viernes, 2 de noviembre de 2012

Geoglifos en Acre

En el extremo occidental de Brasil se encuentra el estado de Acre, en plena Amazonía y lindando con Perú. Las llanuras dominan en el paisaje, pero también las arborescencias del clima ecuatorial, a unos doscientos metros sobre el nivel del mar de media. El río Acre, que la población indígena llama Aquiry, da nombre al estado. 

Al haberse hecho claros en el bosque amazónico han salido a la luz los geoglifos que también vemos en otras partes de América (los más estudiados los de Nazca). Asombra la geometría con que fueron trazadas las gigantescas figuras sobre la superficie, pero asombra también el gran número de figuras, más de 300 según "Terra". No es posible apreciar la forma de estas figuras si no es desde el aire, lo que hace todavía más enigmático el fin para el que fueron hechas. La cronología para algunos de estos geoglifos se remonta a diez mil años de antigüedad y llegan a medir centenares de metros.

Uno de los geoglifos está formado por caminos paralelos delimitados por muros, a unos 20 Km. de Boca do Acre, en la ribera derecha del río Purus. Otro geoglifo tiene forma de cuadrado doble, cerca de la frontera entre Acre y el estado de Amazonas. Los expertos consideran que "la construcción de esas figuras geométricas pudo haber sido un fenómeno regional común de los puebos arawak y tacana, que los habrían usado para reuniones, actividades religiosas y en algunos casos como lugar de residencia". Pero queda mucho por investigar antes de llegar a conclusiones definitivas, porque lo cierto es que la relación con la religión es un lugar común en este tipo de interpretaciones. 

Como hace 35 años que aparecieron los primeros geoglifos se está celebrando ahora el II Simposio Internacional de Arqueología de la Amazonía Occidental, sirviendo también de homenaje a Ondemar Ferreira Dias y a Frlankin Levy, los que descubrieron los dos primeros geoglifos en Acre. La lectura de "As primeiras pesquisas arqueológicas no Acre", de los autores citados, abrirá el simposio de Río Branco. 

Las denominaciones arawak y tacana hacen referencia a las lenguas que hablaban estos pueblos, extendidos por el oeste de Brasil y Bolivia actuales. Pacíficos ante la llegada de los europeos, que los conocieron muy pronto, seguramente se desplazaron de un lugar a otro hace muchos siglos, pues también encontramos estas familias lingüísticas en el Caribe.

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