miércoles, 19 de mayo de 2021

Pueblos blancos extremeños

 


Desde Villafranca de los Barros, en el centro de la provincia de Badajoz, se llega, en dirección sur, a Los Santos de Maimona, y muy cerca se encuentra Zafra. Más al sur está el pueblo natal de Zurbarán, Fuente de Cantos, y siguiendo en la misma dirección encontramos Montemolín y Monesterio. El dominio es de relieves ondulados y planicies, aunque nos encontramos con dos sierras, en el interior de la provincia la de Hornachos y en el límite con la de Córdoba, la del Pedroche. Al sur la Sierra Morena, que separa a Extremadura de Andalucía

Hornachos habrá dado su nombre a la sierra central de la provincia de Badajoz, levantándose sobre la planicie circundante por donde corren los ríos Matachel y Guadámez, que nacen en las estribaciones de Sierra Morena y discurren hasta el Guadiana en dirección norte, dejando entre ambos la citada sierra de Hornachos. El paisaje es mediterráneo, con matorrales predominantes.

Por Villafranca de los Barros discurren los ríos Pendelías y Valdequemao, convergiendo entre ellos. Parece que es ciudad desde 1877, y tiene una iglesia con una fachada gótica y, en ella, un arco carpanel. En el interior destaca un abigarrado retablo de esos que han tapado tantas cabeceras de las iglesias. Villafranca cuenta con un Museo histórico y etnográfico aprovechando un edificio señorial del siglo XVIII, con una portada clasicista. Dentro vemos cerámica romana, miliarios, alguna escultura en bronce de la misma época, la recreación de una villa romana, monedas y así hasta objetos del siglo XX. También cuenta con fondos de la prehistoria, habiendo sido el solar de Villafranca lugar de una mansio romana.

Hacia el sur llegamos a Los Santos de Maimona, donde se puede ver un molino de aceitunas, y en Zafra destaca el palacio de los Duques de Feria, hoy convertido en Parador para turistas. Siempre hacia el sur está Fuente de Cantos y Montemolín. En esta población hay dos calles que, siendo paralelas, convergen a las afueras del pueblo camino de Fuente de Cantos. Otra calle, al norte, es casi recta, separando el caserío de los campos circundantes. Montemolín cuenta con una alta iglesia donde se ha empleado el ladrillo para alguna de sus partes, con doble espadaña y gárgolas de piedra. Alrededor se extienden los campos de trigo y dentro del pueblo encontramos una famosa corrala de comedias.

Monesterio tiene un Museo del jamón, honor que le hace el tener una de las cabañas porcinas más afamadas. Son cerdos negros que pelan las bellotas al comerlas, dejando fuera la cáscara y distinguiendo las amargas de las dulces. El paisaje es de dehesas con bosques claros, y en ellas se da la ganadería extensiva de la que se obtienen jamones de calidad superior. Las casas de estos pueblos están encaladas para combatir el calor de no pocos meses al año. 

(Arriba, dehesa extremeña: fotografía de elmundo.es/viajes/espana).

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