martes, 18 de abril de 2023

Más sobre mozárabes

 

                                                                          El río Torío

Los investigadores continúan suministrando información y reflexiones sobre los mozárabes andalusíes durante la Edad Media, pudiendo verse aquí el resumen “Mozárabes” de la obra de Manuel Acién Almansa[i]. Muy atrás quedan las obras de Francisco Javier Simonet (1829-1897) con su “Historia de los mozárabes en España”, que fue contestada sobre todo por los arabistas de la mayo de Pascual de Gayangos y Arce (1809-1897) y la de Eduardo Saavedra Moragas (1829-1912), discípulo de Gayangos y que nos ha dejado varios estudios sobre la literatura aljamiada, inscripciones árabes, astrolabios árabes y su obra “La Geografía de España del Edrisí”. La historiografía española le debe mucho a Manuel Gómez-Moreno (1870-1970) y su catalogación de monumentos españoles.

Más recientes son los estudios de Giorgio Levi Della Vida (1886-1967), Pieter Sjoerd van Koningsveld, Pedro Chalmeta[ii], Darío Fernández Morera, María Rosa Menocal[iii], Maribel Fierro, Delfina Serrano y otros. Entre todos han contribuido al estudio no solo de las fuentes literarias que se conservan, sino las materiales que se han encontrado en excavaciones, tanto inscripciones como objetos figurativos.

Los mozárabes fueron vistos por los cristianos del norte como cristianos arabizados, y de hecho la palabra nace en al-Andalus de la mano de grupos dirigentes cristianos, pero cada vez parece más claro que no existió una identida mozárabe y –lo contrario- que los diversos grupos siguieron adaptaciones de diversa intensidad a la dinámica islámica en al-Andalus. Los cristianos en cada una de las localidades fueron asimilados por la cultura dominante en mayor o menor medida, hasta el extremo de que, llegando la mitad del siglo XII, no quedaba ningún obispado en al-Andalus.

Algunos indicios apuntan a que en la segunda mitad del siglo IX las estructuras eclesiásticas cristianas se habían derrumbado en al-Andalus, alineándose los obispos con el estado islámico, y ello es más notable en la Bética y en la región al Este de la misma hasta la ciudad de Cartagena. Córdoba, elegida pronto como centro político, floreció, pero durante los primeros taifas resurgieron otras ciudades que habían tenido importancia en época romana y goda: Sevilla, Toledo y Valencia, por poner tres ejemplos.

Comunidades mozárabes, no obstante, migraron hacia el norte cristiano, destacando ciertos espacios geográficos donde se asentaron: el más extenso es el que se extiende desde Tábara hasta Amaya pasando por Astorga; al noroeste la comaca que domina Samos (Lugo), y más al sur las de Ourense y Celanova, Lamego, Viseu y Coimbra; otra región importante de asentamiento mozárabe fue la que comprende Arlanza y Silos; más al norte Cardeña; al Este Albelda y Huesca, bien entendido que las áreas geográficas no se limitaron a las localidades citadas, sino que las rodearon en mayor o menor extensión.

La movilidad mozárabe alcanzó también territorios allende la península Ibérica, en territorio franco y en Italia, donde están documentados “hispani”. Manuscritos visigóticos en árabe y árabo-cristianos fuera de la península se han encontrado en Monte Casino y Cava dei Tirreni (en este caso cerca de Nápoles), en Cairuán, donde hubo una comunidad cristiana[iv], y en Fez, siendo una fuente extraordinaria el llamado “Evangelio de Fez”[v]. Otras fuentes que han sido consultadas son un “libro migrante” o manuscrito número 22 del Archivo de la catedral de León, y un texto del concilio de Córdoba de 839 llegado al monasterio de los santos Cosme y Damián de Abellar[vi], copiado en Córdoba a finales del siglo IX que hoy se encuentra en el Archivo de la catedral de León (manuscrito 15).

Según la idea dominante de que los mozárabes se sumieron en la cultura musulmana aunque mantuviesen su fe, se conoce una familia de médicos cristianos de Córdoba que adoptaron nombres árabes: los Banû Rûmân. Desde mediados del siglo IX hasta la segunda mitad del X diversos miembros de dicha familia ejerciron su profesión, y se conservan las cartas de un médico copto de Fustat[vii] a otro cordobés sobre el diagnóstico de varias enfermedades, particularmene mediante la observación de la orina (no se conservan las del cordobés al copto).

Todo parece indicar que los mozárabes que no migraron fueron insertándose en la cultura islámica, que era la dominante, e incluso debates teológicos de época abasí llegaron a Córdoba.


[i] “Consideraciones sobre los mozárabes de al-Andalus”.

[ii] Su aportación a temas medievales y andalusíes es muy amplia.

[iii] “Ornament of the word”.

[iv] Ha sido descubierta una inscripción cristiana datada en 1007.

[v] Se trata del Evangelio de Lucas tal y como ha sobrevivido en el manuscrito número 730 de la “Khizânat al-Qarawiyyîn” de Fez, correspondiente a los siglos X y XI. Ha sido estudiado por Juan Pedro Monferrer-Sala, “Una perla mozárabe…”.

[vi] En Canaleja de Torío, al norte de la ciudad de León.

[vii] A partir de la cual se creó El Cairo.

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