lunes, 11 de febrero de 2019

Todos contra todos: almogávares, turcos y griegos

Turcos y bizantinos en el siglo XIV (Wikipedia)

Los almogávares o mercenarios que formaron la Compañía Catalana de Oriente, son el ejemplo más claro de la brutalidad e impiedad de una época guerrera que no lo ha sido más, sin embargo, que otras anteriores y posteriores.

Estela Vázquez Granados[i] ha estudiado el papel que estos almogávares llevaron a cabo a principios del siglo XIV en lo que quedaba del Imperio bizantino, en principio para ayudar a los emperadores cristianos a combatir a los turcos, de religión musulmana, pero como veremos, para enriquecerse, saquear, llevar el sufrimiento allí donde estos almogávares pisaban… y no fueron los únicos.

El contexto histórico es el de la expansión mediterránea de la Corona de Aragón durante los siglos XIII a XV, primero con la conquista de Mallorca (1229) y finalmente con la de Nápoles en el último siglo citado. En medio estuvieron los dominios sobre Ibiza, Sicilia, Menorca, Cerdeña, Atenas y Neopatria.

Los almogávares eran soldados mercenarios cuya vestimenta coincidía con las de las primitivas tribus germánicas, de ahí que se haya supuesto que eran descendientes de los godos, pero todo parece indicar –dice la autora a la que sigo- que su origen está en algún lugar del reino de Aragón. El nombre almogávar deriva de la palabra algara, correría o incursión en territorio enemigo.

Según María Teresa Ferrer Mallol, eran característicos de la frontera, furtivos y depredadores en territorio enemigo, que perdieron protagonismo cuando terminó la “reconquista” catalano-aragonesa en el siglo XIII. Luego se vieron obligados a ofrecerse al mejor postor, pero volviendo atrás, en el ámbito internacional los almogávares tienen protagonismo en la guerra de Sicilia a finales del siglo XIII, donde unos cuatro mil almogávares se enrolaron en el ejército de Pedro III de Aragón.

En sus armas predominaban las lanzas, los dardos arrojadizos y un cuchillo de doble filo llamado “colirtell”, acostumbrando realizar incursiones a pie. Ramón Muntaner[ii], que fue miembro de la expedición a Oriente, relató en su crónica que iban mal vestidos y asombraban a las gentes. Luchaban al grito de “desperta ferro”, pero no carecían de organización militar, estructurándose en almogávar o soldado, almocadén o sargento y adalid o capitán. Ya desde el principio fue una hueste dedicada al saqueo, teniendo por costumbre agruparse en número de 200 para las embestidas.

Tras la paz de Caltabellotta[iii] (1302) los almogávares se ofrecieron como mercenarios al emperador bizantino Andrónico II Paleólogo, que necesitaba combatir a los turcos en Asia Menor. Para ello contaron con el beneplácito de Federico de Sicilia y Jaume II de Aragón, y en 1303 llegaron a Constantinopla, cuando el Imperio bizantino estaba muy debilitado. Pronto surgieron enfrentamientos entre la hueste y los distintos aliados bizantinos, como los mercenarios del coemperador Miguel IX Paleólogo[iv], por ello los almogávares se dirigieron a las proximidades de la ciudad de Cizico[v].

Los primeros enfrentamientos entre almogávares y turcos tuvieron lugar en 1304 y resultaron victorias para los primeros, que pudieron liberar la ciudad de Filadelfia (al oeste de Anatolia). Después se enfrentaron de nuevo en Tira, donde murió Corberán de Alet, senescal almogávar, con victoria también para este, que no obstante persiguió a los otomanos que escapaban y en este lance perdió la vida. Entonces le sucedió en el mando Rocafort, que se hizo con el botín, siendo enviadas las familias de los soldados a Magesia[vi] mientras que el grueso de los soldados marcharon a Ania.

El propósito era buscar un gran enfrentamiento, llegando los almogávares a las Puertas de Hierro, estrecho desfiladero que forma parte de la vertiente oriental de los montes Tauro, donde se encontraron con el ejército turco; de nuevo aquellos “descubrieron la grandeza de la victoria, lo que valió la recuperación de un amplio territorio y un importante botín.

Entonces llega la noticia a los almogávares de que el gobernador griego de Magnesia, con la ayuda de mercenarios alanos, decidió asesinar a la guarnición almogávar y apoderarse de botín que esta guardaba. Entonces Roger asedió la ciudad mientras que la población se alzó en armas para defenderla. Llegó entonces un despacho de Andrónico pidiendo que los almogávares dejasen el sitio de Magnesia  para juntarse con su hijo Miguel y socorrer al príncipe de Bulgaria, cuñado de Roger, porque un pariente de aquel se había levantado, pero algunos historiadores consideran que dicho levantamiento era una ficción de Andrónico para apartar a los almogávares de Magnesia.

En su marcha hacia Constantinopla los almogávares asolaron ciudades y pueblos, saquearon y violentaron a todos los que se les opusieron. Andrónico ordenó a aquellos que se establecieran en la península de Galípoli, que se convirtió en una plaza fuerte para los catalano-aragoneses, no obstante lo cual hubo desavenencias porque los soldados reclamaban las pagas que se les debían: “empezaron a tomarse la justicia por su mano”, dice un cronista. En medio de intrigas, Roger y el emperador bizantino protagonizaron un episodio que cambiaría por completo el destino de los almogávares, pues llegó a Constantinopla Berenguer de Entenza (señor de Mora y Flaset y cuñado de Roger de Lauria). Roger le concedió el título de megaduque, que él mismo ostentaba, por lo que el emperador tuvo que nombrarle césar del Imperio, título en desuso desde hacía cuatro siglos, pero que comportaba la cesión del feudo de Asia Menor, con la excepción de las grandes ciudades.

Antes de partir hacia Asia Menor, Roger se reunió con Miguel IX (1305) que, aprovechando unas fiestas en honor de aquel, permitió que los mercenarios alanos matasen a varios almogávares, lo que puso en marcha la venganza por parte de estos, que acusaron al emperador de traición[vii]. Se desencadenó en Bizancio una oleada de asesinatos, provocando que Galípoli se llenase de refugiados, cuya península fue convertida por Berenguer de Entenza en una fortificación, al tiempo que decidió un ataque contra Constantinopla: cinco galeras, dos leños (embarcaciones pequeñas) y otros diecisiete barcos. De Galípoli fueron a la isla de Mármara, donde saquearon la mayor parte de las poblaciones y degollaron a todos sus habitantes. A continuación fueron hacia Heraclea para hacer lo mismo.

Los episodios de los almogávares en Bizancio y Anatolia siguen por los mismos derroteros en los años siguientes. La defensa del cristianismo frente al turco y del Imperio bizantino son meras excusas para saciar las ambiciones de poder de sus líderes y los ricos botines tras las batallas victoriosas.


[i] “La Gran Compañía Catalana de Oriente”.
[ii] (1265-1336). De familia noble relacionado tanto con la monarquía aragonesa como con la castellana. Empobrecida su familia, se avecindó en Valencia y tomó parte en la conquista de Menorca (1286).
[iii] Al oeste de Sicilia. Firmada por Federico II de Sicilia, Carlos II de Nápoles y Carlos de Valois, puso fin a la guerra de Sicilia, erigiéndose Federico II como monarca de Sicilia y desvinculado de la Corona de Aragón, pero el monarca debía ser descendiente de la casa de Barcelona. De esta manera la Corona catalano-aragonesa se aseguraba el comercio en la isla.
[iv] Hijo de Andrónico.
[v] En la ribera asiática del mar de Mármara.
[vi] Ciudad al este de la actual Grecia continental.
[vii] Cónica de Ramón Muntaner.

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