viernes, 12 de abril de 2019

"Honra de la nación Etiópica"

Granada en el siglo XVI

Puede parecer extraño imaginar la existencia de negros, en la España del siglo XVI, ejerciendo como catedráticos de universidad o juristas en la Chancillería de Granada, pero lo cierto es que existieron, y este es el objeto de estudio de Magdalena Díaz basándose, sobre todo, en una fuente, los libros escritos por Francisco Bermúdez de Pedraza[i].

Uno de esos personajes de raza negra fue Juan Latino, catedrático de la Universidad de Granada, que vivió durante el siglo XVI como esclavo de un descendiente de Gonzálo Fernández de Córdoba. Liberado de la esclavitud, ascendió socialmente como hicieron otros africanos, pocos, en la España de la época. Latino nació en torno a 1516 en Baena (Córdoba) o en Etiopía[ii], teniendo luego la amistad del arzobispo de Granada, lo que le valió para entrar como profesor en la Universidad de Granada, lo que no le impidió romper las alabanzas hacia sus protectores, criticando incluso al rey Felipe II, posiblemente por el comercio esclavista hacia tierras americanas.

Otro es el caso de la bordadora Catalina de Soto, a la que Bermúdez de Pedraza califica de negra “ilustre”, “Reyna de negras”, señalando que se paseaba por Granada “con dos criadas blancas detrás della”. Los reyes habían protegido la producción textil al ordenar en 1494 que no se importaran paños, salvo para ornamentar las iglesias. Posiblemente –dice Magdalena Díaz- bordara para la Iglesia, pero lo que sí es seguro es que lo hacía para las damas de la nobleza granadina.

De Catalina, Juan Latino, Cristóbal Meneses y el licenciado Ortiz, dice Bermúdez de Pedraza que eran la “honra de la nación Etiópica”. Meneses era hijo de un noble y una negra y Elena de Céspedes había nacido en Alhama de Granada en 1545 (su origen era morisco o negro), acusada y encarcelada bajo la sospecha de ser monfi[iii], fue acompañante de la hija de su amo y, una vez liberada, se buscó la vida en diferentes partes de Andalucía como soldado, pastor, calcetera, bordadora y sastre, y después se examinó del título de cirujano en Madrid. Haciéndose pasar por hombre se casó con una mujer, fue condenada por la Inquisición a servir en un hospital de enfermos.

El licenciado Ortiz fue abogado de la Real Chancillería de Granada y fray Cristóbal de Meneses sabemos que perteneció a la orden dominica. De ellos y de los anteriores dice Bermúdez de Pedraza que eran “negros ilustres”. Todos ellos estuvieron vinculados, durante más o menos tiempo, con Granada, una ciudad que parecía dulcificar su carácter esclavista proveniente del continuo cautiverio  y rescate de esclavos entre cristianos y musulmanes. Con la población africana parece que se aplicó el patronazgo y el mecenazgo y no debe olvidarse que durante la pertenencia de Portugal a la monarquía española, la llegada de esclavos africanos a la Península fue en tránsito hacia las colonias americanas.

Al tiempo la imagen del negro se fue transformando, desde la de un bufón a un ser exótico y vicioso, pero algunos, como los que hemos visto, son el resultado de matrimonios mixtos y, en el caso de Juan Latino, se casó con una granadina, por lo que fueron mejor aceptados que los moriscos, a los que se les vio siempre reticentes a aceptar el cristianismo. En Gibraleón (Huelva), donde hubo esclavos africanos que arraigaron fuertemente, todavía hoy se puede observar el mestizaje, según Magdalena Díaz.

En la época los europeos tenían una idea de los africanos como individuos de piel oscura que habitaban un mundo raro, maravilloso y monstruoso, inventando rasgos de crueldad para justificar la dominación sobre ellos, que constituían una especie que había de civilizar. En España, con respecto a los moriscos, al dar comienzo 1567, entró en vigor la pragmática que les obligaba a dejar sus costumbres (lengua, vestido, baño, religión…) y a adoptar el cristianismo como único credo religioso. Lo que ya había preparado Carlos I en 1526 había quedado sin cumplir hasta que el arzobispo Pedro Guerrero consiguió su aplicación.

Volviendo a nuestros personajes, todos ellos eran hijos de un noble y una negra esclava, lo que dice mucho del papel que jugaban estas en ciertas casas como barraganas u objeto de las apetencias momentáneas de sus amos. Pero lo particular de los que hemos citado son que triunfaron en sus profesiones, consiguieron integrarse en la sociedad de su época e incluso, en la mayoría de los casos, fueron protegidos por sus progenitores.



[i] Nacido en Granada en 1576, fue clérigo e historiador.
[ii] Se hablaba en la época de Etiopía para referirse al África negra al sur del Sahara.
[iii] Desterrados o exiliados por su propia voluntad que no cumplieron las capitulaciones de Granada. Para sobrevivir constituyeron cuadrillas que asaltaban y robaban.

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