lunes, 2 de diciembre de 2019

Aristófanes contra Sócrates

Sócrates en la cesta (Wikipedia)

Aristófanes dio a conocer su obra las Nubes cuando tenía veintiún años (423 a. C.) por lo que sorprende que siendo tan joven estuviese en condiciones de ridiculizar de forma tan vehemente a un filósofo de la talla de Sócrates, que tenía en ese momento cuarenta y siete años y ya era suficientemente conocido. En el mismo año los atenienses conocen otra obra que tiene un objetivo idéntico al de las Nubes, se trata de Konnos[i], de Ameipsias. Las dos obras se presentaron a un concurso, al mismo tiempo, y ninguna de ellas resultó la ganadora, pues lo fue la Botella, de Cratino, un veterano.

Antonio Tovar (ix) se pregunta por qué la insistencia de los poetas cómicos en atacar a Sócrates en el concurso de las Leneas[ii], contestándose que el brillante comportamiento del filósofo en la batalla de Delion[iii] había atraído la atención de los ciudadanos. El mismo autor dice que los primeros intentos biográficos fueron los panegíricos, como el Evágoras  de Isócrates[iv], por ejemplo. La fuente más importante para conocer la vida de Sócrates son los poetas cómicos, con su visión deformada y malévola; el poeta cómico distorsiona hasta un determinado límite, pues de lo contrario la figura se haría irreconocible.

Las Nubes, sin embargo, cosechó un rotundo fracaso en un primer momento, pues el público consideró intolerable que se falseara la figura de Sócrates, pero también están exagerados los rasgos de otros personajes satirizados por la comedia. Esta altera la figura de personajes antiguos, por ejemplo, Safo, Arquíloo o Hesíodo, y trata con libertad los mitos.

Aristófanes pretendió concitar contra Sócrates los odios de la gente conservadora, contraria a las novedades que el filósofo representaba: la física de los jonios, la lógica y la gramática de Protágoras, a los sofistas, “ya entonces obligado arsenal de todo abogado”. La educación socrática es la que produce el nuevo tipo de hombres corrompidos, blandos y malos soldados a juicio de Aristófanes y los reaccionarios de la época. Aristófanes fue consciente de que convertía a Sócrates en arquetipo de toda una época nueva que, según aquel, se anunciaba desfavorable para Atenas.

El argumento de las Nubes es simple y conocido: un padre está viendo que llegará a la ruina si consiente los caprichos de su hijo, que se gasta el dinero en caballos y pruebas ecuestres; para evitarlo le envía a que aprenda la filosofía con Sócrates, pero el hijo se niega, teniendo que ser el padre el que acuda al filósofo. A partir de aquí todo el ridículo cae sobre Sócrates en la obra. Tovar, sin embargo, considera que Aristófanes comete un error al tener a Sócrates como uno de esos innovadores que llegaban a Atenas y precipitaban la evolución intelectual y la concepción moral de la ciudad. Para Aristófanes, Sócrates impartía secretamente sus enseñanzas a un estrecho cículo de iniciados, los cuales, además, pagaban sus honorarios, no siendo esto cierto. Aristófanes se lamentaba de la influencia que el filósofo ejercía sobre la juventud en su obra maestra y le consideraba corruptor de las nuevas generaciones atenienses, a las que el autor pertenecía.

Platón, discípulo de Sócrates, tiene buen cuidado de reconciliar la memoria del gran poeta con su maestro, y en 385, al escribir el Banquete, nos deja una imagen de Aristófanes elogiosa. Por su parte, Éupolis[v] hizo más daño a Sócrates –según Tovar- que todos los ataques de Aristófanes, que aparece en el Banquete de Platón, una obra ya del siglo IV a. C. en la que una serie de personajes rememoran a otros anteriores, Sócrates entre ellos.

Aristófanes es, pues, uno de los representantes de las preocupaciones reaccionarias de Atenas, que atacan al peligroso innovador que es Sócrates, pero otros poetas cómicos no pusieron tanto encarnizacimiento en los ataques al filósofo, a quien se vio como un personaje antisténico[vi] (contra el adormecimiento de la tradición), claramente precursor del cinismo. El Sócrates real, según el autor al que sigo, era una extraña mezcla entre un hombre genial que no carecía de contradicciones.

Pero a partir de Sócrates se consideró que un filósofo necesitaba ser atacado para recibir la confirmación de tal, y en este punto también Sócrates quedó convertido en un modelo. La relación entre él y Eurípides[vii] se ve reflejada también en Aristófanes. El eco de los cómicos se respira aún en los socráticos, que no solo responden a las acusaciones, sino que aceptan los rasgos externos con que le representan aquellos.

Es conocida la “historieta” de un sueño de Sócrates según la cual Platón, en figura de cuervo revolotea sobre él, y mirando alrededor araña la cabeza del maestro mientras grazna con orgullo. Sócrates interpreta la visión diciendo a su dicípulo: “Creo que vas a inventar muchas mentiras sobre mi cabeza” (persona). Platón –dice Tovar- estuvo seguro durante toda su vida de poseer el secreto de su maestro; pensaba, como hace decir a Alcibíades (*) “permitidme que os diga que nadie de vosotros conoce a Sócrates, pero yo os lo quiero revelar”. Desde el punto de vista de Tovar, Platón llega mucho más allá que Sócrates: “lo que no era sino un débil resplandor en el maestro, se hace en el discípulo una brillante luz”[viii]. En su Apología, Platón se expresa de la siguiente manera sobre Sócrates:

Todos aquellos que ellos convencen de su ignorancia la toman conmigo y no con ellos, y van diciendo que hay un cierto Sócrates que es un malvado y un infame que corrompe a los jóvenes; y cuando se les pregunta qué hace o qué enseña, no tienen qué responder, y para disimular su flaqueza se desatan con esos cargos triviales que ordinariamente se dirigen contra los filósofos… que es que Sócrates los coge ‘in fraganti’, y descubre que figuran que saben, cuando no saben nada. Intrigantes, activos y numerosos… Esta es la razón porque, como os dije al principio, tendría por un gran milagro, si en tan poco espacio pudiese destruir una calumnia, que ha tenido tanto tiempo para echar raíces y fortificarse en vuestro espíritu.



[i][i] “Cariño”.
[ii] En honor de Dioniso Leneo, o el de la tinaja de vino.
[iii] Frente a la isla de Eubea, en 424 tuvo lugar una de las primeras batallas de la guerra del Pelopeso.
[iv] El rey chipriota de ese nombre habría fallecido, y el autor le dedica un discurso fúnebre (después de 374 a. C.
[v] En la época muchos se atacaban entre sí, pero algunos de ellos eran muy jóvenes, como es el caso de Éupolis (446-411).
[vi] Antístenes, en el siglo V a. C., combatió los convencionalismos sociales en todas las materias.
[vii] Otro de los grandes poetas trágicos griegos.
[viii] Filósofo francés (1838-1912).
(ix) "Vida de Sócrates". En esta obra se basa el presente resumen.
(*) Personaje de un diálogo de Platón. 

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