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miércoles, 10 de mayo de 2023

Volver al románico

 

En una conferencia pronunciada por el profesor Isidro Bango Torviso el 1 de diciembre de 2022, hizo un repaso de la necesaria vuelta al románico y a la Edad Media después de largos siglos de oscurantismo sobre ella. En efecto, los hombres del Renacimiento valoraron tanto la antigüedad clásica y su propia época que tuvieron a los siglos medievales como algo oscuro y pobre, sin valorar las grandes aportaciones de aquel tiempo.

De igual manera se deformó la historia en beneficio de los siglos del Renacimiento, y habrá que esperar a principios del siglo XIX para que se vuelva a revalorizar el medievo y sus manifestaciones artísticas. Caspar D. Friedrich, que vivió entre 1774 y 1840, aportó su pintura para hacer ver, desde una perspectiva romántica, los valores de la Edad Media: así el monje que pasea por la orilla del mar (ilustración) o las ruinas de monasterios, evocan una época que se estimará de nuevo desde entonces.

Y pronto aparecieron quienes vieron en el arte románico medieval el resultado de viejas fórmulas de la arquitectura romana clásica. El filólogo Charles de Gerville[i], arqueólogo e historiador entre otras aptitudes, empleó por primera vez el término románico para referirse a lo que hoy conocemos por tal arte, y poco después se empezaría a hablar de arte románico primitivo, románico pleno, románico de transición y gótico.

En España serán Jenaro Pérez de Villaamil y Patricio de la Escosura[ii] quienes emprendan una importante obra, no obstante los errores disculpables para su época. Se trata de “España artística y monumental”; los dos están en los ambientes románticos de la época, Villaamil como pintor y Escosura como periodista y crítico, el primero viajó por Europa y estuvo en Madrid, siendo muy singulares sus representaciones de templos medievales. Su obra historiográfica se editó en 1842, siendo los autores de las estampas Pérez de Villamil y otros.

A medida que avanzó el tiempo cobraron importancia el estudio de la catedral de Jaca y el panteón de la basílica de San Isidoro de León, obras representativas del siglo XI, de la misma forma que se estudiaron los monasterios benedictinos, más particularmente cistercienses, representativos del siglo XII. Así se llegó a la composición de “Monumentos arquitectónicos de España”, obra de entre 1852 y 1881, que cuenta con muchas imágenes a las que la crítica ha visto errores, pero volvemos a insistir que los medios técnicos de la época eran muy precarios. Cuenta con monumentos de las tres culturas en España: pagana, musulmana y cristiana.

En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se formó José María Avrial Flores[iii], pintor que luego sería miembro de la misma. El “Semanario Pintoresco Español”[iv] fue una revista en la que colaboró y donde se mostraban edificios y obras de arte en España. A comienzos del siglo XX destacan dos personajes de primer orden: Vicente Lampérez y Romea y Josep Puig i Cadafalch[v], arquitectos que aportaron las más importantes obras de la arquitectura medieval española. Se debe a Lampérez su “”Historia de la arquitectura cristiana española” y a Cadafalch “La arquitectura románica en Cataluña”, pero al mismo tiempo nacieron las escuelas geográficas del románico español. Se debe a Lampérez y a Cadafalch[vi] la clasificación de prerrománico o protorrománico (cuyo ejemplo más notable es Santa María de Ripoll), románico francés y románico de transición al ojival.

El norteamericano A. K. Porter (1883-1933) llevó a cabo una monumental obra en su “El románico en los caminos de peregrinación”, si bien dicho arte no está relacionado con el camino de Santiago en lo fundamental, y posteriormente hizo su tesis doctoral sobre la catedral románica de Santiago de Compostela Kenneth Conant, cuya obra no parece haber sido superada hasta ahora.

Manuel Gómez-Moreno, que a juicio de Bango Torviso ha sido un gran teórico sobre el arte medieval, sin embargo fue “un saqueador” en cuanto a la conservación del patrimonio monumental de España. Su obra “El arte románico español” es de gran importancia, además de haber contribuido a la elaboración de los catálogos monumentales y artísticos de España, de muy irregulares resultados dependiendo de las provincias. Dos de estas que Bango Torviso considera privilegiadas son Zamora y León, correspondiendo a Gómez-Moreno el estudio de la primera y a Gratiniano Nieto la segunda.

La monumental obra “Ars Hispaniae” tiene dos tomos dedicados al arte románico, siendo el principal teórico y crítico Gaya Nuño, que es además autor de una importante obra: “El románico en la provincia de Soria”. Joaquín Yarza nos ha dejado una obra de gran interés: “Arte y Arquitectura en España, 500-1200”, donde se puede ver el rigor que no existía en obras anteriores, como es el caso de Miguel Ángel García Guinea con “El arte románico en Palencia”, además de haber animado los seminarios sobre medievalismo durante varios años en el monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo.


[i] Charles-Alexis-Duhérissier de Gerville, 1769-1853.

[ii] Villaamil nació en Ferrol en 1807 y murió en Madrid en 1854, y Escosura nació y murió en Madrid (1807-1878).

[iii] 1807-1891.

[iv] Uno de sus colaboradores, Ramón de Mesonero Romanos.

[v] El primero nació y falleció en Madrid (1861-1923)  y el segundo nació en Mataró en 1867 y falleció en Barcelona en 1956.

[vi] Otra obra suya fundamental es “La geografía y los orígenes del primer románico”.

martes, 10 de noviembre de 2020

Delirios de grandeza

 


El loco en la pintura ha sido tratado de forma muy variada, siendo Goya, quizá, el que nos ha dado una visión verdaderamente dramática de su suerte. Ahí está su obra “La casa de los locos”, pintada en 1814, donde se amontonan, de forma irregular unos y otros, desnudos, sentados, movidos en un espacio lúgubre. Y no es el único ejemplo del pintor aragonés.

Siglos antes, El Bosco pintó “La nave de los locos”, un óleo sobre tabla de pequeño formato que se muestra en el Museo del Louvre. Algunos parecen cantar, particularmente un fraile y una monja, otros se han caído al agua y en una pequeña barca se amontonan personajes sin lógica alguna.

Van Gogh parece haberse incluido en el corro de locos que giran en un patio cerrado por altos muros. Podríamos poner otros muchos ejemplos, incluso de retratos expresionistas de personas particulares, a veces el propio autor.

En el caso de Géricault, éste pinto una serie de retratos de locos para el doctor Georget, médico psiquiatra entusiasmado con el estudio de la locura, como es el caso de uno con la mirada perdida en el espacio, desaliñado y con una barba descuidada, no viejo, contrastando el color de la encarnación con el pardo de los ropajes (1822).

Aunque se tiene a Géricault como el pintor de oficiales con sus caballos, el de “La balsa de la Medusa” y otras pinturas románticas y heroicas, lo cierto es que también pintó muchos retratos, tanto de sanos como de locos, y otro ejemplo de estos, el que aquí se ilustra, es el “Hombre con delirios de mando militar”, obra de entre 1819 y 1822, un óleo sobre lienzo de 81 por 65 cm. que pertenece a una colección privada.

Si excelente es la caracterización del loco (o disminuido) de “La hija de Ryan”, película dirigida por David Lean, no menos logrado está el personaje que, de igual manera, tiene delirios de grandeza, en éste caso militar, y se viste con el gorro de soldado, se pone una vieja medalla en el pecho, quizá sin estar relacionada con las armas, mientras no puede esconder ni su semblante alocado ni su pobreza superior. Delgado, otra vez los ojos desviados y la barba descuidada, el fondo oscuro y el rostro pálido, viejo en éste caso, transmite la idea perfecta del que se cree lo que no es.

sábado, 3 de enero de 2015

Las cárceles de Piranesi

"Las cárceles" (placa VII)
Mogliano Veneto es una población cercana a Venecia; en ella nació Piranesi en 1720, por lo que, como artista, le correspondería más bien adaptarse a las normas neoclásicas, pero hizo caso omiso y se dedicó a grabar ruinas, palacios, arcos de triunfo, cárceles, torres, fuentes y, al menos, un autorretrato que se sale de las normas en este tipo de representaciones. 

La obra de la izquierda es un aguafuerte de 54 por 41 cm. reproducida varias veces. Trabajaba sobre láminas metálicas en las que esparcía una sustancia blanda pero sólida sobre la que grababa las imágenes hasta alcanzar el metal. Sus visiones corresponden al romanticismo más onírico, sobre todo teniendo en cuenta que se anticipó a los románticos del siglo XIX. 

Contrariamente a otros autores, que se han entregado a la belleza formal o a escenas amables, Piranesi se fija en la antigüedad clásica, sobre todo la romana y graba teniendo en cuenta la subjetividad más absoluta, sin normas que le constriñan. En ocasiones es espectacular, como en la "Vista de la nave de San Pablo extramuros, en Roma"; en otras se entrega a las ruinas, como en el "Puente Solario", que contrasta con la visión de la fontana de Trevi, en Roma.

En sus "cárceles" las escaleras se suspenden en el aire, el ambiente es tétrico y misterioso, la ordenación de los elementos no obedece a lógica alguna, el color no existe, tan solo blancos, grises y negros; las arquitecturas parecen surgir de un fondo indefinido y otros elementos se entremezclan en desorden. No creo que exista, ni en el siglo del neoclasicismo ni en del romanticismo, una obra que se le pueda comparar.

lunes, 24 de junio de 2013

"La playa de Brighton"

Brighton está en el extremo sur de Inglaterra y ya en el siglo XVIII era lugar de veraneo para las clases pudientes, mucho más cuando el ferrocarril vino a comunicar casi todos los pueblos de Inglaterra entre sí. Cuando Constable pintó la playa y su mar en repetidas ocasiones todavía no había alcanzado la notoriedad que más tarde, pues el pintor vivió entre el último cuarto del siglo XVIII y el primer tercio del XIX, pero casi siempre nos ha dado interpretaciones del paraje donde abundan las brumas, los colores terrosos, el mar agitado o en calma, unos pocos personajes y embarcaciones en un ambiente romántico y mostrándonos un paisaje que su contemporáneo Turner exageraría.

En el Museo de Arte Moderno de Bruselas se conserva un cuadro de pequeño formato (40,5 por 51 cm.) donde unas nubes amenazadoras cubren la playa y los colores apenas permiten distinguir el arenal del mar. Unas pocas personas se aprietan en conversación, apenas intuidas, y una embarcación parece varada en la playa. Las tonalidades cobrizas, blancas y grises dominan toda la composición, mientras que en otras interpretaciones de este mismo paraje Constable se muestra más realista, más definido en el dibujo y más alegre en las gamas cromáticas. La obra que aquí comento (y que no se corresponde con la que figura arriba) es un óleo sobre lienco pintado entre 1824 y 1828, por lo tanto en los últimos años de la vida del artista. 

Dominique Marechal dice que "este cuadro inacabado representa un paisaje barrido por el viento al oeste de Brigthon en el sur de Inglaterra. La importancia de esta pintura no reside tanto en el dibujo lineal de la pintoresca playa... La obra tiene el extraordinario encanto de los estudios de nubes pintados espontáneamente en los que sobresalió Constable".

domingo, 2 de diciembre de 2012

Pintar la noche

"Cazadores furtivos" (1871)

John Atkinson Grimshaw tiene una etapa prerrafaelista, pero luego hay que incluirlo en el romanticismo, y por los estudios de luz, bien pudo inspirar a los impresionistas. El cuadro de arriba es un óleo de 50 por 68 cm. que corresponde a una colección privada.

Sus temas se repiten en cuanto a las atmósferas en que los envuelve, pero son de una extraordinaria variedad con el común denominador (salvo excepciones) de la noche. Puertos y embarcaciones, la luna y el agua, calles empedradas, edificios iluminados, brumas y nieblas, árboles y bosques, cielos borrascosos, amaneceres, misterio, mansiones rurales, mujeres aladas en la noche, senderos, ciudades y paisajes rurales, horizontes, paisajes costeros, ruinas, caminos que se alejan, casonas, puentes, carruajes y ambientes poéticos.

Una clara influencia prerrafaelista tiene en varias obras donde representa mujeres aladas en la noche, con un aire poético y misterioso, y también en la obra titulada "La dama de Shalott", pintada en 1875. Este tema volvería a ser tratado por John William Waterhouse (1888), inspirado, como Atkinson, en la Edad Media, y a su vez en el poema de Tennyson de 1832. La dama de Shalott, encerrada en una torre, se dedicaba a tejer día y noche. Cuando pudo escapar se hizo con una barca, que es como aparece la dama representada tanto en la obra de Atkinson como en la de Waterhouse.

Los pintores prerrafaelistas tienen en común con los románticos el gusto por lo misterioso, por la Edad Media, época que consideran heroica, donde el honor y el amor cortés eran la norma en su mentalidad. Admiraban las ruinas que quedaban de aquella época, las pintaban, se recreaban en ellas, imaginaban una Edad Media que no se correspondía muchas veces con la realidad, a la que envolvían en un aura poética.

viernes, 19 de octubre de 2012

El maestro de los románticos

"La noche en Coalbrookdale" (1801)
Cuando en 1767 Loutherbourgh "el joven" entró en la Academia Francesa tenía solo ventisiete años. Había nacido en Estrasburgo aunque la mayor parte de su vida la pasó en Inglaterra. Si bien aquella institutición, creada en París más de un siglo antes, tenía por finalidad velar por el prestigio de la lengua francesa, era lugar de encuentro para intelectuales y artistas, máxime en un siglo en que Francia influía con tanta fuerza en el conjunto de Europa. Ya con 41 años sería admitido en la Royal Academy of Arts de Londres, en plena madurez como pintor. También en Londres fue empleado de David Garrick, un actor y dramaturgo que le encargó pinturas para decorar escenarios teatrales. 

La obra de Philip James de Loutherbourg, aunque está realizada en su mayor parte durante el siglo XVIII, anuncia lo que va a ser el romanticismo de la siguiente centuria, sobre todo por sus visiones nocturnas, las costas azotadas por un mar siempre movido, las atmósferas tormentosas y la inspiración violenta. Pero no siempre fue así: en su juventud había pintado cuadros pintorescos, con escenas amables y donde la paleta es mucho más clara que en el futuro. Estas obras corresponden a la década de 1760.

El padre de Loutherbourgh también fue artista, pero no alcanzó la notoriedad de su hijo, que gozó de un cosmopolitismo como pocos, aún tratándose el siglo XVIII de una época de grandes influjos entre unos países y otros. Quizá nuestro artista sea ejemplo singular de esto. Estuvo en Italia, en Alemania y en Suiza, además de en Francia e Inglaterra. Se formó con Charles André van Loo en París aunque luego emprendió su propio estilo, sobre todo en la temática: además de lo dicho Loutherbourg fue un paisajista al que gustaba representar batallas y tormentas, lejos por lo tanto del academicismo de su época, aunque no escapa del todo al gusto del siglo cuando pinta personas. 

"Naufragio"
La obra de arriba (1) es un ejemplo del gusto por las escenas violentas, pues representa a la población cuna de la revolución industrial inglesa: el autor ha querido reflejar que durante la noche no cesa la actividad en las fábricas. Es una localidad que se encuentra en el oeste de Inglaterra. Allí se fundó una herrería aprovechando la importancia de las minas de carbón cercanas; luego sería un importante centro siderúrgico y en sus proximidades se construiría un puente de hierro, al parecer el primero con este material. Podría parecer que la moderna industria inglesa del siglo XVIII (el cuadro es de 1801) no es un tema propio del romanticismo, pero sí el tratamiento que le da este pintor. 

Otra obra suya es "Claro de luna" (1777): óleo de 57 por 72 cm. que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Estrasburgo. En el "Naufragio" muestra su preferencia por las escenas oscuras (en una época en la que todavía pintaba temas amables): es un óleo de 58 por 81 cm. que se encuentra en la Akademie der bildenden de Viena.
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(1) Óleo de 68 por 107 cm. que se encuentra en el Science Museum de Londres.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los temas en la pintura de Ingres (2)


"El sueño de Ossian"
Tratamos aquí dos temas de la pintura de Ingres: la mitología y el asunto religioso. La primera obra que seleccionamos es "El sueño de Ossian", algunos de cuyos personajes y colores tienen parecido con los de "El baño turco". Ossian es un personaje que corresponde a la mitología irlandesa, lo que nos habla de que Ingres no tiene solo en cuenta la antigüedad clásica para inspirarse, sino también las leyendas populares y los mitos que han quedado en la memoria colectiva y que han sido publicados con no poca polémica. El mito cuenta que la madre del protagonista había sido convertida en cierva por un druida, pero cazada volvió a su forma humana. Un engaño sufrido posteriormente la volivó a convertir en cierva, pero ya estaba embarazada... 

El cuadro está bañado de una luz muy blanca en el centro, alrededor del cual se distribuyen diversos personajes con cierto desorden: guerreros, mujeres, ancianos; en un ambiente onírico, mientras son observados por un personaje ataviado como guerrero medieval que da la espalda al espectador. Puede tratarse del propio Ossian, que a su vez está en primer plano, dormido (con cabellos blancos y una túnica roja). Se apoya en un arpa, mientras los personajes del sueño llevan arcos, otras armas, escudos... El dibujo destaca en toda la obra, con perfiles nítidos, sobre todo en algunos personajes (Ingres es un gran dibujante) y esto le hace parecerse a un neoclásico. Como se trata de un cuadro que recrea una saga de hechos heroicos de la mitología irlandesa, su interpretación es muy difícil, habiéndose hecho tantas como especialistas. Lo importante es señalar que aquí mezcla Ingres lo neoclásico del desnudo con lo romántico de los guerreros medievales, además del propio sueño que es también un recurso muy romántico. (Debe compararse esta obra con "El baño turco" para ver el tratamiento que da al desnudo en ambos casos, muy particular y singularísimo de Ingres).  

Obra de 1813, se encuentra en el museo Ingres de Montauban; es monumental (348 por 275) y óleo sobre lienzo. Cuando el gusto neoclásico y romántico se superen, los pintores realistas (incluso los prerrafaelistas) disminuirán el tamaño de sus cuadros, porque ya no se pretende sorprender con grandes mitos o hazañas.

Edipo y la esfinge






En "Edipo y la esfinge" recrea Ingres un mito de la antigua Grecia por el que, ignorando Edipo que había dado muerte a su padre, viajó a Tebas, ciudad custodiada por una esfinge con cabeza de mujer y cuerpo de león, la cual impedía el paso a cualquier extranjero, a no ser que resolviese un enigma que Edipo consiguió descifrar. Entonces la esfinge se arroja, permite el paso y Edipo se convierte en rey de Tebas. En el cuadro el desnudo es neoclásico, con un dibujo muy cuidado y una luz que está dedicada a ensalzar al personaje principal (véase el parecido del rostro de Edipo con el del "desnudo masculino" del mismo Ingres en el capítulo 1 de esta serie). La actitud un tanto amanerada, dando Edipo las explicaciones a la esfinge, también es neoclásica, cuidando Ingres de un colorido que solo practica en algunas de sus obras (compárese ésta con "El sueño de Ossian"). Al fondo, un personaje espantado porque no sabe cual será el resultado de la prueba a que está sometido el protagonista.

Parece ser una obra que Ingres dilató en el tiempo (entre 1808 y 1825) de 189 por 144 cm. y al óleo sobre lienzo, se encuentra en el el museo del Louvre.
El voto de Luis XIII




Muy distinta es la pintura religiosa, donde el color sí brilla con todo su esplendor en tonalidades doradas, azules, blancas, rojas, amarillas... Es obra de 1824, al óleo sobre lienzo, de tamaño monumental: 421 por 262 cm. Se encuentra en la catedral de Montauban. Fue una obra de encargo, pues el gobierno de Francia quiso recordar el año (en el siglo XVII, el del rey representado) en el que el reino se consagró a la virgen (concretamente a la advocación de su asunción: como es sabido, según la mitología católica la virgen habría ascendido al cielo sin necesidad de morir). El efectismo es totalmente barroco, lo que demuestra que Ingres conocía muy bien la pintura anterior a su tiempo y las intenciones de quien le encargaba esta obra. El hecho es sobrenatural, pues la virgen se aparece al rey en el momento en que éste le ofrece la corona y el cetro. En la parte inferior -como en el barroco- dos ángeles portan una cartela con la leyenda del ofrecimiento, al tiempo que otros dos abren un gran cortinaje para que la virgen aparezca en todo su esplendor. Se ha dicho -y es un acuerdo generalizado- que Ingres quiso rendir culto al gran pintor de madonnas a principios del siglo XVI, Rafael, pues el parecido de esta virgen y el niño con las "madonnas" rafaelescas es evidente.

El colorido está acorde con la intención exaltatoria del hecho, así como la riqueza que el pintor confiere a los ropajes y a los detalles, particularmente los bordados. En la composición el autor eligió un semicírculo formado por los ángeles bajo la virgen, mientras ella y su hijo ocupan el centro, ofreciendo un aspecto sereno e idealizado. El rey ocupa el mayor espacio de la parte inferior del cuadro representado de 3/4 respecto al espectador.







martes, 13 de marzo de 2012

Los temas en la pintura de Ingres (1)

Ingres nació en 1780, desarrollando la mayor parte de su obra en el siglo XIX, por lo que su inclusión dentro del neoclasicismo es por algunas de sus obras, como la "Apoteosis de Homero", "Napoleón en su trono", "Carlos X", "La gran odalisca"... Pero su obra es muy variada: retratos, temas mitológicos, escenas galantes, temas medievales, desnudos, temas religiosos...

Entre los desnudos está el "Estudio sobre un desnudo masculino", obra de 1801 al óleo sobre lienzo. Se encuentra en la Escuela de Bellas Artes de París y mide 100 por 80 cm. La pose del personaje es neoclásica, no hay fondo, reflejando la luz desde la izquierda, que contribuye a dar volumen al cuerpo desnudo. El estudio anatómico es clasicista, pero sin exagerar las musculaturas, como ocurre en algunas obras de la antigüedad (escultura). El romanticismo -e Ingres es un romántico- no gusta de estos temas, sino más bien de los heroicos, de las ruinas, de los poetas y bohemios arruinados, de los pueblos luchando por su libertad. La frialdad de éste joven desnudo es más una muestra de las normas que partían de las Academias de Artes, existiendo en París una muy importante y otras en provincias, como así mismo en otras capitales europeas. 

Otro desnudo es el de "La bañista", mostrándonos a una joven sentada y de espaldas. Tanto en el caso anterior como en éste, el dibujo es bastante preciso, lo que abandonará cuando pinte algunos retratos y su pincelada se haga más suelta y pastosa, presagiando el impresionismo. "La bañista" es de 1808 (óleo sobre lienzo de 146 por 97 cm.). Se encuentra en el Museo del Louvre. La joven está sentada sobre la cama preparándose para el baño, pero este desnudo no pretende sensualidad alguna; es una escena coditiana, impropia del gusto neoclásico, por lo que vemos que ante un mismo tema el tratamiento puede ser distinto. Los detalles son aquí más acusados que en el "Estudio sobre un desnudo masculino" por la sencilla razón de que hay ropa de alcoba con sus tonaliades blancas, cortinajes a la izquierda y al fondo; pero la carnación es muy parecida. El color, del que Ingres no hace aquí especial uso, se manifiesta más en otras obras suyas. En esta obra sí hay espacio; la bañista está en primer plano, contrariamente al desnudo masculino que comentamos antes, por eso no necesita tanto de la luz, que incide sobre el hombro izquierdo de la mujer muy tenuemente. 

 "La fuente" es otro de los desnudos de Ingres, donde una joven mujer flexiona su cadera, y con ella todo su cuerpo, para verter el agua de un cántaro. Como en la antigua Grecia, el peso del cuerpo descansa sobre una de las piernas, mientras que la otra se flexiona para conseguir el efecto de movimiento (véase que esto también se da en Perseo del "Perseo y Andrómeda, de Mengs). La luz tenue que se refleja en el cuerpo de la joven (es una alegoría) permite marcar los volúmenes, pues no hay fondo, o éste es muy oscuro, para que lo que destaque sea el motivo principal. En todo caso las proporciones clásicas no son aquí exactas; Ingres se ha permitido modificarlas levemente, con lo que el ideal de belleza abstracta se torna aquí en otro tipo de belleza más natural, camino de romanticismo.




martes, 13 de septiembre de 2011

Pérez Villaamil, pintor romántico internacional

Nado en Ferrol en 1807, Pérez Villaamil é un dos paisaxistas máis importantes da pintura española do século XIX e sen dúbida o máis importante pintor galego na primeira metade de dito século. O seu estilo é o da época, o romanticismo, cunhas paisaxes envoltas en certo misterio, cunha luz tenue que contrasta coas sombras e cos interiores precisos que evocan a grande admiración que os románticos tiñan pola idade media e a súa arquitectura.
En Madrid xa de neno, loitou en 1823 contra a reinstauración do absolutismo en España polo fei Fernando VII, sendo por iso apresado ata 1830. Viaxou logo a Puerto Rico e, de novo en España, coñeceu o pintor escocés, tamén paisaxista, David Roberts, que exercería unha grande influencia nel. Robert viaxou a Exipto donde debusou paisaxes exóticos de dito país e de Nubia.
Na década dos trinta a sorte de Pérez Villaamil cambiou, pois empezaron os éxitos: foi nomeado académico de San Fernando e participou na fundación do Ateneo de Madrid, expresión da libertade anhelada nuns tempos donde o liberalismo aínda non estaba afianzado en España. Coñeceu a José Zorilla, quenlle dedicou "La noche de invierno". Máis tarde foi nomeado Cabaleiro da Orden de Isabel a Católica e viaxou por Ëuropa: París, Londes, Holanda, donde se deu a coñecer con éxito. A Francia de Luis Felipe de Orleáns lle concedeu a Lexión de Honra e, en 1844 foi nomeado en España Cabaleiro da Orden de Carlos III. Director da Real Academia de San Fernando, a finais da década dos corenta viaxa a Galicia e morre en Madrid en 1854, como case todos os románticos, relativamente xoven.
Sobre Pérez Villaamil hai unha amplia bibliografía; que eu saiba, 15 obras dedicadas a súa figura e obra.