viernes, 17 de febrero de 2012

Roma en oriente y en occidente

Dominios romanos en el último siglo de la República
Se suele asociar la división del imperio romano a sus últimos siglos, pero lo cierto es que la convivencia entre oriente y occidente, dentro de los dominios de las clases dirigentes romanas, que eran las que usufructuaban el poder, estuvo siempre en entredicho. En realidad la división entre oriente y occidente se remonta al siglo I a. de C., dentro del contexto de la guerras civiles entre jerifaltes de uno y otro bando.

La tercera guerra civil romana (si es que se acepta que es la tercera) entre los años 44 y 42 a. de C. enfrentó a los ejércitos de Octavio (luego conocido como Augusto) y Marco Antonio contra los de Bruto y Casio, que en teoría representaban la tradición republicana y la lucha contra el poder personal que habían visto en la dictadura de César. La batalla de Filipos, como es sabido, decidió las cosas en favor de Octavio y Marco Antonio, siendo recorrida la costa de Macedonia y de Tracia por unos y otros ejércitos durante más de dos años: desde Anfípolis, al oeste, hasta Abidos, en Anatolia, pasando por Neapolis, Asontisma, Abdera, Maronea, Alejandrópolis, Dorisco, Cardia, Lisimachia y Sestos (ésta frente a Abidos y con el estrecho de Dardanelos de por medio). Esta batalla decidió que Marco Antonio gobernaría Grecia, Macedonia, Tracia, la parte occidental de Anatolia (la que estaba en poder de Roma) y la región cuya ciudad más importante era Antioquía. Filipos se encuentra al norte de Neapolis, cerca de la costa, donde murieron Bruto y Casio.

El triunvirato gobernante entre 42 y 35 a. de C. formado por Marco Antonio, Lépido y Octavio no calmó las cosas, pues en éste tiempo Marco Antonio se haría con la región de Cirene, en el norte de África, sabido que Lépido jugó un papel secundario en dicho triunvirato. Además, la cuarta guerra civil romana entre 35 y 30 a. de C. pondría a Egipto (con su reina Cleopatra) en manos de Marco Antonio, por lo que el poder de éste no hacía sino crecer y acentuar el diferente gobierno en oriente respecto a occidente. 

La batalla de Actium, en 31 a. de C., que enfrentó a Augusto y al tandem Marco Antonio-Cleopatra, en el golfo de Ambracia (al oeste de Grecia) daría pie al poder absoluto de Augusto, que poco después se impondría claramente al Senado y tendría ocasión de "pacificar" Hispania, pero con el imperio ya unido en su autoridad. En realidad se había establecido un precedente que estará siempre presente en la gobernación del imperio, pues existió conciencia de la diversidad cultural y civilizadora entre oriente y occidente: las tradiciones griegas no puedieron ser borradas, y menos la lengua, así como el oriente asiático también mantuvo su personalidad (las guerras contra los judíos no son más que una muestra). 

Los quince años que se han esbozado aquí son de una frenética actividad militar: a salvo la ciudad de Roma de las contiendas, los escenarios de las batallas estuvieron lejos (sobre todo en oriente). Aquí se pusieron de manifiesto las ambiciones de unos y otros, las traiciones, la falta de convicción de quienes alumbraron los regímenes de triunviros; la lucha entre república y monarquía; pero sobre todo el deseo de riqueza de una clase minoritaria apoyada por una casta militar sin miramientos.


Gournia y Zakros

Restos del palacio de Zakros
La isla de Creta, de este a oeste, se va estrechando hasta el golfo de Mirambelos, al norte, antes de volverse más ancha hacia occidente. En la costa del golfo se encuentra el yacimiento de Gournia, que conserva los restos de uno de los palacios cretenses (o minoicos) del segundo milenio antes de Cristo; de igual forma, en el extremo este, se encuentran los restos del palacio de Zakros, en la llanura costera.

El paisaje es mediterráneo, con escasa vegetación y algunas comarcas calcinadas; entre los dos yacimientos citados se extienden los montes Ornon y los montes Thryti, en dirección norte sur, dejando una pequeña llanura costera y una depresión antes de llegar a los montes de Sitia, cuya máxima altura supera por poco los 800 metros, mientras que en los montes Tyryti los 1.400.

El palacio de Gournia se excavó a principios del siglo XX bajo la dirección de la arqueóloga Harriot Boyd-Hawes (1871-1945), resultando un palacio pequeño en comparación con otros cretenses: unos 1.800 metros cuadrados con un patio, como es común en estos palacios, de unos 600 metros cuadrados. Parece que el nombre de Gournia no se debe a ningún topónimo, sino a las vasijas que se encontraron en sus almacenes y demás dependencias, prueba de que estos palacios eran sede de la realeza, de la administración, almacenes de cada una de las ciudades y lugares de culto. Varias entradas dan acceso al palacio, que cuenta con un altar para sacrificios y, en lugar aparte, un santuario de unos 12 metros cuadrados. Como en otras ocasiones, las investigaciones han revelado que la destrucción del palacio se debió a uno o varios terremotos, pues no se han visto señales de incendios.

Menos se sabe del palacio de Zakros, en el extremo este de la isla, pero sí que estuvo relacionado con la actividad comercial que este centro y los demás cretenses mantuvieron con otros puntos del Egeo: Kastri al sur del Peloponeso, Filakopi, Akrotiri y Ayia Irini (entre las Cícladas), Mileto, Trianta y otros lugares. Sabemos que un puerto orientado hacia el Egeo, en el oeste de Creta, fue Kania; al sur de la isla Myrtos, además de otros más conocidos. Es curioso el caso de Archanes, yacimiento arqueológico en el centro de la isla y alejado del mar (relavivamente), donde se ha excavado una necrópolis. 

Restos de Gournia
Los egipcios tuvieron relaciones con Creta, posiblemente mediante el puerto de Myrtos, aunque el panteón de unos y otros fuese muy diferente, por lo que cabe suponer que las relaciones fueron solo comerciales y no continuadas. La mayor parte de las divinidades cretenses son femeninas, encargadas de la fertilidad, del inframundo, de las ciudades (en realidad un caserío en torno al palacio), de la fauna y de la agricultura. El culto al toro estuvo más relacionado con las actividades atléticas, de lo que nos han quedado muestras en los frescos y en las cabezas de toros esculpidas. 

Un gran volcán en la isla de Acrotiri (Santorini) al norte de Creta, que está documentado, pudo ocasionar un tsunami que terminaría con los palacios, independientemente de la invasión micénica posterior.

Gournia y Zakros al este de Creta

Plinio el joven persiguiendo cristianos

Plinio hace méritos para medrar
Una de las primeras persecuciones a los cristianos, en el año 111 de nuestra era, pues en el siglo I hubo pocas dada la escasez de aquellos, fue la que llevó a cabo el gobernador de Bitinia, al sur del mar Negro, Plinio el joven; muy culto pero también muy aferrado a sus privilegios, pues aún teniendo dudas sobre la licitud de perseguir a personas por sus creencias religiosas, máxime cuando reconoce no hacían mal alguno, se prestó a matar cristianos, así como a castigarlos de diversas formas, para cumplir con la función que le permitía mantener su privilegiada situación. Cierto que Plinio era un romano y participaba de la cultura de su tiempo, pero conocía muy bien la filosofía estoica, y debía estar influido por cierta moral que no tuvo en cuenta cuanto actuó como aquí vamos a decir.

En una carta que dirigió al emperador Trajano (del que siempre se hablan excelencias sin la necesaria reflexión) le dice que nunca ha participado en las investigaciones sobre los cristianos, por lo que no sabe qué hechos ni en qué medida debieran ser castigados. Esta reflexión, casi literal, dice mucho de que no las debía tener todas consigo, aunque lo primero, como se verá, era contentar al emperador. En primer lugar le pregunta si no habrían de hacerse diferencias por razón de edad, "o si la tierna edad ha de ser tratada del mismo modo que la adulta". También pregunta al emperador si se debe perdonar al que se arrepiente o si le ha de castigar "aunque no se hayan cometido hechos reprobables". 

Luego añade -y parece que lo hace por si el emperador le tildaba de blando- que "mientras tanto, esto es lo que he hecho con aquellos que me han sido entregados por ser cristianos. Les preguntaba a ellos mismos si eran cristianos -sigue diciendo Plinio-. A los que respondían afirmativamente, les repetía dos o tres veces la pregunta, amenazándolos con suplicios: a los que perseveraban, los he hecho matar. No dudaba, de hecho, confesaran lo que confesasen, que se los debiera castigar al menos por tal pertinacia y obstinación inflexible". El que está en el poder cree con frecuencia que el inflexible es el de abajo. "A otros, atrapados por la misma locura, los he anotado para enviarlos a Roma, puesto que eran ciudadanos romanos". Habla luego de que se multiplicaban las denuncias y, en particular, una anónima que contenía el nombre de muchas personas. Algunos negaban ser cristianos -dice Plinio-, lo que podría ser verdad o mentira, y luego añade que "si invocaban los nombres de los dioses según la fórmula que les impusiese, y si ofrecían sacrificios con incienso y vino a tu imagen [otra muestra de las intenciones de Plinio para con el emperador al que le debía casi todo], que yo había hecho instalar con tal objeto entre las imágenes de los dioses, y además maldecían a Cristo, cosas todas ellas que me dicen que es imposible conseguir de los que son verdaderamente cristianos, he considerado que deberían ser puestos en libertad". 

La Bitinia de Plinio
Algunos confesaban ser cristianos y luego lo negaban; algunos decían que por poco tiempo, pero otros por veinte años (dice Plinio). "También todos estos han adorado tu imagen y las estatuas de los dioses, y han maldecido a Cristo". Como supongo que Trajano no era idiota, me imagino que pensaría lo servil que era Plinio con estas palabras, totalmente innecesarias quizá. Luego relata algunas costumbres rituales de los cristianos: "reunirse determinado día antes de salir el sol, y cantar entre ellos sucesivamente un himno a Cristo, como si fuese un dios, y en obligarse bajo juramento, no a perpetuar cualquier delito, sino a no cometer robo o adulterio, a no faltar a lo prometido, a no negarse a dar lo recibido en depósito...". Luego tomaban el alimento (creo que se refiere a la eucaristía), "por lo demás ordinario e inocente", dice Plinio. Luego añade que muchos habían abandonado "tales prácticas después de mi decreto... He considerado sumamente necesario arrancar la verdad, incluso mediante la tortura, a dos esclavas... Pero no logré descubrir otra cosa que una superstición irracional desmesurada". 

Plinio termina su carta al emperador diciendo que suspende la investigación para pedirle consejo, pues había gran número de denunciados, añadiendo que no solo en las ciudades, sino en el campo "se difunde el contagio de esta superstición". Los templos comenzaban de nuevo a ser frecuentados -dice- y los rituales vueltos a practicar, "y que por todas partes se vende la carne de las víctimas, que hasta ahora tenía escasos compradores". Por lo tanto concluye que muchas personas podrían enmendarse si les da ocasión de arrepentirse. 

¡Qué gran parecido con el comportamiento de las autoridades cristianas siglos más tarde respecto de los fieles de otras confesiones! No es, creo yo, que Plinio fuese pagano y Torquemada, en el siglo XV, cristiano. El asunto no es de civilización: el asunto es de moral; y tanto Plinio como Torquemada la tenían flaca, y preferían el poder a la conciencia.

jueves, 16 de febrero de 2012

Antíoco destruye Jerusalén



Antíoco Epifanes fue rey de Siria a mediados del siglo II a. de C. y según cuenta Flabio Josefo (Libro I de la Guera de los Judíos) aprovechó las desavenencias entre los judíos para intervenir en Judea. Onías, uno de los pontífices, echó de Jerusalén a los hijos de Tobías (dos personajes notables de la época). Fueron estos últimos los que acudieron a Antíoco para que interviniese con su ejército en Judea. El seleúcida estuvo encantado, pues mantenía varios contenciosos con Ptolomeo de Egipto, que dominaba entonces a los judíos. "Mató muchedumbre de los amigos de Ptolomeo -dice Josefo-; y dando licencia a los suyos para saquear la ciudad, él mismo robó todo el templo, y prohibió por tiempo de tres años y sesis meses la continuación de la religión cotidiana". Quizá pensaba el rey que de esta manera desarraigaba a los judíos de sus costumbres y solidaridad, aunque como se ve, hubo graves desavenencias entre ellos, particularmente entre sus grupos dirigentes. 

Onías no tuvo más remedio que huir en busca de la ayuda de Ptolomeo y recibió del rey egipcio un solar en la región heliopolitana, donde fundó "un pueblo muy semejante a Jerusalén, y edifció un templo". Antíoco, por su parte, "comenzó a constreñir a los judíos", obligándoles a que no circuncidasen a sus niños y que sacrificasen puercos sobre el ara. Los judíos que se sometían a tales normas eran perseguidos, según Josefo, por los judíos más ortodoxos. 

Hecho capitán de Jerusalén un tal Bachides, sometió con "su natural crueldad" a todos los que podían representar un peligro para aglutinar a los judíos de Jerusalén contra la autoridad de Antíoco. Ello movió a los judíos a vengarse y Matatías, hijo de Asamoneo, uno de los sacerdotes de un lugar llamado Modin (1), se puso en armas y mató a Bachides, huyendo después con los suyos a los montes. Cuando hubo reclutado a otros descontentos bajó de nuevo a la ciudad para hacer batalla a los capitanes de Antíoco, "y los echó de todos los términos de Judea". Hecho señor, fue reconocido por los judíos hasta que murió, dejando como sucesor a Judas, su hijo mayor. 

Judas sabía que Antíoco no se iba a quedar quieto después de la derrota, por lo que organizó un ejército "y fue el primero que hizo amistad con los romanos". ¡Quien diría a aquellos judíos que pasarían siglos antes de librarse de la ocupación romana más tarde! En todo caso, otra vez un pueblo en apuros acude a una autoridad extranjera para sacudirse el peligro que ve cercano. No hubo remedio: Antíoco volvió sobre Jerusalén, se apoderó del templo (con lo que ello significa para la comunidad judía) lo cercó con un muro "y puso vasos para el servicio y culto divinos, los cuales procuró que se hiciesen nuevos, como que los que solían estar antes estuviesen ya profanados; edificó otra ara y dio comienzo a su religión".

Medalla con la efigie de Antíoco Epifanes
Pero Antíoco no era más que un mortal y su última hora llegó, sucediéndole su hijo de nombre también Antíoco. Éste juntó un poderoso ejército de caballería e infantería, además de ochenta elefantes; llegó a los montes de Judea y tomó un lugar llamado Betsura (2). Judas le salió al encuentro en un lugar llamado Betzacharia y aquí tuvo lugar un hecho, según Josefo, realmente curioso y trágico: el hermano de Judas, Eleazar, habiendo visto un elefante distinguido y creyendo que allí iba Antíoco, le acometío, hiriendo a la bestia en el vientre, pero con tan mala suerte que toda la mole vino a caer sobre él mismo, muriendo "hecho pedazos". Los judíos pelearon mucho, pero al fin fueron vencidos, teniendo que huir Judas con otros a una comarca llamada Gnofnítica. Antíoco se dirigió a Jerusalén y luego pasó el invierno en Siria. 

Judas no se dio por vencido; antes bien emprendió de nuevo la lucha, que se dio en un lugar llamado Adasa, donde mató a muchos enemigos antes de ser él mismo muerto, al igual que poco después su hermano Juan. Flavio Josefo relata los acontecimientos dos siglos después de ocurridos; él mismo es un judío, pero asombra la relativa neutraliad con la que relata los hechos.

(1) Quizá la actual Modi'in-Maccabim, en el centro de Israel.
(2) O Bet Sura.

¿Cuando empezaron las diferencias sociales?

Región donde se desarrolló el natufiense
Un reciente estudio realizado por arqueólogos franceses y españoles, revela que no habría que esperar a que el hombre se sedentarizase para dedicarse a la agricultura y la ganadería, construyese sus viviendas permanentes y diversificase las funciones sociales, para que las diferencias entre unos y otros individuos en el grupo se pusiesen de manifiesto. El fenómeno por el que el hombre, e un proceso lentísimo y discontínuo, descubrió la agricultura en Anatolia, la alta Mesopotamia y Palestina, se conoce como "revolución neolítica", un concepto acuñado por Gordon Childe hace ya tiempo.

Sin embargo, un yacimiento en el que se han investigado lugares de habitación datados en el 11000 antes de Cristo, en el sur de Siria, permite ver que las diferencias sociales ya existían cuando la agricultura todavía no había enriquecido a unos y dejado atrás a otros. Un poblado de doce cabañas (Qarassa 3) muestra que dos de ellas se diferencian, por su complejidad, claramente de las demás, lo que mostraría que estamos ante los que dominaban al grupo y tendrían más derechos y riqueza que los demás. El yacimiento arqueológico pertenece a la etapa llamada natufiense, que se extendió desde el siglo XI hasta el IX a. de C. (por lo menos) entre Palestina y el sur de la actual Siria. Algunas muestras de esta cultura natufiense son los yacimientos de Mureybet, Abu Hurayra, Eyanan, Hayomin y Beidha, viniendo el nombre del yacimiento de Uadi-en-Natuf (en el actual Israel). 

Los "natufienses" vivían en cabañas de forma circular que formaban pequeños poblados (en Qarassa 3 se trata de doce cabañas) pero también en cuevas, lo que quiere decir que estamos en el tránsito del nomadismo a la sedentarización, aunque todavía no podemos hablar de agricultura, pues los silos encontrados para almacenar alimentos no acreditan que estos hubiesen sido obtenidos de forma sistemática y siguiendo los métodos de la primitiva agricultura. 

¿Habían acumulado ya algunos la riqueza suficiente para imponer su superioridad a los demás del grupo o de varias aldeas circunvecinas? Lo cierto es que el yacimiento de Qarassa 3 es un eslabón más que permite ahondar en las investigaciones que nos llevan hasta el origen de las diferencias sociales entre los seres humanos. También podemos pensar que tras un proceso de diferenciación social la cultura natufiense no pudo continuar y se volvió -en las áreas donde se había dado- a una igualación social que se rompería, ya definitivamente, con el desarrollo de la agricultura. En todo caso, como el proceso es lentísimo, solo milenios más tarde esas diferencias sociales serían realmente importantes, aunque el concepto hubiese estado presente con anterioridad.

Derrota de los aqueos

Restos de Megalópolis, patria de Polibio

Polibio de Magalópolis, un aqueo puesto que su ciudad estaba en el centro mismo del Peloponeso, relata el origen del odio de los romanos contra los aqueos. El Senado romano, que supo de ciertas ofensas sufridas por los espartanos y que estaba deseoso de convertir a Grecia en una provincia romana, envio a Acaia una queja para "exhortar a los aqueos a que no dieran oídos a malos consejos para no incurrir por imprudencia en el enojo de Roma", dice el propio Polibio en su Libro Trigésimo Octavo. Añade que el Senado no pensaba destruir la Liga Aquea, ya que entonces estaba Roma empeñada en destruir a Cartago (III guerra púnica). Esta Liga era una confederación de ciudades de Acaia, región del Peloponeso, cuyo dirigente máximo era Critolao. 

Los legados de Roma, entre los que se encontraba Sexto Julio (que había sido cónsul en 157 a. de C.) se encontraron a un representante de la facción de Thearidas, "que los sediciosos enviaban a Roma" para dar cuenta de las supuestas ofensas contra los espartanos. Sexto Julio siguió su camino y llegó a Egia, donde la dieta nacional había sido convocada, a la que habló con prudencia. Recibió a su vez palabras de que los lacedemonios no serían molestados. "Pero existía oculto en el fondo un fuego de descontento y rebelión -dice Polibio- que no apagaron los discursos de los representantes de Roma y que alentaban Dieo Critolao y los individuos de su facción...". Siendo aqueo Polibio, no tiene incoveniente en acusar a esta facción de perversa, impía y perniciosa porque -dice- "me censurarán acaso de complacencia en referir las faltas de los griegos, siendo como soy el más interesado en disimularlas... [pero] conviene al historiador acreditar que para él no existe nada superior a la verdad". Creo que Polibio estaba ya muy asentado al servicio de Roma.

"Ocupada ya en dos grandes guerras, en África y España" -sigue diciendo Polibio-, temía [Roma] que los aqueos se sublevaran contra ella, y que por tanto el momento era propicio" para sacudirse el yugo los aqueos. Critolao trató, no obstante, a los embajadores romanos con mucha atención, prometiendo que enviaría a Thearidas a Roma mientras él iría a Tegea para gestionar allí con los lacedemonios y persuadirles a la paz. Nada de esto sirvió, pues Polibio sigue relatando que "corrió Critolao de ciudad en ciudad durante todo el invierno, y convocó asambleas como para dar a conocer lo que manifestó a los ladecemonios en las conferencias de Tegea, y en realidad para excitar los ánimos contra Roma". 

Algunas ciudades de la Liga Aquea
Esto llevaría a la guerra, siendo las principales ciudades de la Liga Aquea Egio, Sición, Corinto, Argos, Megalópolis y Belamina, aunque no todas eran aqueas. Las negociaciones se llevaron a cabo en 147 a. de C., mientras que la guerra entre Esparta y la Liga comenzó en 146. Critolao marchó a Beocia y a Tesalia, topándose allí con Metelo, que venía de Macedonia, siendo aquel derrotado al sur de las Termópilas. Más tarde sufriría otra derrota en Arcadia, cerca de Queronea, resultando muerto y siendo sustituido por Dieo. En realidad fue la ocasión para que Roma entrase de lleno en Grecia, tomase Corinto y con ello empezase la conversión de Grecia en una provincia romana. "Las ciudades de Acaia -dice Polibio- se hallaban entonces como en delirio, pero Corinto más que todas". 

Fue un enfrentamiento entre Esparta y la Liga Aquea lo que permitió a Roma, aliada de aquella, intervenir en los asuntos griegos (en realidad ya lo había hecho con anterioridad) ahora de forma definitiva. Los políticos, soldados, funcionarios, comerciantes, sabios y escritores romanos se iban a encontrar con una civilización que no había dado todavía todo lo que podía, y de hecho lo griego, entendido en el sentido más profundo de la palabra, quedará hasta mil seiscientos años más tarde.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Helvecios, secuanos, eduos, rauracos, tulingos y otros pueblos

Paisaje del Jura

En su obra De bello Galico, Julio César habla también de los latobrigos, boyos, noricos, alóbroges, centrones, gravocelos, caturiges, voconcios y otros. César señala que los helvecios aventajan en valor a otros galos, nombre que los romanos dieron a unos celtas a falta de mayor precisión sobre quienes eran dichos celtas. El Rin separaba a los helvecios de los secuanos, siendo caudillo de los primeros Ortegóride. "Este -dice César-, ... llevado a la ambición de reinar, ganó a la nobleza y persuadió al pueblo 'a salir de su patria con todo lo que tenían; diciendo que les era muy fácil, por la ventaja que hacían a todos en fuerzas, señorearse de toda la Galia'.

Así pues Ortegóride concertó a los suyos para hacer acopio de todo lo necesario: acémilas, carros y haciendo sementeras copiosísimas para estar bien provistos de trigo en el viaje. Ortegóride persuadió al secuano Castice, pueblo que estaba a bien con Roma (el monte Jura los separaba de los germanos); y así hizo con el eduo Dumnórige. Pero muchos helvecios no estaban por correr tantos riesgos con resultado incierto, por lo que decidieron juzgar a Ortegóride, que -dice César- "había de ser quemado vivo". Ortegóride compareció en juicio, acompañado de toda su familia (se entiende que en un sentido amplio), que acudió de todas partes en número de diez mil personas (clara exageración del autor). Con la intervención del caudillo ante los jueces fue liberado, lo que exasperó a muchos, que se organizaron para darle muerte, "no sin sospecha en opinión de los helvecios, de que se dio él a sí mismo la muerte".

Pero ello no evitó que otros siguiesen con el proyecto de extender los dominios de los helvecios más allá de sus tierras originales, por lo que pusieron fuego a todas sus ciudades y a cuatrocientas aldeas; quemaron todo el grano, salvo el que podían llevar consigo, para que perdida la esperanza de volver a su patria, estuviesen más prontos a todos los trances. Cada uno se proveyó de harina para tres meses, indujeron a sus vecinos los rauracos, los tulingos y los latobrigos para que les siguiesen; así mismo a los boyos de Baviera, en la otra parte del Rin, sitiando a los noricos, a los cuales unieron a su causa. 

Paisaje del Jura
Dice César que solo por dos caminos podían salir los helvecios de su tierra: un estrecho escabroso entre el Jura y el Ródano, y por tierra romana siguiendo el Ródano (la actual Saboya y el Delfinado). Asi decidieron seguir el camino del Ródano, lo que tuvieron que notificar a Roma, y por lo tanto al propio César, para que diesen su permiso. César dilató la respuesta para poder prepararse, negándo dicho permiso más tarde. Al tiempo, el general romano levantó un vallado o muro de diecinueve millas de largo, dieciseis pies de alto y un foso donde puso guardias. 

Solo quedaba el camino en manos de los secuanos, por lo que tuvieron que mandar legados para negociar con ellos. Como la gestión no dio resultado recabaron la mediación del eduo Dumnórige, consiguiendo éste el permiso. De todo ello es avisado César, que hizo llegar de Italia dos legiones, otras tres que invernaban en Aquileia y otras cinco que tuvieron que atravesar los Alpes. Estas legiones se opusieron al paso de los centrones, gravocelos y caturiges; atacó luego a los voconcios, al otro lado de los Alpes desde Italia, y desde allí se dirige el encuentro de los alóbroges y seguisanos al otro lado del Ródano (es decir, a la derecha en el sentido de su marcha). 

Los helvecios iban por el camino de los secuanos y de los eduos, pero éstos mandan aviso a César para que les socorra (todo ello según César).También se quejan los ambarros y los alóbroges, con lo que el general romano aparece más que como un conquistador, como un libertador de pueblos galos contra los helvecios y sus aliados.

martes, 14 de febrero de 2012

Los rarámuris



"Antigua y Medieval" ha publicado una información sobre las investigaciones llevadas a cabo en Chihuahua, México, entre la comunidad tarahumara, llamándose sus miembros a sí mismos rarámuris. La belleza de algunos de los párrafos contenidos en dicha información me anima a ponerlos aquí:

Un día Dios y su hermano mayor, el Diablo, estaban sentados juntos hablando y decidieron ver quiénes podían crear humanos. Dios tomó barro puro mientras que el Diablo mezcló su barro con cenizas blancas y empezaron a formar algunas figurillas. Cuando los muñecos estuvieron listos, los quemaron para que se endurecieran. Las figuras de Dios eran más oscuras que las del Diablo. Eran los rarámuris, mientras que los del Diablo eran chabochis.

Entonces decidieron ver quién podía dar vida a las figuras. Dios sopló su aliento en sus muñecos e inmediatamente tuvieron vida, pero el Diablo, a pesar de soplar, no tuvo éxito. Se volvió hacia Dios y le preguntó: "¿Cómo hiciste eso?", de manera que Dios le enseñó cómo darle almas a sus creaciones.

Esta es una de las historias de los rarámuris que ha recogido en su obra el antropólogo William Merrill, interesado en la cultura tarahumara. En Sierra Tarahumara, en el municipio de Rejogochi, descubrió el "alma tarahumara". De acuerdo con este antropólogo -sigue informando "Antigua y Medieval"- el concepto de alma es fundamental en la visión del mundo rarámuri porque todas las explicaciones para sus acciones y estados físicos, mentales y emocionales están apoyados finalmente en sus teorías sobre la naturaleza y actividad de las almas.

Los rarámuris creen que si el cuerpo es lastimado, el bienestar y seguridad de las almas se pone en peligro, y si las almas son negligentes o abandonan el cuerpo, la persona se enfermará y morirá. Carlos Montemayor, por su parte, escribió que los tarahumaras se designan a sí mismos rarámuris (rará, que significa pie; muri, que significa correr, es decir, el que corre a pie), y que su condición, su identidad, su memoria y su pensamiento están ligados a este vocablo; y solo cuando hablan en español utilizan el término tarahumara (que alude a la rapidez de los corredores). Este autor ("Los tarahumaras: pueblo de estrellas y barrancas", Aldus, 1995) estudió escritos de los rarámuris, entre ellos los que hablan sobre la habilidad que tienen para correr y para resistir largas caminatas. También estudió el aislamiento de los rarámuris y su marcado carácter de autosuficiencia, algo que ha permitido que su experiencia con el mundo occidental sea complicada.

A los tarahumaras los conoció Antonin Artaud antes de 1936, cuando estuvo en México entre estas comunidades: El mal, para ellos, no consiste en el pecado, que no existe: el mal es la pérdida de la consciencia. Tienen un alto sentido de la justicia; buscan la reparación del daño, la restitución y el reconocimiento de las obligaciones, más que los castigos o las condenas por un delito. La cosmovisión rarámuri les hace bailar para Dios, porque tienen un compromiso con él.

Tuwana



Al sureste de la península de Anatolia se encuentran los restos de un antiguo reino que formó parte de la confederación hitita, o imperio hitita. Quizá Tuwana no era un reino cuando el imperio hitita estaba en su momento de esplendor (siglos centrales del segundo milenio antes de Cristo) ya que el yacimiento que ha empezado a ser excavado suministra información del primer milenio, por lo que quizá se trate de un reino neohitita, una vez que el antiguo imperio quedó reducido a pequeños estados en el sureste de Anatolia.

El arqueólogo italiano Lorenzo d'Afonso está dirigiendo la misión arqueológica para saber más sobre este reino, hoy centrado en Kinik Höyuk. Varias fuentes hititas y asirias nos hablan de él, por lo que ahora solo hace falta que la arqueología confirme lo poco que sabemos sobre Tuwana. Según el arqueólogo citado el yacimiento está intacto, por lo queda todo por hacer en las 24 hectáreas para algunos, 81 para otros, que pudo abarcar el principal centro "urbano" de aquel reino. Al sur de Capadocia, era un lugar importante para controlar el acceso a Cilicia ("puertas de Cilicia") y el oriente próximo hacia Karkemish. Tuwana fue un pequeño reino entre Frigia y el imperio asirio, y ello debió de darle una gran riqueza, lo que parecen confirmar tres estelas en muy mal estado que se han conservado, el muro de la acrópolis y los edificios de la misma. De aquel se han excavado muros de una altura de 6 metros en buen estado de conservación, con yeso en los mismos y señales de que se estaba en el camino del alfabeto. 

¿Cual era la situación geopolítica de la época en que Tuwana existió como reino? en Anatolia los reinos que alcanzaron su independencia tras la desintegración del imperio hitita, aunque tal fenómeno no se dio en todas las regiones al mismo tiempo (Lidia, Caria, Licia, Bitinia, Frigia, Licaonia, Paflagonia, Cilicia, Misia...) y al este el gran imperio neoasirio, que no desaparecerá hasta finales del siglo VII antes de Cristo a manos de babilonios y medos. Con capital en Nínive al final de su existencia, sin duda mantuvo contactos comerciales con Tuwana.

Bajorrelive representando a un rey de Tuwana

lunes, 13 de febrero de 2012

Mina romana do Covallón



"Terrae Antiqvae" y "La Voz de Galicia" han informado sobre los trabajos llevados a cabo en la antigua mina romana de Covallón, cerca de San Clodio (al sur de la provincia de Lugo). Se trata de una excavación aurífera del siglo I de nuestra era, que muestra uno de los diversos tipos de excavación que realizaban los romanos para explotar el mineral de las montañas. Se observan a cielo abierto varias cavidades entre las que destaca la que se encuentra en la cima de la montaña, con una profundidad de unos 70 metros. El método era el conocido como "ruina montis", consistente en desviar el agua de un río para que horadase la ladera de la montaña y ésta se derrumbase, en parte con el objeto de dejar el mineral al descubierto.

Un túnel recientemente descubierto permite entrar en la montaña unos 800 metros. Éste túnel fue excavado para seguir una veta de oro, donde se pueden ver los surcos dejados por las herramientas de los esclavos o de los habitantes de un castro cercano. Los huecos en las paredes del túnel serían para colocar las lucernas e iluminar el interior. Terrae Anntiqvae recomienda prudencia a los que tengan interés en este asunto, ya que todavía no se han realizado los estudios arqueológicos y geológicos que permitan informar sobre la seguridad en la zona. 


Guidoiro Areoso

El islote Guidoiro Areoso

Apenas kilómetro y medio al oeste de la Isla de Arousa, en la misma ría entre las provincias de Pontevedra y A Coruña, se encuentra un pequeño islote de apenas 9 hectáreas de superficie donde se encuentra un yacimiento arqueológico de gran interés. Por ahora puede hablarse de restos del neolítico (3000 antes de Cristo) y de la edad de bronce (posterior). En campañas llevadas a cabo por especialistas durante los años 1988 y 1990 se han podido estudiar dólmenes que demuestran la existencia de ritos de enterramiento, así como otros objetos cerámicos, útiles de piedra y punzones de bronce con una gran cantidad de estaño.

Guidoiro Areoso es casi toda ella una lengua de arena que asoma en el mar, apuntanto hacia el norte, de una belleza extraordinaria. La acción del mar ha sacado a la luz nuevos descubrimientos pendientes de ser estudiados, pero también existe el riesgo de que los destruya o deslocalice, dificultándose entonces su contextualización. La acción antrópica, con los visitantes veraniegos, también puede ser un problema si las autoridades no toman cartas en el asunto.

domingo, 12 de febrero de 2012

Coudenberg

El palacio de Coudenberg (óleo sobre lienzo atribuido a Brueghel)

En una colina donde ahora se encuentra la plaza Real de Bruselas había, desde los siglos XI o XII, un castillo que, tras sufrir un incendio en 1731, yace en ruinas bajo la plaza. La colina de Coudenberg sería con el tiempo el centro de la ciudad de Bruselas. Fue residencia de los duques de Brabante después de que el ducado fuese condado feudal nacido cuando se creó la Lotaringia en el año 843. Por lo tanto la colina de Coudenberg fue centro de decisiones políticas e intrigas cortesanas desde muy pronto. También sería más tarde lugar de recreo, sobre todo cuando el ducado cayó en manos de los duques de Borgoña, que entre finales del siglo IX hasta finales del XV sería independiente. 

En el siglo XIV Felipe el atrevido, hijo del rey francés Juan II, recibió el ducado, que formaría un estado diferente al casarse aquel con Margarita III de Flandes. Queda así constituido uno de los estados medievales más curiosos, pues sus territorios estaban inconexos entre los actuales Países Bajos, Luxemburgo y la Borgoña francesa, además de otras plazasen el norte de la actual Francia. A mediados del siglo XV, en pleno auge económico de la región, acabada la guerra de los "cien años" y de acuerdo con el gusto cortesano por el arte, Felipe el bueno decidió construir en el antiguo castillo, transformado a lo largo de los siglos en palacio, un aula magna. Dueño del palacio será el emperador y rey de España Carlos de Gante, construyéndose bajo su reinado una capilla gótica. 

Una de las estancias del antiguo palacio
Las estatuas, las galerías, los salones y jardines se amplían. Tapices y objetos de lujo, libros y ajuares completan el patrimonio del palacio de Coudenberg, además de pinturas de Rubens, Tiziano y Brueghel entre otros. Hoy es un lugar arqueológico al que se accede por el museo de Belvue, pudiéndose visitar los sótanos y bodegas, la cocina y los almacenes. En el aula magna citada abdicó en 1555, al parecer, Carlos de Gante en favor de su hijo Felipe II de España y de su hermano Fernando, que heredaría el imperio germánico. 

En loos jardines que rodeaban al palacio de Coudenberg había otros palacetes menores, uno de ellos el de Hoogstraeten, de la familia Lalaing, donde en el siglo XVI se construiría una galería gótica muy restaurada en la actualidad. Aquí hay ahora un museo, cuyos fondos fueron descubiertos durante las excavacines que se llevaron a cabo para sacar a la luz el complejo de Coudenberg: cerámicas, objetos de lujo, azulejos, cristalerías venecianas y armas. 

El condado y luego ducado de Brabante, que comprendía el propio Brabante, Amberes y Bruselas, tenía aquí su centro; hoy es más bien lugar de cultura. Cuando el palacio se incendió en 1731, justo un siglo antes de que los belgas consiguiesen su independencia, ¿sería aquel incendio una premonición de que con la destrucción del palacio no estaba lejos la libertad de los pobladores?


Trastámara y la nobleza gallega

Monasterio y tierras de Sobrado, en el alto Tambre

El condado de Trastámara hace referencia al río Tambre, en la actual provincia de A Coruña. En los montes de Bocelo y en las tierras de Sobrado, Vilasantar, Mesía, Frades, Arzúa, Oroso, Santiago, Val do Dubra y otras tenían sus posesiones los que luego van a ser nombrados condes de Trastámara. Uno de ellos Álvar Núñez Osorio desde 1327, aunque poco pudo disfrutar el título y lo que ello representaba, pues dos años después fue mandado asesinar por el rey Alfonso XI. Antiguo valido del rey, las contínuas intrigas nobiliarias, a las que no escapaba la propia monarquía, llevaron a Álvar Núñez a este trágico final. Por su parte el rey Alfonso hizo gala de su crueldad, como así mismo su hijo Pedro, que se enmarca en los intentos de la monarquía por afianzar su ponder a expensas de la nobleza. La crueldad de estos reyes no fue menos que la de los nobles que les auparon o combatieron en cada caso.

No había llegado todavía el sangriento siglo XV para Galicia, con las dos guerras irmandiñas y la participación en la guerra civil castellana desencadenada por la futura Isabel I. Pero ya a principios del siglo XIV se manifestaba en la periferia de la corona castellana, Galicia, la fuerza centrífuga que no había cesado desde los primeros tiempos del reino de Asturias, allá por el siglo VIII. La nobleza gallega siempre fue refractaria a integrarse en unidades políticas superiores, lo que la llevó a contínuos enfrentamientos con los reyes asturianos y leoneses (empleo aquí estos términos porque son los que están al uso). En los siglos XII y parte del XIII, sin embargo, cierta nobleza gallega se vio favorecida por la presencia de los reyes en esta tierra, desde el pontificado de Gelmírez en Compostela hasta el reinado de Alfonso IX. Pero aún así las disputas y las batallas entre unos y otros bandos nobiliarios, entre el arzobispo y los burgueses de Santiago, entre los campesinos y sus señores, no cesaron.

Álvar Núñez Osorio es un buen ejemplo, antes de llegar al cruel Pardo de Cela, para dar muestra del comportamiento de una nobleza en relación a las instituciones medievales, a la población y a las ambiciones de la época. Dominó Álvar Núñez las tierras de Lemos y Sarria (en la actual provincia de Lugo), fue señor de Cabrera y Ribera, entre las actuales provincias de León y Zamora; ocupó puestos de relevancia superior, como la mayordomía del rey, merino de León y Asturias, Justicia mayor, camarero real y Adelantado en la frontera andaluza en un momento en que el avance hacia el sur de los reinos cristianos había dejado reducido al-Andalus al pequeño reino nazarí. Fue pertiguero mayor de Santiago y miembro (monje y soldado) de la Orden de San Juan, donde tuvo seguidores. Tanto poder no le sirvió para salvar su vida más allá del año 1329, cuando por riquezas e influencias podía considerarse colmado. 

Pero en la época no bastaba con haber llegado, sino que había que luchar contínuamente para mantener lo conseguido. Algunos no lo intentaron, otros se quedaron a medio camino; pero los que más alto subieron debieron mantener su vida en una contínua zozobra por las conspiraciones y traiciones sin número, tanto en una dirección como en la otra. La corona de Castilla, un conglomerado de reinos en la época, que a duras penas se fueron uniendo desde el siglo XVI, era más un estado aristocrático que un estado monárquico. El rey, en efecto, estaba muchas veces por debajo de las aspiraciones de los nobles; en otras no. Esta dialéctica marcó buena parte de la Edad Media no solo en Castilla sino en toda Europa. 

El río Tambre cerca de Val do Dubra
La Iglesia no se vio libre de las intrigas y ambiciones: era la lógica de la época. El prior de la orden de San Juan, Fernán Rodriguez de Balboa, estuvo en los conflictos que trataban de ganarse el favor del rey o de combatirlo cuando aquel no se conseguía. En uno de los numerosos conflictos que jalonan el primer tercio del siglo XIV en Galicia, Álvar Núñez de Sarria fue candidato al maestrazgo de la Orden de San Juan, en un intento de los enemigos de Núñez Osorio por sustituir a su colaborador al frente de la Orden. 

Uno de los opositores del Trastámara fue el gallego Alfonso Jofre Tenorio, cuyo solar estaba en las proximidades de la entonces villa de Pontevedra. Éste contribuyó a intrigar ante el rey para que un sicario diese muerte al Trastámara, dandose entonces la ironía de que, en pago por el asesinato, recibió el castillo donde había nacido el malogrado y belicoso conde: Belver de los Montes, al norte de la actual provincia de Zamora.

sábado, 11 de febrero de 2012

Juicios en Dachau

Campo de concentración de Dachau (sur de Baviera)

La región natural de las Ardenas está formada por pequeñas alturas de no más de 690 metros (el Signal de Botrange algo más, es la cumbre de Bélgica, en el extremo oriental del país). El paisaje es boscoso, recorrido por el río Mosa, que forma meandros frecuentemente. Procedente del norte de Francia, entra en Bélgica por la región de las Ardenas hasta llegar a Namur, luego pasa por Lieja, forma frontera con Holanda y desemboca al sur de éste país en un amplio esturario. El paisaje está muy humanizado, con poblaciones pequeñas en los valles; las casas y los edificios públicos, religiosos y civiles, muy cuidados. Las Ardenas se extienden por Luxemburgo, el este de Bélgica y un pequeño territorio al norte de Francia.

Entre las poblaciones históricas de Las Ardenas están Eupen y Malmedy, pasadas a la soberanía de Prusia con la derrota de la Francia napoleónica y la celebración del congreso de Viena. Vueltas a la soberanía belga tras la primera guerra mundial por medio de sendos plebiscitos, sería suficiente para que la Alemania de Hitler las ocupase al comenzar la segunda guerra mundial al considerarlas prusianas. Finalizada ésta, tendrían lugar en el campo de concentración de Dachau, al sur de Baviera, unos juicios muy controvertidos que arrojaron luz sobre cierta matanza de soldados norteamericanos en diciembre de 1944 a manos de soldados alemanes. Hoy se sabe que aquellos soldados eran prisionero que, al intentar escapar, provocaron los disparos alemanes, pero otra matanza -que se ocultó durante cierto tiempo- la produjo la aviación norteamericana al bombardear Malmedy por error, muriendo más de cien civiles y siendo heridos gravemente otros tantos. 

Horno crematorio en Dachau
Todo esto salió a la luz durante los juicios de Dachau, donde los fiscales y jueces fueron exclusivamente norteamericanos: se acusó a unas 1.600 personas de crímenes de guerra, genocidio y otras monstruosidades, siendo condenados muchos a morir en la horca y otros a cadena perpetua. No obstante, las condenas a muerte fueron conmutadas por cadena perpetua, aunque uno de los máximos responsables por parte alemana se encontró ya en libertad en 1956. Los condenados fueron encerrados en la cárcel, al sur de Baviera, donde Hitler habia estado tras el intento golpista de 1923, y había escrito su libro "Mi lucha", en Landsberg am Lech. Es un edificio macizo, de tres plantas, con torres cilíndricas en las esquinas coronadas por cúpulas bulbosas. Hoy presenta el aspecto sórdido que siempre debió de tener, sin estética alguna, como si se hubiese querido adaptar al destino que tendría.

Agincourt


La guerra evolucionó con el paso del tiempo, y también en la Edad Media lo hizo, de forma que en el siglo XV los ejércitos disponían de armas no existentes con anterioridad y más abundantes, pero sobre todo una que no conocemos hasta el siglo XIII, la artillería. En la península Ibérica parece que la primera vez que se usó fue por parte cristiana en Niebla, entonces plaza musulmana. 

En el norte de Francia el relieve es llano, los horizontes se alejan de los hombres en cualquier dirección, y en una de estas llanuras, cerca de Calais, tuvo lugar el enfrentamiento entre un numeroso ejército francés y otro menos numeroso inglés. Estamos en el año 1415, en plena guerra de los "cien años", que envolvió a varios países europeos entre 1337 y 1453. Las treguas fueron numerosas, pero el conflictó no cesó durante este tiempo por las pretensiones de la monarquía inglesa de hacerse con el dominio de Francia y por el afán de los reyes franceses de incorporar las regiones del oeste. 

Monarquía y feudalismo constituyen un binomio realmente curioso. El normando Guillermo, en 1066, venció en Hastings a la monarquía inglesa, de forma que, como normando, era vasallo del rey de Francia. Pues los sucesores de éste Guillermo van a aspirar, solo por razones matrimoniales, a dominar Francia. Obviamente la guerra de los "cien años" tuvo más motivaciones, como las económicas y la hegemonía europea, pero no es aquí la guerra en su conjunto lo que me interesa.

Los reyes de Inglaterra y de Francia tenían, parece ser, caracteres muy distintos: más guerrero aquel, más cortesano éste. La preparación que Enrique V hizo para invadir Francia por el estuario del Sena, cerca de la villa de Harfleur, llevó su tiempo: una flota de tantos barcos como pudiesen trasladar a unos 6.000 soldados; mercancías, cañones, miles de caballos, mineros y sacerdotes por lo menos. Pensemos en la dificultad de todo esto. La salida de la ofensiva flota se hizo por Southampton y la travesía del canal de la Mancha duraría tres días, pero quizá otros dos para el desembarco de tanto personal, mercancías y animales. En Francia las cosas no estaban bien, en una especie de guerra civil entre los partidarios de los Borgoñones y los partidarios de los Armagnacs; en realidad dos banderías entre las que medió un rey de Navarra, entonces todavía no decidida a inclinarse del lado francés o del castellano-aragonés. 

Paisaje de Agincourt
Las monarquías, hasta el siglo XIX, no eran nacionales: los reyes se apoyaban en sus familias o en sus pueblos según los intereses dinásticos que tuviesen. A veces un aspirante a la corona se enfrentaba a su padre o a su hermano formando una bandería nobiliaria (en la que se veían involucrados campesinos y otros guerreros) y en otras ocasiones la víctima era el pueblo bajo, que aspiraba a librase de un tirano arropado por su familia para repartirse el botín.

El primer objetivo inglés fue la villa amurallada de Harfleur, cerca de la desembocadura pantanosa del Sena. Allí se apostaron las catapultas, los cañones y la pólvora. Las grandes piedras para ser lanzadas contra las murallas de Harfleur se embadurnaban de brea a la que se prendía fuego para que el estrago fuese mayor, pero los cañones eran pocos y su alcance no llegaba a un kilómetro. A los treinta y seis días la villa francesa no tuvo más remedio que rendirse, quedando allí un destacamento inglés. Los mineros ingleses había cavado fosos bajo las murallas y habían conseguido debilitar sus cimientos, pero la disentaría se cebó en la tropa inglesa por los insalubres pantanos que rodeaban a la villa, muriendo quizá un 20 por ciento de aquella soldadesca.

Ahora el objetivo es Calais, pero al intentar atravesar el ejército inglés el río Somme se encuentra, al otro lado, con un poderoso ejército francés, mucho más numeroso, que algunos historiadores, basándose en las fuentes, cifran en 30.000 soldados. Al frente no se encontraba el rey Carlos VI, pero sí importantes generales, mientras que el inglés Enrique V dirigía a sus mesnadas. Curiosa forma de concebir la función real: el monarca era, frecuentemente, un soldado y no importaba desestabilizar la institución si el rey moría en un hecho de armas. El recorrido inglés se hizo por la costa, llegando hasta Blanchetaque, escenario de otra batalla a mediados del siglo XIV. Pero no queda otro remedio que seguir el valle del Somme hacia el interior, en lo que el rey inglés tuvo el apoyo y bendiciones de la Iglesia, que no tenía en estos lances nada de católica, y sí mucho de nacional si es que se puede decir que la Iglesia apoyaba a la nación; más bien a su estatus y a su rey, con el que formaba un tandem muy sólido. El ejército inglés, muy mermado, pasa por Amiens, Boves y Nesle y luego pasa el río por el vado de Betencourt, mientras que el ejército francés destruye los cultivos a su paso para evitar el aprovisionamiento inglés. 

De nada vale el parlamento de Athies, donde el inglés se niega a llegar a un acuerdo con los franceses. A cambio, los soldados ingleses se confiesan ante los curas para afrontar la próxima batalla. En la localidad de Agincourt, cerca de Calais, en una planicie rodeada de una zona boscosa, se producirá el enfrentamiento. Era el 25 de octubre de 1415, en un campo labrado y tras un rechazo, ahora de los franceses, para llegar a un acuerdo propuesto por los generales enemigos. Hachas, lanzas, palos, estacas, espadas y arqueros, éstos sobre todo ingleses enfrentaron a los desiguales ejércitos. La victoria sería para los invasores, si es que se puede llamar así a quienes se reconocen dueños de la mitad de Francia. En medio de la batalla, y tras ella, hubo de todo: códigos de caballería que se pusieron en práctica y masacres de prisioneros que, en el caso inglés, demostraron una curledad extraordinaria. Un nuevo destacamento inglés en Calais y embarque de las diezmadas tropas hacia la isla. Normandía estará en poder inglés durante dos décadas más, pero en 1422 muere Enrique V, un joven realmente osado y pendenciero, quizá con pocas dotes para gobernar pero sí para guerrear, sin pararse a pensar que la vida es corta (y más en su época). Pero entonces lo importante era la gloria militar, el prestigio de la dinastía, el poder del rey sobre sus nobles, y esto solo se podía conseguir con victorias militares.

La victoria inglesa en Agincourt sirvió, sí, para el reconocimiento en Inglaterra de EnriqueV y sus arqueros, capaces de vencer aun ejército mucho más numeroso. Sirvió para producir destrucción, ruina y muertes a cientos, pero no sirivió para que Inglaterra se hiciese con Francia, que desde mediados del siglo XV se encaminaba a construir su estado moderno.




viernes, 10 de febrero de 2012

La legión perdida

Bactria, en el alto Amu Daria

A mediados del siglo I antes de Cristo ya hacía tiempo que Roma se encontraba emponzoñada en guerras sin fin entre unos generales y otros, entre unas y otras familias ricas. Adinerado fue, en essa época, Marco Licinio Craso, que tas colaborar con Sila, luchar contra los esclavos al frente de los cuales estaba Espartaco, apoyar financieramente a César, formar triunvirato con él y con Pompeyo, ocupar el consulado en el año 70 a. de C. y gobernar Siria, se enfrentó a un conjunto de pueblos partos siendo estrepitosamente vencido y muerto. 

Una muestra más de que la política romana en el siglo I a. de C. no tenía sentido ideologicamente hablando: alguien que había luchado con Sila y que formaría gobierno con Pompeyo no tendría sentido que financiase a César y colaborase con él en el primer triunvirato. Pero de lo que se trataba en aquel tiempo (y en otros; y no solo en la historia romana) era medrar aprovechando cada circunstancia sin importar la moral o los medios.

Carrhae, actual Harrán en Turquía, era en el sigo I a. de C. una ciudad armenia, en el alto Éufrates, sobre una meseta antes de comenzar los macizos del norte y las llanuras aluviales del sur. En realidad estaba en la misma frontera entre el imperio parto, formado hacía menos de un siglo, y el imperio romano. Allí fue con unos 5.000 hombres y toda la impedimenta, el ricachón Craso, pretendiendo alcanzar más gloria si vencía a aquellos partos que se habían hecho con las tierras de los seleúcidas y antes de los aqueménidas. Era oriente: para Roma, una tierra apetecible por la historia que le había precedido en mucho tiempo a la misma Roma. El carácter pendenciero de la familia de Craso había llevado a su padre y a otros a la muerte, como así mismo ocurriría con su propio hijo, lo que le haría perder toda esperanza.

Entre los años 55 y 54 a. de C. se produjo en el imperio parto (que llegaría a extenderese desde Bactria hasta Mesopotamia y desde el Caspio hasta el Índico) un cambio a la cabeza del estado: como en otras ocasiones, por medio de traiciones y crímenes. Los dos hijos se confabulan para matar al padre; de ello había emergido como rey Mitrídates III, que a su vez sería asesinado por su hermano Orodes II; éste, vencedor de Craso por medio de un ejército parto. Empezaba el calor fuerte en la reigón de Carrhae; era el mes de junio y los cinco mil hombres y varios cientos de adivinos, comerciantes y auxiliares de Craso se acercaban al lugar de la batalla. Plutarco y Plinio nos han dejado referencias inapreciables de aquellos hechos y de las circunstancias y caracteres de los personajes.

Busto de Marco Licinio Craso
La derrota romana fue total; los atemorizados soldados pidieron a Craso que parlamentara con las autoridades partas, lo que así hizo, pero sin resultado, pues resultaría muerto con burla, mientras unos veinte mil legionarios perecían en el campo de batalla y otros diez mil habían sido hechos prisioneros. Sobre éstos investigó a mediados del siglo XX Hasenplug Dubs, llamando "legión perdida" a a quella sobre la que ya nada se supo tras su aprisionamiento. Una ciudad que durante la larga historia China se había considerado por los habitantes de éste páis como poblada por romanos, Li Jien, en el oeste, fue la clave para la teoría del historiador y arqueólogo citado. Por la depresión de Bactria, entre el Pamir y el Hindu Kush, discurre el río Amu Daria (antiguo Oxus), por cuyo valle pudieron haber huído los romanos que pudiesen de entre los prisioneros de los partos. Asentados en lo que hoy es el extremo oeste de China, en la ciudad de Li Jien se centran las investigaciones en la actualidad.

Una epopeya, una osadía, una monstruosidad: la de romanos y partos, que como agentes ciegos del destino se enfrentaron en aquella lejana Carrhae para "proporcionar" la aventura insólita de unos errantes legionarios romanos, veinidos a menos, que lucharían sin cuento por su supervivencia.

lunes, 6 de febrero de 2012

¿Que "pax romana"?

Una copia de la Res Gestae

Algunas construcciones historiográficas tienen que hacer reir o llorar. Es cierto que el propio Augusto contribuyó a la imagen idílica de que durante su reinado se consiguió una paz no conocida hasta entonces con su Ges Gestae, pero nada más lejos de la realidad. Es cierto que el concepto de "pax romana" se entiende desde que se somete a los pueblos cántabros en el norte de Hispania, pero esto no es, como muy pronto, hasta el 19 antes de Cristo. El interior del imperio estaba "pacificado", pero los romanos, los esclavos, los siervos, los legionarios, los generales, los políticos y senadores, los avitualladores, etc. no vivieron en paz. 

En primer lugar están las luchas contra los germanos, que no eran un solo pueblo, sino un conjunto de ellos, y fue todavía en época de Augusto cuando se produjo el desastre de Varo contra los queruscos. Además también tuvo Roma que lidiar con los partos, que la humillaron en más de una ocasión, e igualmente contra los dacios, que no caerían en poder de Roma hasta la época de Trajano. En Nórico (al norte de Iliria, entre Austria y Bavieera) y Recia (o Retia, al oeste de Nórico y en torno al lago Constanza), en Panonia y Judea, en Iliria y en Siria, incluso en Galacia (la actual Turquía) tuvo Roma problemas, batallas, muertes, derrotas y victorias. ¿Que "pax romana"?

Druso terminó muriendo en Germania después de pocos resultados y tras una estúpida caída de su caballo; el Rin y el Danubio fueron preservados de las incursiones de pueblos extranjeros a duras penas; hubo enfrentamientos entre ejércitos romanos en Dalmacia, todo ello reinado Augusto.

Con Calígula se emprendió una guerra en Mauritania y otra en Britannia (sin resultados esta última). Hubo que esperar al reinado de Claudio para la conquista de Britannia; pero en esta época también Roma tuvo que librar batallas en Nórico, Tracia, Panfilia (en la costa sur de Anatolia), Mauritania, Judea y Licia (al oeste de Panfilia). En época de Nerón, por fin, los partos vuelven a poner en jaque a las legiones romanas; en Britannia estas han de sofocar revueltas de los pueblos indígenas; de igual manera que se registró una revuelta judía y otra en la Galia Lugdunensis. La Res Gestae constituye una excelente muestra de propaganda y una buena fuente histórica que ha de someterse a crítica si se quiere que sea útil. Solo repasando los reinados de la dinastía Julio-Claudia vemos que de "pax romana" nada; que tal frase es una construcción que nos hemos ido tragando sin más, y que debiera desterrarse de los libros de historia. No puede haber paz si hay fuerza; puede haber sometimiento y ello es una constante en la historia. 

Las glorias de Roma tendrán que vernir por su ingeniería, por su derecho, por su arte, por su literatura, pero por ninguna "pax" que no existió nunca.

domingo, 5 de febrero de 2012

Myos Hormos


En el siglo III antes de Cristo uno de los faraones Ptolomeos debió de mandar construir un puerto en la costa nordeste de África del mar Rojo. De todas formas no es segura su situación, pues las fuentes antiguas se contradicen y la arqueología todavía no ha dado todos los resultados esperables. 

El Periplo por la Mar Eritrea, que discurría por el mar Rojo y el océano Índico hasta el oeste de la península Indostánica, tuvo gran interés, sobre todo comercial. Debe tenerse en cuenta que la navegación se encontraba ya muy desarrollada por obra de fenicios, griegos, cartagineses y romanos. Estos últimos siguieron la ruta eritrea aunque en la época, como es sabido, no existiese el canal de Súez, para luego bordar la costa este de África hasta Rahta, en la cosa africana, casi en la misma latitud que el norte de Madagascar. Algunos puntos importantes eran Berenice y Adulis. La primera fue una ciudad fundada en el siglo III a. de C. por Ptolomeo II, separada del Nilo por alturas montañosas. Adulis fue citada por Plinio como centro para el comercio del marfil. De todas formas, cuando las rutas del mar Eritreo (Rojo y océano Índico) fueron frecuentes es a partir del siglo I a. de C., costeándose el oeste de India: desde Scythia, al este de Gedrosia, hasta la punta sur de India, para bordear esta costa al norte de Ceylán y seguir por la costa este hasta la desembocadura del Ganges. 

An noroeste de India, desde Scythia, seguía una ruta terrestre, en dirección norte, que atravesaba las altas mesetas hasta Bactria, para luego seguir en dirección este hasta los confines orientales de China (la ruta de la seda en su mitad oriental. 

Strabaon, en su Geografía señala que "veinte barcos navegaban desde Myos Hormos a la India", mientras que en época ptolemaica pocos se aventuraban a hacer dicho viaje. Myos Hormos se asocia hoy con Quesir el-Quadim, tras las excavaciones llevadas a cabo por arqueólogos de la Universidad de Southampton. Terminó cayendo en poder de Roma.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Tracios avasallados


Los primeros, cuando terminaba el siglo VI a. de C., fueron los perintios, que se resistieron a someterse al rey Darío, los cuales a su vez habían tenido que soportar las intromisiones de los peones, otro pueblo tracio, según nos cuenta Heródoto. Los perintios habitaban en el Quersoneso de los Dardanelos, mientras que los peones vivían en torno a la actual Tesalónica. 

Estos dos pueblos tracios se desafiaron "de hombre con hombre, de caballo con caballo, y de perro con perro". Heródoto nos habla de estos y otros pueblos tracios como de "la nación más grande y numerosa de cuantas hay en el orbe, excepto solamente la de los Indios", lo que sin duda no era cierto. Habla de ellos como de tribus que tienen costumbres iguales o muy parecidas, "salvo los Getas, los Trausos y los que moran más allá de los Crestoneos" (al norte de la península Calcídica). Cuenta de ellos que tenían algunas costumbres singulares: cuando nacía un niño o una niña, empezaban todos a dar grandes lamentos porque preveían las penalidades que la vida les tenía preparadas; pero al morir alguien, se alegraban todos, pues la vida de penalidades había terminado, y le daban sepultura. "Los pueblos situaados más arriba [más al norte] de los Crestoneos -dice Heródoto- cuando muere un marido, sus mujeres, que son muchas para cada uno, entran en gran contienda", queriendo cada una demostrar que era la más querida por el difunto. La que resulta victoriosa es aplaudida por todos, pero acto seguido se la degüella y es enterrada junto al marido mientras las demás lo lamentan. 

Los tracios vendían a sus hijos a quienes los quisiesen comprar, y permiten que goce de sus mujeres cualquiera a quienes ellos quieran complacer, a pesar de que eran muy celosos y las habían comprado caras a sus familias. Estar marcados era, entre los tracios, una señal de prestigio, mientras que los no marcados era señal de vileza. "La mayor honra la ponen en vivir sin fatiga ni trabajo alguno, siendo de la mayor infamia el oficio de labrador: lo que más se estima es el vivir de la presa, ya sea habida en guerra o bien, en latrocinio". 

De la región al norte del Danubio no debía saber gran cosa Heródoto, pues dice que era "muy vasta y despoblada... según parece, aquella región... al decir de los Tracios que del otro lado del Danubio no puede penetrarse tierra adentro [habla desde quien está en el mar Negro] por estar el país hirviendo de abejas", pero añade que no le parece cierto, pues estos animales no son de climas fríos.

Algunos griegos estaban en contacto con el rey persa Darío I, pues Histieo de Mileto y Coes de Mitilene se llegaron a entrevistar con él para recibir de él tierras. Al segundo le concedió el lugar de los edonos, llamado Mircirio, donde fundó una colonia. A Megabazo, general persa que se econtraba en Tracia, le ordenó que sacase a los peones de su tierra, de lo que estos fueron avisados. Esperando que los persas atacasen desde el mar se apostaron todos los peones varones en la costa, dejando las ciudades vacías, con solo las mujeres y los niños. Pero Megabazo decidió atacar por el norte y se hizo dueño de las ciudades sin resistencia. Sabido esto, los peones varones no tuvieron más remedio que entregarse. Solo los que moraban cerca del monte Pangeo, los doberes, los agrianes y los odomantos, quedaron libres del dominio persa, siendo este el comienzo de la dominación persa de Tracia.

domingo, 29 de enero de 2012

El "querido de la Hélade"


El valle de Tempe está al este de Tesalia, muy encajado en ocasiones y al norte de Lárisa. Por el valle discurre el río Peneo, quedando al norte el monte Olimpo y al sur el monte Osa. Hay un gran contraste: el primero puede estar nevado, pero es menos común en el segundo, totalmente deforestado y afectado por una clara influencia mediterránea. A orillas del Peneo está Gonnos, antigua ciudad que ya cita Homero en la Ilíada. A poco de entrar en el siglo II a. de C. se produjo una feroz batalla entre el ejército romano y sus aliadas, algunas ciudades griegas, contra el macedonio Filipo V, llamado el "querido de la Hélade". Por lo que se ve no era igualmente querido por todos, y si hubiese vivido siglo y medio antes se hubiese encontrado con la oposición tenaz del orador Demóstenes.

Poco después del encajamiento del río en el valle de Tempe, aquel desemboca en el Egeo. El antigónida se enfrentó con su ejército en Cinoscéfalos, no lejos de los parajes de que hablo aquí, en el año 197 a. de C. y al serle adversa la batalla, tuvo que huir a Tempe, pasando primero por Gonnos. Algunos historiadores han registrado que esta batalla marcó el fin de la hegemonía macedónica en Grecia, aunque todavía faltaría la toma de Corinto por las legiones romanas, a mediados del siglo II a. de C., para que la Hélade se pueda ir convirtiendo en una provincia romana.

Filipo había combatido con éxito a los dardanios (para los macedonios, bárbaros) que tenían una monarquía asentada más o menos desde el siglo IV a. de C. Nunca quedaron sometidos del todo al imperio macedonio de Filipo, pero sí serían integrados en el romano a finales del I a. de C. Ocupaban un territorio superior a la actual Kosovo y se puede decir que tuvieron una organización política superior a la de otros pueblos no helenizados.