Terrazas del Jarama |
Los objetos líticos fabricados por nuestros antepasados que
hemos ido encontrando presentan diversos tipos y están hechos de diversas
materias primas. Los especialistas consideran que, para la etapa del Neolítico,
la piedra para talla, pulimentos y elementos de molturación y adorno, suponen
algo más del 70% de los encontrados, correspondiendo el resto a los materiales
no líticos.
La tesis doctoral de Jesús Jiménez Guijarro dedica un
capítulo a este asunto, y en él se basa el presente resumen. El autor citado
centra su atención a las dos mesetas españolas, pero se ve en la necesidad de
acudir a estudios realizados en otros lugares, dentro y fuera de España.
De una minería simple se pasó, con el paso del tiempo, a una
más compleja, siendo el sílex el material más utilizado, no descartándose que
los lugares de asentamiento, aún antes de la sedentarización, estuvieron
condicionados por la captación de estos recursos líticos.
La evolución comprende el proceso de adquisición de la
materia prima, el aprovechamiento y la transformación del mineral. Después del
sílex tienen importancia la cuarcita, el cuarzo y los derivados de las rocas
silíceas para la elaboración de útiles tallados. En algunos lugares se explotó
la obsidiana, produciéndose unas redes de distribución desde los lugares de
origen.
Existieron dos modelos de obtención de la materia prima: la
búsqueda superficial de los minerales, bien en sus zonas de origen o en las
terrazas de los ríos que los habían arrastrado, y la prospección minera,
acudiendo de forma directa al filón o vena y procurando su explotación íntegra
hasta, si es posible, generar un excedente.
Dentro del primer sistema está la explotación de filones a
cielo abierto. En el caso del sílex a veces se trata del aprovechamiento de
grandes bloques desprendidos o de venas localizadas en cortados verticales.
Otras veces el aprovechamiento se realiza en el interior de cavidades
naturales, como es el caso de la Galería del Sílex (Burgos)[i],
explotada durante el Neolítico. Otro ejemplo es la galería de los rinocerontes
de Rouffignac (Francia)[ii],
explotada durante el Paleolítico Superior.
Dentro del segundo sistema, en un estadio más avanzado, los
primitivos realizaron pequeñas cubetas o pozos, de profundidad nunca superior a
la altura de un hombre y amplio diámetro (superior a veces a los 15 metros):
son los pozos madriguera para la búsqueda de un nuevo afloramiento del filón.
Entre los sistemas mineros más avanzados se encuentran los pozos profundos, en
ocasiones de más de diez metros, y en un proceso de avance, la excavación de
ramales subterráneos a modo de galerías simples o complejas: para Europa
corresponden estas a un período que va desde el final del Neolítico al
Calcolítico[iii].
Los sistemas más complejos se idean cuanto más se complica la
posibilidad de extracción, además de las rocas citadas, el cuarzo, la
variscita, el azabache, los carbones fósiles en general y los metales. Para la
fabricación de hachas, cinceles, azuelas y pulimentos se han empleado otros
materiales pétreos: sillimanita, diabasa, gabro, lamprófido, basalto y granitos
y areniscas para elementos alisadores y de molturación.
El sílex, cuarzo, cristal de roca, cuarcita, caliza y pizarra
se han explotado desde el Paleolítico hasta el Bronce; ofita, sillimanita,
diabasa, lamprófido/pórfido, basalto, granito, arenisca y variscita/fosfatos
alumínicos, desde el Neolítico hasta el Bronce; el lignito-azabache desde el
Paleolítico Superior al Calcolítico; el cobre desde el Calcolítico a la Edad
del Bronce; el oro y la plata desde el Calcolítico a la Edad del Hierro; la
arcilla y la pirita desde el Neolítico a la Edad del Hierro[iv].
El sílex fue el primero por su facilidad de trabajo y dureza,
demostrando algunas investigaciones que el mineral subterráneo se
podría remontar al Paleolítico Medio. En el Paleolítico Superior y el comienzo
del Neolítico se recurrió a numerosos lugares de aprovechamiento a cielo
abierto o mediante la excavación de los pozos madriguera. Ello derivó en la
formación de verdaderos paisajes mineros fuertemente antropizados. La mina de
Krzemionki (Polonia)[v] sería la más antigua, durante buena parte del
sexto milenio antes del presente, y las de Antonshohe[vi],
fechadas en torno al 5000 antes del presente.
Tan solo en Europa hay casi un centenar de yacimientos
mineros que tienen trazas de explotación prehistórica, la mayor parte de ellos
con sistemas complejos de explotación (sexto-quinto milenios antes de Cristo).
En la meseta española y especialmente en los cursos inferiores de los ríos
Manzanares y Jarama se nota la relación entre la explotación minera y el
hábitat. En el caso del Cerro de Almodóvar[vii]
y de Los Angeles[viii] el
sílex aflora en superficie de forma natural.
Algunos arqueólogos han realizado estudios sobre el color, la
procedencia y otros aspectos de las materias primas convertidas en útiles. En
la cuenca del Tajo hay una notable presencia de talleres líticos de superficie
(áreas del sur de Madrid y norte de Toledo): Brea de Tajo, Orusco, Paracuellos,
Parla, Torrejón de Velasco, Esquivias, Magán-Añover, Barcience, Huecas,
Rielves, Vargas o Yuncliyos.
Los primitivos tuvieron que construir galerías de sustentación natural de las techumbres mediante el recurso a grandes pilastras de roca caja, acondicionaron sistemas de ventilación encendiendo varios fuegos en la boca del pozo y a lo largo de las galerías para facilitar la corriente de aire y evitar el empobrecimiento y viciado de la atmósfera subterránea, y perfeccionaron las herramientas de la minería: picos en asta de ciervo, cinceles, espátulas y punzones de hueso, mazos de piedra y pequeñas azuelas.
El autor dedica apartados de su estudio a la obtención de sal en época prehistórica, minerales metálicos y, en cuanto a la transformación, la cerámica, tan importante a partir del Neolítico.
Los primitivos tuvieron que construir galerías de sustentación natural de las techumbres mediante el recurso a grandes pilastras de roca caja, acondicionaron sistemas de ventilación encendiendo varios fuegos en la boca del pozo y a lo largo de las galerías para facilitar la corriente de aire y evitar el empobrecimiento y viciado de la atmósfera subterránea, y perfeccionaron las herramientas de la minería: picos en asta de ciervo, cinceles, espátulas y punzones de hueso, mazos de piedra y pequeñas azuelas.
El autor dedica apartados de su estudio a la obtención de sal en época prehistórica, minerales metálicos y, en cuanto a la transformación, la cerámica, tan importante a partir del Neolítico.
[i] Comprende
Atapuerca, Ojo Guareña, Montes de Valnera y Monte Santiago-Sierra Salvada.
[ii] Al
sureste de Pèrigueux y algo más lejos de Angulema.
[iii] El ser
humano empieza a utilizar el cobre, aunque perduran con mucho los objetos de
piedra y hueso.
[iv] Caliza,
pizarra, variscita, lignito-azabache, oro y plata han sido empleados, sobre todo,
para objetos de adorno. La arcilla para la cerámica y adorno, la pirita para
producir fuego. Los otros materiales han servido para la talla y el pulimento
sobre todo.
[v] Al
sureste de Polonia, cerca de Lublin.
[vi] Al
sureste de Alemania, muy cerca de la frontera checa.
[vii] En
Vicálvaro, municipio de Madrid
[viii] Cerca
de Getafe, Madrid.
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