jueves, 6 de octubre de 2011

Un mecenas en Santiago y Salamanca

Alfonso de Fonseca (Fonseca III) fue arzobispo de Santiago sucediendo a su padre en dicho puesto eclesiástico, algo que el papa no tuvo inconveniente en aceptar de acuerdo con las normas curruptas de la Iglesia en la época. Luego sería arzobispo de Toledo. Según García Oro, Fonseca III encontró "laudatores" en Erasmo de Rotterdam y Álvar Gómez de Castro, uno de los más notables humanistas españoles del Renacimiento. Alfonso de Fonseca había sido antes canónigo en Santiago (1490) arcediano del Salnés (antes de 1493) y cura de la iglesia de Santa María de Pontevedra, en cuya casa rectoral todavía hay una inscripción que lo recuerda. También fue cura de la iglesia de San Pedro en Santa Comba. Ya arzobispo unirá a ello el título de abad de la colegiata de Santa María del Campo de A Coruña. Había estudiado en la Universidad de Salamanca y tuvo por contrincante a Diego de Muros III. A iniciativa de este último dio comienzo el Estudio General, en 1495 (germen de la Universidad compostelana) y el Gran Hospital a comienzos del siglo XVI. Para no desmerecer de la época, desde 1509 colocó en el cabildo a parientes suyos, que empezaron a cobrar las pingües rentas inherentes al cargo. (Puede vese la obra de García Oro y Portela Silva, "La casa de Montaos en el siglo XVI", V y VI Semanas Galegas de Historia, A Coruña, 1998).
Fonseca III fue uno de los grandes mecenas de Compostela (el Colegio universitario, núcleo que junto a los Estudios desarrollará la Universidad) y en Salamanca otro Colegio universitario, mientras mantenía contactos con Erasmo, Villalobos (médico y humanista zamorano), Pedro de Lerma y Juan de Vergara. Costeó reformas urbanísticas en Alcalá, claustros renacentistas y los conventos salmantinos de San Francisco y San Esteban y en la catedral de Santiago. Fundó el Colegio Mayor de Salamanca (en la iglesia se encuentra su mausoleo) el Colegio de Santiago Cebedeo en Santiago, favoreció al monasterio de Santa Úrsula y otras obras en Toledo.
Todo ello con las rentas usurpadas a los campesinos y artesanos, a los menestrales y gente del común de la época. Con estas obras quizá quiso levantar un montón de estiércol (la frase es de Céspedes del Castillo) para -subido a él- alcanzar mejor el cielo.

2 comentarios:

  1. Es el mismo Fonseca que luchó contra los irmandiños??????

    ResponderEliminar
  2. No: el que estuvo relacionado con el movimiento irmandiño fue Fonseca II, pero no para combatirlos, sino para oponerse a la nobleza gallega, que aspiraba tanto a las rentas de las ciudades como a las de los campesinos y a las de la Iglesia. Hasta tal punto esto es así que Fonseca II y la marquesa de Artorga firmaron un concierto (en realidad era el segundo) para restablecer la "Irmandade" y con ella oponerse a la nobleza que, al conocer el proyecto, respondió en febrero de 1471 desde el monasterio de Carboeiro con un desafío contra el arzobispo. Una obra interesante sobre este asunto es "Las fortalezas de la Mitra Compostelana y los irmandiños", dos tomos, Santiago, A Coruña, 1984. El conde de Lemos, el vizconde de Monterrei y otros, dirigidos por los Moscoso, combatieron al arzobispo y a la marquesa.

    ResponderEliminar