viernes, 20 de enero de 2023

Corrientes y Entre Ríos


                                                Ilustración de EfeméridesArgentina.com.ar

El complejo proceso de independencia de los “reinos” o colonias americanas bajo la soberanía española, conllevó no pocas contradicciones que se explican en unos casos por las ambiciones personales de unos caudillos u otros, pero también por razones de más peso. Sonia Tedeschi y Griselda Pressel[i] han estudiado el caso de Corrientes y Entre Ríos, en el nordeste de la actual Argentina.

Las autoras citadas señalan que no fueron ajenas al fenómeno, en el caso de Corrientes y Entre Ríos, las aspiraciones imperiales de España y Portugal por extender su influencia en la zona, máxime teniendo en cuenta que se trataba de una parte de los “circuitos comerciales entre el Litoral fluvial rioplatense, la Banda Oriental y Río Grande del Sur que potenciaban la circulación de personas, bienes y recursos”. En este contexto interactúan las dinámicas en el establecimiento de la frontera entre los “estados provinciales” de Corrientes y Entre Ríos a finales del siglo XVIII, durante su independencia colonial y en la etapa independiente de la primera mitad del siglo siguiente. Esto involucró a Cabildos, Gobiernos de Intendencia, gobiernos centrales y más tarde a gobiernos provinciales, la base sobre la que se construyó la historia nacional argentina.

Los movimientos de la frontera en la zona estudiada se fueron alternando por diversos factores, uno de los cuales fue el crecimiento económico que tuvo como base la ganadería vacuna, lo que provocó una mayor afluencia de población que en otras provincias, particularmente desde Santiago del Estero y un buen número de indígenas guaraníes de las ex misiones jesuíticas. La necesidad de mano de obra y la amplia disponibilidad de tierras contribuyeron a ello, incentivándose la agricultura de subsistencia a base de maíz, mandioca, zapallo[ii] y frutales. Otro factor fueron las tensas relaciones con los guaycurúes[iii] del valle de Calchaquí (en la parte oriental de los Andes) y con los charrúas[iv] que hostigaban desde la parte oriental del río Uruguay.

En 1750 se había firmado el Tratado de Madrid entre España y Portugal para definir los límites de ambos imperios, lo que pretendía –por parte española- contener las contínuas invasiones portuguesas sobre la Banda Oriental, y entre 1767 y 1810 la “Carrera al Paraguay” se fue expandiendo, multiplicando nodos de comunicación desde Santa Fe[v], en que confluía el circuito mercantil Chile-Perú-Córdoba, y desde aquí se conectaba con Corrientes. La compra de estancias se remonta a siglos atrás (la ciudad de Corrientes fue fundada en 1588), y con el tiempo estas compras se convirtieron en causa de discordia jurisdiccional, que fue zanjada por el virrey Gabriel Miguel de Avilés disponiendo una línea divisoria entre Yapeyú[vi] y Corrientes, y a fines del siglo XVIII las disputas entre los Cabildos de Santa Fe y Corrientes giraron en torno al problema fiscal que originaba la confusión de sus delimitaciones.

La revolución independentista iniciada en 1810 trajo consigo nuevos problemas, pues las fuerzas independentistas de Buenos Aires y las realistas de Paraguay intervinieron en la provincia, y en 1814 se creó la provincia de Corrientes, pero en un nuevo ordenamiento administrativo pasó a formar parte de la de Entre Ríos (República Entrerriana de 1820 y 1821), y no terminarían aquí los problemas: durante las décadas de 1820 y 1830 Corrientes consolidó su estructura institucional con un Congreso Legislativo, un Gobernador y una Administración de Justicia, contando con una Constitución en 1824 que dispuso el cese del Cabildo a partir del año siguiente. 

En el mismo período Entre Ríos se configuró a partir de un Estatuto Provisorio (1822) que no dio estabilidad a la provincia, aunque también se dotó de un Congreso Legislativo, un Gobernador y una Administración de Justicia. Pero ya en 1821 el gobierno provisional de Corrientes había dictado leyes en defensa de su “derecho inmemorial” sobre los pueblos de Santa Rita de la Esquina y Curuzú Cuatiá, reafirmando su soberanía sobre dicha área fronteriza sur, lo que contravenía las pretensiones de Entre Ríos, y esto tensó las relaciones entre las dos provincias o “estados”.

El Tratado del Cuadrilátero de 1822, firmado entre Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos, dio solución provisional al conflicto, pero ello no evitó, aún teniendo en cuenta rectificaciones territoriales, acuerdos y desacuerdos, intermediadores y otros avatares, que estallase la guerra que enfrentó a Corrientes y Entre Ríos, dándose en llamar “guerra del Plata”, durante seis meses entre 1851 y 1852. Las dos provincias se aliaron a Brasil y Uruguay contra la Confederación Argentina, quedando patentes los intereses contrapuestos entre Argentina y Brasil. Los gobernantes de este último estado vieron oportuno aliarse con las provincias separatistas de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, prueba de que la capitalidad de Buenos Aires no era, aun, un hecho consumado, estando también en la alianza Uruguay. En la batalla de Caseros [vii], Rosas fue vencido por los aliados y se exilió. Aún no estaban las cosas maduras para un estado unificado argentino.

[i] “Zonas de frontera en el litoral rioplatense…”. (Las autoras utilizan el término “litoral” referido a los ríos).

[ii] La mandioca es un fruto con cáscara y pulpa firme, y el zapallo es un tipo de calabaza.

[iii] Conjunto de pueblos que habitan en la región del Gran Chaco

[iv] De origen pampeano, son un complejo formado por pueblos distintos.

[v] Hoy capital de la provincia de Santa Fe, al oeste de Entre Ríos.

[vi] Al oeste del río Uruguay.

[vii] En la cañada de Morón, hoy en plena ciudad de Buenos Aires.

 

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