domingo, 17 de febrero de 2019

Condiciones en los orígenes

Restos de la ciudad de Mari y su palacio
https://www.culturamas.es/blog/2018/04/26/mari-la-ciudad-que-la-historia-olvido/

La depresión formada por el Tigris y el Éufrates es de epoca geológica relativamente reciente y desde el punto de vista climático se caracterizaba por largos meses de verano extremadamente calurosos. Por ello la agricultura dependió, en un principio, del riego artificial, mientras que las zonas próximas a las montañas están favorecidas por lluvias copiosas; por ejemplo, las laderas de la cordillera iraní están bordeadas por un cinturón de valles en los que la agricultura se rige por las lluvias. La franja de terreno cultivable era muy estrecha en la orilla derecha del Tigris, pero se ensanchaba a la altura de la actual Mosul. La comunicación con las altiplanicies iraní y armenia se establecía a través de unos pocos puertos de montaña. Al oeste y noroeste de Babilonia la franja de tierra no cultivable, que hasta muy entrada la época histórica fue mucho más ancha que en la actualidad (pues el Éufrates ha desplazado en época relativamente reciente su curso hacia el oeste) solo estaba habitada por nómadas pastores. Hasta que no fue domesticado el camello (fines del 2º milenio a. C.) los nómadas no podían alejarse más que unas jornadas de la tierra cultivada; río arriba el territorio cultivado se estrecha en ambas orillas.

En la región de la antigua Mari y en las orillas de los afluentes del Éufrates, se vuelven a ampliar los terrenos cultivables, mientras que el espacio situado al sur del Tauro, entre la costa mediterránea, el Éufrates y la zona de Siria media y Palestina, está constituida por numerosos territorios pequeños independientes. Los montes del Líbano y Antilíbano proveyeron a Egipto, pero también a Babilonia y más tarde a Asiria, de valiosas maderas para la construcción y de resinas aromáticas. Frente a la ladera oriental del Antilíbano se hallaban varias ciudades-oasis, entre las que destaca Damasco y hay datos para suponer que a mediados del siglo XIX a. de C. hubo una inundación catastrófica que alteró el curso del Tigris. Una inundación provocada por el deshielo en las montañas podía ocasionar fácilmente catástrofes de este tipo. A esto se añade que el Tigris y el Éufrates acumulan en su descenso gran cantidad de sedimentos y que, en consecuencia, el lecho del río creciese constantemente. Los augurios babilónicos hablan a menudo de rotura de diques, pero debe tenerse en cuenta que el Tigris transcurría en ese tiempo más al oeste que hoy.

Palestina forma una región por sí misma, con zonas relativamente fértiles en las laderas occidentales de las montañas de Judea y Galilea, zonas desérticas en las montañas de Judea y en el Negev y vegetación tropical en el valle del Jordán. Hacia Egipto el país estaba cerrado, por lo menos hasta poco antes del 3000, por los desiertos de Sinaí y el Negev del sur. Al Este del Jordán hay regiones que tuvieron una densidad de población tan importante en la antigüedad como en la época romana.

Buenas rutas montañeras conducían de la llanura mesopotámica y Cilicia a la meseta central anatólica, y el núcleo territorial se situaba en torno al río Halys (Kizil Irmak). Otra zona de colonización importante fue la llanura de Konya, mientras que Asia Anterior estaba constituida por muchos núcleos territoriales, generalmente de dimensiones reducidas que surgieron sobre todo en regiones encajadas entre las montañas. Las condiciones naturales para formaciones más amplias se daban, por el contrario, en la región que más tarde sería Babilonia, en el territorio asirio, en Anatolia central y en la meseta iraní. Muchos de los pueblos que aparecen en la historia antigua del Próximo Oriente como fundadores de grandes imperios (hititas, mitanios, medos y persas) habían alcanzado la unidad étnica e importante densidad numérica mucho antes de su aparición en el cercano oriente.

Al menos desde la época en que se desarrolló la cultura urbana babilónica los intercambios se extenderían a regiones situadas fuera del ámbito estricto del próximo oriente. Los países del Golfo Pérsico y el valle occidental del Indo suministraban importantes materias primas, así como Afganistán, con sus yacimientos de lapislázuli, y otros países producían el cobre necesario para la fabricación del bronce.

En la época situada entre los años 9000 y 6750 se inició en el próximo oriente, donde ya debían existir condiciones climáticas muy parecidas a las actuales, una fase de domesticación de animales y de cultivo de las plantas más importantes, y hacia 6750 la nueva fase está completamente desarrollada. Sus adquisiciones más importantes son la domesticación de la oveja, la cabra, el cerdo y la vaca, la selección y siembra del trigo, cebada y lino. El cultivo del trigo condujo necesariamente a la vida sedentaria y a la formación de comunidades rurales en el momento en que se extendió y entró a formar parte decisiva de la alimentación. El olivo no se daba en Babilonia y sí en cambio la palmera. La fase inicial de la producción de alimentos, hacia 9000, está atestiguada en toda Palestina, en la zona orientada hacia el Mediterráneo y en las regiones más secas del Este (Natufia), en el Líbano, en Siria y en el Kurdistán iraquí e iraní. Un ejemplo típico de asentamiento rural primitivo es Jarmo, al Este de Kirkuk, en las montañas kurdas, y otro asentamiento, acerámico, es Ugarit. Los yacimientos arqueológicos más importantes son Catal-Huyuk y Hacilar en Turquía suroccidental, Mersin y Tell Judeide en Cilicia y norte de Siria, Tell Halaf en Mesopotamia central, Tell Hassuna junto a Mosul, Tepe Sialk en la meseta iraní...

Una y otra vez Tigris y Éufrates han cambiado de curso, y no es de extrañar que en este país se situara el mito del diluvio universal. Los primeros agricultores que se establecieron en Babilonia tuvieron que dar el paso importante, aunque difícil, del cultivo de secano al cultivo de regadío. La aventura de llevar las plantas de las regiones montañosas y próximas al clima diferente de la llanura aluvial y a un terreno regado artificialmente, tuvo éxito. En cuanto aumentó la zona de regadío también lo hizo la producción de lino, y por lo tanto de aceite y fibras de lino. Atendiendo a la cerámica, la prehistoria de Babilonia se divide en tres fases: la de Eridu, considerada como la más antigua vida sedentaria babilónica; la de el-Obed y la fase de Uruk, esta sobre 4000.

Los sumerios eran la fuerza motriz de la época en Mesopotamia del sur, que quizá entraron algún tiempo antes en el país, es decir, lo más tarde en la fase de Uruk (4000). Durante el tiempo en que Babilonia realizaba sus fases de evolución prehistórica tuvieron lugar, en las regiones vecinas del norte y del noroeste, transformaciones que corresponden de modo sorprendente a los acontecimientos observados en Babilonia. El primer texto literario sumerio sobre mitología que ha llegado hasta nosotros pertenece al siglo XXIII a. de C. y la mayor parte de los textos literarios sumerios conocidos pertenece a la última fase de la lengua hablada sumeria: época de Gudea, III dinastía de Ur y los primeros 250 años después de esta dinastía. Esto no quiere decir que la actividad literaria y el interés por la literatura surgieran tan tarde; lo que surgió tarde fue la forma escrita. Desde Sargón de Akkad la lengua acadia suplanta poco a poco a la sumeria, y en los bajorrelieves, los rostros barbudos y de abundante cabellera reemplazam a las cabezas sumerias, redondas y calvas.

(Fuente: "Los imperios del antiguo oriente").


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