jueves, 25 de abril de 2019

Los "foederati" de Roma

Imagen supuesta del rey godo Teodoredo

Cuando un general romano de nombre Flavio Constantino se declaró emperador romano en Britania, tuvo como objetivos Galia e Hispania, encontrando aquí la oposición de Dídimo y Veriniano, parientes del emperador Honorio, con un ejército privado, pero fueron derrotados y ejecutados. Por su parte, el levantado Constantino, tuvo que abdicar poco después (411) y corrió la misma suerte. Geroncio, otro general romano, que en un principio colaboró con Constantino III y su hijo Constante, se enfrentó luego a ellos pactando con vándalos, suevos y alanos, que se encontraban en Galia e Hispania. Estos bárbaros saquearon esta última y comenzó el lento deterioro de la autoridad imperial romana[i].

En el tercio septentrional de Hispania la situación se deterioró mucho más abruptamente que en Levante y la Tarraconense, que estuvieron algún tiempo bajo control romano desde Rávena. Los bárbaros perseguían botín y un estatus dentro del imperio, no destruirlo, por lo que cuando el poder imperial se recuperó con la ayuda de los foederati visigodos, estos, desde Galia, emprendieron una serie de campañas (rey Valia) que permitieron aniquilar a los vándalos silingos y arrinconar en el noroeste de Hispania a los asdingos, suevos y alanos. Entonces Rávena permitió el reino visigodo de Tolosa gracias a un foedus con el emperador Honorio, llevando a cabo el asentamiento en el sur de Galia mediante el régimen de hospitalitas: los propietarios de la región compensaron la protección militar entregando a los guerreros acuartelados parte de sus bienes, las llamadas tercias.

En Hispania subsistían numerosos grupos bárbaros que actuaban autónomamente, aunque buscaban pactos con el poder imperial. Los suevos fueron los únicos que, a medio plazo, permanecieron en Hispania dominando el noroeste, en la provincia Gallaecia, donde llegaron a pactos, al parecer, con las autoridades locales de la zona, pero no con el estado romano. La llegada al poder de Requila en 438, asociado a la corona por su padre Hermerico, supuso la hegemonía de los suevos en el noroeste, llegando a conquistar Emerita (439) e Hispalis (440). Su hijo Requiario continuó con esta política expansiva por el norte cantábrico y llegando a alianzas con los visigodos. Los bagaudas en el valle del Ebro favorecieron a los suevos, que tuvieron las manos libres para dicha expansión.

Si los suevos habían llegado a algún tipo de acuerdo con Rávena, se vieron libres de cumplirlo cuando se produjo el asesinato del emperador Valentiniano III en 455, aprovechando la crisis que vivió el estado romano. Los visigodos de Teodorico II, por su parte, se convirtieron de nuevo en la fuerza armada del nuevo emperador, Avito. En 456 los visigodos derrotaron a los suevos mediante la batalla del Órbigo, cerca de Astorga, y asediaron Braga, capital de los suevos. Requiario fue capturado poco después y ejecutado, mientras Teodorico II se hacía con el control de Lusitania, lo que le valió actuar ya sin control alguno por parte de Rávena aunque formalmente aún firmase algunos pactos.

Teodorico II no destruyó al pueblo suevo, sino que puso a su frente a Agiulfo, un cliente suyo. Muerto este en 457, se agudizaron las luchas internas hasta que la muerte de Teodorico (466) permitió a los suevos liberarse de la tutela visigoda en un territorio más pequeño, la antigua Gallaecia romana y poco más, pero sobre la base de gobiernos locales que difícilmente aceptaron la centralización monárquica.

Por su parte, cuando los visigodos del sur de Galia fueron derrotados por los francos de Clodoveo en 507 (batalla de Vouillé[ii]), murió el monarca de aquellos, Alarico II. El asentamiento de los visigodos en Hispania con centro en Toledo, permitió que estos llegasen a destruir el reino suevo en 585, pero después de conquistar Córdoba en 572, derrotar a los sappos y tomar Sabaria, en la zona del río Sabor, al nordeste de Portugal, en la región de Tras-Os-Montes; en 574 vencieron en Amaya[iii] a los cántabros y, en 575, un senior suevo de los montes Arageneses (quizá al sur de Ourense), se rindió al rey visigodo, que en 577 se hizo con la Oróspeda (sierras de Cazorla y Segura); en 581 dominó parcialmente Vasconia…Los foederati de antaño se habían hecho fuertes.


[i] Iñaki Martín Viso.
[ii] Cerca de la actual Poitiers.
[iii] En Sotresgudo, al noroeste de la provincia de Burgos.

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