sábado, 30 de junio de 2012

Imperialismo vergonzante

Playa Girón
Si algún imperialismo es bueno -y estoy a la espera de que se demuestre- hay imperialismos que han demostrado la zafiedad más burda de sus mentores y ejecutores. Personalidades políticas tan distintas, y tan distintamente juzgadas por la posterioridad, como el presidente Eisenhower y el presidente Kennedy, protagonizaron el intento de derribar al gobierno cubano, establecido desde 1959, dirigido por Fidel Castro, y que en 1961 ya había llevado a cabo nacionalizaciones y medidas que afectaban a los intereses de empresas estadounidenses. Hasta entonces el régimen cubano no pasaba de ser un populismo más, pero desde entonces, sin mayor preparación, los líderes cubanos se inclinaron hacia el comunismo soviético, viendo que era la única alianza posible en un mundo dividido en bloques irreconciliables. 

Playa Girón está en la bahía de Cochinos, en la costa sur de Cuba, y allí llegaron los pretendidos invasores en abril de 1961 para ser derrotados por el ejército cubano en una de las muestras de mayor inutilidad, indignidad y ridiculez en que imperialismo alguno haya incurrido. La Central de Inteligencia (CIA) con el presidente Eisenhower había preparado la invasión, pero ésta sería llevada a cabo por cubanos opositores al régimen castrista: podemos imaginar que habría de todo, desde terratenientes, banqueros, adversarios ideológicos, incluso delincuentes y personas que creían actual bien, que se valieron de cubanos entrenados por Estados Unidos para invadir Cuba. Los elementos con los que contaron fueron camiones y otros vehículos, cañones, morteros y otro armamento transportado en varias embarcaciones, aviones, tanques y bombarderos. Si los preparativos comenzaron en 1960 el intento de invasión se produjo en abril de 1961, y duró unos pocos días. 

El presidente Kennedy no se pudo sustraer -o no quiso- a lo que su predecesor le había legado, y embarcó en la operación a los incautos cubanos, que morirían en el intento en un número superior a a cien; más de mil serían capturados y algunos de ellos condenados a muerte y ejecutados. Otros serían canjeados por alimentos y dinero con Estados Unidos. Pero el hermano del presidente, Robert Kennedy, intentó una nueva invasión valiéndose del dictador nicaragüense Anastasio Somoza (ambos morirían asesinados). La operación resultó otro fracaso, porque los invasores confundieron un barco español con otro cubano y lo bombardearon. Error tras error, invasión fallida tras invasión fallida, que solo se entiende en el clima de "guerra fría" que vivía el mundo; pero las intervenciones de Estados Unidos en América latina se remontan al siglo XIX, mucho antes de la "guerra fría": es una constante de la política exterior estadounidense en el continente. Es una constante de las clases más pudientes con respecto a los países de América latina, de la que se creían dueñas.

El caso de Playa Girón es un ejemplo de imperialimo vergonzante, porque se utiliza a descontentos cubanos para enviarlos a la muerte, independientemente de la naturaleza del régimen instaurado en Cuba desde hacía poco. Es una muestra de la miseria moral que personas obligadas a respetar el derecho, han preferido el delito. Nunca la justicia internacional les condenó, como tampoco condenará los crímenes de Castro y sus adláteres. Buenos ejemplos -creo yo- para aprender de la historia.

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