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domingo, 17 de marzo de 2019

Túnez cartaginés

Tofet de Cartago (1)

La arqueología ha permitido conocer cómo era el territorio administrado por Cartago a partir del siglo IV a. de C. En torno a la década de los setenta del siglo XX se descubrió en el foro romano de Maktar[i], en la cordillera “dorsal” tunecina, una dedicatoria al emperador Trajano que mencionaba las sesenta y cuatro civitates del pagus Thuscae et Gunzuzi[ii]. Este pagus Thuscae puede asociarse a la mención de su equivalente griego, la chôra Thusca[iii], que incluía cincuenta ciudades. Apiano[iv] dice en su “Historia Romana” que Masinisa conquistó esta circunscripción a los cartagineses en 152 a. de C. aprovechando su debilidad.

La circunscripción de Maktar limitaba al norte con el reino númida, y el pagus Gunzuzi tuvo que estar situado al noreste, en dirección a Cartago, según Serge Lancel. La epigrafía latina ha permitido recomponer la organización administrativa de Cartago que mencionan también los nombres de otras circunscripciones. La más importante de ellas fue la que los autores griegos llamaron Byzacena durante el Bajo Imperio Romano, cuya fachada marítima era la curva formada por las costas del Sahel tunecino, desde Ruspina (Monastir)[v] hasta el norte de Taparura (Sfax)[vi] al sur. Esta región tuvo que quedar sujeta a Cartago desde antiguo, antes incluso de la constitución, a mediados del siglo V a. de C., de un vasto glacis africano.

Según Polibio[vii], desde la época del primer tratado, los cartagineses no dejaron a los romanos navegar con “largas naves” hacia el sur más allá del “Cabo Bello” (cabo Bon), al noreste de Túnez, donde estaba la circunscripción más cercana a Cartago y la más rica por su agricultura. En el cabo Bon, desde sus casas superpuestas en las laderas de las colinas, la aristocracia agraria púnica controlaba el este, la otra orilla del golfo de Túnez, tierras que eran a la vez granero y centinela de Cartago.

Una de las poblaciones antiguas cartaginesas fue Tabarka, en el extremo noroeste del actual Túnez, donde se han encontrado inscripciones púnicas. Otra fue Kef el-Blida, muy cerca de Tabarka pero en el interior, y Bizerta, que los fenicios llamaron Hippo Dhiarrytus y que luego pasó a depender de Cartago. En el extremo norte de Túnez se encontraba Tindja, capital de los númidas en el siglo II a. de C., pero su población era de cultura cartaginesa. Al norte también Mateur, Ras Zbid, Theudalis, Uzalis y Útica. Esta fue fundada por los fenicios casi trescientos años antes que Cartago, aunque los datos que ofrecen los escritores antiguos sobre fechas de fundación deben de ser confirmados por la arqueología.

El cabo Bon estaba rodeado de poblaciones costeras: Carpi (Sidi Reis), Ras el-Fortas, El-Haouaria, Ras ed-Dreck, Kerkouane, Clypea (Kelibia), Corubis (Korba), Neapolis (Nabeul) y Thinissunt (Bir-bou-Rekba). La circunscripción de la costa este y su interior, alrededor de los lagos que se encuentran al sureste de la actual Kairuán, formaban Byzacio.



[i] Fue una población fundada por aquellos que deseaban defenderse de la expansión cartaginesa. Los restos arqueológicos se encuentran en el norte del actual Túnez, pero en el interior.
[ii] Serge Lancel, “Cartago”.
[iii] Serge Lancel dice que cabe relacionar esta expresión con las dos palabras púnicas de una inscripción descubierta en una cresta montañosa, a unos 25 km. al norte de Maktar.
[iv] Historiador griego nacido en Alejandría a finales del siglo I y fallecido en 165.
[v] Al nordeste del actual Túnez.
[vi] En la costa este del actual Túnez.
[vii] Siglo II a. de C. 
(1) Lugar donde se hacían sacrificios. La fotografía corresponde a nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/el-santuario-mas-sangriento-de-la-antigua-cartago_9794

sábado, 17 de diciembre de 2011

Un mito cartaginés

(La ninfa Cirene laureada por vencer al león)

Siendo ya Cartago una ciudad poderosa en el norte de África entró en competencia con la ciudad griega de Cirene. Entre las dos había desierto, no había agua y el paisaje era llano, de forma que era difícil, en la antigüedad, distinguir donde estaban los límites de la influencia de una y de otra. Ello había llevado a varias guerras.

Pero al fin, después de varias batallas y derrotas de ambas partes por mar y tierra, y que unos y otros quedaron algo quebrantados, temiendo que si sobrevenía un tercero se apoderase de los vencidos y vencedores ya cansados, hacen en tiempo de treguas el acuerdo "de que en cierto día y hora salgan dos de cada pueblo, y el lugar donde se encontraren, sea el común lindero de ambos". De esta forma los de Cartago mandaron a dos hermanos de nombre Filenos, los cuales caminaron aprisa, mientras que los de Cirene no fueron tan diligentes. Ciertamente, en los lugares que he descrito las tormentas de arena son frecuentes, de forma que si el viento sopla en contra el caminar se hace más lento. Esto fue lo que ocurrió a los de Cirene, por lo que acusaron a los de Cartago de haber salido antes de la hora convenida, de forma que se inicia una nueva negociación, pero ya entre los hermanos de una y otra ciudad. 

Los de Cirene propusieron que los de Cartago fuesen enterrados vivos en el sitio donde se habían encontrado, ya que deseaban ese fuese el límite de sus dominios, o bien que les permitiesen a ellos seguir camino hasta donde, desfallecidos, no pudiesen continuar y fuesen enterrados igualmente allí. Los Filenos aceptaron la primera de las condiciones, sacrifiando sus vidas para garantizar una frontera ambicionada por Cartago. En memoria de esto los cartagineses dedicaron en aquel lugar aras a los dos hermanos, y en Cartago les hicieron otros honores. (Arriba, relieve en el que la ninfa Cirene vence a un león y es laureada; Apolo se enamorará de ella y la llevará a África, donde fundó la ciudad de Cirene en su honor).


(Restos de Cartago romana)