domingo, 11 de diciembre de 2011

La Escuela de Artes y Oficios de Vigo

 (El edificio de la Escuela, hoy)

El sistema educativo español en el siglo XIX era muy deficiente, pero lo cierto es que fueron los gobiernos liberales, en la década de 1840, los que pusieron en marcha una legislación que extendería las escuelas y los institutos de enseñanza media a regiones donde no existían. La Escuela de Artes y Oficios de Vigo es consecuencia de unas determinadas circunstancias que se dan durante el régimen de la Restauración. En la obra de la Escuela se encontrarán personajes como Diego Santos y Augusto Bárcena, teniendo en cuenta que Vigo no era, en 1877, la ciudad industrial y cosmopolita de ahora: contaba tan solo con 13.416 habitantes, pues no se le habían unido todavía los municipios de Bouzas (que lo hará en 1904) y Lavadores (en 1941). Este último tenía, en el año citado, algunos habitantes más que Vigo (13.665). Las cosas habían cambiado -en términos relativos- en 1900, pues Vigo contaba con 23.259 habitantes, Bouzas con 7.569 y Lavadores 15.085.

Las industrias principales eran las fábricas de curtidos, los astilleros y los salazones. Los industriales eran foráneos en su mayoría, sobre todo catalanes, que llevaban instalados en la costa gallega desde el siglo XVIII. Nombres tan conocidos en Vigo como Velázquez Moreno, Barrié, Manuel Bárcena, Policarpo Sanz, Sanjurjo Badía o Masestú, constituyeron parte de la burguesía local. El Conde de Torre Cedeira también se moverá entre estos personajes, de espíritu paternalista pero usufuctuarios del régimen caciquil, de la misma forma que lo eran algunos representantes políticos, como es el caso de Ángel Urzáiz, diputado por Vigo tras la época de Elduayen. 

En cuanto al aspecto urbano podemos imaginar a un Vigo con pocos edificios altos, con el baluarte de la Piedra todavía amparando la salida más prominente de la ciudad al mar; el barrio del Arenal era una sucesión de casas bajas y almacenes; los coches de caballos recorrían las actuales calles del Príncipe y Policarpo Sanz y, en el rectángulo comprendido entre las calles de Carral, de la Victoria (hoy García Barbón), la calle del Ramal (hoy Colón) y los muelles a la derecha de A Laxe, unas manzanas de casas recientes configurando el ensanche fuera del casco histórico que descendía desde el castillo de San Sebastián hasta la Ribera; luego una sucesión de casas en hileera hacia oriente y poco más. Al sur de donde hoy se encuentra la Casa Consistorial no había urbanización y al oeste del Berbés se encontraba Bouzas discontinuamente. No obstante el ritmo edificatorio había empezado ya. De esto son prueba algunos proyectos de urbanización: en 1886 "se aprueba la compra de la casa número 6 de la calle del Caracol en 4.000 pesetas y la número 20 de la Rúa-alta por 8.500 con el objeto de proseguir el ensanche de la calle longitudinal central". El alumbrado empezaba también a extenderse por la ciudad y algunas calles lo tenían de gas. (Abajo, fotografía de J. M. García Barbón).

En 1886  se concede permiso a Don Augusto Bárcena para construir "un segundo cuerpo" sobre la casa destinada a Escuela de Artes y Oficios. Entonces era alcalde de Vigo Don Juan San Martín Marzoa y a él correspondió la construcción del espigón de hierro adosado al muelle de piedra. Sin embargo la obra del puerto que más lo consolidaría se efectuará en 1890, consistente en el muelle de comercio. 

La Escuela de Artes y Oficios de Vigo nace a partir una asociación de artesanos llamada "La Coopeerativa", de la cual era presidente honorario Don Eduardo Chao, cuando se tomó el acuerdo de establecer en dicha ciudad la Escuela. Estas son las palabras de Eduardo Chao: 

¿Cuantos en Vigo, desde que es vulgar el conocimiento de que el bienestar y la prosperidad de los individuos y las familias y el progreso de los pueblos dependen de su instrucción y su carácter, no habrán hablado de la conveniencia de perfeccionar la aptitud de nuestros ingeniosos artesanos en una Escuela de Artes y Oficios?... Será esta Escuela el complemento de la instrucción primaria; complemente que, como decimos en otro sitio, hará más prefecto y fácil, fecundo y productivo su trabajo; que excitará y llevará el espíritu de empresa hacia los elementos de nuestra adorada Galicia, contribuyendo a emanciparla del extranjero; que pondrá en relación de cultura con las demás clases sociales estotra, la más numerosa y hasta ahora la más desatendida por el Estado; y que la dignificará, colectiva e individualmente, alcanzando de la sociedad las consideraciones que en nuestro siglo se tributan espontáneamente al trabajo inteligente y honrado. Se nota un acusado paternalismo pero también una indudable preocupación social.

Con la vitalización de las universidades populares, la Escuela de Artes y Oficios constituye un interesantísimo ejemplo que precede, incluso, a la iniciativa de Adolfo Posada en Oviedo (1901) y de Blasco Ibáñez en Valencia (1903). Otras experiencias notabilísimas, como las de Madrid (1904), obra del Ateneo; A Coruña (1906) debida a Seijo Rubio, y Segovia (1919), con características diferentes, tuvieron una más corta duración e incidencia social que la Escuela de Artes y Oficios de Vigo.

Así pues, en el año 1886 se inaugura la Escuela, instalándose en el edificio propiedad de Don Augusto Bárcena, en el número 3 de la calle del Circo (actual Eduardo Iglesias). Augusto Bárcena era un banquero ligado al partido fusionista primero, liberal después, de Sagasta. Sería concejal  del Ayuntamiento de Vigo pero sobre todo gran benefactor de la Escuela. Eduardo Iglesias fue fundador en Vigo de ese mismo partido. Llama la atención que personas de la burguesía viguesa entronquen con las preocupaciones de una asociación artesana. Realmente existía una cierta cooperación que no afectaba a las estructuras de la sociedad. Esta colaboración se daba siempre que se respetase la máxima de "cada uno en su sitio".

La Escuela nace precariamene en cuanto a medios y así se demuestra por la documentación en la que constan las reiteradas peticiones de ayuda económica de sus responsables al Ayuntamiento de Vigo. El 10 de noviembre de 1886 se precisa "la adquisicón de menage y material de enseñanza" y se insiste en que "son precisos algunos más recursos que a los fundadores no es permitido volver a solicitar de aquellos pocos particulares que con buena voluntad han venido a proteger y amparar la idea de tan útil institución donde hoy son educados más de 180 obreros y aprendices de taller". En ese momento ya existía un reglamento que establecía los órganos de gobierno, los cursos y demás derechos y obligaciones de profesores y alumnos.


(Vigo a finales del siglo XIX)

La ayuda que la Escuela recibía de particulares no era suficiente, por ello se suma el Ayuntamiento. Los dirigentes de la Escuela así lo reconocen diciendo que "el Excmo. Ayuntamiento no fue ciertamente el que con menos generosidad y esplendidez ha respondido al llamamiento que en nombre de los intereses morales de la localidad se le hizo". El Ayuntamiento era patrono de la Escuela pero ya en esta época se comprueba que ni aún con su concurso se va a poder mantener dicha institución educativa. La cuota pagada por el Ayuntamiento consistía en mil doscientas pesetas, "con el plausible propósito -dice la Comisión de Haciena- de coadyuvar a que se difunda la enseñanza entre las clases trabajadoras", y propone "unificar los derechos de matrícula entre todos los que asisten a ellas [las clases] para que no prosiga la irritante desigualdad que se advierte respecto a los socios de la cooperativa y los demás que no pertenecen a la misma sociedad".

En mayo de 1887 los responsables de la Escuela vuelven a pedir ayuda municipal y comunican que "por el Claustro de Profesores, Comisión de Escuela y fundadores" se tomó en cuenta la "advertencia" del Ayuntamiento de no distinguir entre socios de "La Cooperativa" y los demás inscritos a la hora del pago de la matrícula. En noviembre del mismo año se reitera la petición y el Ayuntamiento revalida el acuerdo que, inicialmente, se había producido. Sin embargo será a lo largo de 1888 cuando se instruya el expediente por el que la sociedad "La Cooperativa" deja de sostener a la Escuela y se encarga ya íntegramente de la misma al Ayuntamiento.

En sesión de 14 de mayo de dicho año el Ayuntamiento, de acuerdo con el "régimen manado en el Real Decreto de 5 de noviembre de 1886 acordó por unanimidad elevar al Excmo. Sr. Ministro de Fomento respetuosa instancia en súplica de que se sirva subvencionar dicha Escuela con la mayor cantidad que permita el presupuesto general del Estado". En consonancia con esto el Alcalde dirige una instancia al Ministro de Fomento donde se expone la situación y le pide ayuda económica para que los artesanos puedan recibir "después de sus penosas tareas diurnas", la instrucción necesaria, añadiendo que se persigue "la regeneración intelectual de esa clase obrera tan infortunada como digna de los mayores merecimientos" y se indica que en dicho empeño están muchos "en apretado haz".

Es en el año 1888 cuando el Ayuntamiento se hace cargo de la Escual directamente, recibiendo la "liquidación del finiquito de cuenta" cuyo déficit ascendía a tres mil trescientas treinta y cuatro pesetas. El acuerdo se publica en los periódicos "Faro de Vigo", "La Concordia" y "El Independiente". Estos tres periódicos tenían una línea editorial distinta. "Faro de Vigo" había nacido a mediados de siglo y su ideal informativo venía marcado por los aspectos económicos, como correspondía a la ciudad que servía: periódico mercantil, agrícola e industrial, rezaba su cabecera en los primeros tiempos. Desde 1881 salía por la mañana, cuando con anterioridad había sido periódico vespertino. "La Concordia" sera diario desde 1878 e informaba de los asuntos del "comercio y de intereses generales". Era periódico progresista, opositor al "Faro". "El Independiente había nacido en 1885, teniendo secciones literarias y regionalistas. Amigo de la polémica, de efímera vida y poca extensión.

En cuanto a la Escuela se establecen sueldos de acuerdo con la ley, que devengan un total de 22.375 pesetas. Se trata de cinco profesores, cuatro ayudantes numerarios, un escribiente, un conserje y dos mozos. El reglamento establecía el régimen académico en tres cursos "para obreros en general" y un cuarto curso con geometría descriptiva, estereotomía, construcción y dibujo de proyectos "para formar capataces o maestros". Los maquinistas futuros se formarían "con elementos de mecánica industrial, máquinas de vapor y dibujo de proyectos". Se hacen votos para ir estableciendo "a medida que los recursos de la Escuela lo permitan", otras enseñanzas: bellas artes en cuatro cursos, comercio en tres cursos y, "para alumnas", en tres cursos, aritmética, geometría, dibujo, ceorte de vestidos y contabilidad. Se citan los antecedentes de Barcelona, Valencia, Santander, Bilbao y San Sebastián y se proponen extender "sus beneficios a la mujer artesana, más olvidada aún que el hombre hasta el presente.

(Eduardo Chao, presidente honorario de "La Cooperativa")

En el curso 1902-1903 el número de matrículas fue de 1.671, pasando a llamarse desde ahora de "Artes e Industrias" y en 1904 García Barbón hace donación de un edificio (en realidad dos, anexos) al Ayuntamiento. El protocolo notarial se realiza el 25 de marzo de 1905 y, a partir de esa fecha, la Escuela cuenta con una sede ciertamente notable, donde establecerá un museo, una biblioteca y actividades sin número. A partir de la guerra civil de 1936 ya nada será igual. 

¡Cuántos, al amparo de aquella humilde Escuela, habrán intuido primero, descubierto luego, los enigmas de la máquina, la estética, algunos intrincados vericuetos del mundo, del hombre, de su asombrosa naturaleza!

2 comentarios:

  1. Querido amigo,
    ¿La unión del municipio de Bouzas a Vigo no será en 1904?
    Un abrazo

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