miércoles, 19 de mayo de 2021

Tumbas arameas de Palmira

 

                               Imagen tomada de elretohistorico.com/palmira-perdida-y-recuerdo/

Casi en el centro de la actual Siria se encuentran los restos de la antigua Palmira. La reciente guerra que se libró en el citado país y en otros próximos ha destruido mucho de su rico patrimonio, sobre todo de época romana, a cuya cultura se unió Palmira al dar comienzo el siglo I de nuestra era.

Aunque la ciudad se encuentra en medio del desierto no por ello carecía de agua, que se captaba por medio de pozos controlados por grupos nómadas organizados. A medio camino entre el Mediterráneo y el rio Éufrates, a la ciudad llegaban caravanas de comerciantes desde China, India y otros países. Los habitantes antiguos eran arameos, que desarrollaron una lengua y una escritura descifrada, esta última, en el siglo XVIII por el provenzal Jean-Jacques Barthélemy, que destacó en varias disciplinas.

Palmira se aprovechó del enorme mercado romano una vez formó parte de su órbita, encumbrándose familias ricas de mercaderes que se hicieron “inmortalizar” mediantes tumbas excavadas y estudiadas alrededor de la ciudad. Las más importantes cuentan con torres de planta cuadrada, algo más anchas en la parte inferior y, en ocasiones, situadas sobre una colina o promontorio, como dándose a ver por la notoriedad que pretendieron sus moradores. Construcciones a las que se ingresaba bajo arcos de medio punto, albergaban pequeños templos e imágenes esculpidas en piedra, algunas recostadas, donde los artistas de la época representaron peinados, barbas, actitudes, plegados en los ropajes, tocados, adornos, inscripciones (en arameo), estando los interiores de algunas tumbas decoradas con pinturas.

Los que no alcanzaron riquezas se conformaron con modestos hipogeos, pero lo más llamativo es la adopción que se hizo del retrato romano, realista y sin concesiones a la idealización, aunque algunos muestran la jerarquía o riqueza de los representados. También estos arameos de Palmira heredaron los ritos funerarios romanos, conservándose actualmente edificios columnarios que delatan la influencia del imperio.

Pero hubo una Palmira anterior a la romana, siendo con esta influencia cuando se construyeron baños públicos, calles nuevas y edificios notables. También había recibido Palmira la influencia mesopotámica, sobre todo en los dioses, teniendo los habitantes credos distintos según las influencias culturales que habían ido llegando a la ciudad.

No podríamos saber tanto sobre Palmira sin la labor pionera e importantísima del arqueólogo danés Kai Harald Ingholt que, nacido en 1896, falleció en 1985. Era buen conocedor de las religiones y en los años veinte del siglo pasado excavó la antigua ciudad. Sus numerosas anotaciones se conservan en Dinamarca, siendo objeto de estudio por investigadores posteriores y actuales.

 

 

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