miércoles, 2 de octubre de 2013

La brutalidad de los chetniks

Mihailovic
Quizá sea Yugoslavia el país donde más claramente, tras la invasión nazi en 1941, se dio al mismo tiempo una guerra civil entre los partidarios de un nacionalismo serbio dirigido por la monarquía y los que aspiraban a establecer un régimen comunista tras la expulsión de los nazis. Los primeros fueron los chetniks, agrupaciones de guerrilleros que habían existido ya desde la ocupación del país por los turcos y que durante la II guerra mundial se organizaron de nuevo para resistir al invasor nazi e italiano. La resistencia más organizada, sin embargo, y la que llevó a cabo las acciones más determinantes, fue la de los partisanos, no todos comunistas pero donde estos ocuparon los puestos de mando y organización.

Mientras que los chetniks, uno de cuyos dirigentes más notables fue Mihailovic, optaron por la resistencia pasiva e incluso la colaboración con el invasor a la espera de tiempos mejores, pero siempre con el horizonte de una Serbia unida a los demás pueblos de Yugoslavia, independiente y libre de cualquier potencia extranjera, los partisanos se enfrentaron abiertamente a los nazis e italianos organizándose militarmente y siendo uno de sus principales dirigentes Josip Broz, llamado Tito.

Los chetniks representan la peor cara del nacionalismo, en este caso el serbio, contra las nacionalidades no serbias de la antigua Yugoslavia. También contra las minorías musulmanas, sobre todo en Bosnia, gitanos y judíos. Incluso los chetniks se dejaron ayudar por la ustacha croata durante la II guerra mundial, caldo de cultivo para, con la presencia de los nazis, cometer las mayores atrocidades de "limpieza" étnica. Los chetniks actuaron sobre todo al norte de Dalmacia, en la región de Lika, hasta el valle Ogulin-Plaski, en el oeste de Bosnia y en Herzegovina, al sur de Bosnia.

Para poder llevar a cabo sus atrocidades acordaron no hostilizar a las tropas italianas que había ocupado Montenegro a principios de marzo de 1941. Aunque los chetniks llegaron a colaborar con los partisanos en algunas acciones de resistencia a la ocupación nazi e italiana, en la mayor parte de las ocasiones estuvieron enfrentados, persiguiendo objetivos distintos para cuando Yugoslavia se viese libre de aquellos invasores. La esperada invasión de los aliados occidentales desde el Adriático no se produciría nunca (como es sabido se eligió el sur de Italia para derribar el régimen de Mussolini) y en cambio los partisanos recibieron, al final de la guerra, la ayuda del ejército Rojo soviético, aunque la liberación del país correspondió fundamentalmente a la acción guerrillera de los seguidores de Tito.



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