jueves, 15 de septiembre de 2016

Los esclavos vistos por Aristóteles




Si alguna vez he leído un estudio verdaderamente interesante es el de Ángel Muñoz García sobre la visión de la esclavitud en la antigua Grecia, particularmente por Aristóteles[1]. Dice el autor que durante la Edad Media y, más aún, la Edad Moderna, se justificó la esclavitud apelando a Aristóteles. Se consideraba al esclavo una simple mercancía y esto quizá sea un invento griego aunque haya habido esclavos con anterioridad. Puede –siguiendo el trabajo citado- que no fuese posible la pólis sin la esclavitud.

Quizá en la prehistoria no hubo esclavos, porque los grupos humanos deambulaban de un lugar a otro en busca de sobrevivir. Pero cuando se sedentarizaron por obra y gracia de la agricultura, las comunidades crecieron, el trabajo se dividió, unos pasaron a dirigir y otros cayeron en la esclavitud vinculada al trabajo, como siempre ha estado. Se importaban esclavos de unas a otras regiones y parece ser que ya Salomón, en el siglo X a. de C. empleó esclavos para construir el templo. Los ilotas en Esparta fueron esclavos y en determinado momento del Imperio Romano, sobre un total de 20 millones de libres quizá hubo 135 millones de esclavos. Los pueblos precolombinos de América también tuvieron esclavos.

Durante la Edad Media, al haber abundancia de mano de obra esclava, desaparece el acicate para la inventiva de artefactos mecánicos, aunque es durante esta larga etapa cuando empieza un cierto declive de la esclavitud, que ha hecho un inmenso aporte al desarrollo humano. Sin la esclavitud todas las culturas hubieran sido muy distintas. La esclavitud en el mundo occidental depende de Grecia y Roma, que es donde se forja.

El autor habla de un concepto: scholé (los latinos otium) que es el ocio, es decir, la capacidad para hacer algo, sea útil o inútil, por puro placer y sin obligación. El ocio de los clásicos no es el no hacer nada, la vagancia pura. La filosofía, por su parte, forma parte del ocio, porque consiste en saber por saber, liberado como está el que la practica de toda necesidad. El trabajo que era necesario para sobrevivir era mal visto por los no esclavos, ocupación vil e indigna de ciudadanos (hombres libres). El trabajo era impropio de los ciudadanos y de él debían ocuparse los esclavos. Este desprestigio de los trabajos “mecánicos” ha llegado hasta nuestros días a partir de la mentalidad señorial desde la Edad Media.

Ya Herodoto constataba que “tracios, escitas, persas, lidios, en una palabra, casi todos los bárbaros, estiman menos” a los que trabajan que a los ciudadanos. Y para Aristóteles, “la pólis más perfecta no hará ciudadano al trabajador”. En el siglo XVIII, el franciscano venezolano Juan Antonio Navarrete habló de este asunto y una Célula Real de 1783 puso fin a aquellas declaraciones según las cuales no era honroso el trabajo manual.

Para Aristóteles la scholé, el ocio, era el ideal del ciudadano, es decir, consagrar el tiempo a lo innecesario, a la sabiduría. Cicerón llegó a decir que “nunca estaba menos ocioso que cuando estaba ocioso”, pero para que los ociosos se dedicasen al saber, al gobierno, a dirigir los ejércitos, etc. tenía que haber esclavos. El senegalés Cheikh Anta Diop puso de manifiesto que Platón y Aristóteles, habiendo estudiado en su juventud con los sacerdotes egipcios negros, agradecieran esas enseñanzas excluyendo de ellas al extranjero por no saber griego, y al negro por ser negro.

El hombre, para Aristóteles, es el único animal que tiene sentido de los bueno y de los malo, tiene logos, palabra/razón. No puede haber ciudades ni de animales ni de esclavos. La totalidad significativa del logos –sigue el sabio- pertenece al amo, y deja al esclavo solo una palabra vacía, un grito, un balbuceo a lo más. Por eso resulta incapaz de ser miembro de la pólis. El esclavo lo es por naturaleza, ha nacido predestinado a ser esclavo, lo que no explica la institución romana de la manumisión, por la que un esclavo podía pasar a ser liberto. Bárbaro y esclavo, para Aristóteles, es lo mismo. Tampoco se explica la pretensión de Aristóteles teniendo en cuenta que hubo esclavos maestros, sobre todo en la antigua Roma.

El que es a-logos, sin razón, debe ser esclavo para Aristóteles, debe de quedar reducido al trabajo manual; al dueño y al esclavo no interesan las mismas cosas, “porque es esclavo por naturaleza el que puede ser de otro”. El esclavo solo participa de la razón para percibir la que hay en su amo (y se supone que para entender las sinrazones de su amo). El filósofo entendía en la razón humana dos funciones: deliberativa la una y meramente ejecutiva la otra (esta es la única que tiene el esclavo). La actividad desarrollada en el ágora es propia y exclusiva del ciudadano.

Entre las propiedades del paterfamilias están los esclavos y lo repite en la Etica: “el esclavo es, en efecto, un instrumento animado y el instrumento [un carro, por ejemplo] un instrumento inanimado”. Al ser el esclavo por naturaleza no se pertenece a sí mismo y necesita quien, distinto de él, lo maneje. Aristóteles no explica con su forma de pensar que hubo rebeliones de esclavos, luego con capacidad de razonar, con logos… Desde el nacimiento –dice- unos están destinados a mandar y otros a obedecer. No sabemos si Aristóteles forjó toda esta panoplia para justificar la esclavitud, ante la inutilidad de enfrentarse a ella, o realmente creía en ella, lo que está lleno de contradicciones, pero para nosotros, que hemos heredado ideas que Aristóteles no conoció.

Tampoco explica Aristóteles que si el esclavo lo es por naturaleza ¿cómo es posible que existiese el libre que en un determinado momento cae en la esclavitud? Salvo que su etapa de libre fuese una anomalía y el orden de las cosas volviese al libre a donde debía estar por naturaleza.


[1] “Esclavitud: Presencia de Aristóteles en la polis colonial”, 2007.




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