lunes, 18 de julio de 2016

Un filósofo medieval muy moderno


Basílica de San Antonio en Padua

Según Bernardo Bayona (1) Marsilio de Padua es el autor de la primera teoría medieval no clerical del Estado, proponiéndose combatir la doctrina de “plenitudo potestatis” papal. Marsilio defiende la unidad de la soberanía frente al dualismo medieval de que estaba repartida entre el papa y el emperador. Marsilio sostuvo que no existe fundamento espiritual para un poder diferente del que emana del legislador humano y que la capacidad de legislar para la cristiandad (en el lenguaje de la época) no corresponde al papa.

Estamos en la primera mitad del siglo XIV y ante un personaje que se ocupó de varias disciplinas del saber: teología, medicina, filosofía, política… La Padua del siglo XIV era pujante, bajo el mando de la familia Carraresi (Jacopo, Marsilio, Ubertinello y Marsilietto para el tiempo en que vivió nuestro personaje). No hay precedentes –según el autor citado- de una forma de pensar como la de Marsilio de Padua y, por lo tanto, no tuvo éxito en su tiempo, “pero influyó en la posterior reforma anglicana y en el pensamiento de Hobbes.

No se trata de un personaje marginal, sino que había contado con el favor del papa antes de que expusiese sus teorías: parece que visitó la Curia de Aviñón y, siendo Padua una ciudad güelfa (partidaria de la supremacía del papa sobre el emperador) Marsilio se pasó al bando gibelino después de haber sido rector en París (1312) y de que el papa lo beneficiase con una canonjía en 1316. Desde la muerte del emperador Enrique VII y la negativa del papa Clemente V a reconocer al sucesor electo de aquel, Luis de Baviera, Marsilio abandona la medicina y se enfrasca en sus pensamientos políticos. Cuando murió en 1343, el papa Clemente VI le calificó como el “mayor hereje jamás conocido”.

Marsilio había escrito contra el poder temporal de los papas (en realidad base de su influencia en el mundo cristiano) pero no lo reivindicaron los teólogos de la gran reforma religiosa del siglo XVI. Asombra pensar que Marsilio planteó, en pleno siglo XVI, el papel de los laicos en la Iglesia, algo que esta no ha retomado hasta el concilio Vaticano II. En el siglo XIX sí despertó interés este pensador, que en cierto modo se había anticipado al “Risorgimento” o conjunto de planteamientos para la unificación de Italia. Cuando Marsilio escribe aquella se encontraba dividida en múltiples estados enfrentados entre sí.

(1)   “El poder y el Papa. Aproximación a la filosofía política de Marsilio de Padua”, Isegoría, 2007.

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