jueves, 18 de julio de 2019

La retirada de los franceses

Acueducto romano de Lodosa (1)
La victoria hispano-inglesa en Vitoria en 1813 parece que fue determinante para que los ejércitos franceses empezasen la retirada hacia su país, pero esta no fue lineal, sino que estuvo formada de enfrentamientos, escaramuzas y otros episodios bélicos. Desde Vitoria la frontera francesa quedaba al descubierto en su extremo occidental y al mando francés le preocupó que quedasen cortadas las comunicaciones por ese lado.

El ejército del norte mandado por Clausel[i] no había participado en la batalla, pero avanzaba hacia la ciudad y pretendió unirse a las fuerzas imperiales en Salvatierra, donde se enteró de la presencia de los soldados de Mina en las proximidades y cambió de rumbo recogiendo a la guarnición de Logroño, tomando el camino de Pamplona, que hubo de abandonar poco después de cruzar el Ebro por Lodosa[ii]. En todo caso el oficial francés logró alcanzar Tudela y, llevando consigo la guarnición allí establecida, marchó con su ejército a Zaragoza.

La guarnición de Bilbao, las fuerzas francesas que operaban en Guipúzcoa a las órdenes de Foy[iii] y la columna de Macume[iv], que había abandonado Vitoria antes del combate, se vieron comprometidas en distintos momentos de su retirada. Hubo combate en Villafranca (al sur de Navarra) entre Foy y el escocés Graham, que recibió los refuerzos de Mendizábal[v] para atacar Tolosa, muy bien defendida. Tras varias horas de resistencia, Foy, al tener noticia de la llegada de la artillería inglesa, se retiró sobre Andoain y Hernani, punto este donde llegó a concentrar una fuerza de 16.000 hombres[vi], con los que reforzó las guarniciones de San Sebastián y Pasajes y para, una vez cruzado el Bidasoa, cubrir la frontera francesa.

Los tres ejércitos llamados de Portugal, Centro y Sur, que habían combatido en Vitoria, consiguieron, a las órdenes de Reille, que mandaba el primero, crear una retaguardia que contuvo a las avanzadas inglesas. Desde Irurzun, el rey José destacó a Reille (de larga experiencia militar) para que tomase el camino del Baztán y estableciese una línea defensiva en la frontera. En Pamplona dos ejércitos bifurcaron sus caminos: Douet d’Erlon[vii] recibió la orden de defender el valle del Baztán, en tanto que Gazán[viii], con el ejército del Sur, regresaba a Francia a través de Roncesvalles.

Wellington estuvo detenido ante Pamplona durante varios días y luego envió un ejército para echar a los franceses del Baztán y enlazar con las fuerzas que, al mando de Graham, habían seguido la calzada principal desde Villafranca al Bidasoa. Hubo combate en Maya (valle del Baztán), que fue la única resistencia ofrecida por Gazán antes de pasar a Francia, de forma que en esta región de España no quedaban otras fuerzas francesas sino las guarniciones de Pamplona y San Sebastián. Sobre esta ciudad fijó un plan Wellington, que fue confiado a Graham, y el 20 de julio comenzaron los bombardeos sobre la muralla, pero el asalto terminó con muchas bajas por parte de los atacantes, al tiempo que se enteraban de la ofensiva de Soult en la frontera.

Al tener noticia del resultado de la campaña de 1813, Napoleón decidió reorganizar las fuerzas francesas que operaron en el centro de la Península, las cuales formarían en lo sucesivo un único ejército, que llevó el nombre de ejército de España a las órdenes de duque de Dalmacia (Soult), que tendría la misión de la defensa del territorio nacional francés, abandonando la idea del establecimiento dinástico de José en España. Este ejército se aprestó a liberar las guarniciones de San Sebastián y Pamplona, confiando a Drouet la misión de ocupar el valle del Baztán y retrasar con ello la marcha de los ejércitos aliados en socorro de las que bloqueaban Pamplona. El 24 de julio las tropas de Reille volvieron a entrar en España y al día siguiente las fuerzas aliadas, tras nuevos combates, prosiguieron su repliegue hacia Pamplona.

Luego, el inglés Hill terminó por evacuar el paso de Maya, con la intención de acudir a la defensa de Pamplona, sobre la que tomaron decisiones Wellington y Soult. No siendo capaz este último de socorrer a la plaza, marchó a Guipúzcoa para atacar a Graham, movimiento que no pudo completar, mientras que Wellington marchó contra las fuerzas que había dejado en Sorauren (al norte de Pamplona). Así, la invasión concluía con una precipitada retirada a través de Yanci y Echalar[ix] para buscar refugio en Francia el 2 de agosto.

Aún quedaba San Sebastián, donde el 29 de julio se recibió la noticia del combate de Sorauren. Un accidente fortuito –la voladura de un depósito de municiones, que causó grandes bajas entre los defensores- dio a las columnas anglo-portuguesas la oportunidad de entrar en la ciudad, donde se dieron a un sistemático saqueo que llevó a la total ruina de la población, que fue incendiada y destruida en su totalidad. Esto no fue todo, pues aún el 31 de agosto tuvo lugar la batalla de San Marcial (Irún), que se considera como la que puso fin a la guerra de la independencia española. El 31 de octubre, y tras laboriosas negociaciones, el general Cassan entregaba Pamplona a Carlos de España[x], llegando así el final de las hostilidades en la región occidental.

La única fuerza francesa que se mantenía en la Península tras la capitulación de Pamplona estaba formada por los restos de los ejércitos de Levante y Cataluña, mandatos por Suchet, el cual, al estar aislado, se vio obligado a abandonar todo el territorio que conquistara en las campañas de los tres años precedentes. Pero retirarse, como hemos visto en Guipúzcoa y Pamplona, no significa ausencia de hostilidades: aún quedaron los campañas de Levante y de Cataluña, hasta el punto de que en noviembre de 1813, Suchet disponía de unos 35.000 hombres para mantenerse en Cataluña, pero tras la retirada del mariscal a Figueras, uno de los oficiales que formaban en su ejército, Juan Van Halen[xi], logró, mediante supuestas órdenes del mariscal, la rendición de las plazas de Lérida, Mequinenza y Monzón, y Napoleón autorizó a Suchet para que negociase con Copóns[xii] la entrega de las restantes plazas ocupadas por guarniciones francesas. Así terminaba la guerra en la parte oriental de la Península.

Ya en octubre los aliados habían entrado en territorio francés, llevándose las hostilidades fuera de España. Los saqueos de algunas localidades francesas imitaron a los de los ejércitos napoleónicos en España y Portugal, habiendo sido afectadas Burdeos, Toulouse, Bayona, Orthez y otras, pero españoles, ingleses y portugueses fueron frenados en el sur de Francia. En cambio, Cataluña fue liberada de tropas francesas, ordenadamente, a finales de mayo de 1814.




[i] Sería gobernador de Argelia en la década de los treinta.
[ii] Al suroeste de Navarra.
[iii] Además de militar fue escritor, habiendo participado en la guerra de 1808 en Portugal y en España.
[iv] En este momento hacía la escolta de un importante convoy que marchaba hacia Francia por la calzada de Bayona.
[v] De extracción popular, nació en Vergara en 1765 y murió en Madrid en 1838.
[vi] Miguel Artola, “La guerra de la independencia”.
[vii] Destacó durante la Revolución Francesa y tuvo una exitosa carrera militar.
[viii] Participó en la toma de Fregenal de la Sierra y Jerez de los Caballeros (1811), pero el general Ballesteros entró posteriormente en Fregenal e hizo prisioneros a los franceses de Gazán (https://fregenal.hoy.es/fregenal-guerra-independencia-20190123094741-nt.html)
[ix] Ambas localidades, en el extremo noroeste de Navarra.
[x] Militar francés al servicio de España que apoyó a Fernando VII como absolutista.
[xi] Militar español que reconoció al rey José. Luchó en el ejército francés en Baviera y Austria. Fue aceptado por el rey Fernando VII tras la guerra.
[xii] Capitán General de Cataluña desde finales de 1812. En febrero de 1814 recibió al rey Fernando VII a orillas del río Fluviá, acompañándole hasta Gerona. Partidario de que el monarca jurase la Constitución de 1812, aceptó de él, sin embargo, un título nobiliario.
(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Lodosa_-_Acueducto_romano_-_DSC_4630_W.jpg

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