jueves, 19 de julio de 2018

Un palacio en Montepulciano



Montepulciano es una población estirada sobre la ladera de una colina. Una larguísima calle conduce, por dos de sus lados, a la Plaza Grande, donde se encuentra el Palacio Nobili Tarugi, obra de mediados del siglo XVI cuyo diseñador fue Tommaso di Pietro Boscoli, alumno de Antonio de Sangallo el Viejo. Boscoli fue, además de arquitecto, escultor, lo que era normal en el Renacimiento, y trabajó con Andrea Ferrucci cuando joven, más tarde con Miguel Ángel.

Como tantos otros edificios, se construyó sustituyendo uno gótico frente a la ahora catedral. El edificio actual es de piedra de travertino y la planta baja era una logia. El propietario fue Vicenzo de Nobili, casado con la hermana del papa Julio III, Ludovica del Monte. Cuando otra familia, los Tarugi, se hizo dueña del palacio a principios del siglo XVIII, se le empezó a conocer con el nombre de Nobili Tarugi.

Ha sufrido transformaciones, por ejemplo, en la planta baja se ven las arcadas de la derecha cerradas y abiertas unas ventanas adinteladas con rejas. Igualmente adinteladas con las del primer piso, rematadas por frontones curvos. El segundo piso también ha sufrido modificaciones en su fachada izquierda (según el espectador) pero se conserva toda la balaustrada tan propia del renacimiento italiano, sobre todo en el siglo XVI, aunque dicha balaustrada no está exenta del muro.

Las columnas adosadas corren desde la planta baja, sobre gruesos pilares, hasta la parte inferior de la balaustrada, rematadas en capiteles jónicos. En el segundo piso son pilastras las que corren entre los vanos, también sobre pilares. En conjunto se observa una intención descendente: mayor grosor y amplitud de los vanos en la planta baja y menor a medida que se asciende, pero en comparación con los palacios italianos más conocidos (Medici-Ricardi, Pitti, Rucellai…) esta fachada es más tosca, sobre todo por el efecto que causan las gruesas columnas, además de que el edificio es más pequeño que los citados.

Como otros palacios italianos fue concebido para ennoblecer una plaza o calle, lo que luego sería preocupación fundamental del barroco. No desmerece Montepulciano en cuanto a edificios notables por su arquitectura, tanto civil como religiosa, así como por el típico urbanismo de las poblaciones pequeñas de la Italia central. Montepulciano pertenece a la provincia de Siena, al sur de la Toscana, y no está lejos del lago Trasimeno. La población está flanqueada por alturas al este y oeste, mientras que un valle corre de norte a sur.

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