantenían sus afectos más o menos abiertamente, cohabitaban y tenían descendencia que legitimarían más tarde o no. En ocasiones la Iglesia daba dispensa, aún no cumpliéndose las condiciones expuestas antes, si la mujer había cumplido los venticuatro años, edad que se consideraba empezaba a ser tardía para contraer matrimonio y para procrear. Debía casarse cuanto antes aunque fuese con un primo carnal. Todo ello con tal de que los matrimonios se produjesen bajo control eclesiástico. Si se daban las condiciones de partida, adelante; si no se daban se paga y asunto concluído. Si no se puede pagar, entonces la Iglesia podía mostrar su generosidad o no...

viernes, 3 de mayo de 2013

Objetos de los primitivos

Mamut encontrado en Vogelherd (Alemania)
Parece que el ser humano no fue capaz de realizar obras de arte hasta hace unos treinta y cinco o cuarenta mil años. Entiendo por obras de arte aquellas que se realizan con intención de que lo sean, aunque no se tuviese, en tiempos remotos, la idea de arte, pues si se considera arte todo objeto fabricado por los seres humanos tendríamos que remontarnos mucho más atrás, quizá a los primeros homo.

El arte de época paleolítica fue descubierto en el siglo XIX, por lo que los ilustrados, estudiosos, artistas, etc. de épocas anteriores no tuvieron noción de las obras realizadas por los seres primitivos. Se ha hablado de la intencionalidad estética de los que fabricaron las primeras obras de arte: ¿se deleitarían al hacerlas y luego al contemplarlas? Si la obra tiene un fin práctico podrá ser considerada manifestación artística o no según sus características, pues si su tosquedad, simplicidad o acabado no ofrecen particularidad alguna más allá de su utilidad, no veo donde puede estar el arte. 

Quizá también debamos considerar al arte primitivo en relación con el pensamiento religioso de los seres humanos que lo hicieron, con su sacralidad, sus creencias trascendentes. En realidad el arte es algo que pretende la trascendencia, y no solo inmanente sino también en el tiempo, es decir, que las obras de arte sean reconocidas como tales por la posteridad. 

Algunos autores, al comparar unas obras de arte con otras, han visto que quizá pudo existir la intención de identificar a una comunidad humana más o menos numerosa, quizá a un grupo reducido, pero los seres primitivos quizá distinguieron los objetos realizados con un fin utilitario de aquellos otros que -fuesen o no utilitarios- se elaboraron con más detalle, con una finalidad estética, mágica, sagrada... La cueva de Vogelherd se encuentra al suroeste de Alemania, en el land de Württenberg, y en ella se ha encontrado la imagen de un mamut realizada en marfil de menos de cinco centímetros que corresponde al paleolítico, quizá hecha hace unos venticuatro mil años, por lo tanto no se trataría de la primera obra de arte, pues se supone que algunas venus prehistóricas son anteriores. En la cueva citada también se han encontrado otras figuras de animales realizadas en estilos más o menos realistas. 

La mujer o el hombre que fabricó el mamut de Vogelherd ¿tuvo intenciones estéticas? ¿tuvo intenciones mágicas? Quizá con su confección también tuvo intenciones utilitarias, pues un mamut bien hecho podria ser considerado amuleto para que fuese fácil dar caza a cualquiera de estos animales. Quizá de unos siglos o milenios más tarde es la venus de Willendorf, encontrada a orillas del Danubio y cerca del pueblo de Aggsbach, en Austria. Otras venus y obras artísticas muebles han sido datadas con anterioridad a estas; algunos autores discuten la antigüedad de unas y otras, pero todas parecen ser posteriores a hace treinta y cinco mil años. 

Debe tenerse en cuenta, como dice Rafael Montes Gutiérrez, que muchos objetos de los hombres primitivos fueron hechos en madera o en cuero, no habiéndosenos conservado. De todas formas cabe pensar que en estos materiales se representaron motivos muy parecidos o iguales que en marfil, piedra o hueso. El autor citado señala una clasificación hecha por el arqueólogo Leroi-Gourhan: en primer lugar estarían las obras de arte "útiles" y armas (de uso precario unos, de uso prolongado otros); en segundo lugar los objetos para colgar y por último los que tendrían una motivación religiosa. Encontramos así azagayas y arpones, bastones perforados, propulsores, espátulas, varillas, flautas, tubos y esculturas representando mujeres y hombres, animales, huesos grabados... Puede que algunos de estos objetos tuviesen más de una función, en cuyo caso solo los detalles, el acabado y la posible intención al confeccionarlos nos permite deducir si se trata de obras de arte o simples objetos utilitarios sin más trascendencia.

Azagayas primitivas
La cueva de Isturitz, en el País Vasco francés, fue habitada quizá hace 80.000 años y en ella se han encontrado azagayas, armas arrojadizas con puntas de asta y el resto de madera, que en muchas ocasiones se han perdido. Suelen estar decoradas con excisiones en forma de zig-zag, de espiga, etc. para causar daño al animal cuando la azagaya entra en su cuerpo. Otras se parecen a arpones.



jueves, 2 de mayo de 2013

Historia de un museo


En 1838, en plana guerra carlista, se fundó el Museo Romano de Mérida. Claro que a los extremeños no les afectó casi dicha guerra, pues era cosa de los del norte y de algunas otras comarcas dispersas por España. Si la idea fue buena ¿como elegir un momento en el que no hubiese guerra si esta ha sido endémica en la primera mitad del siglo XIX español? Ahora una exposición permite ver la historia del museo mediante piezas que no están expuestas habitualmente. 

Libros que algunos consideran joyas y negativos sobre vidrios, son algunos de los objetos expuestos, pero también materiales arqueológicos de los que iniciaron estos trabajos hace ahora ciento setenta y cinco años. La exposición pretende también abrir el camino para nuevas experiencias y posibilidades museísticas. Se recuerda a Maximiliano Macías y a José Ramón Mélida, que a principios del siglo XX se empeñaron en hacer de Mérida uno de los centros más importantes del arte y la arqueolía romanos, entre los que el teatro es una especie de centro o símbolo, además de una realidad magnífica.

En el Convento de Jesús decidieron poner el padre Domingo de Nuestra Señora y Agustín Forner Segarra las antigüedades que habían ido apareciendo. Como estas se expusieron en el jardín del convento se le llamó "jardín de antigüedades". Esto ocurría un siglo antes de que se fundara oficialmente el Museo de Mérida. Con las excavaciones del anfiteatro y del teatro romanos empezaron a aparecer más restos arqueológicos y artísticos, hasta que en la iglesia del convento de Santa Clara se instalaron las piezas.

Hoy tiene Mérida uno de los museos de arte y arqueología romanos más importantes de España, habiéndose construído durante los años ochenta del pasado siglo un edificio obra del arquitecto Rafael Moneo, en un estilo que respeta la estética romana con materiales donde predomina el ladrillo visto. Arcadas de medio punto y grandes espacios en diversos niveles no son ya suficientes para el gran patrimonio que atesora el museo, por lo que se está pensando en su ampliación y que pueda albergar las piezas de época visigoda. Al fin y al cabo la continuidad entre una civilización ya decadente en el siglo V y otra que presidiría épocas oscuras, es una evidencia. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

El taller de Van Gogh

"Raíces de árboles" de Van Gogh
Tras cuarenta años de existencia el Museo Van Goh de Ámsterdam abre sus puertas de nuevo con una muestra del taller del pintor, comprendiendo doscientas obras, objetos y cuadros de otros artistas. Como en otras ocasiones, una gran empresa ha ejercido el mecenazgo, en este caso la Shell, con el estudio de las pinturas.

El director del Museo, Rik van Koetsveld ha hecho unas declaraciones en las que informa de que el artista no pintaba de forma instantánea, sino laboriosamente para ir descubriendo los efectos de los colores más adecuados a sus objetivos. Otras obras y objetos son de Gauguin y de Toulousse Lautrec y en esta muestra los visitantes pueden utilizar un microscopio para apreciar los detalles de algunas pinturas, moldes transparentes superpuestos para ver los diferentes motivos pintados bajo la pintura defnitiva y retales de lienzo en sus diversos estados de preparación. Uno de los objetos es una caja de ovillos de lana de colores que el pintor usaba para guiarse cuando mezclaba diversos tonos.

Algunos ejemplos de sus pinturas son los cerezos en flor, en los que la calidad de la pintura (de la pasta) es mala, por lo que su conservación no ha resistido el paso del tiempo. El pintor que es reconocido generalmente por sus excentricidades, cuando no tenía lienzos utilizaba trapos y reutilizaba lienzos ya pintados donde pintaba un motivo nuevo. Esto se puede ver ahora con la exposición sobre el taller de Van Gogh. También se puede ver la primera versión de Los girasoles, que ha cedido la National Gallery de Londres. De los cinco girasoles de Van Gogh, todos son distintos. El dormitorio en Arles, también conocido como La habitación del artista, ha sido cedido por el Instituto de Arte de Chicago. 

También se exponen cuadernos con esbozos, dibujos y acuarelas de Van Gogh, que el público en general no conoce. En ellos se ve como el artista se adentró en el arte abstracto a partir de ciertas simplificaciones desde de un motivo concreto. La última obra de su vida, Raíces de árboles, obra de 1890, también puede ser vista ahora en el Museo.

Según el New York Times en su edición digital, se presentan sorpresas con algunos de los colores empleados por el pintor. El fondo del cuadro El dormitorio en Arles era violeta antes de pasar a ser azul y con otras obras se puede estudiar también la evolución a lo largo de su relativamente corta vida, y todo se podrá ver hasta el 12 de enero de 2014.

¿Socialistas en el siglo XVII?

Richard Overton
Inglaterra en el siglo XVII iba por delante, socialmente hablando, de los demás países europeos, probablemente porque también iba por delante en las transformaciones agrarias y en la economía en general. No había participado en el descubrimiento, conquista y colonización de ningún "nuevo mundo", pero había empezado a aprovecharse de lo que otros habían hecho, crueldades incluidas. A mediados del siglo XVII, por ejemplo, la isla de Jamaica cae en manos inglesas y desde entonces solo comerciantes ingleses podrán comerciar con los indígenas de la isla. Así mismo ocurrirá con algunos territorios de Canadá, con las colonias que se habían ido fundando desde 1621 en la costa atlántica de los actuales Estados Unidos y luego en la India, en Australia... 

Las grandes diferencias sociales que se aprecian en toda Europa, pero particularmente en Inglaterra, donde unos pocos terratenientes (gracias a las enclosures act) unos pocos comerciantes y unos pocos armadores, junto con unos pocos nobles, monopolizaban la riqueza del país, vino a hacer pensar a algunos que esa situación era injusta y empezaron una campaña de propaganda que, sin demasiadas pautas ideológicas, se sustentó en la exigencia del reparto de la riqueza. Uno de estos fue Richard Overton, que publicó una obra titulada "La mortalidad del hombre", quizá influido por las ideas de Hobbes, aunque no sé si Overton llegó a leer el "Leviatán" del filósofo inglés. 

Obviamente no podemos hablar de socialismo en el siglo XVII, pero las acciones de los levellers han contribuido a la lucha de las clases humildes por una sociedad justa o más justa que las que les ha tocado vivir en todo momento. Los socialisas utópicos de los siglos XVIII y XIX conocieron las actividades de los niveladores, se inspiraron en su ideal ético y, en ocasiones, en sus acciones. Solo con los socialistas utópicos y luego con los marxistas y las sociedades fabianas de Londres se puede hablar de socialismo en un sentido estricto. Los levellers, por su parte, no actuaban de la misma forma en cada momento y lugar, por la sencilla razón de que no tenían un cuerpo de doctrina común, pero a mediados del siglo XVII ya se habían hecho notar en Inglaterra. 

No eran necesariamente obreros, ya que la industria no estaba desarrollada suficientemente, sino propietarios de talleres y tiendas, pequeños negocios que se veían arruinados, en muchos casos, por la competencia de los poderosos. En realidad, lo supiesen formular o no teóricamente, intuyeron que la concentración de capital en pocas manos conduce a la monopolización de la riqueza y a la depauperación de la mayoría. Esto no podia ser considerado justo, máxime cuando el Estado no jugaba ningún papel corrector mediante la fiscalidad o mediante determinados servicios sociales. Los levellers fueron perseguidos porque además tuvieron la cualidad de no exigir solo un cambio en el reparto de la riqueza, sino en las fórmulas políticas dominantes, en la organización del Estado, construído a imagen y semejanza de los poderosos.

Eran partidarios de la libertad religiosa, pues en el estado de naturaleza -consideraban- los hombres son iguales y no tienen por que obedecer a este o aquel príncipe en materia de fe. Defendían la propiedad, pero no la gran propiedad que les arruinaba, y combatieron al Estado que se dejaba influir por la moral religiosa; cada hombre era dueño de su moral bajo unas normas que la lógica "natural" imponía a todos.

Thomas Hobbes les conoció y quizá se inspiró en ellos para hablar en su "Leviatán" del estado de naturaleza propio del hombre, que para el filósofo es la guerra, es decir, el conflicto; algo que más tarde otros llamarían lucha de clases, pero no para defenderla sino para constatarla. El Estado fuerte que defendió Hobbes, aunque hoy sus ideas resultan contradictorias, es aquel en el que la Iglesia (las Iglesias y en general la religión) no debe influir. La IV parte del "Leviatán" está dedicada a hablar del poder que la Iglesia católica ejerce sobre los Estados (Hobbes habla en una Inglaterra ya anglicana) y arremete contra las pretensiones del papado, lo que ha sido una constante durante la Ilustración, la extensión de las ideas liberales y el surgmiento de los regímenes democráticos.