viernes, 5 de abril de 2019

Viaje a Ciudad Rodrigo

El "ídolo" de Ciudad Rodrigo

A 658 m. de altitud sobre el nivel del mar, al suroeste de la provincia de Salamanca y cerca de la frontera portuguesa, se encuentra Ciudad Rodrigo, una plaza militar históricamente, hasta el punto que a la primitiva fortificación romana le siguieron otras sobre todo en los siglos XVII y XVIII.

Según Fernando R. de la Flor, pasada la primera mitad del siglo XVII se convierte en centro estratégico que va a llevar a esta ciudad a una dilatada historia militar, tanto durante la guerra de independencia portuguesa, como durante la guerra de sucesión a la corona de España y en la guerra de 1808. En un principio la arquitectura militar fue barroca y más tarde clasicista, de forma que la “fortificación real” rodea al núcleo primitivo de Ciudad Rodrigo.

Hoy, la mayor parte del caserío se extiende a un nivel inferior, fuera de las murallas. Al oeste de promontorio amurallado discurre el río Águeda, y en dirección contraria a su curso, a unos pocos kilómetros, una carretera local nos lleva al pueblo de colonización del mismo nombre: construido en los primeros años cincuenta del siglo XX, a los colonos les fueron entregadas casa y tierras por parte del Estado, que luego ellos, con el fruto de su trabajo, debían ir pagando. Así se formaron explotaciones agrarias de regadío, en medio de la depresión que es la comarca de Ciudad Rodrigo en el conjunto de la provincia de Salamanca.

Intramuros se encuentra la catedral, obra inicial del siglo XII, que consta de tres ábsides en la cabecera, correspondientes con las tres naves longitudinales. Orientado al oeste se encuentra el pórtico “del perdón” y en las dos fachadas del crucero otros dos, situándose al norte el claustro, uno de cuyos ángulos fue eliminado por la construcción de la muralla. En la fachada sur del crucero hay un friso esculpido con doce personajes bíblicos.

Asombra el pórtico del perdón, con capiteles vegetales e historiados y esculturas de los apóstoles. Como el estilo de la catedral es el románico tardío, en el curso de su construcción ya se incorporaron elementos góticos, como las arquivoltas apuntadas y un tímpano dividido en tres registros.

De época romana quedan tres columnas de fuste liso que sostienen un entablamento en esquina. La Plaza Mayor, en cambio, se configuró en el siglo XVI sobre la base de otra anterior, construyéndose la casa de Ayuntamiento, con dos torres de planta circular en las esquinas de la fachada y seis arcos carpaneles, tres en cada uno de los dos niveles (bajo y superior)[i]. La casa del marqués de Cerralbo también se encuentra en la Plaza Mayor, obra del siglo XVI con ornamentación plateresca, escudos y balcones.

La ciudad cuenta con otras plazas, como la del Buen Alcalde, del Conde, de Herrasti y de Dámaso Ledesma. En la primera hay soportales; en la del Conde se encuentra el palacio de los Ávila y Tiedra, con fachada renacentista que bien podría estar influida por el gusto manuelino del vecino Portugal. También está aquí el paladio de los Condes de Alba de Yeltes, apellido que coincide con el del río que recorre la comarca y donde se encuentran pueblos como Aldehuela, Alba, Villavieja, Villares, Puebla y Castraz, todos ellos con el añadido “de Yeltes”, al norte y nordeste de Ciudad Rodrigo.

La plaza de Herrasti se encuentra al lado de la muralla y la catedral, debiendo su nombre a un militar de dicho apellido que luchó contra el francés en la guerra de 1808, pero también se recuerda en ella a otros héroes populares. La plaza de Dámaso Ledesma recuerda a un musicólogo local, encontrándose en ella la casa de los Sánchez Robles, con escudos; y el Palacio de los Águila, obra del siglo XVI ampliada en el siguiente, tiene un patio renacentista con decoración plateresca, pero le falta un lado al haber sido ocupado por el muro de otro edificio. Pero los edificios más o menos notables se despliegan por todo el recinto urbano, como torres, palacios y casas nobiliarias. La de los Velasco, contra lo que pueda parecer, es obra del siglo XX; la de los Miranda, en cambio, es del siglo XVI y cuenta en el exterior de uno de sus muros con una moldura en forma geométrica. La plaza de la marquesa de Cartago, construida a finales del siglo XIX, sigue el gusto modernista, y así podríamos seguir citando otras.

Uno de los mejores miradores, en el borde de la muralla, es el que permite asomarse al río Águeda, bien encajado en un surco del terreno. Por esta comarca hay vestigios de los vettones, pueblo protohistórico que fue sometido, como otros, por las legiones romanas. Más o menos cerca se encuentran los yacimientos de Lerilla, Irueña, La Genestosa[ii] y Las Merchanas[iii], por citas solo algunos.

De época visigoda se han encontrado no pocas pizarras numerales, muy propias de esta zona y del Sistema Central. El canónigo Serafín Tella[iv], interesado en la arqueología, “recopiló una importante colección de objetos, entre los cuales destacaron las pizarras numerales[v] de Lerilla, que entraron a formar parte de la colección arqueológica del obispado de Ciudad Rodrigo".



[i] A principios del siglo XX se añadió, formando un ángulo, otro edifico de parecida factura, pero los arcos tienen menos luz que los renacentistas.
[ii] Fue ocupado por romanos en los siglos I y II d. de C. y los trabajos que se llevan a cabo buscan una villa.
[iii] Se encuentra más al norte, en el municipio de Lumbrales. Aquí la muralla es de gran interés.
[iv] 1880-1948
[v] Para cierta contabilidad.

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