sábado, 24 de septiembre de 2022

El barranco de Babi Yar

 

Sergi Leznitsa, director de cine ucraniano, ha hecho una recopilación fotográfica y fílmica de primera importancia para reconstruir las atrocidades cometidas por los nazis desde el verano de 1941, primero en la parte oeste del país y luego en Kiev y en Jarkov, entre otras zonas[i]. Los filmes y las fotografías fueron obtenidos por los servicios de propaganda nazis, y desde 1943 por los soviéticos. Los ucranianos, que habían sufrido la hambruna y la inmisericorde opresión del estalinismo, caían ahora en manos de los nazis para volver más tarde a la situación de origen.

El 22 de junio de 1941 los blindados nazis entraron por la frontera oeste de Ucrania rumbo a Leópolis, una importante ciudad (hoy lo es más) de la histórica Galitzia, incorporando el territorio de su jurisdicción a la administración polaca, en manos de los nazis desde casi dos años antes[ii].

Jinetes, tanques, motoristas militares, camiones y cañones avanzaron por la geografía poniente de Ucrania arrasándolo todo: las aldeas fueron incendiadas, los campesinos apresados, asesinados si ofrecían la mínima resistencia, las vías de comunicación ocupadas, la ciudad de Leópolis no ofreció resistencia alguna; muy al contrario, no fueron pocos los que, apostados en las aceras de las calles, vitorearon al invasor nazi, luciendo galas regionales las jóvenes, aplaudiendo el gentío que, obviamente, no constituía el total de la población. Quizá los nazis fueron vistos como libertadores de la dictadura estalinista; se derribaron los retratos de Stalin y de Molotov, se pusieron grandes retratos de Hitler en las ventanas de los tranvías, en los edificios públicos, proliferaron las esvásticas, las señales de la ciudad, en alfabeto cirílico, fueron sustituidas por el alemán.

En aquel verano ucraniano, mientras los campos cultivados ardían, algunas explosiones en edificios notables de Leópolis, posiblemente obra de los nazis, fueron excusa para fusilar a los sospechosos o a los más significados colaboradores de la república soviética. Los lanzallamas hicieron su trabajo, la aviación filmó el aspecto desolado de la ciudad, atenazada por el miedo de una guerra de la que ya se sabía el horror en los últimos meses.

Los habitantes de Kiev, la capital política de la república soviética, se aprestaron a cavar fosos, con la tierra llenaron cientos de sacos que amontonaron a modo de empalizadas, construyeron paredones de madera para proteger su artillería… La ciudad presentaba un aspecto cetrino mientras las columnas nazis avanzaban sin resistencia. Inútil: los nazis se hicieron con Kiev y los impecables oficiales fascistas salieron sonrientes a los balcones y a las tribunas para saludar a la población. Repartieron credenciales a los habitantes que aceptaron el nuevo sometimiento que se imponía; sonreían unos y otros ante su suerte, salvadas por el momento sus vidas.

Pronto empezaron los cánticos nazis y las celebraciones en los foros públicos, las primeras órdenes, las detenciones de judíos, los desfiles por las calles, los acordes militares, los empujones y los abusos. Mujeres y hombres desnudos, niños asustados, madres apretujadas intentando encontrar unas en las otras la esperanza que les faltaba. ¿Qué se estaba viviendo? ¿Eran los nazis libertadores?

Entre el 29 y 30 se septiembre de 1941, poco más de tres meses después del cruce de la frontera, un “Sonderkomando” nazi, con la ayuda de dos batallones del Regimiento de la Policía del Sur y de la Policía Auxiliar de Ucrania (hasta ese momento al servicio del régimen soviético) fusiló a 33.771 judíos en un barranco llamado Babi Yar, al noroeste de la ciudad de Kiev, hoy ocupado por la trama urbana.

Se entró en las casas, se hicieron llamamientos para el personamiento de los judíos, se amenazó convenientemente: debían ir con ropa de abrigo, con alimentos y con sus bienes más preciados, de lo contrario… La comunidad judía se plegó ante la fuerza del enemigo y en aquellos dos días y sus noches, fueron tiroteados con cadencia criminal y certera (un soldado testificaría, en 1946, que a él le correspondió fusilar a 120).

El barranco, tal y como se muestra en el film, es casi una gran depresión en medio de una meseta cortada. Allí fueron cayendo miles de judíos (y quizá algunos que no lo eran; hablemos desde ahora de seres humanos). Una madre, junto a otras, fue tiroteada pero las balas alcanzaron solo a su hijito, que llevaba en brazos. Ella se desmayó y quedó varias horas quieta hasta que pudo escapar, aprovechando la noche, para contarlo. Otros testigos han aportado, en un juicio que se produjo bajo control soviético en 1946, narraciones espeluznantes, escenas dantescas, horrores sin cuento.

Mientras tanto el avance de los nazis seguía hacia el Este del país; los servicios de propaganda lo filmaban todo para mostrarlo a los altos mandos anexos al Führer: ¡qué eficacia en el cumplimento de las ódenes, qué poderío, que lustre el de los oficiales, que aguerrida la tropa! Es para estar orgullosos de que toda la atrocidad pensada fuese siendo superada en el campo de batalla. Da igual si la población es civil o militar; lo importante es que cae sometida ante el armamento alemán.

Los que no murieron en el barranco de Babi Yar fueron rodeados por las moscas, ávidas de las pústulas, medio cubiertos por el barro, apenas reconocidos por sus familiares, temerosos de encontrar a uno de los suyos. Otros huyeron sin suerte, otros colaboraron mezquinamente, pero tenían un miedo atroz, tenían todo menos lo que un ser humano libre tiene. Aquellos miles de aldeanos, de empleados, de carpinteros, médicos, hojalateros, tenderos, obreros de la construcción, empleados de los servicios públicos, ferroviarios, peleteros, zapateros, enfermeros, madres, hijos mozos, niños con la mirada triste y el semblante sucio y desconsolado. Miles de muertos además de los que fueron cayendo en el barranco de Babi Yar.

El barranco de Babi Yar: en 1952 las autoridades locales ordenaron llenarlo de escombros dejando más sepultados aún aquellos cuerpos descarnados. ¿No tuvieron el valor moral de exhumarlos? ¿No tuvieron esperanza de que les fuese permitido por las autoridades soviéticas? Crímenes y más crímenes, vileza y más vileza; una naturaleza humana caída en la máxima depravación imaginable. En el film de Leznitsa se ve la miseria de unos y la miseria de otros, se ve la ignominia, el horror, la humillación infinita, la soberbia infinita.


[i] “Babi Yar. Contex”

[ii] Leópolis había sido ocupada por los soviéticos en 1939, en “virtud” del pacto germano-soviético para repartirse Polonia, a finales de junio de 1941 cayó en manos de los nazis, en el verano de 1944 volvió al control soviético.

domingo, 3 de octubre de 2021

Somos los primeros

 

                                                           Fósil de Lucy, anterior a homo

Si es cierto que el universo tiene una antigüedad de 13.800 millones de años (que está por ver) y que el ser humano tiene una antigüedad de 2,5 millones, veremos que somos los primeros en un ciclo en el que imaginemos que la especie humana tenga por delante solo cien millones de años, y seguramente tendrá muchos más.

Los científicos, sobre todo físicos, cosmólogos y matemáticos por un lado, y los filósofos, teólogos, antropólogos, etc. por el otro, nos hablan de un “big-bang” que –digámoslo cuanto antes- no ha sido más que una forma accidental de designar el origen del universo, de forma que antes de dicho “big-bang” no existiría el tiempo, y por lo tanto tampoco el espacio.

Valga decir que el que el universo se haya ido formando a partir de una masa densísima comprimida en un espacio que podría no ser mayor que una cabeza de alfiler, requiere un gran acto de fe, porque no hemos tenido ocasión de comprobarlo y los científicos no han hecho sino enunciar teorías que, eso sí, parecen verosímiles a partir de las ecuaciones matemáticas que las podrían confirmar. Después de ese primer momento vendría la inflación, es decir, una expansión rápida del universo hasta que se formasen las primeras estrellas, estas se agrupasen formando galaxias y estas se multiplicasen al tiempo que el universo se expandía –y se expande- al parecer ilimitadamente; o tal vez limitadamente para implosionar y volver toda la masa del universo a contraerse en un espacio tan pequeño como la cabeza del alfiler…

A falta de que los físicos, los cosmólogos y los matemáticos nos anuncien nuevas comprobaciones, pues no todos están de acuerdo con lo que publican los otros, los paleontólogos, arqueólogos, antropólogos, filósofos y otros tienen también un interesante trabajo por delante para darnos luz sobre si los primeros homo tienen una antigüedad superior a la dicha, o si han existido homínidos que, extintos, aportarían más datos sobre la naturaleza originaria de homo.

Hemos alcanzado un nivel tecnológico no desdeñable en muchos campos: la genética, los logaritmos, los transistores y los chips, el estudio del universo y los satélites a nuestro servicio, el comportamiento de los astros y el funcionamiento de los agentes que forman parte de las atmósferas (por ahora solo sabemos suficiente de la de La Tierra). Nos encontramos, sin embargo, muy lejos de poder estar satisfechos en materia neurológica, y no pocas “leyes” que se habían considerado definitivas, han sido revisadas y aún arrumbadas.

La física newtoniana, por ejemplo, con haber sido un monumento para el conocimiento de la naturaleza, no es ya definitiva, como tampoco está todo dicho en cuanto a las demostraciones darwinistas, por muy importantes que sean para el conocimiento de los seres vivos animales. No debemos olvidar que Copérnico no fue el primero en enunciar el heliocentrismo, pues muchos siglos antes, en el III a. de C., Aristarco ya lo había intuido, pero en ambos casos nada más. Tuvo que venir Galileo para demostrarlo y pagar por ello.

Como es muy difícil concebir que el universo tuvo un origen como se defiende por algunos científicos (casi todos) los teólogos y filósofos han reflexionado sobre los límites de la ciencia, en los que están de acuerdo aquellos y estos, planteando la existencia de una fuerza, energía o ser no material, que estaría en el origen de todo. Millones de personas en el mundo así lo creen, pero ello se debe a razones culturales y de tradición; en todo caso sería pretencioso por parte de cualquiera desechar las creencias de millones de personas, algunas de las cuales muy sabias, como Platón, Aristóteles, Plotino, Tomás de Aquino, Descartes, Spinoza, Kant, Unamuno, Ortega, Zubiri y otros muchos. El mismo Albert Camus, descreído donde los haya, concibió que tenía que haber una justicia absoluta (atormentado por la injusticia que veía a su alrededor) lo que está a un paso de Dios, pues no otro concepto está relacionado con dicha justicia absoluta.

Los que dicen que Dios existe en realidad no lo saben, y los que dicen que no existe, tampoco lo saben; se limitan a expresar su confianza en lo que dicen, pero sin poder aportar prueba empírica alguna; por lo tanto, ya que lo del big-bang está por ver, vayamos a lo que nos puede resultar más cercano y comprensible: la antigüedad del ser humano en La Tierra (bien entendido que también está por ver si hay otros seres inteligentes en otros astros o galaxias; el concepto de inteligencia también podría ser distinto en este caso, con lo que nos complicamos aún más).

Dos millones y medio es muy poco tiempo; somos los primeros, a pesar de los muchos avances científicos y técnicos que hayamos alcanzado, a pesar de lo sofisticado de nuestras reflexiones filosóficas y teológicas. Imaginemos –si es que podemos- qué será el ser humano dentro de cien millones de años (seguramente poco para lo que es previsible que exista antes de su extinción o evolución en otro ser distinto del que conocemos como tal). Como somos los primeros, pues nuestra antigüedad no supera los 2,5 millones de años, cabe pensar que, al ritmo actual, el desarrollo epistemológico será enorme dentro de algunos millones de años… si es que no se ha destruido todo, porque de la misma manera que el universo podría implosionar (otro acto de fe) el ser humano también podría destruirse o extinguirse después de haber cumplido su papel, bueno o malo, en el mundo, en el universo.

Esto de ser los primeros debiera hacernos reflexionar sobre nuestra pequeñez, si no hubiese razones suficientes que ya la demostrasen, aunque nos creamos que estamos en el cénit de nuestro desarrollo como animales racionales. ¿Será nuestra mente más poderosa en un futuro lejano? ¿Será esto posible sin una mayor complejidad de la maraña neuronal de nuestro cerebro? ¿Cómo se manifestará nuestra conciencia dentro de unos cuantos millones de años? ¿Qué relación habrá entre nuestra conciencia y los valores morales que se sostengan dentro de unos cuantos millones de años?

De la misma forma que las primeras células que dieron origen a la vida en La Tierra, fueron enriqueciéndose en proteínas y otros elementos ¿cabe pensar que el ser humano también desarrollará mediante un enriquecimiento en los componentes de carbono y nitrógeno su constitución?

Somos los primeros; los que vivan dentro de unos cuantos millones de años quizá también puedan considerarse los primeros si la vida de los seres humanos se desarrolla durante varios milenios de millones de años…

(La fotografía está tomada de publico.es/ciencias/lucy-primer-hominido-camino-erguido)

jueves, 30 de septiembre de 2021

Un día en Os Ancares

 

facebook.com/LucensesSinLua

En el municipio de Becerreá, provincia de Lugo, se encuentra la aldea de Penamaior, donde visitamos un antiguo monasterio del siglo XII del que solo queda la iglesia y algunas construcciones en ruinas. Una fuente y un molino aprovechan el agua de un riachuelo que lleva el nombre de Convento, aunque el molino, muy posterior al siglo citado, no está en uso.

La iglesia se encuentra bien conservada, tanto en su interior como en su exterior, pues ha sido convertida en sede parroquial. Una fachada sobria con portada románica entre dos contrafuertes, los que indican la separación entre las naves laterales del interior y la central. Sobre la portada un relieve con mitra y báculo, probablemente porque los abades, en algún momento, fueron mitrados. Tres vanos en la parte superior, mayor en el centro y, sobre él, una espadaña con dos huecos que da equilibrio a una construcción de no mucha altura.

En el muro de la izquierda, según se mira hacia la fachada de la iglesia, un rosetón que puede estuviese antes en la fachada, aunque no hay documentación que lo acredite. El interior es rústico, con columnas gruesas de planta circular y otras cruciformes; arcadas apuntadas entre las naves y tres ábsides, el central con un retablo barroco. Se conservan capiteles figurativos y otros con motivos vegetales, en algunos con el ajedrezado jacetano y estando otros restaurados.

Lo que fue monasterio está en ruinas, pero se adivina una sencillez absoluta, muy lejana a los grandes cenobios que todos conocemos; se conserva, no obstante, una escalera de piedra muy llamativa y algunas construcciones con muros de mampostería.

En dirección sur se llega a Liñares, nombre que hace alusión al cultivo y quizá el trabajo del lino, y poco después a Cereixal, donde se encuentra una “casa grande” con todas las características del poderío, incluyendo el alto muro que la cierra.

En la misma dirección se llega a la villa de Becerreá, donde también hay algunos edificios notables bien aprovechados para la utilidad pública, como la antigua cárcel del siglo XIX que ahora el sede del Juzgado. Y desde aquí, hacia el Este, se llega a Ponte Gatín, o “ponte do demo”, una construcción medieval con una sola arcada y doble pendiente sobre el curso alto del río Navia. Teniendo en cuenta que parece documentada la vía XIX de Antonino, el airoso puente sería un hito en su recorrido.

La vegetación, en todos los lugares que hemos citado, es exuberante y umbrosa, formada por especies forestales autóctonas: carballos y castaños sobre todo, pero también abedules y manzanos. Abundan los prados, pues es zona ganadera para leche y carne de vacuno, acompañando el clima lluvioso y de montaña para conservar el verdor perenne de las laderas, las vaguadas y los valles.

Podemos encontrar pallozas, construcciones antiguas de familias campesinas de una sencillez asombrosa que se remontan a siglos atrás, con techumbres vegetales y muros de sillería o mampostería: Pedrelada, Fontarón, Regosmil…También encontramos hórreos que se parecen a los asturianos, cuadrados en su planta: Pontes de Gatín, Pedrelada…, molinos en Cruzul y Gatín…

Estamos en los Os Ancares, una comarca montañosa formada por varias sierras al Este de la provincia de Lugo que se extiende a la de León. En las proximidades de Triacastela nace el río Navia, pródigo en meandros, atravesando de sur a norte Os Ancares, abundante en caudal que se aprovecha, ya en tierra asturiana, para el gran embalse en Grandas de Salime y los más pequeños de Doiras y Arbón.

Hay algunos castros excavados, como el de Santa María, en el municipio de Cervantes, unas pocas construcciones redondeadas a la espera de que salgan a la luz sus compañeras, en el rellano de una ladera, con arborescencias y matorrales. Piedras o fitos que marcan límites (Agüeira), un dolmen en Pedra Cobertoira, roquedos con formas caprichosas que se asoman al aire, vistas panorámicas de unas montañas viejas azotadas por la erosión y la antigüedad.

sábado, 7 de agosto de 2021

Arquelógos, médicos y escultores

 

                                                    El rapto de Proserpina, obra de Bernini (*)

En una conferencia que tuve ocasión de escuchar, debida a la profesora Leticia Azcue Brea, esta expuso la evolución de la escultura desde el Renacimiento de Donatello hasta el barroco de Bernini. Lo que interesó a la conferenciante fue el canon, pero también las comparaciones, inspiraciones, aportaciones de la arqueología al progreso de la estatuaria entre los siglos XV y XVII.

La figura humana como modelo no es un redescubrimiento del Renacimiento (sí el desnudo), pues en la Edad Media la representación de humanos fue constante. La novedad del “David” de Donatello es el aniñamiento y cierto erotismo mediante la pluma que esculpe sobre un muslo. Aunque el tema es bíblico, no interesa que el héroe represente a un hombre poderoso, sorprendiendo de esta manera a los que le habían encargado la obra, los Médici. El empleo del bronce es también un saludo a la antigüedad clásica, pues aunque la mayor parte de las obras conservadas lo eran en mármol, se trataba de copias romanas.

En la “María Magdalena” en madera policromada, en cambio, intenta mostrar el sentimiento y el sufrimiento propio de la penitencia. Los brazos hombrunos de la mujer nos sorprenden, quizá para dar un mayor dramatismo a la composición, que recoge la preocupación de franciscanos y dominicos a favor de la penitencia.

Cuando Leonardo dibujó en 1490 en hombre de Vitrubio (un personaje 1.500 años anterior) tiene delante una obra del mismo, y al tiempo, el de Vinci conoció el canon llamado pseudovarroniano[i]; lo lee y presta atención al punto de vista del espectador para que la figura no se vea desproporcionada. El padano Tulio Lombardo, que vivió entre los siglos XV y XVI, aportó a todo ello la serenidad, lo que se puede ver en su “Adán”[ii] conservado en el Metropolitan Museum de Nueva York.

Más expresividad se ve en el “David” de Miguel Ángel (el rostro, tensión de los miembros)… Los escultores pintaban y dibujaban a partir de los hallazgos que les proporcionaban los arqueólogos. Un ejemplo es el “Toro Farnesio”[iii], hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Otro ejemplo es el “Torso Belvedere”[iv], donde el trabajo anatómico se puede comparar con el Adán de la “Creación” miguelangelesca.

La primera versión de Cristo obra de Miguel Ángel, fue encontrada en una localidad del norte de Italia, Bassano, concretamente en el monasterio de San Vincenzo. El autor la dejó inconclusa debido a ciertas dificultades que presentó el bloque de mármol sobre el que trabajaba, y entonces realizó otra versión que se conserva en Santa María sopra Minerva, en Roma (contraposto y movimiento). Eligió el mármol blanco, como otros autores, pero ya sin la policromía de los antiguos. La “Piedad” florentina, por su parte, fue hecha cincuenta años más tarde que la del Vaticano, dejando de tallar el bloque como forma de expresividad.

Los escultores de la época que estamos estudiando estuvieron en contacto con médicos y anatomistas, e incluso los artistas asistían a disecciones para un mejor conocimiento del cuerpo humano. Vesalio, médico de Carlos de Gante, dedicó su obra De Humani Corporis Fabrica al citado rey y luego fue médico también de Felipe II. Juan Valverde de Amusco, por su parte, se tiene por un médico romano, pero su nacimiento fue en Amusco, en la actual provincia de Palencia. Las ilustraciones de sus obras se deben a Gaspar de Becerra, pintor y escultor nacido en Baeza.

La figura de Antinoo que se creyó encontrar, y que luego se sabría era un Hermes del siglo II, sirvió de modelo en todos los sentidos (hoy en el Museo de Nápoles). Excavaciones en Villa Adriana (Tívoli) dieron bustos, estatuas y otras iconografías en el siglo XVIII, por lo que en este siglo se pudo seguir admirando la antigüedad clásica sin necesidad de remitirse a las obras del Renacimiento.

El “Carlos V y el furor” del Museo del Prado, obra del milanés Leoni, aunque este nunca estuvo en España, muestra el modelo áulico que se pretendía para un rey victorioso. El autor eligió el bronce para poder hacer una armadura que permitiese o no mostrar el desnudo, solución que, en contacto con Granvela, este aceptó. El encadenado de la composición podría estar inspirado en el dolor y esfuerzo del “Laocoonte”. Y en cuanto a los estudios anatómicos, otro tanto se podría decir del “Hércules y Caco”[v] de Bandinelli, que se encuentra en la plaza de la Señoría de Florencia.

Para entonces ya el manierismo se había enseñoreado de la escultura (y de la pintura) con Benvenuto Cellini: en la ninfa de Fontainebleau el canon se alarga para ocupar el espacio disponible y que el personaje femenino no aparezca indelicadamente grueso, pero luego se añaden elementos animales que nada tienen que ver con el clasicismo. Giambologna, que ya entra en el siglo XVII, trata de vencer la gravedad con su “Mercurio”, y aún Valerio Cioli, observador de las desproporciones de la naturaleza, nos dejará obras que nada tienen que ver con los cánones admitidos por el Renacimiento: véase su “Sátiro echando agua” en el Museo Nazionale del Bargelo, Florencia.

Esto lo vamos a ver después en Velázquez, cuando pinta alguna de las figuras femeninas que acompañan a las “Meninas” o en sus bufones. También vemos figuras desproporcionadas en el retablo de la basílica de El Escorial, obra de Pompeo Leoni (hijo del anterior). Ello es debido a la distancia desde la que han de ser observadas por el espectador: las figuras que se encuentran más abajo miden 1,68 m., las del centro 1,96 y las de arriba 2,66; no de otra manera se pueden evitar distorsiones.

Bernini añadió el efectismo y el desequilibrio heredado del manierismo, añadiendo una morbidez[vi] que denota un gran conocimiento del cuerpo humano y una gran destreza técnica. En su “Apolo y Dafe” contrapone el hombre a la mujer, el vicio a la virtud, la violencia a la tranquilidad, y aporta una nota de instantaneidad muy lograda.


[i] En un principio se atribuyó al Varrón, autor del siglo I a. de C.

[ii] El pedestal que sostenía la escultura se rompió y esta quedó partida en muchas piezas, mayores y menores, que los especialistas tardaron varios años en componer. Es obra de 1490.

[iii] Vasari dice que fue encontrada la escultura a mediados del s. XVI en las Termas de Caracalla, Roma.

[iv] Debió de formar parte de una composición más compleja, guardándose ahora en el Museo Pío-Clementino (Museos Vaticanos). Primero estuvo expuesta la figura en el patio Belvedere, al norte de la basílica de San Pedro.

[v] Gigante de la mitología romana que inspira la maldad, viviendo en una cueva en la colina Aventina.

[vi] Véase su “Rapto de Proserpina”.

(*) mymodernmet.com/es/bernini-el-rapto-de-proserpina/

viernes, 6 de agosto de 2021

Renoir, Sorolla y otros

 

                                                                  Obra de Ramón Casas

Se trata de una exposición en Pontevedra donde lo que menos hay es de los pintores del título, pero no deja de tener interés porque se trata de destacar el papel de la mujer en la pintura entre finales del siglo XIX y principios del XX.

Las mujeres representadas son, generalmente, burguesas en actitud de descanso, leyendo, desnudos, practicando deporte (lo que solo era concebible entre las acomodadas), pintando al aire libre, en la playa, asistiendo a espectáculos en el teatro, en cafés o acompañadas de sus esposos u otros hombres, en el palco para asistir a una corrida de toros; la mayor parte de las veces se trata de mujeres jóvenes.

Una mujer sentada, obra de Rusiñol, contrasta con la imagen hierática de otra obra suya, una joven representada de perfil, junto a un espejo que refleja parte de su rostro y la figura del pintor. En este caso se trata de un óleo sobre lienzo de 1894 (100 por 81 cm.) que se encuentra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Teniendo en cuenta que el autor nació en 1861 es obra de un Rusiñol todavía joven.

Algunos de los cuadros expuestos son de Ramón Casas, con su peculiarísimo estilo (una mujer burguesa), pero también hay otras obras que representan mujeres humildes (una gitana, una pastora o mujeres en la playa). De Casas se ha seleccionado una obra donde se representa a una mujer asomada a la ventana. Junto a estas pinturas destaca una mujer desnuda en bronce, obra de Gargallo, de mediano formato. Contrariamente a su predilección por el vacío, en este caso la mujer es compacta e incluso rolliza, en actitud pudorosa.

De Renoir destaca una obra titulada “Mujer e hijo en el campo”, de inconfundible factura con los colores cálidos y muy mezclados, mucho menos conocida que las escenas bulliciosas con la gente divirtiéndose en el baile o junto a un río.

Se exponen obras de Isidre Nonell, que también cultivó el dibujo, en el que el tema de la mujer se repite: su “Cabeza de gitana” fue pintada en 1906, siendo el autor aún joven. Es un óleo sobre lienzo de 54 por 46 cm. que se encuentra en el Museo Español de Arte Contemporáneo, en la ciudad universitaria de Madrid desde la década de los setenta del pasado siglo. Su obra “La Paloma”, representando a otra gitana, muestra la pincelada rápida y superpuesta con colores obscuros y el rostro de perfil reflejando nostalgia o pesar.

Más joven que los citados es Benjamín Palencia, del que se expone un desnudo, cuando sus preferencias son los paisajes, urbanos y rurales, con ensayos en diversos estilos, en algunas ocasiones bajo la influencia de Cézanne.

De Sorolla hay expuestas cuatro obras, la más llamativa (y quizá de mejor calidad) es una de pequeño formato donde se representa una escena de playa, pero también un desnudo femenino y una mujer sentada.

Algunas obras representan tenuemente el realismo declinante, otras están en la línea del impresionismo; las de Casas y otros representan escenas plácidas de la vida burguesa, bien conocida por el autor citado en la Barcelona de su tiempo. En esta exposición se produce un gran contraste cromático: la luminosidad, los rojos y amarillos por un lado, las escenas campestres por otro, pero también la soledad, la melancolía, la ociosidad de ciertos personajes, el desgarro o, al menos, la angustia, la tristeza de esas mujeres humildes, de esas gitanas.

miércoles, 28 de julio de 2021

La América de Humboldt

 

                           webtenerife.com/tenerife/historia/personajes/alexander-von-humboldt

Los noventa años de vida de Alexander Humboldt son prolíficos como en pocos casos se habrá podido dar. Estudió los paisajes geográficos y celestes, fue científico y al mismo tiempo divulgador, estuvo en contacto con pueblos indígenas de América y describió la geografía de territorios peruanos, ecuatorianos, colombianos, venezolanos, antillanos, mexicanos y aún de algunas ciudades como Filadelfia y Washington.

Sus conocimientos abarcan la astronomía, las ciencias naturales, la geología y otras disciplinas, plasmando en una obra inmensa todas sus experiencias que, en el caso de América, cobraron la forma de atlas, dibujos y narraciones.

Desde el oeste de México exploró las regiones de Guanajuato, Ciudad de México, Taxco, Puebla, Veracruz y, viajando por el golfo de México, llegó a La Habana, Trinidad[i] y, de aquí, a Cartagena de Indias. Exploró el Orinoco y llegó a las regiones de Angostura, San Fernando, Cumaná, Barcelona y Caracas. Desde Zapote[ii] siguió en dirección sur por el río Magdalena hasta Honda y Bogotá; luego Cartago y de nuevo hacia el sur en dirección a Quito, Cotopaxi, Chimborazo, Loja, Cajamarca, Trujillo, Lima y, por mar, regresó a Acapulco. Desde La Habana viajó también por mar hasta el nordeste de Estados Unidos, para regresar a Europa.

Ríos y zonas montañosas, selvas y paisajes nevados, zonas ecuatoriales y climas fríos, costas e islas, el altiplano mexica y la costa del Pacífico. Su obra es inmensa. Taxco, por ejemplo, al sur de Ciudad de México, es una población en medio de cerros y montañas que describió el geógrafo prusiano; Cotopaxi, al sur de Quito, se encuentra en plena cordillera andina, con su volcán que conoció y describió Humboldt. ¿Qué reflexiones haría este cuando llegó a Cajamarca, lugar donde se produjo el encuentro entre e inca Atahualpa y Pizarro en 1532? No podría nuestro personaje dejar de considerar los aspectos humanos de la conquista, la ferocidad de unos y otros, las víctimas, los conflictos entre españoles y el lento sometimiento de aquellos indígenas, habitantes del noroeste del actual Perú.

Humboldt, en su “Cosmos”, nos ha dejado las sensaciones vividas durante los años en América, entre 1799 y 1804; no se limitó a la mera descripción, que en su caso es minuciosa, abundante y certera, sino que mostró la pasión que le inspiró lo que hacía en aquellas tierras inmensas, sin parangón en Europa.

Salió en compañía de su amigo Bonpland, médico y botánico francés, del puerto de A Coruña para un viaje que marcaría un antes y un después en la historia de la Geografía, pero también fue el grandioso preludio de otras muchas expediciones geográficas y científicas que se hicieron durante el siglo XIX. El viaje de los dos amigos –más bien epopeya- no fue lineal; muy al contrario, estuvo entreverado de visitas repetidas, idas y venidas, anotaciones sin número, experiencias extraordinarias, acopio de información riquísima sobre pueblos, paisajes, climas, sistemas montañosos e hidrográficos, destacando lo estudiado sobre el río Orinoco.

La Sociedad Geográfica Española ha dado cuenta de la exploración de Humboldt y Bonpland del Orinoco, redactando un informe que dirigieron al presidente de los Estados Unidos, Th. Jefferson. Emplearon canoas y levantaron un mapa con ayuda de relojes de longitud[iii] y los conocimientos que tenían de astronomía. Les acompañaron los españoles Nicolás Soto y el Padre Bernardo Zea, llevando unas decenas de indios las cargas de la expedición[iv].

Y como geógrafo que inicia la moderna concepción de esta disciplina, se ocupó de los aspectos humanos, de las desigualdades en México, de la multitud de razas, del mestizaje, del contraste entre la belleza y aún bravura de los paisajes y de los vicios humanos.


[i] En la costa sur de la isla de Cuba, tiene un gran interés patrimonial reconocido oficialmente.

[ii] En la costa colombiana del Caribe, al sur de Cartagena de Indias.

[iii] Parece que fue invención de un relojero inglés en el s. XVIII, por medio del cual es posible determinar la longitud en que se encuentra un punto. En un museo situado en el edificio Guildhall de Londres se encuentra el primer modelo.

[iv] Sociedad Geográfica Española: sge.org/publicaciones/numero-de-boletin/boletin-34/los-secretos-del-orinoco-humboldt

domingo, 25 de julio de 2021

Una interpretación de la Alta Edad Media

 

                                                            Dibujo tomada de Wikipedia

En su obra “Los enemigos del comercio”[i], Antonio Escohotado hace un estudio de las diversas civilizaciones remontándose al mundo antiguo y llegando al paradójico capitalismo actual, que él dice haber vencido pero no convencido, pues no son pocos los resquemores que despierta.

Me ha parecido especialmente sugerente la interpretación que hace de la Alta Edad Media europea, empleando el término por él ideado de “pobrismo”, quizá huyendo de la palabra “comunismo” por las connotaciones diversas que entraña. El pobrismo –dice- fue característico de los esenios judíos, una suerte de comunismo primitivo que nada tiene que ver con el que hemos conocido posteriormente y, por supuesto, con las realizaciones históricas durante el siglo XX.

Aquellos esenios, llegado el cristianismo, habrían interpretado el séptimo mandamiento en el sentido de que “robar es comerciar”. Dos de esos esenios, Juan el Bautista y Jesús de Nazaret, ya habrían considerado que la propiedad privada era un robo, sin tener que esperar a Pierre-Joseph Proudhom[ii]. No lo habrían expresado así, pero por los documentos que se pueden considerar históricos cabe deducirlo. Debe tenerse en cuenta la acumulación de riqueza en manos de los que detentaban el poder, controlaban el comercio y financiaban a los estados.

Para los “pobristas” esenios, los cristianos de los primeros siglos y aún de la Alta Edad Media, había una oposición entre Dios y el dinero, y de hecho los cristianos de dicha época mostraron el amor al más allá y el desprecio por la vida, de ahí los muchos mártires y los que, pretendiendo volver al primitivo cristianismo, sufrieron todo tipo de circunstancias.

Según Escohotado, la crisis del Imperio romano, ya desde el siglo II pero más aún en los siguientes, se habría hecho más soportable con la espiritualidad del cristianismo, fuese o no consciente de ello el emperador Constantino cuando decide legalizar a sus seguidores y hacer al propio Imperio cristiano. A partir de ese momento muchos templos paganos fueron expoliados por las autoridades y las riquezas que atesoraban constituyeron un respiro para las arcas del Estado.

Luego, la gente que sobraba en las ciudades y en el campo –la sociedad romana como se había conocido en occidente se ha ido dislocando- forman lo que conocemos como bagaudas. Estos no tienen nada que perder, están desheredados, son pobres y se dedican a sobrevivir de la forma más bárbara que sus instintos les dictan.

Por su parte, los “padres de la Iglesia”, Agustín de Hipona uno de ellos, escriben que en toda compra-venta siempre hay un perdedor, tendiendo por ello a una vida de autosuficiencia que es lo que va a caracterizar a la Alta Edad Media. El comercio, por tanto, se hace raro y el comunismo se extiende en forma de vida en común: campesinos, monjes, grupos de personas que conviven más o menos fraternamente sin una idea de propiedad (entendido esto en un sentido general). Pero esto también tiene su precio: el empobrecimiento es tal en los siglos oscuros que se han constatado sesenta hambrunas por año en el oeste de Europa.

Mientras tanto subsiste el Imperio Bizantino y se extiende el Islam; los esclavos van desapareciendo  y aumentan los cautivos, hasta el punto de que estos son objeto de comercio masivo por parte de aquellos imperios. Tanta pobreza había en occidente que no es posible mantener al esclavo, que se va convirtiendo en cautivo –si cae en manos de bizantinos o musulmanes- o en siervo. Este presta homenaje entregándose a uno de condición superior que, aceptándolo, sella el pacto con un beso (ósculo).

Los santos pasan a ser considerados como dioses, lo que da a los musulmanes un argumento contra el politeísmo del mundo cristiano, si no fuese suficiente con el misterio de la Trinidad, mientras que las razias de cautivos hacen mil estragos.

Algunos, no obstante, se niegan a ser siervos, forman caravanas acorazadas y crean relaciones terrestres de unos lugares a otros, son los “negotiatores”, que serán mal vistos por las autoridades imperiales francas. Esos “negotiatores” necesitan, recorriendo los caminos, establecer altos donde repostar, descansar, permanecer unos días, y esos puntos son el origen de los burgos posteriores. Hasta tal punto tuvieron importancia estos burgos –por muy pequeños que fuesen- que se impuso la norma de que el que residiese en ellos un año y un día al menos, dejaría de ser siervo.

Son estos “negotiatores” los que restauraron la circulación monetaria e hicieron nacer las sociedades autogobernadas (las comunas o concejos según los lugares) que luego serán sancionadas por reyes y señores. Cuando se llega al siglo XVI, con un cristianismo en crisis galopante desde hace centurias (disidentes, cátaros, herejes, reformadores…), protestantes y católicos en una cosa están de acuerdo: el cristianismo debe dejar de ser “pobrista”…



[i] “Los enemigos del comercio I: historia de las ideas sobre la propiedad privada”.

[ii] 1809-1865. En su Besanzón natal, región de la Borgoña, pudo conocer el progreso económico heredado del siglo XVIII gracias a su papel como bastión defensivo.