sábado, 28 de septiembre de 2013

Pawel Kuczynski


Szczecin es una importante ciudad en el noroeste de Polonia, en la región de Pomerania y a orillas del río Oder. Su puerto y su industria la han hecho atractiva a los estados vecinos, Suecia y Alemania, bajo cuya soberanía estuvo antiguamente. Sus edificios singulares hablan de unos siglos prósperos para la ciudad. Aquí nació, en 1976, Pawel Kuczynski, un artista que ha puesto todo su empeño en manifestar las contradicciones de nuestro mundo: un niño de familia acomodada, con su coche de juguete, niega a unos niños pobres que limpien el parabrisas, como ocurre con los adultos en sus automóviles. 

Otra de sus ilustraciones consiste en un niño con su locomotora de juguete mientras otro niño ha de esforzarse para desplazar un vagón del ferrocarril. Los novios salen jubilosos de contraer matrimonio mientras los invitados lanzan granos de arroz... que unos chinos están plantados como si el suelo fuese un campo inundado. O la piscina a la que se van a lanzar los nadadores, parte de la cual, llena de agua, está siendo trabajada por chinos con plantas de arroz. En otra ilustración un gran camión de la basura atado con un gran lazo de regalo, vierte los desperdicios en el estercolero, donde los hambrientos los recogen.

En la obra de Kuczynski son muy comunes los colores dorados, amarillos y cetrinos, según convenga el contraste o no. Los chinos, que producen incesantemente de todo en condiciones humillantes, sueltan regalos por las chimeneas de las casas. Una ciudad destruida, amenazada postreramente por un tanque, es observada por unos buitres posados en una rama, uno de los cuales tapa con su poderosa ala a la paloma de la paz que lleva en su pico un ramo. 

Un reloj de péndulo tiene en el extremo de este no un disco, sino una pala con la que va cavando la fosa que contendrá un cuerpo, símbolo inexorable del paso del tiempo. Un campesino ara trincheras que ocupan los soldados en la guerra. El bebedor no percibe que dentro del líquido de la botella hay un anzuelo, debidamente aparejado, que espera engancharle. Sobre un campo verde, en un cielo azul, se extienden las ondas sonoras de un teléfono mientras el tendido de cables eléctricos está arruinado. 

De la gran chimenea industrial sale una gran humareda negra, pero de las alturas pende un andamio con dos obreros que pintan el humo de blanco... Un pequeño árbol en el desierto es enderezado por lazos asidos al chorro de agua de un grifo. En la cadena que atenaza los brazos de un esclavo se mezcla la hamaca donde descansa plácidamente un ricachón. Un niño pequeño, con un gran casco guerrero en su cabeza, da cuerda a la paloma de la paz mientras que sus soldaditos de plomo están tirados en el suelo. El gran obelisco frente al Capitolio de Washington no es más que la gran nariz de un muñeco articulado de madera que está bajo tierra...

La imaginación de este artista es desbordante; en ocasiones quizá pueda parecer excesivo, pero lo imporante es que invita a la reflexión, a no contentarnos con lo que hay, a pensar en alternativas, a ir contra un orden que no hemos elegido, aunque sí muchas veces consentido. Ver:
http://agenciaeternity.wordpress.com/2013/09/06/50-reveladoras-ilustraciones-de-pawel-kuczynski-sobre-el-ironico-mundo-en-el-que-vivimos/

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