Mostrando entradas con la etiqueta dacios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dacios. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de julio de 2017

Astures en Dacia y en Britania



 
Ver la localización de Mesia inferior, donde estuvo el ala I Asturum
El ala I Asturum es uno de los primeros ejemplos de la contribución de los indígenas del Norte de España al ejército imperial romano en torno al cambio de era, según ha estudiado Narciso Santos Yanguas[1]. Su primer destino fue Dacia, desde donde fue enviada a Britania, de nuevo a Dacia y otra vez a la provincia británica.

El autor citado ha estudiado el mecanismo de la leva de soldados durante las primeras décadas del Imperio, a partir del interés por parte de Augusto de formar un estado homogéneo y con fronteras protegidas. El ala I Asturum formó parte de uno de los frentes más antiguos de dicho proyecto. En los años inmediatos a las guerras astur-cántabras se formaron las extensas fronteras del Rin, Panonia y Dalmacia, por lo que el emperador recurrió a indígenas para formar las tropas auxiliares, tanto de caballería (alas) como de infantería (cohortes).

Estrabón dejó escrito que dos legiones guarnecieron toda la región del norte del Duero, llamada antes Lusitania y ahora Callaecia, corriendo por el país de los astures el río Melsos (probablemente el Nalón). De esta manera, junto a unidades militares integradas conjuntamente por elementos astures y galaicos, contamos con alas y cohortes formadas exclusivamente por astures. La mayor parte de estos cuerpos auxiliares parecen haber sido trasladados , tras un período de adiestramiento, a Germania, Panomia y Dalmacia, que constituían las fronteras más antiguas. Una característica común a estas unidades astures parece haber sido lo elevado de su número, lo que también coincide con las cohortes de lucenses, bracaraugustanos y lusitanos.

El primer documento en el que se menciona al ala I de los astures es una inscripción funeraria, en la actualidad en el Museo de Bucarest, encontrada en Tomi, en la región de Dobrudja (Mesia inferior). En ella se menciona a un veterano del ala I Asturum llamado Tiberio Claudio Saturnino, que había cumplido un servicio militar de treinta y dos años. Como la I Asturum tuvo una existencia muy prolongada, es muy posible que hubiese sufrido “dislocaciones”, según expresión del autor al que sigo. En una inscripción funeraria que se fecha en los comienzos del siglo I, hallada en Cavillonum (Galia Lugdumense), actual Chalon, se dice: Albano, hijo de Excingo, jinete del ala de los astures, ubio de origen, con 12 años de servicio y 35 de edad, aquí está enterrado… Este soldado era de origen renano, que quizá formó parte de la I Asturum.

Cuando Roma emprendió la campaña para repeler las incursiones de los dacios en el frente del Danubio, la I Asturum actuaba en Mesia. También hemos de contar con su presencia en las campañas de los años 86-89 contra los dacios, quienes se habían congregado bajo el mando de Decébalo. A estos momentos finales del siglo I, inicios del II, se asigna un documento epigráfico hallado en Ancyra (actual Ankara) correspondiente a Lucio Pontio Seneca, cuyo epitafio aparece recogido en un bloque de mármol blanco hallado en las termas romanas de dicha localidad: Lucio… hijo de… primipilar[2] que militó en el ala I de los astures…

Un Publio Prifernio Paeto Memmio Apolinar, prefecto del ala I de los astures, fue condecorado por el mismo emperador Trajano, pues había destacado en la lucha contra los dacios. En Dacia se instaló el nuevo acuartelamiento de la I asturum, lo que está corroborado por la existencia de tégulas con los sellos alusivas a aquella, halladas en Hoghiz, en el curso superior del río Alt.

La presencia de la I asturum en Britania sería muy corta en un primer momento: con anterioridad al año 114 sería enviada a formar parte de los cuerpos de tropas auxiliares asentados en Britania, donde desde esta fecha aparece mencionada asiduamente como ala I Asturum Hispanorum. Una inscripción funeraria habla de un Marco Stlacio Corano, prefecto de caballería del ala de los hispanos en Britania (de época Flavia), aunque algunos investigadores no consideran válida la atribución de ese documento al ala I de los asturum. Una inscripción procedente de South Shields (la antigua Arbeia), emplazamiento de la costa oriental de la isla (enclave final de la muralla de Adriano) muestra la existencia de un liberto de origen norteafricano de nombre Víctor, que lo era de un jinete de la I asturum: A los dioses manes de Víctor, de origen moro, de 20 años, liberto de Numeriano, jinete del ala I de los astures, a la que siguió con toda fidelidad.

En otra lápida funeraria (y honorífica) encontrada en Ilipa (Alcalá del Río), en territorio bético, se menciona a un prefecto del ala I de los astures. Había sido sevir augustal[3]. Una inscripción rupestre conservada en la cueva de la Griega de Pedraza (Segovia), que no está datada con precisión, muestra a un decurión de un ala de los astures, pero sin numeración alguna.

De vuelta al Danubio, en el año 140 aparece mencionada el ala I Asturum et Hispanorum: es el primero de los diplomas militares encontrados en el norte de Bulgaria, concretamente en Palamarcia, donde fue hallado en el interior de un vaso. Al frente del ala I Asturum estaba un Fido Aquila, que aparece mencionado en una inscripción monumental del castellum de Kopaceni, fechada en 140. Permanecerá acuartelada durante varias décadas según una lápida funeraria descubierta en Sofia donde se cita a Marco Aurelio Teres: A los dioses manes. Marco Aurelio Teres, veterano del ala I de los astures, besso de nacimiento, militó durante 28 años…

En una tégula hallada en el campamento auxiliar de Borosneul Mare (en el centro de la actual Rumanía)  se cita al ala I Flavia y a ala I Asturum, fechada a mediados del siglo II. También una inscripción votiva hallada en Saint-Géreon, en las proximidades de Colonia, se atestigua la presencia de un jinete del ala I de los astures, de nombre Víctor, que puede fecharse a finales del siglo II o comienzos del siguiente: Consagrado a las Matronas. Víctor, jinete de ala I de los astures, que realiza su servicio militar en Mysia, cumplió su voto con agrado. El lugar de acuartelamiento de esta unidad militar parece deducirse de una inscripción también votiva halla en Algyogy, en el valle del río Maritza, en el trazado de la calzada romana que conducía de Apulum a Gemisara, y que se fecha en la primera década del siglo III.

De vuelta a Britania el ala I Asturum se acuarteló en Condecum, actual Benwell, a lo largo del siglo III. Desde aquí participó en las campañas de Escocia contra los caledonios. Una lápida funeraria de Benwell dice: A los dioses manes de Aurelio… del ala primera de los astures… Además, existe una tégula en la que se cita Al I A (Ala I Asturum) procedente de Segedunum (actual Wallsend). El castellum de Bendell, el cuarto de los emplazados en la muralla de Adriano, tomando como referencia el litoral oriental de la isla, constituiría, desde el siglo III, el campamento estable de esta unidad de tropas astures. A finales de esta centuria o a principios de la siguiente, el ala I Asturum existió como parte del ejército romano, según conclusión de Santos Yanguas.


[1] “El ala I de los astures en el ejército romano”.
[2] Centurión de la primera cohorte de una legión romana.
[3] Liberto designado por la curia de su ciudad por su notabilidad y riqueza.

sábado, 3 de marzo de 2012

La columna trajana


En el año 114 finalizaban los trabajos de la columna trajana, mandada erigir por el emperador en el foro de su nombre para conmemorar las victorias sobre los dacios (antes Roma había recibido severas derrotas). En la fotografía de arriba, soldados romanos y otro personal empleados en labores de construcción. Ver el naturalismo de las actitudes, el detalle de los sillares y el árbol esculpido a la izquierda.



Se trata de un bajorrelieve narrativo separándose las escenas de abajo a arriba por una moldura helicoidal. El material es mármol y la anchura de la columna, 4 metros de diámetro. El friso esculpido tiene 200 metros de longitud. En la fotografía de arriba, dos escenas: la superior, sin perspectiva, con una gran minuciosidad, presenta a soldados de categorías diferentes (tropa y oficiales). En la de abajo la personificación del Danubio, que bajo una gran ola, ve cómo los romanos pasan el río valiéndose de un puente hecho de barcas.



En el interior de la columna hay una escalera que permite ascender hasta la parte superior. Se supone que los relieves son obra de varios autores, pues hay diferencias de calidad y de estilo, estando en su época policromados. La perspectiva no está bien lograda en todos los casos, pero quizá no tuvo este asunto interés, sino la propaganda en favor del estado romano y del emperador Trajano. En la fotografía de arriba personajes romanos conversan entre sí mientras otro se encuentra en un plano distinto. Cabellos y vestidos están representados con gran detalle, además de que los personajes tienen rostros distintos.



Aparecen representados varios dioses y la personificación del Danubio, así como varias veces el emperador. Unas 2.500 figuras humanas están esculpidas, además de diversas construcciones, donde el detalle de los sillares, de las herramientas, de las armaduras de los soldados, incluso en ocasiones sus rostros, embarcaciones, posturas diversas,vestimentas, escudos y armas hacen de esta obra algo único en la historia del arte.


En la fotografía de arriba se ve el nulo efecto de la perspectiva: mientras que en la parte superior soldados romanos avanzan por el río con una barca, en la inferior algunos se encuentran ya en la ribera.





En la fotografía de arriba soldados romanos formando la "tortuga" con sus escudos para defenderse del ataque enemigo, mientras los oficiales dan las órdenes.



En la fotografía de arriba dacios sometidos por los soldados romanos con una clara intención propagandística.



Patricios romanos, quizá en presencia de algún dios, cambiando impresiones sobre la campaña y las acciones que deben llevarse a cabo. Abajo, una escena de las campañas en Dacia.

viernes, 2 de marzo de 2012

Sarmizegetusa

El santuario de Sarmizetegusa
El gran santuario de los dacios sería asaltado al fin, pero años antes este pueblo había infligido a Roma importantes derrotas. En el oeste de la actual Rumanía, a más de mil metros de altitud, rodeado en el siglo I por comunidades dacias, éstas se adentraban en el distrito romano de Moesia. Allí se encontraba la ciudad de Viminacium (hoy al este de Serbia)donde nos quedan los resos de la basílicia, la necrópolis, las termas y un acueducto de época romana, así como los restos de una iglesia paleocristiana.

Opio Sabino, el defensor de Moesia, caería en una de las incursiones dacias, al otro lado del Danubio, en torno al año 85 u 86 de nuestra era. En éste último año Roma enviará al militar Cornelio Fusco, que había participado en las campañas de Vespasiano para hacerse con el poder y ahora se encontraba de mandamás en Panonia. Las llanuras de esta tierra contrastan con las suaves, otras veces abruptas, montuosidades de Transilvania, al sur de la cual se encuentra el Santuario de Samizegetusa, en el actual distrito de Hunedoara. Esta es una tierra boscosa, con praderías que se alternan en un paisaje muy hermoso: son las montañas de Orastia, donde los dacios habían construído una serie de fortalezas con características murallas de gran grosor y altura.

Paisaje de Transilvania
Hasta allí avanzaron las legiones de Fusco, lo que no relatan los relieves de la columna trajana, que cantan solo las victorias posteriores de Roma. Con los militares romanos iban sacerdotes, constructores, a los que auxiliaban los soldados romanos; personal auxiliar y un cúmulo de dependientes. Antes de emprender batalla alguna, las legiones romanas construían su campamento, y entre jornada y jornada los legionarios se entrenaban en artes marciales, se daban al juego y a las diversiones, además de capturar a nativas para su mejor entretenimiento. Algunos enviarían cartas a su casas, dando noticia de esto o de aquello, agrandando sus méritos y quizá tranquilizando a sus familias. 

Arqueros y lanceros se destacaban; también los encargados de las catapultas, los que tenían por misión la vigilancia y la guardia nocturna. La disciplina era norma, incluso entre las tropas auxiliares, formadas por no ciudadanos con la esperanza de alcanzar dicha categoría jurídica. Cada soldado debía tener lista su lórica segmentada, sus hondas y jabalinas, su gladius o espada corta. El avance contra el enemigo, si se hacía en campo abierto, era mediante la táctica de la "tortuga", con los escudos cubriendo el cuerpo y la cabeza; si se trataba de emboscadas era la pericia del que mandaba la escuadra lo que contaba, que tendría que rendir cuentas el centurión o al jefe de la cohorte respectiva. 

La tierra de los dacios
En el año 86 Fusco sería derrotado por aquellos dacios que vivian a las puertas del imperio, en el momento de máxima expansión de éste, antes del reinado de Trajano, el empereador que no tuvo piedad con aquellas gentes, vengador de Sabino y Fusco, pero sobre todo fiel a la tradición guerrera de su civilización y del mundo antiguo. Antes, muchos legionarios que aspiraban a convertirse en agricultores, con la propiedad de la tierra que el estado romano les prometía, no llegarían a su objetivo, porque sus cuerpos habrían quedado en el campo de batalla.