domingo, 17 de julio de 2016

Los frescos de La Rábida


Fotografia de Olga Torrego

Entre 1928 y 1930 realizó Daniel Vázquez Díaz los frescos del convento de La Rábida, cenobio que tiene su origen en el siglo XV aunque sucesivas reconstrucciones son de los siglos XVI y XVII. Se encuentra al lado de la desembocadura del río Tinto, cuando se junta con el Odiel antes de desembocar juntos en el Atlántico. También confluye allí el pequeño río llamado Estero Domingo Rubio. Estos parajes están al sur de la capital onubense y, muy cerca, hay un Jardín Botánico en honor de Celestino Mutis y el Campus de La Rábida.

El exterior del convento el limpio de la cal blanca, con zonas ajardinadas. Entrando por el vestíbulo, a la izquierda ya está la sala de Vázquez Díaz y desde la sacristía se pasa a la iglesia. Lateral a esta el Patio de las Flores y a los pies el Patio Mudéjar.

En este convento se refugió Cristóbal Colón de la mano de dos monjes franciscanos que le ayudarían a hacer posible su empresa ultramarina: Antonio de Marchena y Juan Pérez.

El pintor Vázquez Díaz, nació en Nerva, un pueblo del nordeste de Huelva, pero sus experiencias le llevarían a Sevilla, Madrid, Fuenterrabía, París y de nuevo Madrid. En La Rábida pintó los frescos alusivos al descubrimiento de América, que han estado abandonados a su suerte durante años (en la década de 1980 todavía la prensa denunciaba esta situación). Ahora se encuentran ya restaurados y muestran el esplendor contenido, por las gamas cromáticas más bien pálidas y grises, azuladas y rojizas.

En los frescos se representan las relaciones de Colón con los monjes de la Rábida, el viaje ultramarino y otras escenas relacionadas con la llegada a América. Vázquez Díaz ha dicho que él, antes que nada, fue retratista, y en los frescos del La Rábida, en efecto, se representan retratos de personajes cuyos rostro no nos son conocidos, pero que reflejan estudios de diversas personalidades: el noble, el marinero, el intelectual, el fraile… El cubismo, que Vázquez Díaz vivió en París a principios del siglo XX, está en esta obra, pero también en otras suyas.

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