miércoles, 11 de septiembre de 2013

París por Pisarro


La isla caribeña de Saint Thomas fue colonizada por daneses y luego pasó a la soberanía de Estados Unidos. Los primitivos habitantes vivían en cuevas (cibonei) y los arawaks y los caribes habitaron la isla posteriormente. Allí nació en 1830 Camille Pisarro, quizá por ser hijo de judío y de dominicana. Su obra se reparte entre paisajes, particularmente los de Louveciennes, en Pontoise, algunos otros representando el invierno en el campo, personas en medio de la naturaleza y gráficos, pero también diversas visiones de París, con sus calles tumultuosas, elegantes, los edificios de la burguesía, los carruajes desplazándose...

En la fotografía de abajo se ve su "Bulevar Montmartre en una mañana nublada", pintado en 1897, por lo tanto al final de su vida, pues moriría en 1903. Se trata de un óleo sobre lienzo de 73 por 92 cm. y se encuentra en la Galería Nacional de Victoria, en Melbourne.  En la fotografía de arriba su "Calle Saint-Honoré, efecto de lluvia", pintado también en 1897. Es un óleo sobre lienzo de 81 por 65 cm. y se encuentra en el Museo Thyssen de Madrid.


La perspectiva es plenamente impresionista, reduciendo las figuras muy acusadamente a medida que se alejan del espectador. También el afán por captar los diversos efectos atmosféricos: las nubes y la lluvia en estos dos casos, contrastando con la vistosidad colorística de muchos de sus paisajes rurales y mucho más con la obra de Renoir. Su influencia en Cezanne se ve en varias obras, pero sobre todo en alguno de sus autorretratos si lo comparamos con el que Pisarro hizo de sí mismo. 

Pintó en Louveciennes, cerca de la ciudad de Pontoise, en la cuenca de París, como otros impresionistas (Monet, Sisley, Renoir...). El lugar reunía las condiciones para captar el paisaje y la atmósfera que deseaban estos pintores, o quizá les llevó a esta pequeña población el hecho de que allí hubiesen vivivo el compositor Camille Saint-Saëns y varios científicos.

martes, 10 de septiembre de 2013

Los marinos franceses se rebelan

Buque francés de la época
El fin de la primera guerra mundial, como se sabe, no significó el fin de las hostilidades entre los más importntes países contendientes, ni siquiera después de firmados los tratados de paz, uno de ellos el de Versalles. Cuando la Sociedad de Naciones nacía con un espíritu nuevo contra la diplomacia secreta, la carrera armamentística, etc. la Rusia de los soviets se enfrentaba en una guerra con Polonia entre 1919 y 1921. En esto el nuevo estado que pronto se llamaría Unión Soviética no se distinguió de la política de los zares. La guerra civil rusa tras la revolución de 1917 llevó al mar Negro, a los países bálticos, a Ucrania, a Siberia y al extremo oriente la intervención armada de Gran Bretaña, Japón, Francia y otros estados, así como la participación en conflictos armados de serbios, italianos, griegos, rumanos y polacos, entre otros. 

La firma del tratado de paz entre los bolcheviques triunfantes en el imperio ruso y Alemania (Brets-Litovsk) no fue visto con buenos ojos por los gobiernos británico y francés, pues dejaba las manos libres a los soviéticos para extender su revolución en el este de Europa. Sin embargo la firma de dicho tratado puso bajo control alemán muchos territorios del antiguo imperio ruso; otra cosa será cuando Alemania sea darrotada en la guerra el mismo año 1918. Las autoridades británicas y francesas pidieron a Alemania que esta no retirase sus ejércitos de Ucrania, pero lo cierto es que el país estaba exhausto y más los soldados, por lo que al ejército rojo, recientemente creado, no le fue difícil recuperar amplios territorios de Ucrania. Se produjo entonces entre los dos países occidentales un acuerdo militar contra los soviets consistente, en primer lugar, en un bloqueo económico alentado sobre todo por la Francia de Clemenceau. Por su parte, Japón y Estados Unidos fueron partidarios de una acción menos drástica.

Los gobiernos francés y británico reactivaron al ejército zarista financiándolo y con armas: en Siberia se reclutaron varias decenas de miles de prisioneros y desertores y se puso al frente de ellos al almirante Koltchak. En Estonia el ejército blanco se reorganizó con el general Yudenitch, lo que posibilitó una ofensiva hasta los barrios exteriores de San Petersburgo; por su parte Japón ocupó Vladivostok y, a la contra, Ucrania fue desalojada de soldados alemanes por el ejército rojo. 

La flota francesa intervino en Sebastopol, a orillas del mar Negro, e igualmente en Odessa, Kherson y Nikolaiev en alianza con el ejército blanco de Denikin, que actuaba en Ucrania. Este es el contexto en el que se produce una continuada revuelta de las tripulaciones francesas en el mar Negro, cansados los soldados de tanta guerra, alejamiento de sus familias, sufrimiento y padecimientos. Hubo también un componente ideológico, pues parte de la marinería, trabajada por los socialistas y por los primeros comunistas, vio con buenos ojos el triunfo de la revolución soviética: ¿por que luchar, entonces, contra ellos? La revuleta ha sido narrada por André Marty (1), protagonista de los hechos y marino francés en la época, miembro del Partido Comunista de su país más tarde. 

El gobierno francés quizá tropezó con un problema constitucional, consistente en que debía ser el Parlamento quien ordenase seguir con las hostilidades. Como la minoría socialista se oponía -y quizá otros diputados- esto dio alas a los marinos y soldados de infantería que se opusieron a seguir la guerra en el mar Negro y en Ucrania. En varios buques de guerra franceses se oyeron voces alusivas al 17º regimiento de infantería que en 1907 se había negado a disparar contra unos manifestantes. La chispa que encendió la revuelta comenzó a mediados de febrero de 1919, cuando un batallón de infantería se negó a internarse en Tiraspol; luego las compañías de Kherson llegaron a fraternizar con los soviets. Así las cosas fue desarmado un regimiento de infantería francés y enviado a Francia. A principios de marzo otro regimiento de infantería se negó a atacar Kherson y se le dio destino en Odessa. La propaganda comunista en el mar Negro había dado comienzo.

Hubo amotinamientos en el torpedero Protêt, del que era oficial el citado André Marty, contrario a la guerra. Se propuso arrestar a los oficiales y regresar a Francia con todos los buques pero fue detenido a mediados de abril después de la delación de algunos de sus colaboradores, mientras que al lado de Marty estaban los marinos socialistas del acorazado France, quizá el motor de la revuelta según el propio Marty. Con la disculpa de tener constituido un coro se repartían libros y propaganda para preparar las operaciones de amotinamiento. El mismo día en que fue detenido Marty la marinería se opuso a disparar a los soviéticos mientras entonaba la Internacional. En estos actos se destacaron los soldados Vuillemin, Notta y Doublier, que insistieron en retornar a Francia.

Siguieron en este empeño las tripulaciones del acorazado Jean Bart y del Justice, mientras se hizaron banderas rojas en varias ocasiones: era evidente que no se trataba solo de resistirse a luchar, sino que había una motivación ideológica, por lo menos entre los organizadores de la rebelión. La represión contra los insurrectos llevó a una matanza en Sebastopol aunque los navíos franceses siguieron en manos de las tripulaciones, que decidieron el retorno a Francia. Entonces se extendió el amotinamiento al acorazado Diderot, en Beirut, y al torpedero Touareg, en el mar Negro... 

Desde el punto de vista de la obediencia que los soldados deben a sus jefes, premisa básica de todo ejército, los protagonistas de esta rebelión traicionaron a Francia, pero si tenemos en cuenta los presupuestos políticos e ideológicos del gobierno francés (combatir la expansión del comunismo en Ucrania) lo que en el momento tenía más interés para las clases privilegiadas que para la masa de la población, la rebelión tiene una razón de ser, una lección de la historia.
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(1) Apodado durante la guerra civil española "el carnicero de Albacete".

lunes, 9 de septiembre de 2013

El arte corintio en Roma

Anio Severo fue amigo de Plinio el joven y a él dirige una de sus cartas este último, en la que se puede colegir el aprecio que se tenía en la Roma de los siglos I y II de nuestra era por el arte griego, más concretamente el de Corinto. Ciudad portuaria de importancia desde siempre, fue una de las referencias más importantes en el imaginario romano. Plinio se expresa de la siguiente manera en su carta a Anio Severo: 

Gracias a una herencia que me ha tocado he comprado hace poco una estatua corintia, ciertamente pequeña, pero graciosa y expresiva por lo que sé yo, que, si en cualquier materia tengo un conocimiento limitado, en ésta, en verdad, mucho más: sin embargo, incluso yo sé apreciar esta estatua. Pues está desnuda y no oculta sus tachas, si hay alguna, ni muestra poco sus méritos. Representa a un anciano erguido; huesos, músculos, nervios, venas y también las arrugas se presentan como los de una persona viva; los cabellos ralos y lacios; la frente, ancha; el rostro, arrugado; el cuello, delgado; los brazos están caídos; sus pechos son flácidos y el vientre está encogido. También por la espalda se intuye la misma edad en la medida en que se puede por la espalda. El propio bronce, en tanto acredita un color auténtico, es antiguo y vetusto; en definitiva, todas sus partes son de tal realismo que pueden centrar en ella la mirada de los maestros y agradar la de los aficionados. Esto me decidió a comprarla a pesar de mi bisoñez. Pero la he comprado no para tenerla en casa (pues no tengo todavía en mi casa ningún adorno corintio), sino para colocarla en nuestra patria en algún sitio insigne y, preferentemente, en el templo de Júpiter; pues me parece un presente digno del templo, digno de este dios. Por tanto tú, como acostumbras en todas las cosas que te encomiendo, encárgate de esta labor y ordena ya ahora construirle un pedestal, del mármol que quieras, que contenga mi nombre y mis cargos si crees que también éstos deben ser añadidos. Yo, tan pronto como encuentre a alguien a quien no le sea embarazoso, te enviaré esta estatua o yo mismo la llevaré conmigo, cosa que tú prefieres. Pues me dispongo, si lo permite, sin embargo, el desempeño de mi deber, a hacerte una visita. Te alegras de que te diga que voy a ir a verte, pero fruncirás el ceño cuando añada que "para pocos días": pues no me dejan estar ausente durante mucho tiempo los mismos motivos que no me permiten todavía alejarme de aquí. Adiós. 

No debía ser barata una estatua griega, máxime si era antigua, pues Plinio, que era rico, tuvo que valerse de una herencia para poder adquirirla, o quizá se inclinó a ello gracias a la herencia. En el siglo I se había puesto de moda la representación realista de la ancianidad, aunque la mayor parte de las veces los escultores se inclinasen por mujeres viejas. En la época Grecia era ya una provincia romana y el período que los historiadores llaman helenístico tocaba a su fin, pero el material preferido para la escultura seguía siendo el bronce, como en las épocas arcaica y clásica.
 
El hecho de que Plinio pensase darle el destino a la estatua de que se exhibiese en algún lugar público, habla también del valor que se daba a este tipo de obras griegas, además de su vanidad, pues sugiere que se ponga su nombre en el pedestal y supone que el amigo lamentará que la visita que le anuncia sea "para pocos días".

Julián Besteiro contra Hjalmar Branting

Hjalmar Branting
El impacto de la revolución rusa en toda Europa fue enorme, poniendo en guardia a las burguesías respectivas y dividiendo al movimiento obrero. En una de las conferencias celebradas por la Internacional Socialista, la de Berna en 1919, el delegado del Partido Socialista Obrero Español, Julián Besteiro, se mostró contrario a la resolución mayoritaria, propuesta por Hjalmar Branting, que rechazaba los métodos empleados por los bolcheviques para llevar a cabo la revolución de 1917. En 1919 Rusia estaba en plena guerra civil, en la que lucharon cuatro ejércitos: el partidario de la revolución (rojo), el de los mencheviques, zaristas y potencias occidentales (blanco), el de los anarquistas ucranianos (negro) y el ejército verde de los nacionalistas.

También en 1919 Branting se encontraba en la cúspide de su relevancia política: había sido ministro de Hacienda del gobierno sueco y en 1920 sería jefe de dicho gobierno, propiciando que su país entrase en la Sociedad de Naciones. Astrónomo, fue uno de los más importantes representantes del socialismo sueco desde 1889. El profesor de Filosofía Julián Besteiro venía de participar en la huelga general de 1917 siendo uno de sus organizadores, lo que le llevaría a ser condenado a cadena perpetua por un tribunal militar, pero en las elecciones de 1918 fue elegido diputado y liberado.

En el seno del socialismo español, como en otros países europeos, se produjo la viva discusión de si abandonar la Internacional Socialista (II) e ingresar en la recientemente creada III Internacional con sede en Moscú (1919). Avilés Farré señala que, con este motivo, la agrupación socialista madrileña pidió un referéndum en el que los militantes socialistas pudieran pronunciarse por la integración en la Internacional comunista. Frente a ello -sigue diciendo Avilés Farré- la dirección del PSOE, encabezada por Pablo Iglesias, inició una táctica dilatoria que mantendría durante dos años, con el objetivo de evitar una escisión en dicho partido, pues entre los militantes de base había una fuerte corriente de opinión favorable a la III Internacional: a España solo llegaban los ecos de una revolución obrera triunfante, no las primeras medidas sectarias de los bolcheviques. 

Por aquellos años el socialista alemán Kautsky se separó de los métodos de Rosa Luxemburgo y, tras abandonar el SPD, volvió a él en 1922. Supo ver que el socialismo solo tenía sentido dentro del respeto a la democracia formal, a la libertad de expresión, de los derechos individuales, del sufragio, pero en España sus ideas no fueron tenidas en cuenta ante la euforia que representó el triunfo de la revolución soviética. En un congreso celebrado en 1919 el PSOE decidió permanecer en la II Internacional, pero propuso la fusión con la III. La escisión, tras muchos debates y varios congresos no se evitó: los socialistas españoles partidarios de la III Internacional entraron en contacto con Mijail Borodin, un bielorruso que colaboró con los republicanos chinos que se habían hecho con el poder desde 1911.

No hubo mucha coherencia entre algunos de los que pretendieron escindirse del PSOE, siendo el caso más sonado el de Mariano García Cortés, pues pasándose al Partido Comunista español recientemente creado, luego se adhirió al liberalismo del conde de Romanones. Ya en 1920 Ramón Merino, entonces secretario de las Juventudes Socialistas, se pasó con armas y bagajes al Partido Comunista de España (poco después lo abandonaría para militar en el sindicalismo amarillo). En el Partido Socialista, por último, triunfaron las tesis que había defendido en 1919 Branting, y no las de Julián Besteiro, que sin embargo siempre colaboró con Pablo Iglesias para que el partido no se escindiese.

El otro holocausto

Yezhov y Stalin
Según la Real Academia Española de la Lengua holocausto es una gran matanza de seres humanos. Siendo esto así también se dio en la Unión Soviética un holocausto durante los años treinta del siglo pasado. Autores como Oleg V. Naumon señalan que la poblacion encarcelada en la Unión Soviética, al dar comienzo el año 1939, era de más de dos millones de personas, la mayoría por causas políticas. Según ha investigado Hermida Revillas, que ha consultado los archivos del Comisariado Popular de Asuntos Interiores (NKVD), los fusilados entre 1937 y 1938 fueron 681.692 y si se tiene en cuenta el período 1930-1953 la cifra es de 786.098 personas, por lo tanto el bienio 37-38 fue terrible. Si al más de un cuarto de millón de fusilados que he citado, se suman los muertos en los campos de trabajo llegaríamos a 1,5 millones de asesinados. El mismo autor, citando a Viktor Zemskov, señala que la cifra podría haber alcanzado los 2,5 millones de asesinados. 

Las purgas de Stalin afectaron sobre todo a bolcheviques, incluso a muchos de los que habían participado en la revolución de 1917, a estrechos colaboradores suyos, a personas que, habiendo cumplido una misión criminal, luego fueron víctimas de sus sucesores al frente de los cargos que aquellos habían tenido, como es el caso de Yezhov, al frente de la NKVD que, al ser sustituido por Beria, fue mandado ejecuttar por este. Además de bolcheviques fueron asesinados refugiados comunistas procedentes de otros países, finlandeses, kulaks o campesinos ricos, militares, mediante juicios farsa que luego se ha podido demostrar constituyeron arbitrariedades de la más variada crueldad. Stalin llegó a entregar a la Gestapo alemana a refugiados de los que no se fiaba.

Algunas personas que consiguieron sobrevivir, como es el caso de Margarette Buber-Neuman, estuvieron en el gulag soviético y en campos de concentración nazis. La esposa de Bujarin, asesinado también, fue internada en un campo de trabajo y luego pudo escribir unas memorias reveladoras, igual que las de la citada Margarette. Y es que los familiares de los asesinados no se libraron de las vigilancias, persecuciones, ejecuciones... Así pudo mantenerse Stalin en el poder hasta su muerte en 1953, pero este holocausto no fue reconocido en Rusia sino en la década de 1990 pasada, e incluso muchos intelectuales de izquierda occidentales no lo reconocieron por diversas razones; otros sí y dirigentes comunistas europeos, por lo que comenzó un lento apartamiento de Moscú en la época de Kruschev.

Premonitorio fue Lenin, que tampoco se quedó corto en crímenes, cuando en su "Carta al Congreso" señaló: Stalin es demasiado brutal, y este defecto plenamente soportable en las relaciones entre nosotros, comunistas, se hace intolerable en la función de secretario general. Por lo que propongo a los camaradas que reflexionen sobre la manera de desplazar a Stalin de este puesto y de nombrar en su lugar a un hombre que, en todos los aspectos, se distinga del camarada Stalin por su superioridad, es decir, que sea más paciente, más leal, más educado y más atento con los camaradas, menos caprichoso... 

Si a las víctimas de las dos guerras mundiales, que se cuentan por millones, les sumamos las de la guerra civil rusa de 1918 y contra Polonia, además del holocausto stalinista, los pueblos de la Unión Soviética han sufrido más que cualesquiera otros.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Más sobre Cova Eirós

Azagaya encontrada en Cova Eirós

Al sureste de la provincia de Lugo se encuentra el municipio de Triacastela, en el camino de Santiago, y en dicho municipio la Cova Eirós, que está siendo excavada y ha dado ya resultados sorprendentes: según Guillermo Caso de los Cobos se trata de las primeras muestras de arte rupestre paleolítico: ochenta y cuatro grabados y pinturas que representan bóvidos, équidos, cerdos y signos no figurativos, no todos de época prehistórica, lo que indica la larga secuencia de poblamiento de la cueva y su contorno. Las muestras de arte prehistórico, como es común en el arte paleolítico, se encuentran en las partes más interiores de la cueva, que cuenta con varias galerías. Las pinturas y grabados muestran un mismo patrón estilístico, lo que quiere decir que fueron realizadas en una misma época o imitadas en épocas distintas pero no muy distantes entre sí. 

Todavía como hipótesis se calcula que la antigüedad de estos restos se remontaría a 12.000 ó 10.000 años, es decir, al final del Paleolítico, pero otras se datan provisionalmente 20.000 años atrás; otras muy posteriores, en la Edad Media, otra muestra de la larga secuencia temporal del poblamiento de la cueva. Los animales representados tienen las cabezas alargadas, cuerpos desproporcionados y las patas estilizadas, de forma muy parecida al yacimiento Quinta do Fariseu, en el norte de Portugal (valle del Côa; ver arte-coa.pt/index.php?Language=pt&Page=Saberes&SubPage=OcupacaoHumana&Sitio=330). 

Los arqueólogos que están trabajando en Cova Eirós consideran que el origen del poblamiento podría estar en el Paleolítico Medio, pues se han encontrado materiales de unos 80.000 años de antigüedad, cuando el hombre neandertalensis estaba en plenitud, y de 32.000 años de antigüedad, cuando ya el sapiens se había hecho dueño de la situación. Los restos líticos son numerosísimos, así como restos de animales que habrían servido para consumo humano: ciervos, caballos, bóvidos y osos. 

También se han encontrado herramientas del tipo Levallois, es decir, muy toscas, de gran parecido al yacimiento francés del mismo nombre en el alto Sena. Incluso del período Auriñaciense, el más antiguo del Paleolítico Superior, se han encontrado restos de león, algo realmente extraordinario y que demuestra el distinto clima de la época con respecto al que tenemos desde el 10.000 antes de Cristo aproximadamente. 

Todos los trabajos y resultados hasta el momento se han publicado en un libro editado por Ramón Fábregas y Arturo Lombera, cuyo título es "Cova Eirós. Primeras evidencias de arte rupestre Paleolítico en el Noroeste Peninsular", con la colaboración de la Universidad de Santiago de Compostela. 

sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Por que ayudó Stalin a la II República española?

Alexander Orlov, agente soviético en España
Es muy interesante el trabajo de Ángel Viñas sobre los pormenores que llevaron a Stalin –muy pronto- a ayudar a la II República española. El autor habla de un telegrama que el presidente del Gobierno español, José Giral, dirigió al embajador soviético en París el 25 de julio de 1936. “Giral planteó la posibilidad de adquirir material de guerra de la URSS, pero ni especificó su volumen ni su composición”. También se dirigió a los gobiernos francés y al alemán, por contradictorio que parezca esto último. Por lo tanto no fueron peligrosos extremistas los que recurrieron a la URSS ante el golpe de estado, sino un republicano de izquierdas, cofundador con Azaña de Acción Republicana y luego miembro de Izquierda Republicana. El Ministro de la Guerra era Juan Hernández Saravia, un militar afecto a la República y, como se sabe, los socialistas apoyaban al Gobierno pero no formaban parte de él. 
 
La Unión Soviética, según el autor citado, mostró interés en los asuntos de España el 22 de julio de 1936, por lo tanto unos días antes del telegrama de Giral, y consistió en el suministro de combustible a la República a un precio reducido. Ángel Viñas sostiene que las razones de la colaboración (creciente) de la Unión Soviética con la República española fueron estratégicas e ideológicas. Entre las primeras está el hecho de que durante los años de la guerra civil en España se estaban produciendo las grandes persecuciones y purgas contra todo disidente, sobre todo troskistas, y en España los había, prueba de lo cual es el Partido Obrero de Unificación Marxista, recientemente fundado y que actuó muchas veces al lado de los anarquistas, sobre todo en Barcelona. La actitud del Partido Comunista de España y agentes soviéticos contra el POUM contribuyen a esa lucha entre los seguidores de Stalin y los troskistas. Obviamente, la actuación del Gobierno de Juan Negrín contra el POUM entró en la lógica de disciplinar a todos los que se reclamaban antifascistas. 
 
Las razones ideológicas para que Stalin ayudase a la República estarían en segundo plano, aunque lógicamente a la URSS no le interesaba un régimen afín a los nazis en España. De todas formas Ángel Viñas demuestra como Stalin no pretendía la sovietización de España, sino una República en manos de la burguesía de izquierdas, socialistas, etc., máxime teniendo en cuenta que la política de Frentes Populares ya había sido aceptada en Moscú para el resto de Europa y que el Partido Comunista de España contó con ministros desde el primer gobierno de Largo Caballero (1936). 
 
(Ver: http://www.cepc.gob.es/publicaciones/revistas/revistaselectronicas?IDR=9&IDN=645&IDA=26805)

martes, 27 de agosto de 2013

Enseñanza y socialismo

Ayuntamiento en el parque de Perraudière (Saint-Cyr-sur-Loire)
En 1924 moría en Saint-Cyr-sur-Loire Anatole France, uno de los pensadores socialistas más importantes de Francia entre los siglos XIX y XX. Frente a Tours, en la llanura francesa, acabó sus días el que fuera socialista, republicano, partidario del laicismo y escritor de muchas obras sobre poesía, sociedad y política. 

Precisamente en Tours, en 1919, se dirigía a unos maestros reunidos en congreso con las siguientes palabras: la guerra ha demostrado que la educación popular de mañana debe ser en todo diferente a la de ayer... En el orden social y moral creado por la guerra y consagrado por la paz [fue contrario a las imposiciones del Tratado de Versalles] que ha seguido a aquella todo lo teneis que hacer y rehacer... Es menester que creeis una humanidad nueva, que desperteis inteligencias nuevas, si aspirais a que Europa no caiga en la imbecilidad y la barbarie... Europa estaría, veinte años más tarde, en otra guerra producto de la imbecilidad y la barbarie.

España fue, quizá, de los países donde las organizaciones para la formación de los obreros tuvieron menor incidencia, entre otras cosas porque la dictadura de Primo de Rivera las puso en la clandestinidad y porque la guerra de 1936 desbarató lo hecho. Otro tanto puede decirse de Italia desde el triunfo del fascismo en 1922. No obstante destaca la Escuela Obrera Socialista creada en Madrid en 1929, que ha estudiado Francisco de Luis Martín. En ella colaboró Trifón Gómez, entre otros, trabajador de los ferrocarriles desde muy joven y dirigente de la Unión General de Trabajadores. Murió exiliado en México.

Uno de los objetivos de la Escuela Obrera fue fomentar el mutualismo y formar a los trabajadores en el conocimiento del Derecho aunque fuese elementalmente. Años más tarde se creó la Escuela Socialista de Verano, obra de las juventudes socialistas: se trataba de formar a los concejales en sus competencias y obligaciones y ha tenido continuidad a partir de los pasados años setenta con la Escuela de Verano "Jaime Vera" en Galapagar.

En Bélgica existió una Central de Educación Obrera que se ocupó de proyectar películas de formación social, creó bibliotecas ambulantes y, en general, tendió a la formación de masas (en palabras de Francisco de Luis Martín). La consecución de la jornada laboral de ocho horas posibilitó el que los obreros tuviesen tiempo para asistir a las clases. En Italia existió una Federación de las Asociaciones de cultura, de enseñanza y de deportes, creación de la Confederación Nacional del Trabajo. En Alemania, uno de los países donde este tipo de iniciativas tuvo mayor éxito, se formó la Escuela Central del Partido Socialista y en Francia el Instituto Superior Obrero, creado por la CGT en 1931. Se dedicó a estudios e investigaciones y a formar a los dirigentes del sindicalismo moderno. A los trabajadores -como en otros países- se les formaba también en disciplinas académicas como Historia Económica, Matemáticas, Derecho y tenía una importancia especial el conocimiento del movimiento obrero hasta la época.

En Inglaterra surgieron los Working Men's Colleges, que contaron con el apoyo de los gobiernos laboristas de acuerdo con el espíritu fabiano que dominaba en esta formación política. Sin embargo la primera sociedad de educación netamente obrera fue el Colegio Ruskin, en Oxford. Ruskin había destacado como escritor crítico con la revolución industrial y preocupado por los problemas sociales en su tiempo, lo que le obligó a estudiar el campo de la economía, manifestándose como un enemigo acérrimo de la "escuela de Manchester", ultraliberal en esta materia. Sus cartas a los obreros inspiraron muchas acciones y sirvieron para formarles en la lucha contra su explotación y en el ideal de emancipación.

Todas estas iniciativas y escuelas vieron la necesidad de dignificar al maestro como agente principal para la formación del pueblo, por ello se llegaron a crear dos internacionales obreras de la enseñanza. Abogaron por una escuela "única, laica, pública, gratuita, pacifista...", algunos de cuyos objetivos no están hoy cumplidos. Destacan en este campo el pedagogo francés Dumas y otros como Fischer, Karsen o Tews. De ellos tuvieron conocimiento los más importantes intelectuales del Partido Socialista Obrero Español, y de hecho Julián Besteiro habla de su obra en varios números de "El Socialista". Aunque la Unión General de Trabajadores contaba con una Asociación General de Maestros, esta tuvo escasa importancia. Otro socialista español que trabajó en este campo y nos ha dejado testimonios extraordinarios es Rodolfo Llopis: "la educación obsesiona hoy a cuantos piensan", dejó escrito en su obra "Una escuela más humana", publicada en 1934. 

Como Llopis, ha tenido importancia Lorenzo Luzuriaga, Ludovico Zoretti en Italia, Bracke en Francia, Henri de Man en Bélgica y una relación ciertamente numerosa en Alemania. El fascismo, la guerra civil española y la guerra mundial de 1939 vinieron a cortar tantas y fecundas iniciativas, reales y no solo proyectos, en la Europa de entreguerras, pero ya encontramos muestras de estas preocupaciones a principios del siglo XX. En Francia, el Sindicato Nacional de Maestros llegó a contar con 80.000 afiliados, según Francisco de Luis Martín, integrándose en la CGT en 1925. En España, la Asociación Nacional de Maestros, integrada en la UGT, llegó a contar con 6.000 miembros durante la II Repúbica.

lunes, 26 de agosto de 2013

El intento de La Abwehr

Parece ser que la solidaridad entre los altos mandos del ejército alemán, durante los doce años de mandato de Adolf Hitler, jugó un papel determinante para que este no descubriese los muchos intentos que, en el seno del propio ejército, se fraguaron para acabar con el dictador. Obviamente no todos los generales alemanes estuvieron de acuerdo en atentar contra Hitler, pero muchos sí y se protegieron unos a otros aunque el nivel de compromiso fuese distinto. Si casi nunca llevaron a cabo el atentado definitivo -y cuando lo ejecutaron, como se sabe, fracasó- fue por la popularidad creciente de Hitler entre la población alemana, no solamente entre sus votantes, ya que excitó con éxito el nacionalismo al reocupar Renania, incorporar Austria y los Sudetes al Reich, acabar con el paro...

Tras la crisis de 1929, que afectó gravemente a Alemania al ser un país fuertemente industrializado, el régimen democrático se desacreditó entre amplios sectores de la población -y esto no ocurrió solo en Alemania- con lo que unas políticas de fuerte intervención estatal en la economía (se obligó a las empresar a contratar trabajadores con salarios más bajos) muchas mujeres fueron destinadas al trabajo en el hogar, se desposeyó de los trabajos a los judíos para que los ocupasen alemanes no judíos (así mismo otras minorías como los gitanos) se hicieron fuertes inversiones en obras públicas (autopistas) y en armamento... Todo ello contribuyó a la disminución drástica del paro.

La Abwehr fue un servicio de inteligencia alemán que se creó en el año 1921, por lo tanto en época democrática, aunque luego Hitler le cambió el nombre y los objetivos. Desde 1935 estuvo al frente de la Abwehr el almirante Canaris, que no era nazi pero tenía una gran experiencia en espionaje por su larga trayectoria desde la primera guerra mundial. Tuvo que esforzarse para que el organismo no cayese bajo la influencia de otros servicios de espionaje alemanes. A sus órdenes estuvo Hans Oster, furibundo opositor a Hitler y al nazismo. Como militar -igual que otros- o renunciaba a su profesión y estatus o sería perseguido y ejecutado, pues realmente una oposición abierta contra el nazismo no la hubo salvo en contadas ocasiones. La Abwehr, como otros militares y organizaciones más o menos inconexas, actuó siempre en la sombra y consiguió mantener ocultas sus intenciones de atentar contra Hitler.

La invasión de Checoslovaquia en 1938 colmó el vaso de la paciencia para algunos miembros de la Abwehr: los conspiradores para acabar con Hitler fueron Canaris, Ludwig Beck, Oster, Gisevius y Weizsäcker; el método sería un golpe de estado que creían sería bien visto por las potencias occidentales, aunque estas nunca prestaron atención a los intentos de militares alemanes en este sentido, a pesar de que en varias ocasiones los gobiernos británico y francés fueron advertidos de las intenciones expansionistas de Hitler y de la necesidad de su derrocamiento. Puede que la Conferencia de Munich, propuesta por Mussolini y en la que participaron Gran Bretaña, Alemania, Italia y Francia, desactivase los planes de la Abwehr, pues al llegar a un acuerdo sobre las pretensiones alemanas en Checoslovaquia, no era el momento más adecuado para un golpe si Hitler se había reforzado interna y externamente.

El comienzo de la guerra en 1939, verdadera causa de la oposición del servicio de inteligencia a los planes de Hitler, ya que consideraban sus miembros que no sería posible la victoria y sí en cambio grandes sufrimientos para el pueblo alemán, reactivó los esfuerzos de los miembros de la Abwehr para dar un golpe de estado e incluso Oster llegó a advertir a los gobiernos belga y holandés de que corrían el peligro inminente de la invasión alemana, pero estos gobiernos no le creyeron. No se trata de que los gobiernos occidentales no creyesen posible la invasión alemana, sino que no creyeron a los miembros de Abwehr. Cada vez que este servicio de espionaje -o sus más importantes miembros- estaban a punto de ejecutar sus planes, un accidente interno o externo venía a hacerlos inoportunos o sin garantías de éxito. Se perdieron así dos años clave para que Europa se librase de una guerra, que con Hitler en el poder fue inevitable.

sábado, 24 de agosto de 2013

Kantorowicz y las dos Alemanias

Alfred Kantarowicz
El Campo de luz es un barrio de Berlín donde abundan las casas de estilo romántico, al suroeste de la ciudad. Allí se encuentra la Escuela Lilienthal, donde estudió cuando joven Alfred Kantarowicz. 

Cuando terminó la segunda guerra mundial se instaló en la Alemania del Este, pues todavía mantenía vivos los ideales comunistas, pero antes, cuando Hitler accedió al poder no se dirigió a la Unión Soviética, sino a París, y más tarde a Nueva York, porque en la Unión Soviética no habría podido reivindicar a todos los escritores alemanes cuyos libros habían sido quemados por los nazis. Durante la guerra civil española de 1936 se unió a las Brigadas Internacionales.

Kantorowicz es un ejemplo -no el único- de la contradicción entre las dos Alemanias en que quedó dividido el antiguo Reich desde 1945. Como las "dos Españas" que nacieron intelectualmente durante la guerra de 1808, Kantprowicz sintió también las "dos Alemanias" en las que vivió, pues cuando una obra suya fue mutilada por las autoridades comunistas del este pasó a Alemania del oeste, donde no sería bien recibido en los círculos oficiales. Pasaría bastante tiempo hasta su reconocimiento. Es precisamente en Alemania (en una y en la otra) donde más atención se preste al estudio de la guerra civil española que Kantorowicz vivió, según J. A. Ennis. En la del este mitificando el internacionalismo inherente a los ideales comunistas; en la del oeste en la medida en que durante los gobiernos de la democracia cristiana, las relaciones con el régimen del general Franco fueron buenas. Las dos Alemanias se encontraban con las dos Españas.

Según Bernecker, a quien cita Ennis, "si se contempla el número de actividades más o menos oficiales u oficiosas llama la atención que en el extranjero, por ejemplo, en la República Federal de Alemania, hubiera probablemente más actos relacionados con la guerra civil [española] que en la misma España. En las dos Alemanias, igual que en España, después de sus respectivas guerras -la segunda mundial y la de 1936- hubo un tiempo de silencio, de "querer olvidar", tanto oficialmente como entre la población en general (obviamente con excepciones). Tuvieron que ser activistas e intelectuales como Kantorowicz los que recordasen a los alemanes -sobre todo en el oeste, que es donde se podía- que había toda una historia del teror nazi que los juicios de Nüremberg y otros no habían sacado a la luz. Hubo minorías que se dedicaron a investigar sobre nazis que habían quedado impunes y que vivían en la propia Alemania del oeste o en otros países, particularmente en Argentina.

En España incluso durante la transición política iniciada tras la muerte del general Franco hubo un "olvido" más o menos implícito hasta que una nueva generación ha querido saber, han proliferado los libros e investigaciones sobre la guerra y los crímenes del franquismo, se han empezado a exhumar fosas donde yacen, sobre todo, víctimas de Franco y se ha seguido la valoración de Kunisch sobre sobre la obra "Los girasoles ciegos", de Alberto Méndez: "Abre heridas profundamente cicatrizadas, para poder mirarlas de una vez por todas". Kantorowicz sabe bien de abrir heridas para conocer lo ocurrido y el por que, para hacer justicia a la verdad, en una y en la otra Alemania.

jueves, 22 de agosto de 2013

La otra "unión europea"

Richard Coudenhove-Kalerghi
Durante los años veinte y treinta del pasado siglo, sobre todo, hubo una serie de intelectuales fascistas o filofascistas que propusieron una suerte de unión europea con el fascismo como ideología unificadora. No lo hicieron ni al mismo tiempo ni de la misma manera, influyéndose en ocasiones unos a otros, pero es un fenómeno que demuestra que toda unión europea, por sí misma, no tiene por que ser necesariamente buena. 

Coudenhove-Calerghi perteneció al Movimiento Paneuropeísta que celebró su primer congreso en 1926, pero venía publicanado desde hacía tres años una revista de nombre "Paneuropa". Consideraba que la división de Europa en estados creados más por el capricho que por el espíritu europeo (dicho espíritu estaría guiado por la latinidad, el cristianismo y ahora por el fascismo) debía corregirse. El italiano Gravelli, por su parte, coincidía con Kalerghi en que había un espíritu europeo que había sido corrompido por el liberalismo y el materialismo, fenómenos que habían empezado con la Ilustración y se habían afianzado durante el siglo XIX. En Italia reinaba el fascismo musoliniano y los vientos eran favorables para la expansión de estas ideas. 

En España ha sido Giménez Caballero el más ilustre intelectual que se ha aventurado en la defensa del fascismo como nexo de unión de los pueblos de Europa: habló de una "confederación de las regiones europeas"; influído por el surrealismo vio la posibilidad de aprovechar el ímpetu revolucionario de los bolcheviques y la renovación con la que se presentaba el fascismo para proponer una fórmula antidemocrática allí donde todo atisbo de liberalismo quedase en Europa: y quedaba. Giménez Caballero se inspiró en las "glorias" de la monarquía castellana -o española si se quiere- y en su obra "Genio de España", publicada en 1932, pidió un "nuevo orden europeo basado en el fascismo". Giménez Caballero tenía una gran formación intelectual, pero también una gran confusión en sus propuestas: consideró que la monarquía española -a la que él llamaba España- había tenido varios "desastres" como el de 1898: la pérdida de los Países Bajos a mediados del siglo XVII, las pérdidas territoriales europeas en 1659, la pérdida de Portugal en 1668 -que en realidad fue en 1641- las pérdidas del Franco Condado y otros territorios en 1678, las pérdidas con el Tratado de Utrecht, la de Florida en la segunda mitad del siglo XVIII, la de Santo Domingo más tarde, la de Luisiana, la emancipación de las colonias americanas... Es decir una enorme confusión entre España y la monarquía española, que son dos cosas distintas.

Giménez Caballero
En la revolucionaria y liberal Francia también hubo pensadores fascistas que animaron la idea de una Europa unida en torno a dicha ideología, no homogénea, sin embargo, para todos ellos: Henri Massis vio valores supranacionales en Europa y preconizó una "imprecisa unidad de organización superior", en palabras de González Calleja. Pero más importancia tuvieron Maurras y Valois, el primero partidario de que las "elites" dirigiesen a una sociedad corporativa. Miembro de "Acción Francesa", influyó en el fascismo español, italiano y de otros países. Valois fundó una organización fascista y tuvo gran influencia en Ledesma Ramos y en Giménez Caballero. Su evolución es cambiante, terminando en el Partido Socialista Unificado francés.

Valois era ante todo un antiburgués, pues la burguesía era la causante -para él- de la decadencia del espíritu occidental. Por eso oscila entre la admiración al bolchevismo y al fascismo, debiéndose a él la combatividad y proclividad a la violencia que el fascismo institucionalizó en varios países europeos. Robert Brasillach, Jean-Pierre Maxence y Robert Francis llegarán al fascismo a partir de "Acción Francesa" y otros como René Vincent, Jean Fabrègues o Maurice Blanchot se sintieron atraídos por la reflexión sobre el fascismo y su europeización, sobre todo a partir de la publicación "Combat", cuyo director fue Thierry Maulnier. Plantearon la necesidad de un acuerdo con la Alemania vencida en la primera guerra mundial pues consideraban que si el nazismo era derrotado se derrumbarían todos los sistemas totalitarios que habían ido surgiendo en Europa.

El marrusiano Lucien Rebatet, según González Calleja, publicó una obra demoledora contra la III República francesa, pidiendo que Francia se sumase al esfuerzo bélico europeo que encabezaba por aquel momento Alemania. Denis Rougemont también fue partidario del europeísmo desde una perspectiva fascistizante y muchas ideas sobre el fascismo fueron expuestas en publicaciones por la organización "Ordre Nouveau", constituida en 1929 por un heterogéneo grupo: Alexandre Marc, René Dupuis, Arnaud Dandieu (ex-socialista), Robert Aron, Jacques Naville (ex-trostkista) y Jean Jardin entre otros. El grupo felicitó a Hitler por haber abandonado la Sociedad de Naciones, pues esta organización era para ellos expresión de los tratados de paz tras la primera guerra mundial, cuando su combatividad les llevaba a no estar de acuerdo ni con el Tratado de Versalles ni con la Europa continuadora de la liberal decimonónica.

Quisieron una confederación de regiones europeas que luchase contra el materialismo y contra la democracia, consecuencia de las revoluciones liberales del siglo XIX y de las reivindicaciones del movimiento obrero. En algunos de sus escritos se nota el afán de hacer pivotar la "unión fascista europea" sobre la Europa latina, mediterránea, pero acercándose a Alemania y al norte (hubo partidarios del fascismo en Holanda, Noruega...).

En la España de Giménez Caballero aún se reflexionó sobre el valor que podía tener la "universitas christiana" de Carlos de Gante; en la Italia fascista sobre lo que había significado Roma en el antiguo imperio; se reflexionó sobre el intento de unificar Europa por la Francia napoleónica, pero el liberalismo inherente a esta le restó vigor, según los pensadores fascistas. Hacía falta que la base de la "unión europea" estuviese en el espíritu, en el antimaterialismo (el materialismo filosófico había triunfado en Rusia), en el corporativismo que se había ensayado en España, Portugal, Italia... Durante el año 1937, en plena guerra civil, se organizó en Valencia (territorio republicano) el II Congreso por la Defensa de la Cultura, donde estuvieron más de cuarenta personalidades de la extrema derecha: allí se expresó su solidaridad con los intelectuales franquistas.

Como han señalado Fernández García y Rodríguez Jiménez, el fascismo fue una de las manifestaciones del totalitarismo, una involución respecto de las ideologías decimonónicas; el totalitarismo pone por delante al estado contra la libertades individuales. Se han interpretado liberalismo y fascismo como dos formas de dominio burgués. Aquel contra el antiguo régimen y este contra el avance del movimiento obrero. Por mucho que los intelectuales fascistas se muestren antiburgueses, los fascismos que han triunfado han contado y se han valido de las burguesías respectivas. La combatividad de las escuadras fascistas italianas, del somatén catalán, de los "freikorps" alemanes o las juntas ofensivas nacional-sindicalistas (que se unirían al falangismo en España) desaparece una vez que el fascismo alcanza el poder y crea sus propias instituciones. Entonces el Estado es el que usa de la violencia arbitraria, pues sus fines no son discutibles por el individuo, que no es más que instrumento de aquel para engrandecerse y crear un "hombre nuevo". 

Sabiendo que el fascismo contó con una buena nómina de intelectuales -quizá en algunos casos sea excesivo atribuirles esta categoría- se agranda la conquista que para la democracia significó la segunda guerra mundial, por muchas contradicciones que luego se hayan dado. Las formas totalitarias próximas al fascismo se dieron en Polonia, en Rumanía, en Yuguslavia, en Holanda y Noruega, en Francia, en España, Portugal... Alemania e Italia por supuesto. Fue un fenómeno europeo y no ha desaparecido como aspiración aunque muchos fascistas se refugien hoy en los partidos conservadores de los diversos países. En otros casos tienen sus propias organizaciones que aprovechan cualquier crisis económica, la llegada masiva de inmigrantes, las insuficiencias del parlamentarismo y la democracia para ganar adeptos. Tienen el camino teórico ya allanado, pues los intelectuales fascistas del período de entre guerras han dejado miles de ideas sobre una Europa distinta de la actual.

El jabalí Pérez Madrigal


En su obra "Tipos y sombras de la tragedia...", publicada ya en 1937, el antes radical-socialista Joaquín Pérez Madrigal alababa al general Franco con la fe o conveniencia del converso. Es difícil encontrar exageraciones mayores y más peregrinas entre los panegiristas del general. Parece que se alarmó por los excesos cometidos en el bando republicano (nunca por orden de las autoridades) y se pasó con armas y bagajes al enemigo. No debía tener sus convicciones políticas y morales muy arraigadas. 

Nacido a finales del siglo XIX, su historial político es el más fiel reflejo de un "cambia-chaquetas" y siempre acomodándose a lo que le convenía para no arriesgar el pellejo. Al comenzar la II República española formó parte de un grupo al que se llamó -o se llamaron los integrantes del mismo- los jabalíes, quizá en alusión a una frase de Ortega en la que se aludía con este calificativo a los diputados que armaban bulla innecesaria y constantemente. Estos "jabalíes" tenían una ideología izquierdista y federalista, entre los que se encontró Ramón Franco, hermano del dictador. Anticlericales al máximo, acudían a fórmulas populistas muy simples animando para mal el cotarro nacional: mucho vocerío, aprovecharon la libertad conseguida durante la II República para dar rienda suelta a un montón de estupideces sin ton si non. No han dejado de tener sus epígonos.

El jabalí Pérez Madrigal militó en la masonería y luego acabó en la Confederación Nacional de Derechas Autónomas, la organización conservadora posibilista que tanta influencia tuvo durante la II República y muchos de cuyos miembros militarían luego al lado del general Franco. Pérez Madrigal no estuvo en el frente de batalla; más bien se parapetó en la radio franquista con un tono fantasioso y burlón respecto a los republicanos y, particularmente, los milicianos que se jugaban la vida en los campos, caminos, pueblos y trincheras. No sobrevivió al dictador, pero casi y no es el único ejemplo que podríamos encontrar entre los que a partir de débiles convicciones políticas o por cobardía, se pasan al sol que más calienta.

El Patronato para la Redención de Penas


En el año 1939 el general Franco hizó al periodista Manuel Aznar unas declaraciones en las que distinguía dos tipos de delincuentes: "criminales empedernidos, sin posible redención... y los capaces de sincero arrepentimiento... En cuanto a los primeros no deben de retornar a la sociedad...". Y para que no retornasen a la sociedad se les aplicó el garrote vil, el fusilamiento, la tortura, el desprecio público a sus familias y mil afrentas más sin garantías jurídicas, con juicios-farsa y condenas a muerte arbitrarias. A los segundos se les aplicaron largos encarcelamientos y el trabajo forzoso en minas, redes ferroviarias o la construcción de la basílica del "Valle de los Caídos", que todavía se yergue a pesar de una Ley de la Memoria Histórica que prohibe la exhibición de símbolos de la dictadura. 

Paul Preston ha señalado que el general Franco, "llevado por su talante vengativo, mantuvo a España dividida entre los vendedores y los vencidos". Sintió la necesidad de "depurar" a los republicanos, fuesen estos socialistas del más variado signo, demócratas, liberales... Su represión fue en extremo violenta y siguió al pie de la letra la consigna del general Mola de que había que sembrar el terror, al dar comienzo la guerra civil. El mismo Preston recoge la entrevista que el periodista Jay Allen le hizo a Franco a finales de julio de 1936: Allen le preguntó "¿significa esto que tendrá que fusilar a media España? a lo que Franco respondió "a cualquier precio". Hay muchos testimonios sobre la brutalidad y crueldad del general Franco y sus más acérrimos colaboradores: uno es el caso del embajador italiano Roberto Cantalupo y son conocidas las matanzas de Badajoz en agosto de 1936 (cometidas por Yagüe y Castejón) y de Málaga en febrero de 1937. El objetivo -dice Preston- era "aterrorizar de manera duradera" con sangrientas depuraciones incluso mucho después de finalizada la guerra. Franco declaró a James Miller, vicepresidente de United Press: "Tenemos en nuestro archivo más de dos millones de nombres catalogados". La violencia se institucionalizó muy pronto.

Fueron muchísimos los ejecutados de forma sumaria y como quiera que Franco ponía en los expedientes de los condenados "enterado", dio lugar al chiste macabro del capellán de Franco de que este ponía "enterrado": y es que muchas veces el expediente llegaba a Franco cuando el reo ya había sido asesinado. Con el hijo del general Miaja, republicano, Franco intervino varias veces para que fuese juzgado de nuevo hasta que la sentencia, que antes había sido exculpatoria, fuese de condena. Era un empeño especial el que ponía Franco en algunos casos. Al fin y al cabo él respondía solo "ante Dios y ante la Historia" y en las monedas aparecía la frase "Caudillo de España por la gracia de Dios".

Ya en la guerra -sigue hablando Paul Preston- los moros y los legionarios implantaron el terror allí donde llegaban, saqueando los pueblos capturados, violando a las mujeres, matando a sus prisioneros y mutilando sexualmente sus cuerpos. Franco había conocido estas prácticas en África y las consintió en España: en Marruecos la Legión había decapitado prisioneros y exhibido sus cabezas como trofeos. Pero toda esta brutalidad fue anulada de los archivos a partir de mediados de los años sesenta, cuando se podía presumir el fin del dictador. Antes, sin embargo, se había creado el Patronado para la Redención de Penas.


Creado en 1938, se encargó de que todo enemigo del régimen más o menos declarado, que fuese capturado, cumpliese condena en prisión, fuese humillado, obligado a trabajos forzosos y tratado como a un inferior. Pero además de someter a los presos republicanos tenía una misión propagandística: el Patronado cumplía la función de salvar de su error a los enemigos del régimen franquista, de sus ideas marxistas o democráticas. El número de reclusos "redimiendo penas" en 1942 era 23.610, mientras que un año más tarde 27.884. Los agentes franquistas fueron capturando con el tiempo a más y más opositores al régimen, o bien simplemente no simpatizantes con él. El Patronato arrancó a los hijos de sus madres cuando los maridos estaban en prisión, los entregó arbitrariamente a instituciones supuestamente de beneficencia y luego a familias distintas a las que pertenecía el niño, generalmente militares sin hijos. Especialmente dura fue la represión en Cataluña, sobre todo por haber resistido hasta principios de 1939, lo que ha estudiado Conxita Mir. Las mujeres no se libraron de "redimir sus penas" en cárceles y en otros trabajos: fueron consideradas no solo marxistas, rojas o asesinas, sino simples putas por defender la liberación de la mujer o ideas distintas a las de los vencedores.

Preston habla del sufrimiento de los niños: "encerrados en cuartos oscuros, obligados a comerse sus propios vómitos; mujeres jóvenes violadas por sus guardianes; hijos arrancados a sus madres y dados en adopción o criados en hospicios religiosos". El odio y la represión al vencido no cesó en Franco durante los casi cuarenta años que duró su régimen y mandato: "de todas partes del mundo llegó una oleada de protestas -cuando Franco condenó a muerte a varios etarras y miembros del FRAP- mayor aún que la que provocó el juicio de Grimau... Quince gobiernos europeos llamaron a sus embajadores a consulta. En la mayoría de los países... se produjeron manifestaciones y ataques a las embajadas españolas. En las Naciones Unidas, el presidente de México, Luis Echeverría, pidió la expulsión de España del organismo. El papa Pablo VI pidió clemencia, como lo hicieron todos los obispos de España. Don Juan de Borbón hizo otro tanto a través de su hijo... Peticiones similares llovieron desde gobiernos de todo el mundo. Franco hizo caso omiso"·. Confirmó cinco penas capitales y al amanecer del 27 de septiembre de 1975, los condenados murieron frente a un pelotón. Ni siquiera cuando podía prever su muerte cercana se apiadó de sus presos. Su odio había llegado casi al infinito.

martes, 20 de agosto de 2013

Los primeros agricultores


Cuando el hombre prehistórico pasa de cazador a productor de alimentos se da lo que el arqueólogo australiano Gordon Childe llama revolución neolítica. Se inició hace nueve mil años en el próximo Oriente y consistió en la domesticación de animales y plantas junto con la sedentarización humana. Esto alteró las estructuras sociales, disociando las funciones de productor y celador de recursos y fomentando la servidumbre y el despotismo.

Ahora bien, este proceso se entiende que ha sido lentísimo. Ocasionalmente, el hombre del Mesolítico pudo haber recolectado las primeras plantas cultivadas. Cabe suponer que figuran entre ellas la cebada, la escaña y la escanda silvestres, que aún crecen como cizañas en las altiplanicies anatólicas y en las estepas y montañas situadas entre Kurdistán y Siria.

Pero volvamos atrás: hace unos doce mil años el clima de la Tierra comenzaba a experimentar una cierta mejoría con respecto al largo período en el que los hielos cubrían grandes extensiones de las actuales regiones templadas. Por aquellas fechas el planeta estaba habitado por pequeñas bandas inconexas de cazadores y recolectores. Estas bandas habían alcanzado un cierto grado de complejidad cultural, como demuestran las manifestaciones artísticas en las cavernas paleolíticas o la perfección de su sencilla técnica (instrumentos de piedra tallada, asta y  hueso o madera).

Cinco mil años más tarde se ha operado un sorprendente cambio (véase ahora la lentitud del proceso): la mayor parte de los grupos humanos ha abandonado su vida de cazadores nómadas para sustituirla por una existencia sedentaria basada en el cultivo de la tierra y en la domesticación de animales. El éxito de estas nuevas actividades y formas de vida ha sido tal  que los pocos grupos humanos que siguen con las antiguas pasan a ocupar un lugar marginal en su distribución geográfica, abocados a la extinción lenta, pero inexorable.

La revolución -aunque lentamente- se ha producido, y no puede evitar una serie de consecuencias: una impresionante aceleración de las formas sociales y culturales y el crecimiento demográfico, que ha caracterizado a los últimos 5000 años de la historia.

Los arqueólogos han denominado Neolítico a este estadío de desarrollo sociocultural y económico en el que los grupos humanos disponen ya de una técnica de producción de alimentos y han modificado su forma de vida para adaptarla a las nuevas condiciones. En esta tecnología agraria incipiente debe incluirse, junto a los instrumentos necesarios para el cultivo, la cerámica, necesaria para almacenar en unos casos y cocer en otros los productos agrarios conseguidos industrialmente.

En los tipos silvestres de las plantas que hemos citado anteriormente (cebada, escaña y escanda) si el eje o raquis de la espiga se rompe de forma que el grano maduro se desprenda de la espiga, aún encerrado y protegido por su cascabillo, el conjunto tiene la propeidad de adherirse a la piel de cualquier animal que lo roce, al igual que sucede con mucha cizañas, lo que permite la dispersión del fruto y su caída a tierra, donde acabará germinando.

La domesticación alteró este proceso cambiando el aspecto de los granos. Un tipo de cebada sustituyó a otros y un nuevo trigo utilizado para panificación en Anatolia e Irán desplazó a otras especies. Hubo otras transformaciones: en el caso del maíz, cultivado en América, los resultados fueron debidos a la evolución de otra planta de la que deriva: el teosinto, que al metamorfosearse, propició que la mazorca apareciera protegida por grandes perfollas. Plantas más remotas como el alforfón, el cáñamo y la adormidera fueron también transformadas por el cambio genético producido con la intervención humana, que habría observado lenta, torpemente, la propiedad cultivable, artificialmente, de aquellas plantas.
 
Yacimiento en los montes Zagros
Muchos de estos cambios los desubrió hace más de medio siglo el botánico ruso Nicolai I. Vavilov (1887-1943). Siguiendo el camino trazado por el francés A. de Candolle, Vavilov sugirió que estas modificaciones derivaban del sistema de cultivo y no de una selección artificial intencionada de los agricultores neolíticos. En otras palabras: lo que Darwin hubiera llamado selección inconsciente.

Tras las primeras cosechas de cereales cultivados el hombre abarcaría otras parcelas botánicas. Por ejemplo, las calabazas y hortalizas. Aparecen así los primeros huertos, cuyo cultivo tan poco tiene que ver con las gramíneas: una cierta diversidad se está abriendo camino.

A aquella selección inconsciente siguió una selección consciente que los especialistas han explicado con varios ejemplos: cuando el hombre neolítico, que poseía ya el telar, observó que el lino que cultivaba para obtener su fibra  en las laderas de la montaña  daba mayores semillas -de gran contenido oleico-  si se cultivaba en los valles. Entonces no era ya solo que el hombre cultivase aquello que veía tenía posibilidades de germinar, crecer y recolectarse sistemáticamente; ahora ya conscientemente selecciona los lugares, las semillas que ha ido diferenciando, la forma de cultivo especializada para cada planta.

El perro es quizá el primer animal  doméstico conocido, según parece desprenderse de los huesos hallados hace años en el yacimiento mesolítico de Star Carr (Gran Bretaña). Estudiosos del Paleolítico, basándose en evidencias arqueológicas y paleontológicas, pretenden que el hombre pudo haber domesticado el camello durante el Paleolítico Superior (unos doce mil años antes de Cristo) en el ámbito cantábrico-pirenaico. Sin embargo, la seguridad de la primera domesticidad animal solo se tiene en el Neolítico, en el que tempranamente, y en las altiplanicies de Irán y Anatolia, el hombre sometió a ovejas y cabras. La domesticación se amplia con la captación del cerdo y más tarde de diversos bóvidos y antílopes en Mesopotamia y Egipto. La hibridación de los animales ya sometidos hará el resto. La domesticación del caballo, posterior a la del onagro o asno salvaje, se lograría más tardíamente en el ámbito euroasiático, casi a la par que la del camello.

Es importante recordar que el dominio humano sobre animales y plantas obedeció a un mismo proceso conceptual y técnico. Parece que el hombre paleomesolítico anterior retuvo en corrales o cercados a animales que habría capturado, guardándolos in vivo de diversos depredadores y dilatando su sacrificio hasta tener necesidad de ellos. De igual forma, algunas gentes mesolíticas de la Europa atlántica pudieron mantener viveros naturales en pozas y charcas marinas, reservando moluscos, crustáceos y peces.

Los especialistas están de acuerdo en que los primeros animales domésticos fueron objeto de una reproducción selectiva de mejor control que la del mundo vegetal; más si se tiene en cuenta que los pupilos podían suministrar otros productos como lacticinios mediante ordeño, y pelos y lana de utilización textil mediante esquileo.

La obtención de crías, así como la docilidad de ciertos animales ante las órdenes y manipulaciones de su amo, hizo que el hombre en el curso de milenios no solo consiguiera uncir a un arado a bóvidos o caballos, o perros y renos a un trineo para labores de tracción, sino emplearlos para el transporte tras la invención de la rueda.

Cabo Blanco


En el occidente de Asturias, muy cerca de la capital municipal, La Caridad, se encuentra el pueblecito de Valdepares. Está asomado a la costa cántabra, al borde de la cual se encuentra un castro (pendiente de excavar) habitado en época prerromana. El parque es recoleto y, muy cerca, se encuentra el sencillo pero palaciego edificio de Fonfría (o de Camposorio), cuya fábrica original es del siglo XVI. 

El castro prerromano cuenta todavía con sus estructuras fortificadas, aunque el que vaya en estos momentos no las verá, pues han sido tapadas en espera de nuevas campañas arqueológicas. El castro de Cabo Blanco forma parte del conjunto que han sido estudiados en el occidente asturiano, como el de Coaña en Villacondide, el de Pendia en Boal, cerca del río del mismo nombre; el de la Escrita, también en Boal; el castro de Chao Samartín en Gandas de Salime, río Navia arriba, quizá el que está arrojando más datos en la actualidad; el castro de Monte Castrelo (en Pelou, Grandas), el llamado Os Castros en Taramundi, en la misma línea con Galicia; el castro de Larón en Cangas de Narcea...

El castro de Cabo Blanco es un ejemplo magnífico de los costeros, al estilo del de Baroña, al suroeste de la provincia de A Coruña. El mar ha roto millones de veces contra el acantilado y se ha formado un conjunto de rocas partidas caprichosamente, donde siguen batiendo las olas. El paisaje es extraordinario, tanto en días luminosos del verano como en los brumosos del invierno. Al fondo la inmensidad del mar; en lo alto el castro sobre la rasa asturiana; en medio las rocas partidas y defensa de los antiguos pobladores por el norte.

lunes, 19 de agosto de 2013

Una necrópolis en Alarcos

Aunque el resultado de los trabajos arqueológicos ha dado más resultados sobre el Alarcos medieval, ya en época prerromana fue un oppidum o ciudadela desde la que se dominaba un territorio más o menos amplio. Sus habitantes eran los que los romanos conocieron como iberos y hoy se encuentra en la provincia de Ciudad Real.

En medio de la llanura, el río Guadiana pasa algo más al norte y al oeste y donde ahora se encuentra un Parque Arqueológico se ha excavado una necrópolis de época prerromana. Se trata de seis túmulos, uno de los cuales revela el lugar de enterramiento de un notable íbero, un jefe militar seguramente. Se han encontrado varias cuentas de collar (algunas de forma cilíndrica) dos faltacas (aunque en campañas diferentes), una urna y cerámica. 

Los iberos se incineraban al morir; algunos quizá ni siquiera eran enterrados pero otros sí, con sus ajuares, en señal de diferenciación social. Los túmulos demuestran una antigüedad de la necrópolis entre los siglos VI y II antes de Cristo, según los arqueólogos que dirigen la excavación, Rosario García y David Rodríguez. 

La particularidad principal es que la tumba del notable ibero está escalonada, quizá señalando los diversos niveles de importancia del lugar. Se espera encontrar alguna escultura y tal vez en algún museo ya se encuentren esculturas que procederían de necrópolis como la aquí estudiada.

El oppidum ibérico de Alarcos
 

sábado, 17 de agosto de 2013

Dos valles leoneses

Puente sobre el río Porma
En la vertiente meridional de la cordillera Cantábrica, al nordesde la provincia de León, nacen los ríos Curueña y Porma. El primero entre los puertos de la Vegarada y San Isidro y el segundo en las proximidades del puerto de las Señales. Estos ríos, caudalosos para su poca anchura, se encajan a veces en los estrechos valles por los que discurren y en ocasiones pasan por entre prados donde pastan vacadas y caballos. Llegan a confluir muy cerca de Cerezales del Condado, relativamente cerca de la ciudad de León. 

El Porma sigue entonces, una vez recibe las aguas del Curueño, y desemboca en el Esla, cerca de Villaverde de Sandoval, donde se encuentra el monasterio de Santa María, obra del siglo XII aunque fue objeto de numerosas reformas, conservándose casi solo la iglesia. Aguas arriba del río Curueño se pueden ver numerosos puentes de factura medieval, aunque quizá conserven algo de época romana. Reformados algunos con dudoso gusto, otros mantienen la estética antigua con acierto. El paisaje es extraordinario y todavía más cuando llegamos a las hoces de Valdeteja, pueblecito que queda un poco desplazado hacia el oeste. Las moles pétreas acompañan a la carretera y al río hasta Nocedo, donde se puede ver una espectacular cascada, y luego Valdepiélago, capital municipal y la aldea de Ranedo de Curueño. Desde La Vecilla el paisaje montañoso va desapareciendo y se abre la meseta camino del sur.

En el alto Porma han quedado lagos quizá de origen glaciar, como es el caso de Isoba; más al sur el hombre ha construído un embalse, entre Camposolillo y Valdecastillo. Poco más al sur se encuentra Boñar, la villa más importante y animada de gente, que quizá deba su nombre a la existencia de alntiguos baños. Por la villa pasa el ferrocarril que se construyó para unir la zona minera que tenía su capital en La Robla hasta Bilbao. Lo más destacado, además del paisaje, es la iglesia de San Pedro, obra del siglo XVII.

El Curueño y el Porma son ríos trucheros y salmoneros, descendiendo con rapidez desde las alturas hasta la meseta. Los prados y los árboles copiosos, junto con las grandes rocas peladas de vegetación por la erosión nivosa, acompañan al viajero durante todo el camino. No es extraño ver en las villas y aldeas grandes pilones con caños que vierten agua a raudales, consecuencia de la bundancia de la misma. Los veranos son calurosos, pero una brisa casi constante hace que a la sobra que esté muy bien y los inviernos son fríos por el aislamiento del mar y la altura. 

Unos kilómetros al este puede visitarse el Museo de la Minería y la Siderurgia, en Sabero. En una gran nave formada por ojivas enormes, junto con otras dos más pequeñas con arcos de medio punto, tuvo lugar la primera experiencia siderúrgica con alto horno en España. La minería del carbón fue, sin embargo, la riqueza de la región. El museo, establecido hace unos pocos años, aprovechó las instalaciones siderúrgicas de mediados del siglo XIX, construídas por la una sociedad palentino-leonesa de capital español. Con su farmacia de la época, sus paneles explicativos, dibujos y recreaciones, reproducciones de la maquinaria, etc., es un museo digno de verse, que rinde tributo a las gentes que trabajaron en condiciones muy peligrosas. 

Cerca de Sabero está la modesta cueva de Valdeajo, con estalagtitas y estalagmitas. No puede compararse a la grandiosa -y cercana- de Valporquero, pero es un atractivo más de esta comarca minera donde se está trabajando para evitar las escombreras de carbón que han quedado de las antiguas explotaciones.