jueves, 17 de enero de 2019

El "morisco" Sempere

Vista antigua de Villena (Alicante)

Nacido a mediados del siglo XVIII en Elda (actual provincia de Alicante), su familia era de Villena y procedía de los últimos moriscos expulsados. Pero cuando Sempere y Guarinos nace, pertenece a un grupo acomodado que le permitiría estudiar más tarde en Orihuela, aprovechándose de los aires de reforma eclesiástica que una serie de obispos de la zona pretendían. Luego se instaló en Madrid para dedicarse a la abogacía. Siendo secretario del marquesado de Villena, se lanzó a participar en una serie de organizaciones, entre las que destaca la Sociedad Económica Matritense, trabajando allí en el expediente de la ley agraria, uno de los temas de preferente preocupación de los ilustrados.

Luego fue fiscal en la Chancillería de Granada (1790-1812), donde trabajó por la secularización y de modernización de las estructuras del Antiguo Régimen, lo que le enfrentó con los estamentos tradicionales y con la Inquisición. A él se debe el primer proyecto desamortizador de patronatos, capellanías[i] y obras pías. También se empeñó en neutralizar las prácticas dolosas y corruptas en el sistema de abastos granadino, lo que le enfrentó con las autoridades municipales, y de esta época es también su “Memoria”, dirigida a Godoy, sobre la educación del Reino. En 1797 fue nombrado consejero de Hacienda y así le sorprendería, trece años más tarde, la invasión napoleónica de Granada, formando parte, entonces, de la Junta de Defensa, organizando el ejército y la hacienda. Estaba redactando unas “Observaciones” sobre las Cortes de España, donde se muestra contrario a los constituyentes, que argumentaron el precedente de las de Cádiz en las medievales; Sempere defiende que la Constitución gaditana era algo nuevo sin entronque posible con situaciones anteriores.

Viendo que Bonaparte se imponía en España, consideró que era mejor colaborar con él, tanto por el carácter reformista del régimen josefino como por mantener su empleo y patrimonio, según Juan Rico Giménez, en cuya tesis doctoral se basa el presente resumen. En 1812 fue ascendido a juez en Madrid pero, una vez que los ejércitos franceses fueron expulsados de España, le fueron confiscados sus bienes por colaboracionista. Huyó entonces a Valencia y luego fue encarcelado en las caballerizas del Retiro de Madrid hasta 1814, cundo emprendió el camino del exilio, primero a Burdeos y luego a París. En Francia se mostró intermedio entre el despotismo ilustrado y el liberalismo moderado; precisamente su doctrinarismo le valdría, una vez vuelto a España, el calificativo de “servil”.

Los liberales del “trienio” permitieron la vuelta de los exiliados gradual y recelosamente, instalándose Sempere en Madrid, donde fue protegido por Hermosilla, Lista y otros moderados. En su obra “Historia de las rentas eclesiásticas de España” se muestra regalista en extremo, lo que le costaría caro. Cuando se reinstaura el absolutismo en 1823 tiene que exiliarse de nuevo para regresar en 1826 y recuperar los bienes que le habían sido confiscados. Se refugió entonces en su Elda natal, muriendo en 1830.

Su obra –según Rico Giménez- se corresponde con el racionalismo pedagógico que intenta una reforma estética combinando lo bueno, lo bello y lo útil. Leyó a los “novatores” y fue partidario de una ética social, luchando contra la ociosidad y la pobreza, aportando sus ideas sobre la asistencia social. También destacó en una polémica sobre el papel de España en la cultura europea, que desencadenó Masson de Morvilliers[ii] en 1782.

Mientras estuvo en Granada, Sempere escribió “Historia de los vínculos y mayorazgos”, publicada en 1805, donde se explica sobre la falsedad de los bienes vinculados como de derecho natural. Se interesó también por un plan pedagógico dirigido a lo que hoy llamaríamos formación profesional, valorando la educación técnica, y fue un precursor de las políticas desamortizadoras que se llevarían luego a cabo. Conocedor de la obra de A. Smith, está convencido de las bondades del librecambio de acuerdo con el ideario ilustrado, el humanismo y el liberalismo político conservador.

Estuvo Sempere en la voluntad de cambio que pretendía la racionalización y modernización de la economía, la sociedad, etc. Tropezó, claro está, con la contradicción sustantiva de no cuestionar las bases del Antiguo Régimen, lo que le une aún más a los ilustrados españoles en general.


[i] Ver aquí mismo “¿Qué fueron las capellanías?”.
[ii] Enciclopedista francés que tuvo una visión muy negativa del papel de España en materia de ciencia.

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