lunes, 8 de abril de 2019

Asturica Augusta

La forma de vida de los pueblos indígenas del noroeste de la península Ibérica en el siglo I a. de C., era muy distinta de la que impuso Roma a partir del momento en que fundó la ciudad de Asturica Augusta en el mismo lugar donde hoy se encuentra Astorga. En los orígenes de esta ciudad romana, como en otros casos, está el emplazamiento de un campamento romano, para luego, ex novo, levantar la ciudad con las características de otras romanas, aunque el plano no fue exactamente hipodámico.

Los profesores Santos Yanguas y Dopico Caínzos[i] aportan en un estudio datos muy importantes sobre los pueblos indígenas del conventus asturicensis, sensiblemente distintos de los que habitaban en los otros dos conventos del noroeste, lucense y bacarense, pero también distintos de los que vivían al norte de la cordillera Cantábrica. Estos tres conventos tienen en común la conquista simultánea por Roma en época de Augusto y la ausencia de ciudades si los comparamos con los demás territorios de la Hispania Citerior. Pero si los conventos bracarense y lucense comparten una misma cultura, la castreña, en el asturicense la diversidad es mayor.

Las tierras llanas de la Meseta norte propiciaron la aplicación por parte de Roma de estrategias de comunicación distintas que en la cordillera Cantábrica y en la llanura litoral. Al oeste del convento asturicense la arqueología ha descubierto formas de habitación parecidas a las de la Galicia y Portugal actuales al norte del Duero, poniendo de ejemplo los castros de San Chuis[ii] y Coaña. Sin embargo, en la Meseta, hay claras influencias celtibéricas: no se trata de pequeños poblados, sino de centros de mayor tamaño, como Puentecastro o Lancia[iii], algunos de los cuales se convirtieron en oppida. También hay diferencias en la onomástica.

La epigrafía muestra denominaciones como civitates, gentes, gentilitates, cognationes y castella, sin que los especialistas se hayan puesto de acuerdo sobre el significado y las diferencias que los romanos quisieron mostrar con esta diversidad. Algunas de aquellas denominaciones parecen tener un carácter territorial (la civitas de tal área geográfica) y los castella parecen ser las poblaciones indígenas donde los romanos observaron unidades militares, pero como estas fueron generadas por Roma ¿lo eran con anterioridad? En la zona occidental del convento asturicense se han encontrado castella, mientras que en la oriental, cognationes que se integran en las civitates; en la zona meridional del futuro conventus se documentan gentilitates, y las gentes tuvieron una naturaleza territorial y política. Como vemos, nada claro.

Lo que sí está claro es el enorme impacto que Roma causó en estos pobladores, máxime teniendo en cuenta que la conquista acababa de producirse, y que Roma impone aquí una organización administrativa sin precedentes dentro de la historia de Roma. La génesis del conventus asturicensis está en torno al Ara Augusta[iv]. El “ara” dota a diversos pueblos indígenas, forzados por Roma, de un elemento de cohesión mediante una fuerza ideológica de lo sagrado y al culto imperial.

Pues sobre estos precedentes se construye Astúrica, sobre la que, sin dejar de estar poblada en ningún momento, se encuentra la Astorga actual. Es la urbs magnifica a la que se refiere Plinio (el viejo), que nada tiene que ver con Lancia, a la que Floro llama urbs, que debió ser importante desde el siglo IV a. de C., sobrepasando las 10 Ha., pero para los romanos era un oppidum que la alejaba de Astúrica. A finales del siglo I d. de C. se extendía por casi 30 Ha. y contaba con foro en la parte más alta, edificios religiosos, infraestructuras del agua (cloacas y termas), probablemente –dicen los autores citados- anteriores al siglo II d. de C. y también contó con domus privadas.

La administración de la ciudad estaba en manos de procuratores para diversas funciones (una de ellas el control de las minas del noroeste), letati también con varias funciones (jurídicas, militares, etc.), mayoritariamente de procedencia itálica. La mayoría de las inscripciones descubiertas, tras más de 150 intervenciones arqueológicas, están datadas a partir del siglo II de nuestra era, algunas sobre grandes soportes, con dedicatorias a divinidades romanas y orientales.

Asturica fue la residencia de los procuratores Augusti con funciones para los tres conventos del noroeste, habiéndose encontrado epígrafes de ocho de aquellos. Los procuratores metallorum, de cuatro de los cuales tenemos noticia en inscripciones halladas en Villalis, a menos de 20 km. de Astorga. Igualmente se han encontrado cuatro inscripciones sobre beneficiarii procuratoris en Villaris, datadas en la segunda mitad del siglo II, y otra en Astorga de entre los siglos I y II. La onomástica de estos funcionarios delata su procedencia: uno de ellos era de Tergeste (Trieste), de finales del siglo I; otro itálico de la primera mitad del s. II, y otro probablemente de Roma de mediados del mismo siglo. En Astúrica había gran variedad de estratos sociales, desde las de rango senatorial y milites hasta las de libertos y esclavos privados, pero también imperiales, una nueva sociedad muy diferente a la indígena. En la ciudad no habitaba solo población romana, sino que también a los indígenas de otras zonas. No sabemos que estatuto jurídico tuvo Astúrica pero la mención a una Res Publicae Asturicae Augustae per magistratos…nos habla de algo desconocido para los indígenas; aunque no estemos ante un municipio, sí había poderes anuales y electivos que no tiene paralelo con la población indígena antes de la llegada de los romanos.

Asturica introduce la escritura, desconocida por los indígenas hasta entonces y conocemos el Edicto del Bierzo[v], emitido por Augusto en el año 15 a. de C., el documento más antiguo sobre el Noroeste. En realidad se trata de dos edictos que muestran la política tradicional de conquista romana: favorecía a los pueblos que le eran fieles y castigaba a los rebeldes. Este tipo de documento fue imitado por los indígenas, como es el caso de la tabula de hospitalidad de los Zoelae, viéndose cómo los acuerdos entre indígenas también se dotan de soportes en bronce y en la lengua latina de los conquistadores.

Se introdujeron nuevos cultos y divinidades romanas y orientales, especialmente el dedicado a Iuppiter Omptimus Maximus, muy extendido por el Noroeste, y al emperador. Como capital de un convento, en Astúrica tenía su sede el culto imperial conventual, donde residía el sacerdote encargado del mismo.




[i] “El impacto de Asturica Augusta como ciudad del poder en su ámbito”. El presente resumen está basado en el trabajo citado.
[ii] Cerca de San Martín de Beduledo, Celón, Allande.
[iii] Ver aquí mismo “Las dos Lancia”, sobre las dudas de si esta denominación corresponde al poblado prerromano en Villasabariego (León) o el de Arrabalde (Zamora).
[iv] Hay otras “aras” en las que hay una evidente unión de lo político, al ser usadas como elemento aglutinador de pueblos indígenas. Es el caso del altar Lugdunum, fundado en 12 a. de C., o el ara Ubiorum (por las mismas fechas), el situado junto al Elba, etc.
[v] Ver aquí mismo “El edicto de El Bierzo”.
(La fotografía es de https://asturicaromana.wordpress.com/)

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