jueves, 10 de diciembre de 2020

Nobles irlandeses contra Inglaterra

 

                                             Edificio antiguo en Donegal (noroeste de Irlanda)

William Stanley nació en 1548 y murió en 1630, habiendo sido conde de Derby; hijo mayor de Roland Stanley, recibió una educación católica. En 1567 fue a los Países Bajos y se ofreció voluntario en el ejército del duque de Alba[i], pero unos años después no tuvo inconveniente en unirse al ejército de Isabel I de Inglaterra en Irlanda, contribuyendo a sofocar las rebeliones de James Fitzmaurice[ii] y el conde Desmond, de la familia Fitzgerald. No se puede considerar que las luchas en éste tiempo, entre irlandeses e ingleses, tuviesen el cariz nacionalista que sí tuvieron posteriormente, pues en el ejército de William Stanley había soldados de las dos nacionalidades.

Cuando Isabel I decidió, en 1585, apoyar a los neerlandeses en la lucha contra Felipe II, envió a Stanley para formar parte de los soldados del conde de Leicester[iii], pero de nuevo aquel pasó al bando español con su regimiento, unos mil hombres, en el que había escoceses e irlandeses, para luchar al lado de Alejandro Farnesio. Parece que la conspiración empezó cuando Stanley pasó por Londres y se puso en contacto con algunos jesuitas, entre los que estaba su hermano John, aunque secretamente; también entró en contacto con el embajador español en Francia, Bernardino de Mendoza[iv]. Gracias a esta ayuda la monarquía española pasó a controlar la ciudad de Deventer, al este de la actual Holanda.

El rey Felipe II, que no había aprendido del desastre de la Armada en 1588, encargó dos años después a Stanley que preparase desde Lisboa un nuevo intento para invadir Inglaterra, pero Álvaro de Bazán no se fiaba de éste ni de las posibilidades de éxito, pues la monarquía española no tenía en sus barcos artillería suficiente. En 1591 se planteó que el regimiento de irlandeses se preparase para la invasión de Irlanda e incluso un discurso del papa Gregorio XIV[v] invitó a ello, cuando ya había irlandeses en el exilio por todas partes[vi] y Alejandro Farnesio había dejado en los Países Bajos siete compañías, unos trescientos cincuenta soldados. En 1594 Pedro Enríquez de Acevedo[vii], conde de Fuentes, estableció tres compañías en Frisia y cuatro en Bruselas y los irlandeses al servicio de España tomaron Hulst[viii] en 1596, algo más de mil soldados.

En éste contexto se produjo la batalla de Kinsale[ix], la única en la que España luchó contra Inglaterra en suelo bajo soberanía inglesa, formando parte de un programa de Felipe II, a partir de 1588, de intervenir en Irlanda, máxime teniendo en cuenta que allí habían quedado algunos españoles tras el desastre de la “Invencible”. En 1593, cuando se produjo una nueva presión de Inglaterra sobre los territorios del norte, un cierto número de nobles irlandeses unieron sus fuerzas contra el virrey de la isla, y al año siguiente dio comienzo la guerra conocida como de los “nueve años”, con varios éxitos militares muy notables. Los nobles irlandeses contra Inglaterra acordaron acudir a la monarquía española pidiéndole ayuda a cambio de fidelidad.

En 1595 el rey español mandó tres bajeles a Irlanda con el capitán Alonso de los Cobos[x], que llevó cartas para los nobles rebeldes a Inglaterra, y al año siguiente volvió Cobos por mandato del rey al norte de la isla para entregar ciertas ayudas a los nobles irlandeses. La expedición de la que formó parte llegó a Killybegs, en el noroeste de Irlanda, donde Cobos fue informado de las necesidades militares, que comprendían seis mil hombres aportados por España y armas. El archiduque Alberto de Austria[xi], a cambio, sería nombrado gobernador de la isla, pero ha de tenerse en cuenta que la nobleza estaba dividida y parte de ella apoyaba a Inglaterra.

El centro de las operaciones conspirativas de los nobles anti-ingleses estaba en el monasterio de Donegal, en el noroeste de Irlanda, al frente del cual se encontraba el franciscano Juan Mugrath, todo lo cual era sabido por los ingleses, que en 1597 enviaron un ejército con la intención de destruir el monasterio. Por su parte se discutía dónde debía ser el desembarco español para ayudar a los nobles anti-ingleses, pensándose en un primer momento en Galway (costa oeste de Irlanda) y, cuando los nobles del norte de Irlanda se enfrentaron militarmente a tropas inglesas e irlandesas, el nuevo rey, Felipe III, vio una oportunidad para intervenir. Aunque los nobles del norte deseaban controlar el territorio del Ulster, querían también extender su influencia hacia el sur, atacando las posiciones inglesas en Munster, provincia que se fue acercando cada vez más a los intereses de España.

El origen próximo de la ayuda española a los nobles anti-ingleses estuvo en Kinsale, donde actuaron de los Cobos y el sargento mayor Fernando de Barrionuevo, enviado a Irlanda para obtener la máxima información posible, particularmente quiénes realmente se enfrentaban a Inglaterra y quiénes estaban con ella. El virrey inglés contaba, por su parte, con dieciocho mil infantes y dos mil jinetes, mientras los nobles anti-ingleses convocaron a un obispo ante quien juraron luchar juntos, sin rivalidades personales (era evidente que las había), pero otros nobles no juraron y no formaron parte en la confederación. Hasta tal punto eran sus hostilidades que se intercambiaron rehenes como prueba de colaboración. España aportó ciento cincuenta quintales de pólvora y mil arcabuces, otras tantas picas y una gran cantidad de otras armas. Los nobles confederados aportaron diez mil infantes y mil quinientos jinetes, pero otros más modestos solo pudieron aportar doscientos infantes, cuatrocientos y algunos jinetes.

El ejército se formaba para tres meses, alimentando a sus miembros a base de mantequilla y avena, lo que se costeaba grabando a los vasallos. La misión era difícil, pues se trataba de expulsar a los ingleses de las principales ciudades amuralladas, entre las que estaban Dublín, Limerik y Galway, y no pocos nobles eran partidarios de la reina inglesa. España envió treinta y tres barcos de la armada y de particulares, zarpando del puerto de Lisboa, aunque tuvieron que volver a España a causa de los vientos contrarios. Otros no pudieron desembarcar en Kinsale y regresaron hasta A Coruña para organizar un nuevo socorro, emprendiendo viaje hacia el sur de la isla (Kinsale), donde se juntaron todas las unidades.

Debe tenerse en cuenta que España mantenía guerra contra Inglaterra desde 1585, y los soldados españoles llevaron a cabo una labor muy moderna para la época: entregaron pertrechos y abastecimientos a la población civil, calzados, comida, reconstruyeron casas, establecieron hospitales de campaña, etc. en un momento de gran hambruna en Irlanda. Pero cuando se libró la batalla en Kinsale, contra todo pronóstico, esta fue favorable a Inglaterra, que no la esperaba. Un documento inglés que el autor al que sigo ha localizado en el Archivo General de Simancas dice: “los [que] son cuerdos se espantan cómo haya sido posible acabar el negocio tan bien como se ha hecho, atento las dificultades en que nos hallábamos. Es opinión de algunos que salió mal la empresa a los españoles…”[xii].

No había en aquellos nobles, ni los anti-ingleses ni los partidarios de la reina, intención alguna que no fuesen sus intereses personales; la población común no tuvo interés en depender de unos nobles o de otros, atenta a las necesidades básicas de las que carecía.



[i] Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel reprimió a los calvinistas en los Países Bajos, que habían destruido imágenes católicas, iglesias y monasterios.

[ii] Gobernaba la provincia irlandesa de Munster (en el suroeste de la isla) y se opuso a la ocupación irlandesa de los Tudor, sin éxito.

[iii] Robert Dudley (1532-1588), favorito de la reina Isabel I.

[iv] Nació en Guadalajara en 1540 y falleció en Madrid en 1604, habiendo sido antes embajador español en Inglaterra.

[v] Papa entre 1590 y 1591. Había nacido en Somma Lombardo, en el norte de Italia

[vi] Enrique García Hernán.

[vii] Natural de Zamora, falleció en Milán en 1610. Fuentes de Valdepero es una localidad al sur de la actual provincia de Palencia. Tuvo éxitos militares en Flandes y en Cambrai (norte de Francia). Ya con Felipe III fue nombrado Gobernador de Milán.

[viii] En el extremo suroeste de la actual Holanda.

[ix] Sur de Irlanda.

[x] Había participado en la guerra contra los moriscos granadinos, en Lepanto, en Túnez (1572) y en Portugal en 1581), en Azores (1583) y diez años en Flandes.

[xi] Ejerció la cosoberanía en los Países Bajos. Era hijo del emperador Maximiliano II de Habsburgo.

[xii] “Presencia irlandesa en la Milicia Española”, obra coordinada por Hugo O’Donnell.

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