sábado, 3 de noviembre de 2012

La túnica de José

Óleo sobre lienzo (223 por 250 cm.)
El muy prolífico Jacob tuvo tantos hijos que sería casi seguro uno de ellos fuese extraordinario. Este, de nombre José, tenía siempre unas visiones fantásticas, por lo que quizá se convirtió en el favorito de su padre (o por lo menos de su madre). Sus hermanos, hartos de esta preferencia, vendieron a José a unos egipcios matando luego un cordero con cuya sangre mancharon la túnica de aquel. Enseñándosela al padre le dijeron que había sido herido y luego raptado; Jacob se asombró por el hecho, pero dio crédito a la mentira.

Pintura y escultura han estado siempre influidas por leyendas, historias y mitos, tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo, de la antigua Grecia, de la antigua Roma y de otras civilizaciones. Velázquez debió pintar la obra cuyo título es "La túnica de José" durante su primer viaje a Italia, en torno a 1630. Era todavía joven y su visita a Italia parece le fue recomendada por Pedro Pablo Rubens, de misión diplomática en la corte española. Hoy la obra se encuentra en el monasterio de El Escorial.

Realismo barroco pero teatralidad, sobre todo por las actitudes de los personajes: Jacob acaba de recibir la noticia y muestra su alarma con el gesto; algunos personajes se muestran de frente, otro de perfil y otro de espaldas, estos últimos en primer plano, por lo que reciben la luz que parece proceder de la derecha del cuadro. El perro da una nota pintoresca y realista a la escena, así como el colorido, que se ha hecho más vivo y variado, probablemente por el contacto con las obras de la escuela veneciana, así como la de los grandes pintores que trabajaron en Roma. Hay también un estudio de perspectiva, pues Velázquez abre una puerta al fondo por donde se ve un paisaje difuminado, como es costumbre en él. 

Jacob no es personaje histórico, y así mismo los demás de este cuadro que se citan en el Génesis, pero fueron recogidos de las tradiciones orales por los escribas judíos cuando redactaron la Biblia. Descendiente de Abraham según la misma tradición, como es sabido José prosperaría en la corte del rey de Egipto gracias a su poder para interpretar los sueños de este. Cuando sean invitados Abraham y sus hijos a visitar la capital egipcia (quizá Pi-Ramsés, en el delta del Nilo) se descubrirá la mentira de los heremanos de José, pero será una enorme alegría para Jacob. 




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