lunes, 31 de diciembre de 2018

Un señorío en la meseta sur

La Puebla de Montalbán (Toledo)

El señorío de Montalbán, en la segunda mitad del siglo XVI, tenía algo más de 700 km2 y estaba formado por la villa de La Puebla de Montalbán[i], la de Carpio de Tajo[ii], que adquirió esa condición en 1737, las de Menasalbas[iii] y San Martín de Montalbán[iv] (esta última villa desde 1665), los lugares de Mesegar[v] y Villarejo de Montalbán[vi] y el anexo de San Pedro de la Mata. La extensión máxima correspondía a Menasalbas (178,8 km2) seguida de La Puebla (141,3) y la menos extensa era San Pedro de la Mata[vii] (21). La altitud máxima de estos núcleos de población correspondía a Menasalbas (702 metros sobre el nivel del mar) y la mínima Mesegar (478) por lo que estamos claramente ante un señorío de meseta.[viii]

La unificación de estas tierras en manos de los templarios durante la Edad Media y la construcción en 1214 de la villa y un castillo en Milagro por el arzobispo Jiménez de Rada, trajo consigo una nueva situación, con el abandono de los poblamientos de Ronda y Melque[ix] y la paulatina decadencia de la villa de Montalbán, pero las tierras al norte del rio Tajo tomaron impulso al tener mayores posibilidades agrícolas. La Puebla de Montalbán fue fundada por los vecinos de Ronda, que buscaban un sitio mejor y, a mediados del siglo XIII, los templarios fundaron la nueva población de La Puebla con el objeto de poner en cultivo las tierras, acogiendo pobladores de Ronda y de la propia villa de Montalbán. Así se pobló también la aldea del Carpio.

La Puebla de Montalbán fue villa ya desde 1276, dentro del impulso repoblador que se dio en esos años en la zona y a mediados del siglo XV ya está constituido el concejo. Cuando Téllez Girón Pacheco se haga con el dominio del señorío, el territorio contaba, aparte de la villa de la Puebla, con las poblaciones del Carpio, Mesegar y San Pedro de la Mata. La atalaya del Carpio había sido cedida a los templarios por los caballeros de Monfrag en 1221. Al sur del Tajo, sin embargo, a fines del siglo XV, solo existía la localidad de Menasalbas como aldea dependiente de la Puebla, pero en la segunda mitad del siglo XVI aquella población recibió el reconocimiento de villa, en un momento en el que el concejo de la Puebla estaba enfrentado al señor.

A comienzos del XVI los señores se fueron apropiando de tierras comunales en merma del concejo de la Puebla, y es el momento en que van a surgir dos nuevas poblaciones en la zona sur del señorío: San Martin de Montalbán y Villarejo de Montalbán, fundaciones que se hicieron aprovechando las incertidumbres políticas del poder real en los últimos años del rey Fernando II. San Martín de Montalbán o “Lugar Nuevo” se fundó en el año 1517 y los nuevos pobladores recibieron tierras a cambio del pago durante tres años de dos fanegas de pan y dos costales de paja anuales; al cabo de este tiempo se convertían en dueños de las tierras que hubieran roturado, pero sin poderlas vender hasta pasados diez años  y siempre a vecinos de la población.

El abandono de algunos lugares  y el paralelo aumento de la población de la Puebla, sería la causa de la construcción de una nueva iglesia, la de la Paz. El ilustrado Muncharaz fija la despoblación de Montalbán a finales del siglo XV, pues en 1461 se habla de ejido y dicho término responde a un campo común para reunión del ganado de los vecinos. Un siglo más tarde se habla de la “dehesa o exido de Montalbán”. En la segunda mitad del siglo XVI ya habían desaparecido, en el señorío de Montalbán, las antiguas fortalezas; únicamente un castillo de Montalbán se mantenía en pie, aunque con un cierto abandono, no obstante lo cual contaba con alcaide nombrado por el señor, que antes recibía el aprovechamiento de una dehesa.

El señorío de Montalbán (que desde 1573 tuvo categoría de condado) estuvo siempre en manos de los primogénitos de cada generación, que siguieron una estrategia matrimonial para garantizar el poder y la riqueza; a los o a las que no se casaba entraban en el clero, de forma que en el siglo XVIII el patrimonio estaba muy crecido, como elevado fue siempre el número de hijos que contraían matrimonio con un número reducido de linajes, lo cual no impidió que la economía familiar casi siempre estuviese maltrecha, dado el lujo al que se daban los de esta mentalidad. Una cosa era tener mucho patrimonio y otra no tener deudas; estas nunca faltaron.

Cuando se produjo la confiscación del señorío y la caída en desgracia de la casa de Uceda[x], no solo se perdieron títulos y rentas, sino que también desaparece la posibilidad de seguir emparentando con otros linajes ricos. Manuel Gaspar intentó recuperar el señorío reconociendo ante el rey que esto es necesario para recuperar sus posesiones. En todo caso estos señores contaron desde pronto con casas principales en la Corte madrileña (y antes en Toledo). Juan Francisco pasó a tener el importante palacio que el primer duque de Uceda había construido en los aledaños del palacio real[xi].

Durante más de dos siglos el señorío se mantuvo en manos de la misma familia (1474-1666) y lo estará hasta la desaparición de los señoríos, siempre por vía masculina. Empezó Alonso Téllez Girón, que a pesar de haber luchado al lado de doña Juana (hija de Enrique IV), supo conservar el señorío y resolver los límites territoriales, así como aumentar y reorganizar sus rentas.

El conflicto de las comunidades implicó al señorío pues Alonso Téllez era, a la sazón, Consejero Real con Carlos I; aquel recomendó prudencia contra la opinión de otros alineados con el rey. En este asunto influyó la reciente función de un enfrentamiento con el duque del Infantado por la posesión de Montalbán, con el que más tarde tendrá un prolongado pleito. Pero Pedro Girón, primogénito del conde de Ureña –hermano de Alonso Téllez- sucedió en el cargo de capitán general de la Santa Junta a Juan de Padilla, si bien su actuación fue fatal para la causa comunera.

Alonso Téllez tuvo numerosos hijos, uno de los cuales llegará a cardenal y, para comprender la importancia de los emparentamientos vía matrimonial, tenemos el dato de una de las dotes: 2,5 millones de maravedíes de los que 0,5 millones serían para la compra del ajuar, 0,25 millones para las piezas de plata que fuesen necesarias y el resto en dinero efectivo.

Además del pleito con el duque del Infantado (ya citado) los señores de Montalbán tuvieron otros muchos, se dedicaron al control de los concejos y de los gobiernos municipales, recibieron ingresos cuantiosos gracias a las alcabalas y las dehesas, se hicieron con la administración de justicia y, en relación a la economía agraria, los principales cultivos fueron la vid y el olivo, seguidos de los de huerta y frutales; también fueron importantes la ganadería, los aprovechamientos forestales (estos para la obtención de carbón vegetal), la caza y la pesca. Los herrenes jugaron su papel, tanto por los terrenos dedicados a forraje para el ganado como por el mismo forraje para mantener las cabañas.

Complementariamente, los señores de Montalbán, antes de la crisis de finales del siglo XVII, pero también durante el siglo XVIII, desarrollaron manufacturas de las que obtuvieron rentas, así como del comercio que controlaban más allá, incluso, del territorio señorial.


[i] En el centro de la actual provincia de Toledo, hoy es una villa de casi 8.000 habitantes.
[ii] Muy cerca de La Puebla, a la orilla norte del Tajo.
[iii] Al sur de la actual provincia de Toledo.
[iv][iv] Muy cerca de Menasalbas.
[v] Al oeste de la ciudad de Toledo.
[vi] En realidad todo el señorío de Montalbán se encontraba en el centro de la actual provincia de Toledo con una estribación hacia el sur.
[vii] Al sur y cerca de la ciudad de Toledo.
[viii] Este artículo está basado en la tesis doctoral de Florencio Huerta García, “El señorío de Montalbán y la Casa de Uceda durante la Edad Moderna”, 2009.
[ix] En el municipio de San Martín de Montalbán.
[x][x] En la línea fronteriza de la provincia de Guadalajara con la de Madrid.
[xi] Situado al final de la calle Mayor, en la actualidad es sede de la Capitanía General y del Consejo de Estado (nota del autor).

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