miércoles, 21 de noviembre de 2012

Casagemas

Casagemas por Picasso
Picasso nunca reconoció haber tenido una etapa azul y otra rosa, pero la historiografía sí ha establecido esta diferencia entre dos momentos de su juventud como pintor. La primera obra en la que predominan las tonalidades azules es en su "Muerte de Casagemas", una amigo suyo que terminó trágicamente sus días como consecuencia de un enamoramiento que no se sabe si fue correspondido. El suicidio de Casagemas, en un café parisino y ante su amada, conmovió de tal manera a Picasso que pintó varias versiones de Casagemas muerto. 

Aquel París de principios del siglo XX (1901) era un hervidero de bohemios, artistas, movimientos de todo tipo, inquietudes políticas, desarrollo económico, uno de los centros de Europa, y en el plano artístico el centro de Europa desde hacía tiempo.

Picasso había invitado a Casagemas a pasar unas navidades en Málaga, pero el pintor catalán regresaría pronto a París en busca de Germaine, la joven de la que estaba enamorado. Tenía Casagemas solo veinte años, un espíritu romántico inconfundible y una sensibilidad extraordinaria; era un ser melancólico, entregado a una vida en la que no hubiese orden establecido, como tantos otros de la bohemia parisina. ¿Que tenía Germaine para provocar tal estado de ánimo en el joven pintor? ¿Que enfermedad aquejaba a este para decidir un suicio con toda la vida por delante? El ambiente, la sensación trepidante de un mundo que cambiaba a una velocidad extraordinaria, con innovaciones técnicas a cada paso, con la industrialización galopante, con el colonialismo a flor de piel, con las amenazas mutuas entre los diversos países europeos.

"Muerte de Casagemas", Picasso
Los periódicos de París -como los de otras capitales europeas- informaban de todo esto. ¿Como lo vivirían los artistas, los filósofos, los intelectuales, los pintores, los mendigos y los que no trabajaban convencionalmente? Sin duda la época les hería más que a nadie: habían empezado ya a hacer su aparición algunas manifestaciones artísticas rompedoras, no tardaría Marinetti en publicar su manifiesto, pintores y literatos, poetas y otros artistas vivían en vísperas del expresionismo, del fauvismo, en medio del futurismo al que invitaban las máquinas y la velocidad, con los postimpresionistas animando la renovación en las artes plásticas, los simbolistas asombrando con sus visiones, premonición de lo que será luego el surrealismo.

Picasso había pasado por una etapa realista en su pintura, de lo que es buen ejemplo "Ciencia y caridad"; todavía no había sorprendido con sus "Señoritas de Aviñón", pero no estaba lejos el año en que pintaría este cuadro. Mientras tanto fue un buen conocedor de la pintura clásica española, desde El Greco hasta los pintores barrocos, sobre todo Velázquez. Luego conoció también a los caricaturistas franceses, a los pintores realistas, a los impresionistas y, sobre todo, la pintura de Van Gogh. El entierro o "Muerte de Casagemas" está influido claramente por la estética y la técnica del pintor holandés, con sus colores fuertes y cálidos, con predominio del amarillo, con la expresionista iluminación de la vela, que despide sus rayos de forma inverosímil. El perfil del rostro de Casagemas, enjuto y muerto, inmóvil, está recorrido por un amarillo consecuencia de aquella iluminación, mientras que el negro recorre sus cabellos y patillas. El lecho es una masa de color, con tonalidades azuladas, grisáceas y amarillas.

¿Fue Casagemas una víctima y un símbolo de su tiempo? Habría tenido una muerte trágica y absurda igualmente aún no habiendo conocido a Germaine? ¿Fue esta bailarina una simple excusa en su existencia? La obra de Picasso que aquí comento sugiere aquellos vínculos entre algunos espíritus inquietos y el mundo cambiante que les tocó vivir.

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