Al sur de Inglaterra se encuentra el conocido crómlech de Stonehenge, un conjunto megalítico que remonta su antigüedad quizá a 2800 años antes de Cristo, y que fue utilizado y modificado a lo largo de casi mil ochocientos años. Piedras azules y otras de arenisca componen lo que aún conservamos de Stonehenge. Las azules fueron importandas de Gales, quizá a unos terscientos cincuenta kilómetros de distancia del lugar donde se encuentra el yacimiento, transportadas en barcazas, subiendo el curso de algunos ríos y haciéndolas rodar por tierra.
La revista "Antiquity" ha publicado las opiniones de Tim Darvill, el cual considera que, contrariamente a como hasta ahora se ha tenido por cierto, los constructores de Stonehenge empezaron colocando las piedras más grandes y luego las más pequeñas. También opina que las sociedades antigüas no emplearon cientos de años en la construcción de Stonehenge; otra cosa es que el conjunto se modificase o se abandonase parcialmente para volver sobre él. De esta opinión es también Robert Ixer, el investigador que descubrió el origen de las piedras azules.
El lugar de Wiltshire sería el elegido para construir este calendario solar que permitiría a los hombres de la edad del bronce conocer el paso de las estaciones según los alineamientos del sol y la luna en relación a Stonehenge. En el centro del munumento se encontraba una estructura en forma de U de piedras azules y alrededor hay grandes megalitos formados por piezas clavadas verticalmente en el suelo y otras a modo de dintel (piedras de arenisca) que para estar más seguras se encajaban entre sí de forma parecida a como lo hace un enchufe en la pared. Alrededor de la construcción en forma de herradura (en el centro) hubo otro anillo de piedras azules.
Las investigaciones que Darvill realizó a partir de 2008 dieron nueva luz sobre este yacimiento. Como otros con anterioridad, parece que la primera vez que una comunidad se asentó en Stonehenge con el fin de construir el megalito es en torno a 5000 años de antigüedad: aquellos seres cavaron una zanja y un montículo circulares de unos 110 metros de diámetro. Esta obra no nos permite saber gran cosa, pero cuatrocientos años más tarde un pueblo neolítico levantó las piedras de arenisca en forma de herradura labrándolas a partir de una cantera de la zona. Las piedras azules más pequeñas fueron traídas de Gales y movidas según las rectificaciones que eran necesarias para el fin propuesto (si es que se confirma que se trataba de un observatorio astronómico).
Pero esto no es todo: Brian John no está de acuerdo con las interpretaciones de los experetos citados con anterioridad, por lo que Stonehenge aporta noticias cada poco tiempo, pero quizá estemos lejos de un consenso que permita conclusiones más o menos fiables. Algunas cosas, sin embargo, parecen claras.



