jueves, 29 de noviembre de 2012

Juderías de Galicia

Calle de la judería de Ourense
El artículo de María Gloria de Antonio viene a completar lo mucho que ya se ha publicado sobre los judíos en Galicia. En su caso sobre la distribución urbana de la minoría judía en Galicia, que se localizaba bien dentro del recinto urbano amurallado o en una zona segura de la ciudad.

La autora distingue las juderías en torno a una calle única (Ribadavia); comunidades viviendo dispersas por toda la ciudad pero con tendencia a agruparse en una calle principal (Ourense); o comunidades de las que se conoce la existencia de judíos pero no donde se situaban en la ciudad. Además de las citadas habla de las juderías de A Coruña y Allariz, estando todas documentadas en el siglo XV, aunque la de Allariz ya aparece citada en 1289 (Carta de avenencia).

La conflictividad fue la norma, por mucho que se hable de la "convivencia" de tres credos religiosos en la España medieval. En Allariz se intentó dar, por medio de la citada Carta de avenencia, solución a los problemas entre cristianos y judíos, acusados estos de interferir en las ceremonias religiosas de los primeros y al revés. Entre otras medidas se acordó el apartamiento de los judíos a un barrio separado, de forma que no pudiesen salir de él ni siquiera para comerciar. También se prohibió a los cristianos vivir en la judería. El único espacio al que los judíos podían acudir era a las puertas de la ciudad, pero solo para recibir mercancías.

La judería de Allariz se encontraba en la ladera que conducía al castillo, cerca del convento de Santa Clara, por lo tanto en la parte alta de la villa. La de Ribadavia se recoge en la crónica de Froissart, que relata el asalto que sufrió al villa en el año 1386, cuando se resistió al avance de las tropas del duque de Lancáster hacia Castilla, que aspiraba a que su esposa fuese reconocida reina como hija de Pedro I. Las fuentes revelan los contratos de foro y ventas de casas propiedad del monasterio de Santo Domingo: en 1570 el conventó aforó -siempre según la citada autora- una casa sita en la calle de la judería y en 1577 se renovó el foro anterior. La calle de la judería se iniciaba en la plaza Mayor y terminaba en la iglesia de la Magdalena.

La judería de Ourense se encontraba en la Rúa Nova, aunque había judíos dispersos por otras partes de la ciudad. María Gloria de Antonio habla de tres etapas en la constitución de la judería orensana: hasta julio de 1484 en que los judíos fueron reunidos en la sinagoga para advertirles que en el plazo de tres días se señalaría la zona de la ciudad que se convertiría en judería; la segunda etapa caracterizada por la dispersión de los judíos por varias partes de la ciudad, entre julio de 1484 y mayo de 1487 (en esta última fecha se dictan las normas para apartar a los judíos); la tercera posterior a 1487, en que las autoridades proceden a un nuevo traslado de la judería.

En el siglo XV los judíos fueron más pobres que con anterioridad, pero más fuertes en su fe, pues se habían depurado aquellos que fueron objeto de persecuciones. La comunidad cristiana, hostil a los judíos en casi todos sus grupos sociales, contrasta con las intenciones de la Iglesia desde la doctrina de Agustín de Hipona: los judíos debían ser admitidos y amparados por los reyes cristianos (dice Luis Suárez) porque, siendo custodios de la Escritura, constituían el testimonio vivo de las promesas de Dios al pueblo de Israel. Esta doctrina fue convertida en ley en 1199 por el papa Inocencio III. Otra cosa es que se les prohibió el uso de armas, podían practicar su religión en privado, se les negó el acceso a la propiedad agrícola e incluso las Partidas recogen la acusación que con frecuencia se hacía a los judíos de profanar a niños cristianos.

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