viernes, 15 de marzo de 2019

Científicos griegos

Tornillo de Arquímedes para bombear agua

Los científicos griegos de la antigüedad tuvieron ante sí los avances de oriente y Egipto, anteriores a ellos, y fue en Jonia donde aparecieron los primeros pensadores que se llamaron a sí mismos físicos. El punto de partida residió en la convicción de que el universo obedecía a factores racionales, excluyendo por tanto a los dioses de la explicación de la naturaleza.

En el siglo II un médico de Pérgamo, Galeno, heredó buena parte de los conocimientos de sus predecesores, dos de ellos Serapión de Alejandría y Glaucias de Tarento que, contrariamente a otros anteriores, basaron la medicina en la observación de los enfermos y en las experiencias habidas, lo que permitió un avance de la cirugía. Dos descubrimientos importantes se debieron a Erasístrato de Quíos (s. III), que distinguió el cerebelo, sus funciones y el aparato cardiovascular. Por su parte, Herófilo de Calcedonia, en torno al año 300 a. de C., estudió la trayectoria de las venas y arterias, comprendiendo a su vez el sistema nervioso, parte de la estructura del cerebro y las formas del hígado y del intestino delgado; estableció un método para medir el pulso y poder diagnosticar patologías.

Si tenemos en cuenta que el diagnóstico, en medicina particularmente, es fundamental, pues errar en él lleva a aplicar remedios que no lo son, los avances que debemos a los anteriores son de un valor extraordinario. Hubo médicos en la antigüedad griega cuyos métodos nacieron esencialmente de la investigación de la fisiología humana, entendiendo los síntomas de cada enfermedad. Se basaron en lo que hoy llamamos historial clínico de cada individuo (prognosis), así como la comparación de enfermedades similares. Aunque ya vimos a algunos aventajados de la cirugía, fue en el siglo V a. de C. cuando más avanzó.

En el mundo griego había existido siempre una medicina, aunque no en todos los casos obedeciese a métodos racionales, sino más bien empíricos y contando con la “emoción religiosa” de los enfermos. Pero en el siglo VI a. de C. las primeras escuelas médicas se separaron de esos métodos, desarrollándose en Asia Menor lo que podríamos llamar medicina “moderna”. Los seguidores de Pitágoras formaron la escuela de Crotona, en la Magna Grecia, destacando en ella Alcmeón (finales del siglo VI a. de C.). Este explicó que “el hombre se caracteriza por el equilibrio de contrarios y la enfermedad se debía a la ruptura de ese equilibrio en el interior del cuerpo humano que la medicina debía restablecer”. Defendió también el examen de los síntomas, apareciendo así la medicina como una manera racional de curar que se basa en el conocimiento de la physis. Alcmeón fue el primero en asignar al cerebro el papel central que posee y no al corazón y en intuir la función del sistema nervioso. Eurifonte, en la primera mitad del siglo V a. de C., estudió la anatomía del cuerpo humano y el problema de la fiebre. Heródico de Selimbria defendió una terapia basada en la dieta… El método de Alcmeón fue adoptado por Hipócrates (siglos V-IV), que creó una de las más famosas escuelas médicas de la Antigüedad, cuya sede principal se encontraba en Cos.

La época helenística fue muy brillante para la ciencia griega, produciéndose avances en Matemáticas, Astronomía, Mecánica, Química y Agricultura práctica. Euclides, en torno a 300 a. de C., estableció un sistema de deducciones axiomáticas; Arquímedes de Sicarusa, en el siglo III, mejoró el conocimiento del valor del número pi, introdujo el cálculo infinitesimal y, en Física, las condiciones bajo las que las fuerzas se equilibran. También hizo progresos en hidrostática, capaz de determinar la densidad de un cuerpo. Se avanzó en la mecánica con poleas compuestas y se descubrió por Arquímedes un tornillo para bombear agua.

Apolonio de Perge, a finales del III siglo a. de C., estudió las secciones cónicas como la elipse, la hipérbola y la parábola. Aristarco de Samos, a principios del mismo siglo, trató de medir los diámetros del sol y de la luna, así como sus distancias de la Tierra[i] y la revolución de esta alrededor del sol, quedando su teoría heliocéntrica en el olvido. Eratóstenes de Cirene, en el mismo siglo, midió el meridiano terrestre, lo que fue el origen de la geografía matemática. Hiparco de Nicea, en el siglo II, investigó los equinoccios y las anomalías en los movimientos de la Tierra[ii], llevó a cabo el primer catálogo estelar e inventó el astrolabio. En neumática, Ctesibio de Alejandría, en el siglo III, realizó estudios sobre el aire comprimido y el vapor.

Mucho antes, Empédocles de Agrigento (s. V a. de C.) demostró que el aire era una sustancia material y Pitágoras de Samos, un siglo antes, descubrió los números irracionales[iii]. También avanzaron la Música, la Botánica y la Zoología. En el siglo V Leucipo de Mileto y luego Demócrito de Abdera formularon la teoría atomista, por la que el universo está formado por combinaciones de átomos[iv]. Hiócrates de Quíos, en el mismo siglo, especuló sobre la cuadratura del círculo, e Hiparco de Metapontio, ya antes, se preocupó de la armonía de los acordes musicales. Arquitas de Tarento, entre los siglos V y IV, estudió la esfera y el cilindro. Filolao de Crotona, en el siglo V, destacó en Astronomía y Menéstor de Síbais en Botánica. Heráclides Póntico (s. IV) elaboró una teoría geocéntrica según la cual en torno a la Tierra giraban la luna y el sol y los demás planetas alrededor de éste. ¿Qué decir de Platón?: sucesores suyos fueron Espeusipo y Aristóteles, siendo este último el que se encargó de condensar toda la ciencia de la civilización griega hasta su momento; clasificó todos los seres agrupándolos por su afinidad y trabajó en Zoología y Botánica con la idea de que todo en la naturaleza tiende a su perfección, de forma que se podían distinguir en la naturaleza diversos reinos, minera, vegetal, animal y e ser humano…



[i] Siuguió la estela de Anaximandro en el siglo VI a. de C., que había pretendido medir las distancias de la Tierra a las estrellas, la luna y el sol.
[ii] Ya antes Eudoxo de Cnido elaboró la teoría de las esferas concéntricas para explicar el movimiento de los planetas.
[iii] Los que no pueden ser expresados como una fracción m/n donde m y n sean enteros y n diferente de cero.
[iv] Más adelante también se formuló en la India.
Fuente: "Atlas Histórico del Mundo Griego", Adolfo J. Domínguez y J. Pascual.

No hay comentarios:

Publicar un comentario