lunes, 21 de enero de 2019

Meriníes, nazaríes y cristianos

Puerta de Fez en la muralla de Ceuta
http://blogdeceuta.com/2011/12/puerta-de-fez-murallas-merinies-de.html

Los meriníes de Fez, que se consideraron herederos de los almohades, en África noroccidental, mantuvieron una serie de relaciones con los nazaríes de Granada y con los estados cristianos de la península Ibérica que ponen de manifiesto dos cuestiones: las divisiones internas en todos ellos (musulmanes y cristianos) y las alianzas mixtas, dándose situaciones de operaciones diplomáticas y militares de cristianos y musulmanes juntos contra musulmanes y cristianos por otro lado.

La intervención de los meriníes en la Península se inició bajo el mandato del sultán Abu Yusuf (1258-1286), quien llevó a cabo una importante ofensiva militar con cinco expediciones por tierras de al-Andalus, según ha estudiado, entre otros, Miguel A. Manzano[i]. Incluso antes de estar al mando, Yusuf manifestó su deseo de un yihad en al-Andalus, por lo que pidió permiso a su hermano, que era el sultán antes de 1258. Este –relata el autor citado- se lo negó, a pesar de lo cual Yusuf llegó hasta Alcazarseguir[ii], dispuesto a cruzar el estrecho de Gribraltar, pero no pasó de ahí. Si los almohades se habían hecho dueños de buena parte de la península, habiéndola “perdido” ¿por qué no recuperarla los benimerines, sus hermanos de religión? Hubo, como en el caso del reino visigodo siglos atrás, una “pérdida de España” para los grupos dirigentes musulmanes.

Quedaba todavía por conquistar Marrakus a los meriníes, lo que no se producirá hasta 1269, y faltaba el control de ciudades como Siyilmasa o puertos como Ceuta, lo que no ocurrió hasta 1274. Los intentos de pasar a la península Ibérica estaban condicionados por seguir cierta ortodoxia acorde con los consejos de santones o líderes religiosos, y de hecho así quedó reflejado en la numismática, en la que la mención al sultán será sustituida por alusiones al Corán.

Entre 1262 y 1264 llegaron a la península las primeras tropas meriníes, pero se trata de fracciones rebeldes dentro del propio sultanato de Fez. Teóricamente decían cumplir con el yihad, aunque se tratase de rivales de la máxima autoridad meriní para desestabilizarla, pero supuso un refuerzo militar para Muhammad I, máxima autoridad de Granada, que tuvo que sofocar un levantamiento mudéjar entre 1264 y 1266. Vemos, pues, disidencias tanto en Fez como en Granada, como así mismo las veremos en territorio cristiano. Estos meriníes, en realidad, todavía disputaban el territorio africano a los almohades[iii].

Diez años más tarde Muhammad II de Granda habría pedido auxilio a los meriníes ante las dificultades por las que atravesaba, dándose la primera expedición de Abu Yusuf, ya que el granadino tenía problemas internos con los partidarios de otra dinastía, la cual podría también haber solicitado apoyo a Yusuf. Un poeta del siglo XV dejó escrito que la dinastía disidente llamó a Yusuf “por la religión”, pero es evidente que se trataba de un conflicto interno en Granada cuyas partes acuden a la ayuda del mismo meriní. Por otro lado estaban los avances cristianos, y las autoridades de Granada, Fez, Tremecén y Túnez pugnaban por hacerse con la hegemonía. Cada uno de estos estados, como los cristianos, tenía por suya la tierra que había conquistado al enemigo, pero también la que el enemigo le había arrebatado, y para justificar sus actuaciones recurrían al espíritu de cruzada o al de yihad. El Estrecho –dice Miguel A. Manzano- fue más una puerta que una frontera insuperable.

Abu Yusuf vio la necesidad de obtener el apoyo logístico de Ceuta, gobernada por una dinastía distinta, que aportó navíos y arqueros al ejército meriní, aunque estos solían llegar a Alcazarseguir para el trasvase de tropas a la península. Por otro lado la cesión o intercambio de plazas entre nazaríes y meriníes era común y, en ese caso, Muhammad II entregó Algeciras, Tarifa y Ronda a Abu Yusuf. Miguel A. Manzano cree que más que ceder estos territorios lo que se hizo fue ceder los derechos para llevar a cabo la lucha contra los cristianos, lo que también hicieron estos con territorios antes de ser conquistados. La primera expedición de Abu Yusuf (1275-1276) no contó con unidad en las filas musulmanas porque las tensiones entre Muhammad II y la dinastía granadina disidente no lo permitieron, habiendo enfrentamientos en Córdoba, Jaén, Sevilla y Jerez sin que las tropas meriníes tuviesen victorias claras. La excepción fue Écija sobre Nuño González de Lara, que fue derrotado y muerto en 1275. Los cristianos habían ejercido en esta población enorme represión contra una revuelta mudéjar.

Poco aprovechó esto a Yusuf, pues las revueltas internas en territorio meriní continuaban, lo que le obligó a regresar a África. De todas formas, la voluntad de Yusuf de instalarse en la península se demuestra al iniciar la construcción de la ciudad de al-Binya (residencia palatina de Algeciras).

La segunda expedición  tuvo lugar entre 1277 y 1278, pero Yusuf encontró dificultades para movilizar a sus tropas, además de que no fue requerido por Muhammad II, por lo que llegando a la península se reunió en Ronda con la dinastía disidente granadina y llevó a cabo con ella algunas campañas sin la participación del sultán nazarí. Los enfrentamientos con los cristianos se dieron en Aljarafe, Alcalá del Río, Guillena, Cantillana, Alcolea, Constantina, Morón, Rota, Sanlúcar de Barrameda, Santa María del Puerto[iv], Porcuna, Arjona, Baeza, Martos, Cañete de las Torres y Andújar[v], un vasto territorio sobre el que los meriníes solo tuvieron algún éxito en los asedios, pero dejaron una imagen de gran desolación tras arrasar los campos y devastar las aldeas andaluzas. La única ventaja territorial fue Málaga, entregada voluntariamente por la dinastía disidente nazarí para disgusto de Muhammad II.

Se sabe que durante la entrevista de Yusuf con los disidentes granadinos se acordó atacar la ciudad de Sevilla, porque aquí se armaban los navíos que impedían el trasvase de combatientes musulmanes a la península.

La tercera expedición se produjo entre 1278 y 1279, originada por el bloqueo marítimo que Alfonso X puso sobre Algeciras, para lo que contó con la alianza de Muhammad II, descontento con la pérdida de Málaga, y del sultanato de Tremecén, enemigo tradicional de los meriníes en estos años. Fue el primer enfrentamiento naval importante entre Castilla y Fez, que se saldó a favor de esta última, aunque Yusuf no pudo pasar a la península por rebeliones internas entre los cristianos. Esto fue aprovechado por los nazaríes para recuperar Málaga o Ronda (no está claro), lo que minimizó la victoria naval de los meriníes.

La cuarta expedición tuvo lugar entre los años 1282 y 1283, a partir del momento en que Alfonso X solicitó la ayuda de Yusuf para enfrentarse a su hijo, el futuro Sancho IV. Es una muestra más de la conveniencia en cambiar las alianzas según el momento, ya que en 1260 los meriníes habían sido vencidos por el castellano en Salé[vi] y habían sufrido ataques en Larache[vii] y Tisams en 1269. En 1282 un ejército formado por soldados magrebíes y castellanos asediaron Córdoba, donde se había refugiado el infante Sancho, sin que lograran derrotarlo. Los meriníes se internaron luego por Andújar, Jaén, Úbeda, Terrinches[viii] y los alfoces de Toledo, llegando incluso a Madrid. El infante Sancho buscó la alianza de Muhammad II y, de esta forma, dos ejércitos mixtos se enfrentaron, pero los seiscientos caballeros que Alfonso X entregó a Yusuf decidieron no apoyar a este después de algunos ataques de Yusuf por tierras de Málaga, Cártama[ix], Coín y Fuengirola. Los ejércitos mixtos se escindieron mientras que los meriníes se movían por Córdoba, Jaén, Úbeda y Baeza, luego cerca de Ciudad Real y las poblaciones de Montiel y Almedina[x], teniendo que atravesar el puerto del Muradal, pero sin conseguir mayor éxito, y los soldados magrebíes se retiraron por Vilches, Santisteban del Puerto (1) y Baeza, para llegar a Algeciras y poner fin a la expedición.

El último intento de Yusuf de intervenir en la península se produjo en 1285, enfrentándose al rey Sancho IV y rompiendo relaciones diplomáticas con él, y Muhammad vio aquello con recelo, pues el africano no contó con él. Yusuf se empeñó en asediar Jerez, su objetivo fundamental, porque tenía gran importancia estratégica desde época almohade, además de que era zona de revueltas mudéjares. Yusuf actuó con contundencia durante poco más de un mes de asedio llegando a matar a 700 cristianos de los arrabales. Otros ataques se dieron en Sanlúcar de Barrameda, Carmona, Marchena, Arcos, El Puerto de Santa María y en algunos enclaves de tierras de Sevilla y Écija. Todo ello se completó con algunas escaramuzas por Niebla y Jaén, por lo tanto en un amplio territorio de toda la Andalucía dominada por el rey cristiano.

Los ataques a castillos y fortalezas fueron prioritarios con un ejército de unos 30.000 hombres (arqueros, jinetes, infantes…). Yusuf consiguió varios centenares de cautivos y se hizo con muchos animales como botín de guerra (miles de caballos y ganado menor en su conjunto). Los meriníes emplearon almajaneques y maquinaria de asedio. Pero Jerez resistió y Yusuf levantó el sitio al enterarse de que Sancho IV se disponía a bloquear el Estrecho, lo que impediría el regreso a Fez, pero no sin antes destrozar viñedos, olivares, árboles frutales y otras cosechas, lo que se contemplaba en el derecho islámico con ciertas restricciones. Miguel A. Manzano considera que esto es señal de que Yusuf no debía tener convicción en un éxito posterior, porque de lo contrario hubiese respetado la riqueza destruida para provecho propio.

Se firmó el acuerdo de paz en 1285 y el envío de sendas guarniciones a Coín y Estepona[xi] en previsión de alguna reacción por parte de Muhammad II, todo lo cual es buena muestra del espíritu guerrero de una larga época y de la prioridad de las ambiciones de poder de unos y otros, más allá de la retórica religiosa con la que se revestían.



[i] “De nuevo sobre la invasión de los meriníes en la Península Ibérica…”.
[ii] En el extremo norte del actual Marruecos, a orillas del Estrecho.
[iii] El último califa almohade dejó de reinar en 1269.
[iv] Todas estas comarcas y poblaciones se encuentran entre el oeste de la actual provincia de Sevilla, el interior y norte de la misma, el sur y el oeste de Cádiz, por lo tanto en la parte más occidental de la depresión del Guadalquivir.
[v] Estas poblaciones se encuentran entre el oeste de la actual provincia de Jaén y el este de la de Córdoba, en el centro de la de Jaén y al suroeste de la misma.
[vi] En la costa atlántica marroquí.
[vii] Al norte de Salé, cerca del Estrecho.
[viii] Al sureste de la actual provincia de Ciudad Real.
[ix] Al sur de la actual provincia de Málaga.
[x] Al sureste de la actual provincia de Ciudad Real ambas poblaciones.
[xi] Al sur y suroeste de la actual provincia de Málaga respectivamente.
(1) Al norte de la actual provincia de Jaén.

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